Eliseo León Pretell: TORDITO CONTUMACINO

30 septiembre 2010

En los paucales de mi quebrada
no canta el tordo porque será,
su bello trino de madrugada
en muchos días no se oye ya.

Tal vez se ha ido tras los amores
de alguna ingrata lejos de aquí,
o está en silencio con sus dolores
en la espesura de un capulí.

Cómo se extraña su dulce canto
en los zarzales o en el maizal,
vuelve tordito canta tu llanto
en los alisos del manantial.

Busca la brisa de otro mañana
deja tu angustia y vuelve a trinar,
tu bella amada ya está lejana
por una ingrata no hay que llorar.

Tu negro luto sólo es plumaje
abre tu pico y canta otra vez,
pronto haz tu nido en otro ramaje
te quiero alegre y que bien estés.

Ángel Gavidia Ruiz: AGENDA DE UN ELECTOR COMÚN

Yo, ciudadano de a pie, parroquiano común y corriente, me pregunto, qué es lo que deseo haga el próximo alcalde de mi ciudad. Y me respondo casi de inmediato. Que construya ciudadanía. Que ponga en rehabilitación intensiva el cuerpo cuasi cuadripléjico de los valores humanos. Que lidere o, al menos, auspicie entusiasmado todo evento que trate de incorporar al espíritu malherido. Que haga de las defensorías de la madre el niño y el adolescente instituciones poderosas y eficaces (que de letreros dorados, de oficinas burocráticas y ociosas ya estamos hartos). Que haga de los clubes de madre verdaderas universidades para la vida donde se sepa, por ejemplo, cuál es el contenido calórico de un pan, cuál la necesidad de proteínas de una gestante, cuál es el modo de prevenir el SIDA, cuál el del cáncer de cuello uterino, cuál es el riesgo de recalentar el aceite en relación con el cáncer de estómago, qué es la adolescencia, qué los métodos anticonceptivos, quién fue Clorinda Matto de Turner, quién Florencia de Mora, porqué la madre gestante debe tomar fierro y ácido fólico desde el inicio de su gestación, cuáles son los parásitos prevalentes en la ciudad y cómo se contagian.
Recuerdo a Antanas Mockus, el exitoso alcalde de Bogotá y candidato a la presidencia de Colombia, enfrentando sin reservas cobardes las dificultades de tránsito de su ciudad y comenzando por definirlas con certeza. El problema del tránsito, dijo, es un problema de autoestima. Y sí, pues, cómo se apalea diariamente la autoestima, ya bastante venida a menos, de nuestra gente, más, de nuestros niños, ante la indiferencia de todos, ante la paciencia quelonia de nuestras autoridades. Los choferes de transporte público y los señores cobradores deben comprender cual es su rol y asumirlo a riesgo de que pierdan la licencia para trabajar en esta área fundamental y neurálgica.

La educación es esencial. Y, siendo una obligación del gobierno central, nos toca demasiado para que el municipio le haga el esguince. Dicen que la mejor escuela primaria del mundo (no sé si en este ranking entró Cuba) está en Finlandia. Y allí el profesional más respetado es el maestro de primaria. Nuestra realidad se halla en las antípodas y, a riesgo de convertir este artículo en una suerte de escrito de piscología, debemos comenzar por levantar la autoestima del profesor, y el estímulo para su superación es uno de los caminos. La municipalidad debiera concebir formas creativas a fin de que el docente se capacite y, claro, en esa capacitación no olvide su impostergable aprendizaje del idioma inglés. Los profesores, por si lo hemos olvidado, tienen en sus manos el futuro del país (esta, por desgracia, no es una frase). Tienen esa materia absolutamente delicada y grandiosa que es la formación de nuestros niños que, ahora, lo asume la televisión con toda la basura que drena en cada hogar.
La seguridad ciudadana es un clamor. El serenazgo y la policía deberían hacer una labor finamente coordinada. El trabajo de inteligencia es cardinal. El poder judicial debe sentir muy de cerca el control de la prensa y de la opinión pública. Pero, también, se debe trabajar intensamente en la sociedad, en la juventud, organizando clubes sociales, deportivos, de teatro, dotando a los barrios de bibliotecas, de cine clubes; facilitando el ingreso a talleres de artes y oficios a esos jóvenes que gastan los mejores años de sus vidas en las esquinas, al filo de la navaja. Las bandas juveniles son un síntoma de la anomia social en la que vivimos. Tenemos la desastrosa experiencia de El Salvador que, con simpleza inconcebible, criminalizó a estas bandas, que en ese país se llaman Maras, metiéndolas en las cárceles. Allí, estos casi adolescentes, completaron su aprendizaje y continuaron su viaje ya sin retorno por los laberintos de la delincuencia organizada esparciendo el crimen por la sociedad en su conjunto. Ahora tienen jaqueado al gobierno.Hay que secar la fuente del crimen educando, llegando al hogar disfuncional, creando oportunidades de trabajo y recreación sana, evitando la explotación y el maltrato infantil y de la mujer.
En el plano de la salud, el Dr. Alfonso Nino tiene un trabajo de campo muy interesante en el que prueba que un pueblo organizado, con lugares de esparcimiento saludables, con conocimientos básicos de la salud, con bibliotecas, con un buen tratamiento del agua y del desagüe disminuye dramáticamente sus cifras de enfermedad. Hacen varios años tuvimos con nosotros al Dr. Pedro Ortiz Cabanillas, neurólogo y filósofo de nota. Trujillo ostentaba uno de los índices más altos de neurocisticercosis, y las combis ya habían dado demasiadas muestras, para esa fecha, de su afinidad por los traumatismos encefalocraeneanos . El maestro dijo: Lávense las manos y arreglen su parque automotor y habrán acabado con el 80% de enfermedades neurológicas. Antes, el 91, llegó el cólera por acá y demostró fehacientemente que consumíamos alimentos contaminados con heces humanas. ¡Las verduras se regaban con agua servidas! La mayoría de vendedores de alimentos no asumía las prácticas de higiene mínimas. En “la ciudad más culta del Perú” se dio el índice mas alto de cólera del país. Cosa terrible. El municipio debe liderar una enérgica campaña que prohíba la práctica de recalentar el aceite; muchos restaurantes, sin ningún empacho, asumen esta práctica, a la vista de todos, como un procedimiento normal. El aceite recalentado tiene muchas sustancias cancerígenas que son factor de riesgo para el cáncer gástrico; en este mismo rubro, el de los restaurantes, debe obligárseles a colocar una jarra de agua hervida fría en cada mesa; el consumo de gaseosas aporta calorías indeseables que llevan a la obesidad que es la nueva epidemia con la que brega el mundo. En el plano del SIDA y de la hepatitis B, debe obligarse a los hostales a dotar a los cuartos de condones, debe de prohibirse terminantemente la reutilización de navajas en las peluquerías. Y, claro, debe cerciorarse periódicamente que el agua que se bebe esté adecuadamente clorada.
De las instituciones políticas que tiene el país, las municipales son las menos desprestigiadas. Y es una suerte que así sea. En esta línea quisiera también que el alcalde de mi ciudad haga llegar su voz de protesta cuando la situación así lo amerite; frente a la corrupción, por ejemplo, que excepto el ex presidente Valentín Paniagua, a ninguna autoridad parece interesarle lo suficiente. Si no preguntémosle a Francisco Crusillat, el nos informará con lujo de detalles si es que la risa lo permite, claro.

José Agustín Goytisolo: Los celestiales‏

"No todo el que dice: Señor,
Señor, entrará en el reino…"

(Mat., 7,21)

Después y por encima de la pared caída,
de los vidrios caídos, de la puerta arrasada,
cuando se alejó el eco de las detonaciones
y el humo y sus olores abandonaron la ciudad
después, cuando el orgullo se refugió en las cuevas,
mordiéndose los puños para no decir nada,
arriba, en los paseos, en las calles con ruina
que el sol acariciaba con sus manos de amigo,
asomaron los poetas, gente de orden, por supuesto.
Es la hora, dijeron, de cantar los asuntos
maravillosamente insustanciales, es decir,
el momento de olvidarnos de todo lo ocurrido
y componer hermosos versos, vacíos, sí, pero sonoros,
melodiosos como el laúd,
que adormezcan, que transfiguren,
que apacigüen los ánimos, ¡qué barbaridad!
Ante tan sabia solución
se reunieron, pues, los poetas, y en la asamblea
de un café, a votación, sin más preámbulo,
fue Garcilaso desenterrado, llevado en andas, paseando
como reliquia, por las aldeas y revistas,
y entronizado en la capital. El verso melodioso,
la palabra feliz, todos los restos,
fueron comida suculenta, festín de la comunidad.
Y el viento fue condecorado, y se habló
de marineros, de lluvia, de azahares,
y una vez más, la soledad y el campo, como antaño,
y el cauce tembloroso de los ríos,
y todas las grandes maravillas,
fueron, en suma, convocadas.
Esto duró algún tiempo, hasta que, poco
a poco, las reservas se fueron agotando.
Los poetas rendidos de cansancio, se dedicaron
a lanzarse sonetos, mutuamente,
de mesa a mesa, en el café. Y un día,
entre el fragor de los poemas, alguien dijo: Escuchad,
fuera las cosas no han cambiado, nosotros
hemos hecho una meritoria labor, pero no basta.
Los trinos y el aroma de nuestras elegías,
no han calmado las iras, el azote de Dios.

De las mesas creció un murmullo
rumoroso como el océano, los poetas exclamaron:
Es cierto, es cierto, olvidamos a Dios, somos
ciegos mortales, perros heridos por su fuerza,
por su justicia, cantémosle ya.

Y así el buen Dios sustituyó
al viejo padre Garcilaso, y fue llamado
dulce tirano, amigo, mesías
lejanísimo, sátrapa fiel, amante, guerrillero,
gran parido, asidero de mi sangre, y los Oh, Tú,
y los Señor, Señor, se elevaron altísimo, empujados
por los golpes de pecho en el papel,
por el dolor de tantos corazones valientes.

Y así se perduran en la actualidad.

Ésta es la historia, caballeros,
de los poetas celestiales, historia clara
y verdadera, y cuyo ejemplo no han seguido
los poetas locos, que, perdidos
en el tumulto callejero, cantan al hombre,
satirizan o aman el reino de los hombres,
tan pasajero, tan falaz, y en la locura
lanzan gritos, pidiendo paz, pidiendo patria,
pidiendo aire verdadero.

(Salmo al viento, 1958)

Angel Gavidia Ruiz: Dos poemas y el pórtico de "La soledad y otros paisajes"‏

29 septiembre 2010

Luego de ti
y de la bulliciosa población que te habita
torno a la soledad
como alguien que regresa a su querencia
después de tanto tiempo...

ESTA TEATRAL SOLEDAD DE QUE ME JACTO

Esta teatral soledad de que me jacto
donde me pueblan grillos
pájaros que perdieron el habla
noches que se editaron al pie de la locura
lunas, lobos, ríos,
ladridos de mi Yo,
ególatras consuelos,
ausencias en dolorosa fiesta cotidiana,
ojos que se marcharon pegándole mordiscos a esta soledad,
amigos que no llegaron al umbral,
cafés incorruptiblemente solos,
libros inútiles,
mendigos con gigantesco orgullo,
máscaras copulantes en larga y tendida parición.
Esta teatral soledad con quien convivo
compartiéndome
el alma/la casaca
el odio y el amor tan mutuamente.


ESTE ES EL POEMA DE LA DUDA

Este es el poema de la duda.
va
viene
y no avanza
pero, a su modo, lucha o vive (que es lo mismo)
porque luce cansado y sudoroso...
Pero el tropel avanza
y lo deja tirado a la vera del camino
como nada
o como algo que fue sin ser bastante o que no fue siquiera...
Y sin embargo
sé que vivió y sufrió
testigo soy
de su saya de lino
y de la tosca vasija en la que solía aderezar sus sueños;
testigo soy, también,
que no encontró camino
y que vivió la vida cavilando.

Carmen Amaralis Vega Olivencia: MISERICORDIA

Sacó sus manos frágiles entre las rajas que nos separaban. Me miró con una mirada débil y profundamente oscura. Coloqué los dulces en la cavidad que sus manos juntas formaron para recibir el regalo que le llevaba.

Tuve tiempo para mirar dentro de la reja. Sobre una mesita tenía en perfecto orden muchos libros. Allí tenía todo el tiempo del mundo para leer.
Sentada en el piso de la celda volvió a sacar aquellas manos de niña aún, delgadas y blancas, nácar de caracol tierno.

Bastó mirarla un segundo para sufrir un desdoble; me vi apuñalada, estrangulada, agonizante entre sus brazos. La sangre corría por mi cuello, mis piernas. Diez, veinte puñaladas, y ella enloquecida, con el diablo en la mirada endurecida, terminando su encomienda, asesinarme, asesinar a su madre.

Así la encontró la policía, sentada sobre el charco de sangre al lado de la que le diera la vida. Nadie aún puede explicarse las razones que tuvo. No se arrepiente, no llora, no habla. Así, en total mutismo escuchó la sentencia: cadena perpetua.

Algunas de sus compañeras de colegio han insinuado una iniciación, un sacrificio humano, cumplir con la encomienda, entregar su prueba de afiliación con el diablo. Se habló de reuniones clandestinas, de iluminados por Satanás.

Llevo días pensando en ella, aún veo la sangre correr por mi pecho, aún guardo la imagen de sus pequeñas manos blancas y frágiles,
extendidas para tocarme. La guardia de custodia me asegura que cada noche la oye hablar con el diablo. Que aparece dándole una cuchilla con la que se corta heridas en los hombros y se succiona su propia sangre.
La tienen en una celda aislada, sumariada de cualquier contacto humano. Es necesario evitar que vuelva a acecinar a otra compañera de celda.

Y ahora estoy aquí, con un penetrante olor a sangre en mi habitación. Sus manos reclamando consuelo me persiguen por todos lados. Llevo el recuerdo de la celda pegado a la conciencia y las nauseas me paralizan.

El espíritu de una madre me suplica misericordia.

LA MEMORIA DEL AIRE: Columna crítica de WINSTON ORRILLO

OSTOLAZA: POESÍA PICTÓRICA EXPRESIONISTA

Allí están esos ojos que nos siguen para todas partes. Ahora,
temporalmente, se hallan en la exposición antológica de Carlos Alberto
Ostolaza. Esos ojos que fulgen en los niños, en los clowns, en los
seres medio desvalidos pero intensamente presentes en esta poesía
violenta de sus telas.

Lo sabemos, lo sentimos en el color trabajado al fuego vivo, y en esas
líneas que se curvan y no se sabe dónde comienzan ni dónde terminan.

En el mundo feérico de Ostolaza y en sus inmersiones en una dilacerada
naturaleza humana que nos vincula, tan entrañablemente, a estas telas
que solo se imitan a ellas mismas, y a una condición flagelada de la
humanidad que no puede hacer menos que convocar nuestra solidaridad.

Como en Picasso o Velásquez, por no citar sino a un par de preseas
pictóricas, en Ostolaza se repite algo singular: siempre, por algún
lado, lo vemos aparecer: vemos su rostro, su mirada inquisidora, su
rostro en el que se conjugan la sorpresa del niño –todo artista es un
niño- con la profundidad de campo de aquel que ha visto, siempre más
allá (todo artista, si quiere merecer este nombre, permanentemente
debe ver más allá).
“Carnaval para dos figuras” se titula la muestra-antología: y es que,
ella, rescata uno de los leit motiv del creador: la contemplación de
la vida como un carnaval, como una permanente mascarada.

De allí la intensa y dilacerada belleza de obras como La niña de las
flores, Arlequín, El ekeko, Baltazar, ,Creación, Paternidad o la misma
que da título a la muestra.

La poesía de esta paleta se trasunta cuando sentimos que su obra,
permanentemente, está en una suerte de interrogatorio, de búsqueda que
no cesa (“el rayo que no cesa”, según el decir de un lirida).

Y siempre, por encima o debajo –como gustéis- alienta una vida plena y
traspasada, pues aun en su Bodegón de futas, que debía ser una suerte
de naturaleza muerta, alienta el hálito de la existencia del creador,
de ese poeta de la plástica expresionista que es Carlos Alberto
Ostolaza, uno de los creadores más singulares de la plástica peruana,
que parece –según los dictados de la moda ad usum- seguir por las
auras de un consumismo apócrifo en el que, felizmente, no caen autores
auténticos como aquel que, ahora, ha presentado sus obra en la cada
vez más expectante galería cultural de la Universidad Ricardo Palma,
siempre tan sensible a todo lo bueno y auténtico de la creación
nacional.

Rosina Valcárcel: Teatro ISIL: LA PUERTA DEL CIELO‏

28 septiembre 2010

Obra escrita y dirigida por Alfonso Santisteban. Obra en un acto. La
acción de la obra transcurre en Lima en 2010 y en 1975.

La tarde del 25 de agosto reciente celebramos los 9 años de mi nieta
Luana. En Barranco platiqué un ratito con Odette Vélez, mientras
preparaba bocaditos, ella presta sacó el catálogo de La puerta del
cielo, obra escrita y dirigida por Alfonso Santisteban. -Ahí trabaja
Malena, comentó entusiasta. Entre el barullo y el olor a hogar eché un
ojito a la publicación, resultó atractiva. Mi hija enfatizó: -No es
una obra común, te va a interesar mucho, anda con Ostolaza. Quedé
pensativa. La verdad, hace mucho que no salimos a ver una puesta en
escena en nuestra propia ciudad. Entre la salud vulnerable y las
“vacas flacas”, no es fácil. Pero, a veces los ángeles asoman cerca al
mar. Así el domingo dejó su traje pálido y nos vestimos como Dios
manda. Carlos no pisaba Larco Mar alrededor de diez años. La última vez
fue cuando compartimos lonche con Milena por su santo. Bueno, tras
beber un cafecito e ir a la boletería, bajamos al hall, nos topamos
con el actor Raúl García, de nuestra generación setentera y los tres
conversamos un rato de Dalí, García Lorca y Buñuel. Al tercer silbato
bajamos y nos ubicamos. Me tocó sentarme al lado de un joven de la
collera de Milena. Me reconoció. ¿Cómo? Los rasgos, arguyó. Ello me
reanimó. Ya cuando empieza la obra me abstraigo.

Alfonso Santisteban

A varios espectadores el título de la obra resulta la ilusión de una
vida frustrada y soportada como casi todas las que nos cercan, a veces
la nuestra. Pero no necesariamente es así. Lentamente las escenas y
sus momentos de tensión dramática, de humor y cierta ternura tornan la
obra auténtica, innegable, dinámica, con su monotonía real como la de
muchos hogares de Lima, la Lima popular, la Lima de La Victoria.
Alfonso Santisteban, gran actor, ha sabido convocar un elenco de
calidad. En la historia se encuentran dos polos sociales: Manuel
Carhuana (Humberto Cavero) antiguo personaje habitando en el barrio
popular de La Victoria y Javier Aliaga (Alberto Isola) quien vivió en
el extranjero y creció en el distrito “pituco” de San Isidro. Se
suman: Mercedes Palomino (Malena Romero), Manuel –joven-(Emilram
Cossío), Lizzy (Jane Yogi). Y, AS ha sabido hallar una historia que
contar.

La obra está pensada y cargada de una serie de contradicciones
sociales, culturales, manifiesta necesidades concretas, emocionales y
reveses, aspiraciones incumplidas y existencias reprimidas. Es una
puesta que expresa lo cotidiano que somos y que no deseamos ser, que
descubre al ser mismo, a nuestros sentimientos por reales, que hiere
sensibilidades cuando se actúa negando a los demás con prejuicios
étnicos y de clase. Es una obra que resulta contestataria y, por
ende, rebelde. De un lado el personaje Rosa Palomino (Alicia
Olivares), defiende al General Juan Velasco Alvarado, militar
reformista. Ella, mujer con valores, ética, honrada, alegre, vital.
Los personajes masculinos ironizan a la política y a sus
representantes a quienes consideran que los de abajo, pobres,
“negros”, no sólo son un estorbo, sino que hay que marginarlos,
excluirlos, sacarlos del panorama citadino y nacional. La política en
sí puede parecer “mala”, pero los procesos políticos pueden devenir en
positivos, justos, igualitarios.

Cuando se dio el Golpe del 3 de octubre de 1968, la mayoría de los
jóvenes radicales de entonces lo recibimos distorsionadamente, el
presidente fue militar y nosotros éramos antimilitares. Años después,
el 29 de agosto de 1975 con la traición de Francisco Morales Bermúdez,
se pudo develar, descubrir el meollo de la cuestión. Pues se
retrocedió y los sectores populares fueron agredidos, violentados. Hoy
al 2010, esta cronista estima que, a pesar de los vacíos y las
limitaciones, uno de los mejores presidentes que ha tenido la
República peruana fue Velasco, aportó con hechos visibles en varios
campos, ejemplo el educativo. En ese sentido la obra, por instantes en
voz baja silba la verdad, en otros le pone el punto a la i. Es más, la
obra murmura hechos reales como las desapariciones ocurridas durantes
las últimas décadas y denunciadas por la Comisión de la Verdad y
Reconciliación (CVR). Y uno piensa ¿estoy alucinando en plena sala? o,
todavía existe dignidad entre los dramaturgos. Acertó Tony Zapata al
escribir: con toda naturalidad se pertenece a varios tiempos a la vez.
[1] La identidad, a veces resulta subconsciente. Esta obra busca
construir la memoria que abra las puertas del cielo a los individuos
que vivimos en el Perú contemporáneo. [2]

La obra se extiende alrededor de dos horas, pero fluye, cautiva,
“engancha” al espectador (a). El contendido, los mensajes sutiles, la
historia simple y la energía de los actores y actrices las sentimos,
sus gestos, sus actitudes, sus modos de caminar, reír, llorar,
coexistir habitualmente. La salsa, como género musical de fondo juega
un papel clave. Congratulamos al director, a los actores y actrices,
y a quienes dieron su granito de arena para lograr una obra peruana
que estimula repensar nuestro país.

Vinicius de Moraes: Poema del amigo

Se necesita un amigo.

No es necesario que sea hombre,
basta que sea humano,
basta que tenga sentimientos,
basta que tenga corazón.

Se necesita que sepa hablar y callar,
sobre todo que sepa escuchar.

Tiene que gustar de la poesía,
de la madrugada, de los pájaros, del Sol,
de la Luna, del canto, de los vientos
y de las canciones de la brisa.

Debe tener amor, un gran amor por alguien,
o sentir entonces, la falta de no tener ese amor.

Debe amar al prójimo y respetar el dolor que
los peregrinos llevan consigo.

Debe guardar el secreto sin sacrificio.

Debe hablar siempre de frente y
no traicionar con mentiras o deslealtades.

No debe tener miedo de enfrentar nuestra mirada.

No es necesario que sea de primera mano,
ni es imprescindible que sea de segunda mano.

Puede haber sido engañado,
pues todos los amigos son engañados.

No es necesario que sea puro,
ni que sea totalmente impuro,
pero no debe ser vulgar.

Debe tener un ideal, y miedo de perderlo,
y en caso de no ser así,
debe sentir el gran vacío que esto deja.

Tiene que tener resonancias humanas,
su principal objetivo debe ser el del amigo.

Debe sentir pena por las personas tristes
y comprender el inmenso vacío de los solitarios.

Se busca un amigo para gustar
de los mismos gustos,
que se conmueva cuando es tratado de amigo.

Que sepa conversar de cosas simples,
de lloviznas y de grandes lluvias y
de los recuerdos de la infancia.

Se precisa un amigo para no enloquecer,
para contar lo que se vio de bello y
de triste durante el día, de los anhelos
y de las realizaciones, de los sueños y de la realidad.

Debe gustar de las calles desiertas,
de los charcos de agua y los caminos mojados,
del borde de la calle, del bosque después de la lluvia,
de acostarse en el pasto.

Se precisa un amigo que diga que vale la pena vivir,
no porque la vida es bella, sino porque estamos juntos.

Se necesita un amigo para dejar de llorar.

Para no vivir de cara al pasado,
en busca de memorias perdidas.

Que nos palmee los hombros,
sonriendo o llorando,
pero que nos llame amigo,
para tener la conciencia de que aún estamos vivos.

Angel Gavidia Ruiz: Vallejo entrevista a Eguren (1918)‏

Desde Lima

El gran simbolista de “El Dios de la centella”, me dice con cierta amargura:

- ¡Oh, cuánto hay que luchar; cuánto se me ha combatido! Al iniciarme, amigos de alguna autoridad en estas cosas, me desalentaban siempre. Y yo, como usted comprende, al fin empezaba a creer que me estaba equivocando. Sólo, algún tiempo después, celebró González Prada mi verso.

Mientras se deslíe su voz ágil, cordial y hondamente sinuosa, sus ojos, de un sombrío alucinado, parecen buscar los recuerdos, y vagan por la sala lentamente.

El poeta Eguren es de talla mediana. En su rostro, de noble tono blanco algo tostado, sus treinta y seis años balbucean ya algunas líneas otoñales. Sus maneras espontáneas, cortadas en distinción y fluidez, inspiran desde el primer momento devoción y simpatía.

Nos habla; y sus explicaciones de algunos de sus símbolos nos sugieren las más raras ilusiones. Se me antoja un príncipe oriental que viaja en pos de sacras bayaderas imposibles.

- ¿Desde sus primeros ensayos -le pregunto- su manera ha sido la misma de ahora?
- Sí -me responde, con viva alegría-. Con un solo breve paréntesis de romanticismo. Muchas de las maestrías de Rubén Darío -agrega- las tuve yo, antes de que se conocieran aquéllas aquí. Sólo que, hasta hace poco no más, ningún periódico quiso publicar mis versos. Yo, desde luego, nunca me expuse a un rechazo. Pero, ya sabe usted, nadie los aceptaba.

Después, me relata sus largos años de aislamiento literario, que habían de ser tan fecundos para las letras americanas.
- Y el simbolismo se ha impuesto ya en América -me dice con acento y rotundidad-. El simbolismo de la frase, esto es, el francés, existe ya consolidado en el continente; y en cuanto al simbolismo de pensamiento, también, pero con matices muy diversos. Por ejemplo, mi tendencia es distinta de cualquiera otra, según dice González Prada. Así es que, como usted ve, es imposible fijar una fisonomía compendial de la poesía americana presente.

Eguren se entusiasma y goza visiblemente en sus charlas sobre arte.

Me obsequia un aromático “inglés”, y entre humo y humo pasan por nuestros labios los nombres de Goncourt, Flaubert, de Leconte de Lisle y de algunos literatos americanos y nacionales, entremezclados de algún verso divino y eterno.

- Yo y usted tenemos que luchar mucho -me dice, con gesto de suave resignación.
- Pero usted ya ha triunfado en toda la América -le arguyo-. ¿Qué noticias tiene de afuera?
- En Argentina, Chile, Ecuador, Colombia, sé que me conocen y que reproducen con entusiasmo mis versos. Mantengo, además, numerosas relaciones con los intelectuales de esos países. En lo demás, ya veremos, ya veremos, pues todavía…

(Por mi mente pasan el dolor y el genio incomprendido, por su siglo, de Verlaine, de Poe, de Baudelaire).

- ¿Y en Trujillo? -me pregunta Eguren con vivo interés.

Yo ante esta pregunta me turbo; y sin hallar cómo salir del paso, me revuelvo y cambio de actitud en el diván, hasta que, al fin, como alentado súbitamente por un recuerdo, le respondo:

- En Trujillo…

Eguren me interrumpe, y me habla de los escritores de allá, amigos míos, para quienes dedica frases de entusiasta elogio.

- Además -redondea sus palabras con fina galantería- Trujillo es una ciudad simpática para mí, y creo que posee bastante cultura. Yo le doy las gracias.

Al despedirme, el día había volado.

De regreso, miro Barranco, con sus calles rectas pobladas de alamedas; con sus helechos arborescentes y sus pinos. Los chalets, de los más variados estilos, muestran jardines de pulcra elegancia y los vestíbulos abiertos a las brisas vespertinas; las lujosas residencias del confort burgués.

La hora virgiliana, turquesa y verde enérgico. Y el mar de rica plata.

César Vallejo La Semana, Trujillo, N° 2 30 de marzo de 1918

HOMENAJE PÓSTUMO A VIOLETA CARNERO DE VALCÁRCEL‏

27 septiembre 2010

"Así, muerta inmortal. Así." César Vallejo.

Presente: Bernardo Rafael Álvarez

Presente, siempre presente.
Violeta, mujer perdurable.
Hecha de carne, tierra y poesía.
El vuelo que acabas de emprender
te acerca más y más
a nuestro suelo
pero jamás podrás salir de nuestros corazones.

Te decimos descansa en paz,
pero sabemos que nunca nos harás caso:
siempre guerrearás contra la indignidad
y la infamia
y tu saludable indignación
será por siempre jamás
la luz de este pueblo que camina.

Presente, siempre presente, Violeta!



Julio Carmona: NOVÍSIMA “CARTA A VIOLETA”

A Violeta Carnero Hoke de Valcárcel.

Jamás olvidaré el haber nacido
Una segunda vez en tu mirada
(Como brillara el sol desde la nada
Al conjuro de un fiat lux debido).

Tu cáliz de Violeta, desvivido,
Me arrulló entre sus páginas amadas,
Y faltó así no más en mi mirada
Para que el llanto fuera su engreído.

Me sobrepuse al peso de ese inmenso
Compromiso de ser niño en tu cuna,
Y, aunque el orgullo me arrastró en su ascenso,

Me devolvió a la tierra tu Comuna,
Tu Soviet, tú Lenín, tu amor intenso
Por el Perú y su gente una a una.

Julio Carmona: A Violeta Carnero de Valcárcel. In memoriam

18 septiembre 2010

A Violeta Carnero de Valcárcel, la conocí personalmente –si mal no
recuerdo– allá por el año 2006. A pesar de haber vivido yo en Lima por
un espacio de veinte años (1966-1986), nunca tuve la oportunidad de ni
siquiera conversar con ella, aunque la conocía de vista y de lejos
cuando asistió con Gustavo Valcárcel al Primer Encuentro de Poetas
realizado en Chiclayo (conservo un libro de poemas autografiado por el
poeta). O sea que con Gustavo tampoco hubo una cercanía amical.
Producto también de mis aprehensiones cívicas (por entonces era –y
creo seguir siéndolo– un tanto renuente a acercarme a los poetas
consagrados). Incluso con la hija de ambos, Rosina Valcárcel (también
consagrada poeta), tuve muy pocas oportunidades de tratarla durante mi
permanencia en Lima, pese a habernos encontrado en eventos populares o
de haber compartido un premio de poesía (en los años setenta). Pero,
allá por el año de 1999, tuvo que pasarme la desgracia de tener un
problema judicial (de injusticia laboral, cometida –por supuesto–
contra mí) para que se diera la oportunidad de acercarnos amicalmente.
Rosina, con esa generosidad que la caracteriza me apoyó con una nota
periodística, con un desprendimiento inusual y sin ningún compromiso,
pues ni siquiera habíamos cultivado hasta entonces una mínima amistad.
Pero esa circunstancia me llevó a buscarla en su domicilio para
manifestarle mi gratitud. Y desde entonces hemos edificado una amistad
de la que no sólo me siento orgulloso, sino que cuido como si en
realidad se tratase de cultivar una rosa (como la rosa de Martí).
Entonces, cada vez que voy a Lima lo primero que hago es telefonear a
mi amiga Rosina. Y ella, siempre generosa, reserva un lapso de su
tiempo para vernos y conversar e intercambiar libros y abrazos y
besos. Y, a propósito de besos, en uno de esos encuentros, acordamos
con Rosina ir un día a visitar a Violeta. Y, al momento de saludarnos
con un beso en la mejilla, se generó un lapsus y nos besamos en los
labios. Es una anécdota maravillosa. Y allí pude constatar que,
definitivamente, la sabiduría popular es totalmente acertada, comprobé
en esa ocasión que “de tal palo, tal astilla”: Rosina es un reflejo
del inmenso afecto que irradiaba Violeta. Cada quien con su propia
personalidad, pero ambas unidas por una calidad humana singularísima.
Violeta Carnero era un amor de persona. Me recibió con una
demostración de aprecio que pocas veces he experimentado. Y con una
sinceridad a prueba de cualquier duda. Y en los últimos años la he
llamado muchas veces desde Piura para saludarla y recibir con su
cálida voz la seguridad de que a mujeres y madres como ella muy bien
les viene la expresión vallejiana de “Muerta inmortal”. Al día
siguiente de recibir la noticia de su pase a la inmortalidad (a donde
ha ido a encontrarse con su amado Gustavo), volví a difundir un poema
que escribí el mismo día que la conocí en su casa. Al poco tiempo
volví a dedicarle otro poema que ahora quiero –de manera virtual–
hacerle llegar a Gustavo Valcárcel, como expresión de mi rendido
reconocimiento al gran aporte que ambos le han hecho al pueblo peruano
con su vida feraz.

CARTA ABIERTA A GUSTAVO VALCÁRCEL

Le robé un beso a tu esposa,
Inmenso poeta, Gustavo
(Un pétalo más a la rosa
No le hace menoscabo).

Pero sabes que ese beso
Tiene el don de carta abierta:
Como el fruto del cerezo
Llega a toda voz despierta.

Y a miles veo en soslayo
Dando besos a Violeta,
Convertidos en vasallos

De sus lágrimas discretas,
Pues no deja de haber mayo
Que no llore a su poeta.

Juan Gonzalo Rose / Dante Castro: HOMENAJES A VIOLETA CARNERO

Vals a Violeta

Mi vida
que es lo mismo
a una botella de mar
siempre llevó una esperanza
a punto de naufragar.

En el exilio -recuerdo-
tú la supiste alzar
contra el puñal de la noche
como una copa de sal.

Tú fuiste fiel a tu anillo
y yo a mi navegar.

Si alguna vez me entrevés
entre tus sueños pasar
sepas que es sólo la sombra
de una botella de mar.

Juan Gonzalo Rose



VIOLETA: CENIZAS QUE ESTREMECEN LA TIERRA


Hoy fueron enterradas las cenizas de Violeta Carnero de Valcárcel en
los jardines del patio histórico de la Casona de San Marcos. Fue una
merecida ceremonia que convocó a intelectuales, artistas y militantes
de izquierda, quienes manifestaron su dolor y cantaron La
Internacional, tal como Violeta lo hubiera querido.

Violeta descansa, por fin, después de una vida dedicada a la causa que
abrazó para siempre desde temprana edad. La última morada de las
cenizas de sus restos fue idónea: cómo negarle el derecho a ser
sepultada en el patio que fuera escenario de las luchas estudiantiles
más connotadas de su generación.

Junto a sus cenizas iban mezcladas, unidas diríaSE mejor, las de su
compañero y esposo, el poeta Gustavo Valcárcel. La memoria ligada de
ambos deberá permanecer imborrable en la conciencia de nuevas
generaciones dispuestas a conquistar el porvenir socialista de nuestra
Patria.

Violeta se nos fue en momentos de lucha y todos sabemos que habría
condenado con energía las matanzas de campesinos que se siguen
reeditando, año tras año, como cuando ella comenzó a sentir necesario
aquello que nos demandaba el recordado Alberto Flores Galindo en su
testamento: No perdamos jamás la capacidad de indignarnos.

De esa capacidad de indignarse, propia de Violeta, nos dan testimonio
quienes la conocieron más de cerca, en el círculo familiar y en la
militancia.Sobre todo si tal capacidad de indignación frente a las
injusticias del sistema imperante, se convierte en praxis
transformadora y en militancia comunista.

En una época en que, como decía Fidel Castro en su célebre discurso
ante la UJC en 1992, hay quienes se avergüenzan de llamarse comunistas
y ni siquiera socialistas, el ejemplo de Violeta sirve a nuestra
reafirmación en el comunismo. En una época en que muchos han caído en
la trampa del desencanto, pretendiendo que mediante paulatinas
reformas superestructurales podemos alcanzar una suerte de
'socialismo' sin enterrar al capitalismo, la firmeza de Violeta tiene
un sentido de sentencia: o revolución proletaria o caricatura de
revolución.

Nos corresponde a quienes tomamos la posta generacional dar a conocer
aquellas biografías que integran la tradición histórica de lucha de
nuestro pueblo. En tal sentido, Violeta no descansa en paz: estremece
la tierra en la cual se han incorporado sus cenizas, con las de
Gustavo Valcárcel. La poesía de una nueva era de grandes
confrontaciones y de conquistas, está por escribirse. Y en esa poesía
resplandecerá el legado de Violeta, de Ángela Ramos y de muchas
luchadoras sociales que no claudicaron.

Dante Castro.

La periodista peruana, Violeta Carnero Hoke viuda de Valcárcel, quien estuviera casada con el poeta Gustavo Valcárcel, falleció el día de ayer, miércoles a las 7 de la noche.

Sus restos se velan desde hoy, jueves, desde las 10:00 am hasta las 10 am del viernes 17 en la Parroquia Nuestra Señora de la Alegría: Calle Alvarez Calderón 384, San Borja.

Luego, y como un pedido que había hecho a conocer ella, se le cremará y sus cenizas se sembrarán en la Casona de San Marcos y en el Parque Santos Dumont de San Eugenio.

Fuente Diario "LA REPUBLICA".

Juergen Polinske (Alemania) Poemas

17 septiembre 2010

Aladino

Dieciséis mil veces
la tocan mis dedos
Dieciséis mil veces
la acarician cuidadosamente
Limpio la vajilla antigua.

Dieciséis mil kilómetros
de distancia entre nosotros
Dieciséis mil pies
cascajos de piedras en el camino al cielo
Yo sueño con Machu Picchu y Lhasa

Yo sueño Lhasa y Machu Picchu confundido
dieciséis mil veces
un peregrino se inclina, besa los Andes
Dieciséis mil veces
Búsqueda inútil para ver un cóndor

Limpio la vajilla antigua
la acaricio, la siento.
Se callan mis deseos
Dieciséis mil veces

Música para tí

Tus dedos de las manos y los pies,
diez más diez, cuéntalos, es posible
en tu ventana las cortinas están descoloridas
lo negro, lo rojo y lo amarillo ya están grises
cada vez son menos los amigos

El novio de tu hija sirve en Afganistán
tu hijo (en la ciudad de Schwedt -Odra, desocupado)
sirvió antes en Serbia
María se divorció de él
tu marido desde hace mucho tiempo vive como retrato
en el sótano en compañía de las cucarachas
sin embargo, quizás, la música de enfrente es para tí.
Empieza cuando tú estás delante del espejo
desenvolviendo tus cabellos

Para la señora del gobernador

Su casa en el Perú está cerca del sol
Los montes se elevan muy altos
Lo que yo veo en sus ojos encendidos
Me parece su país, la vida pasa
Un reino rico, abundante, sin hambrientos,
pero tampoco el más justo del mundo
Qué súbito deseaba destronar a su gobernante
Llamado inca por todos
Ella irradia, detrás del maquillaje
Brillan sus ojos encendidos en el esplendor del oro de los incas
Los recuerdos queman, como quipus calcinados, como grano de maíz
Calor como de Sabancaya, volcán hirviendo
Buscar la libertad es valentía pura
Y de Atahualpa, en ella, la ira estremecida.

Revolución
12 / 2005

Suena curiosamente
Búsqueda lejana
Cambios
En el río está
Cerca del Urubamba

Castro, Chávez, ahora, Morales
Un aymara, el primero
En el país liberado por Bolívar
La coca saca el hambre
Ablanda la quinua
La quinua llena
Y hay júbilo en Cochabamba

La Paz, los hombres están lejos de ella
Lo que me ocurre en mi casa, a lo lejos, me duele
Sueño yo hombre
Deseo aquietar mis ansias
Deseo buscar el camino
Que desde Cochabamba me llega.

¿Regional? Global

Si círculos pueden terminar
¿dónde han empezado?

Si bien el Amazonas no empieza
el Orinoco no es el último
pero ellos regresan
y vuelven a la fuente
tomando diversos caminos
aún los de los cielos
y al unirse con todas las aguas
entre el Río Grande del norte
y el Río Grande del sur
aunque sea solamente en un punto de tiempo
ningún bote baila sobre las olas,
quizá una canoa
pero ninguna arca
que no se llena y se hunde

Temblar,
detenerse
concentrarse
y motivarse para rebelarse
gritar desde mi interior hasta los cielos
los ríos convierten su furia negra tempestades
pero al final
vuelven a sus raíces.

Mojito estimulante


Esclavos
tenían que cultivar la caña
cosechar (es decir cortar)
trabajar duramente y sudar, morir
todas las horas bajo el sol
cada día
pero el azúcar nunca endulzaba
un puñado de arroz en un pequeño plato
puesto en la luz que hace el fuego
por muchas manos que tiemblan
que quieren vaciar la vasija
luego el silencio
noche en el bohío

Por la mañana
antes de que saliera el sol
y se escuchara el primer corte de la caña
se permitió un trago,
una mezcla de azúcar,
limón, menta y ron,
hoy en día, esto ofrece el sur de Cuba
a los turistas
el mojito maldito
pero tiene un sabor formidable.

En el filo de la obsidiana
(La obsidiana es una piedra negra y vidriosa volcánica
que ante un rayo de luz brilla como el oro.)

I.

Para los aztecas todo es como un dios, hasta el mes,
el abril, es el mes de Marina, un guerrero desconocido,
muy movido
El mes de agosto, mi mes, pertenece a una diosa,
a la diosa del amor
Precisamente

II.

El vendedor me intenta decir:
agosto y abril
son meses, nada más
tu señora merece la preciosa escultura

Sí, ella merece el amor
todo el año
y estar en disposición para ella no es
ninguna mascota de piedra de un volcán

Dar de mamar

Ya es de noche. En la iglesia
hay un casamiento o una misa,
cuando entramos.
En las primeras filas no hay lugar.
Tenemos que quedarnos al fondo.
Desde allí, desde lo oscuro, bordeamos
el interior de la nave principal

Casi toco a la indígena que está rezando
Tan cerca está de mí – en su entorno
lloriquea su bebé, no se queda quieto ni un minuto
parece que tiene hambre

Las palabras de Dios ofrecidas por el cura
son muy bonitas
pero no tranquilizan al niño que llora
La mujer joven empieza a moverse
sabiendo que tiene que dar de mamar

en el lugar de la saciedad
que también es lugar de la satisfacción
ella abre su blusa y da el pecho a su bebé

Che de Alagoas, Brasil
(22 de julio de 2006)

Ocho clanes, latifundistas escriben
los nombres de los peones de los cañaverales
en una lista larga
muchos nombres llenan
con una cruz una vida terminada por accidentes

Lo dulce del azúcar es la labor dura en el cañaveral
que mantiene y alimenta
y melasa de los callos rotos y sudor
alimenta el campo
Siempre pagaba el peón.

Si se detiene la sangre de las venas
de los peones
que quieren sentir, correr, circular, calentar
los entierran sin sangre, accidentados en el campo

ningún precio
se puede obtener
por tal azúcar
que no es dulce

Esa persona está por encima
de la lista
quiere encontrarse con los peones
por la mañana
en el campo
quiere hablar con ellos
sobre sus sueños y los suyos
No quiere cruces de los sin nombres
en ninguna lista en el mundo.

Del libro "Al final de la fiesta de Juergen Polinske que está dedicado a la XV Cita de la Poesía Berlín - América Latina 2010: Poetas del Mundo
La paz en el globo de la poesía. Der Frieden auf dem Globus der Poesie.
La paz en miles de tonos y colores. Frieden in Tausenden Tönen und Farben.
Las traducciones han sido hechas por José Pablo Quevedo y Bárbara Quevedo

Juergen Polinske (Alemania)

Nació en 1954 en Potsdam, casado desde 1980, tiene dos hijos. Desde 1990 trabaja como Maestro Mayor de revistas y magacines en la Universidad de Humboldt. Tiene varios libros de poesías y trabajos poéticos en diversas antologías. Desde hace dos años es miembro del círculo de poetas de Karhorst, Berlín y también Cónsul de Poetas del Mundo en Berlín.

Libros publicados:

"in guter Gesellschaft" / En buena sociedad
erster eigener Gedichtband/ Primer libro de poesías
2004, Nora-Verlag Berlin

"stürmische Umarmung" Abrazo Tempestuoso
Gedichte aus 2005 und 2006 zu Griechenland/ Poemas dedicados a Grecia :2005/2006
2007, Nora-Verlag Berlin

"Infinitamente Azul y Sabor a Cacao"
mehrsprachige Ausgabe/ libro publicado en varios idiomas
2007, Ediciones Aedosmil Universal, Lima.

Presentación en el Perú:
22 al 25 de Octubre. Santiago de Chuco. Capulí Vallejo y su Tierra.
28 – Octubre. Auditorio José Carlos Mariátegui. C.G.T.P. Lima
29-Octubre. Viernes Literarios. Casa Mariátegui Lima.
31 de Octubre. Huarmey.
01,02, 03 de Noviembre. Universidad de Trujillo.
04- Noviembre. Coloquio Literario Ciudad de Huacho. Sociedad de Poetas y Narradores.
05- Noviembre. Puerto Supe.
05- Noviembre por la noche. Casa de la Literatura Peruana. Lima.
06. Noviembre. Pisco
07. Noviembre. Nazca.
09 y 10. Noviembre. Arequipa.
12, 13,14. De Noviembre. Cuzco.

EDITH PIAF

Por Jorge Aliaga Cacho

Escuché por primera vez cantar a de Edith Piaf allá por los años ochenta. Su pequeña figura, aparecida en las pantallas de la televisión británica, me cautivó, y su dramática expresión quedó grabada en mi memoria para siempre. Algo así cuando sucede con un amor que jamás se borra de la memoria. Vestida siempre de negro, ojos tristes, daba la impresión de lanzar con su canto desgarradoras denuncias. Sus canciones eran tan tristes como su vida misma. Su nombre verdadero fue Édith Giovanna Gassion.
Su padre fue, Louis Gassion (1881-1944), artista de la calle, acróbata, nacido en Normandía, con quien Edith trabajaría desde muy niña: en estaciones de trenes o lugares de concurrencia pública en todo Paris. Gassion, en la opinión de Simone Berteaut, hermanastra de Piaf, no era un mal tipo: ‘era solo un mujeriego que nunca rechazó una invitación para que probará su hombría’. En realidad Louis Gassion no podía identificar a todos sus hijos porque muchas de sus amantes no estaban seguras si Gassion habría sido el padre de sus vástagos. Él tuvo más de diecinueve hijos. Reconoció a varios que no eran suyos pero también desconoció a muchos que sí tuvieron su paternidad.
La madre de Edith Piaf fue Annetta Giovanna Maillard (1895-1845), de descendencia francesa e italiana. Nació en la ciudad porteña de Livorno y trabajaba, como cantante, en un café de París con el nombre artísitco de Line Marsa. Cuando Louis Gassion y Line Marsa trajeron al mundo a Edith, Francia atravesaba un periodo de guerra. Era difícil combatir el frío, sin café, sin vino y gran escasez de pan. En esas circunstancias Line Marsa le dijo a Gassion: ‘aquí está, ya llegó, el dolor es insoportable, estoy en agonía, el bebe llega, Louis’. Así la pareja se apuró como pudo en busca de auxilio pero solo pudieron llegar a las inmediaciones de un poste de alumbrado de gas. ‘Déjame aquí’, imploró Line Marsa, ordenando a Gassion que pidiera ayuda a los policías, que se encontraban en un puesto cercano, para que pidieran la asistencia de una ambulancia pública.
‘Mi mujer está dando a luz en la calle’ gritó Gassion a los policías y el jefe de bigote cano respondió por sola palabra: ‘¡Dios!’ Inmediatamente ordenó a sus subalternos sacarse las capas y convertirse en calificadas matronas. Así nació Edith Piaf, bajo la luz de una lámpara de gas, frente al número 72 de rue de Bellevile sobre las capas de la policía parisién. El calendario marcaba el 15 de diciembre de 1915. Se dice que Edith Piaf, al poco tiempo, fue abandonada por sus padres y que vivió por un corto periodo con su abuela materna. Pronto Gassion se enrolaría en el ejército francés para combatir en la Primera Guerra Mundial. En esas circunstancias, antes de enrolarse, Gassion encargó a su madre, que administraba un burdel en Normandía, para que cuidase de su pequeña hija. En el burdel la niña Piaf tuvo los mimos y los juegos de las prostitutas normandas y quién sabe si una que otra extranjera.
A la edad de nueve años Edith empieza su carrera de artista de la calle. Gassion quiso que la pequeña fuera acróbata pero la condición física de la niña hizo que Gassion abandonase ese propósito y, más bien, le encomendase la tarea del canto, como entremés, para sus funciones de circo: ‘esta chica tiene todo el talento en la garganta y nada en las extremidades’ se decía Gassion al tiempo que le hacía pasar el sombrero a la exigente audiencia parisién.
Quedó atrás su niñez vivida bajo la tutela de prostitutas. Ahora, Edith se reencontraba con su hermana menor, Simone, quien tenía apenas doce años y trabajaba en una fábrica, diez horas diarias. Su salario era de ochenta y cuatro francos semanales. Edith le aconsejó a Simone que trabajara con ella en las calles de París haciendo saltos mortales y otras acrobacias que Simone había aprendido de su padre, Louis Gassion.
Edith Piaf poseía una voz tan potente que estremecía las calles y era más fuerte que el tráfico que atravesaba la ciudad. Antes de cantar le decía a su audiencia que iría a cantar tan fuerte que su voz se oiría: ‘en todo París, en la Torre de Eiffel’ y que todas las ventanas de la ciudad se abrirían para escucharla cantar. En efecto la audiencia comprobaría la fuerza de su voz y empezaría a arrojar monedas para la artista de la calle. Así, Edith y Simone, con la ayuda de un instrumento de cuerdas recorrieron todas las calles de París desde Passy hasta Montreuil.
A los diez y seis años se enamora de Louis Dupont, un portapliegos, y a los diecisiete alumbra a su única hija, Marcelle. quien muere de meningitis a la edad de dos años. Edith abandonaba a Marcelle para salir a trabajar a la calle. La criatura quedaría al cuidado de Dupont hasta el día de su muerte. Su siguiente amor fue un proxeneta, de nombre Alberto, que le cobraba una comisión de lo que ella ganaba, producto de su canto, a cambio de no forzarla a entrar en el ‘negocio’ de la prostitución.
Nadia, una amiga de Piaf, cometió suicidio cuando los proxenetas la acosaban para que vendiera su cuerpo en las calles de París. Edith Piaf, en reacción a la muerte de la amiga, decidió terminar la relación con Alberto y este como respuesta estuvo a punto de darle un tiro en la cabeza.
A mediados de los años treinta el talento artístico de Piaf fue descubierto en el area de Pigalle, en París. Su ‘descubridor’ fue Louis Lepplée, el dueño de un club nocturno frecuentado por público de todas las clases sociales. Leplée fue quien le dió el nombre artístico de La Mome Piaf, "El Pequeño Gorrión", seguramente inspirado por la voz y la estatura de Piaf que solo medía un metro con cuarenta y dos centímetros.
Lepplée fue asesinado el año de 1936 y Piaf fue acusada de participar en este crimen pero pronto salió absuelta. Luego de una campaña para limpiar su nombre y relanzarla a la vida artística, en 1940, empieza a conocer a influyentes personas como Jean Cocteau con quien actúa en una obra teatral de un acto: “Le Bel Indifférent”. También conoció a Chevalier y a la poetisa Jacques Borgeat quien escribiera la letra de varias de sus canciones y colaborara con los compositores que trabajaban para Edith.
Piaf fue amor y mentora de Yves Montand. Al año de esta relación Montand fue uno de los más famosos cantantes de Francia. Cuando Montand alcanzó tanta fama como su mentora la relación llegó a su fin. En 1949, Edith Piaf, se casó con el campeón de boxeo, Marcel Cerdan, quien murió a los pocos meses en un accidente aéreo. Luego vendrían las giras internacionales. Piaf triunfaba en París. A finalizar la guerra Piaf hace una gira por Europa, Estados Unidos y Sur América. Así empieza su fama internacional.
Muy pocos saben, o recuerdan, que Eidth Piaf pasó por el Perú. En Lima compró algunos discos y de uno de ellos sacó para su repertorio un vals peruano: “Que nadie sepa mi sufrir” que se convirtió en un hit musical a nivel mundial con el título de “La foule”. El año 1950 apoyó la carrera artistica de Charles Aznavour a quien lo incluyó en su gira artística en Francia y en los Estados Unidos. El mismo año hizo lo propio con el argentino, miembro del Partido Comunista de su país, Héctor Roberto Chavero, más conocido como Atahualpa Yupanqui. En su gira a los Estados Unidos primero la rechazaron por expresar en su canto la psicología, la expresión artística, de pueblo oprimido al que pertenecía.
En 1952, Piaf contrajo nupcias con el cantante, Jacques Pills, su dama de honor fue Marlene Dietrich. La unión terminó en 1956. Luego vino una alentadora crítica en un prominente diario ‘newyorkino’, Edith Piaf crecía en fama y, definitivamente, se internacionalizaba. Se presentó ocho veces en “The Ed Sullivan Show” y llenó en dos oportunidades el “Carnegie Hall”, en los Estados Unidos, en 1956 y 1957. Y desde luego el “Paris Olympia”, de su ciudad natal, el más prestigioso centro parisien, donde actuó los años 1955, 1956, 1958, 1961, 1962.
En 1962, Edith Piaf, se casa con Theo Sarapo, el peinador griego, veinte años menor, que se convertiría luego en actor y cantante. Con él, Piaf, dejó algunas últimas producciones. A Edith Piaf la acusaron de traidora por haber actuado en algunos shows organizados por las fuerzas de Hitler. Sin embargo ella confesó haber estado trabajando para la Resistencia Francesa. Existe evidencia de que, Piaf, ayudó a varios, incluyendo a un judío, a escapar de la persecución fascista. Edith Piaf estuvo en amores con un pianista judío. También obtuvo una oportunidad para tomarse fotografías con los prisioneros de guerra franceses quienes usaron estas fotos para falsificar pasaportes y huír de la represión Nazi. También es concido que es co-autora de una canción protesta compuesta con Marguerite Monnot.
Edith Piaf murió de cáncer a la edad de cuarenta y siete años. El 11 de octubre de 1963. El Arzobispo de París le prohibió un funeral masivo. Sin embargo el pueblo Francés respondió saliendo a las calles de París en procesiones que sobrepasaron las cien mil personas. Edith Piaf está enterrada en el cementerio Père Lachaise junto a su hija Marcelle. Alguna vez escuché decir que Edith Piaf había sido miembro del Partido Comunista Francés. No puedo asegurarlo. Pero eso queda como tarea para los historiadores e investigadores sociales. De todas formas, Edith Piaf, es una de las grandes manifestaciones artísticas de nuestro pueblo.

Camilo Gil García: "Caminante erguido"

10 septiembre 2010

Mi viejo compañero de "Greda", ha publicado un libro de poemas, "Caminante erguido" . De él entresaco esta breve muestra. Lo hago con la certeza que ustedes también disfrutarán de la palabra limpia y precisa de estos versos. Angel Gavidia


ARBOL

UN árbol viene a encontrarme
trayendo grabado mi primer corazón.
Escucho su verde palabra.
Pienso en su incólume altura,
en el mensaje vigoroso de sus ramas,
en la eterna amistad con los pájaros
o cuando suelta el canto disonante del búho.
Un árbol viene a encontrarme
para continuar de pie.


ARRIERO

TROTADOR insomne de rudos caminos,
tráenos el mapa de bosques y atalayas;
malos vientos quitaron las huellas
por donde pasaban los maizales
entonando la canción inmortal de los ríos.
Arriero,
con tesón de gualango
te dejo en cada ventana
el mapa con la ruta de los pájaros
hacia el alba.


LECCION

ME preguntan si me quedaría a vivir
junto a las aguas del lago sagrado,
o en las milenarias blancas tierras del Misti,
o en la encantada Huaca China.
o en el cálido frescor del Huaylas,
o en las orillas apacibles de Malabrigo,
o entre la agreste hermosura santiaguina,
o, quizás, volvería a mi pequeño lar andino, Mollebamba.
Más, yo les digo:
cada lugar de nuestra patria
es bueno para vivir
si llevamos siempre la memoria fresca de la la libertad.


ÚLTIMO CANTO

CUANDO nos toque cantar,
en una calle grande,
o en una gran plaza,
o, simplemente, entre las últimas hierbas del camino,
sabremos que nuestro corazón estará
crecido
fuerte
y anchuroso,
ya sin ninguna tristeza.

DARIO MEJIA: Felipe Pinglo Alva y su vals "Mendicidad"

01 septiembre 2010

Luego del oncenio del presidente Leguía (1919-1930) la ciudad capital del Perú había crecido en cerca de 100,000 habitantes, teniendo, según el censo del 13 de noviembre de 1931 realizado en Lima, Callao y sus alrededores, 272,742 habitantes (la ciudad de Lima), mientras que Miraflores tenía 25,972, Barranco 13,987 y el Callao 69,800 habitantes.
Si muy bien la clase media se consolidó durante ese período, el desempleo, en Lima, era alto y siguió creciendo durante los primeros años de la década de los 30. Según lo señala Jorge Basadre en su obra "Historia de la República del Perú", el número de desocupados inscrito en la Junta Departamental de Lima Pro-Desocupados fue de 13,302 en 1931, 19,053 en 1932 y 20,619 en 1933. La desocupación estaba en aumento.
Como una de las principales causas de la mendicidad es la falta de empleo, que conlleva al hambre y miseria, el número de mendigos en Lima iba también en aumento durante la década de los 30. Bajo este contexto es que Felipe Pinglo, al ver una persona mendiga, crea su hermoso vals Mendicidad, que cumple 75 años de haber sido compuesto por el inmortal bardo criollo, donde describe el drama social por el que atraviezan las personas que se dedican a mendigar, como último recurso para poder sobrevivir.
Felipe Pinglo acostumbraba visitar mucho la calle Mercedarias en los Barrios Altos donde solía hacer música con sus amigos, quienes hacían bailar las paredes de adobe del Callejón del Fondo, que quedaba en dicha calle, y que era el lugar donde solían reunirse los hermanos Díaz, Augusto Ballón. Guillermo D'Acosta, "el chino" Ernesto Soto, Pedro Espinel y el Trío Mercedarias que, por ese tiempo, estaba conformado por Samuel Joya (que vivía en el Callejón del Fondo), Jorge Gonzales y Nicolás Enríquez.
La noche del 10 de agosto de 1934, después de haber estado deleitándose haciendo música, Felipe Pinglo y sus amigos deciden comer algo para recuperar fuerzas, por lo que entran al restaurante Mercedarias de la calle del mismo nombre sin saber que esa noche, en el restaurante aquel, se escribiría una de las páginas más bellas del cancionero peruano.
El cronista Gonzalo Toledo, en El Comercio del 13 de octubre de 1992, contó que una vez en el restaurante Mercedarias, Samuel Joya se pidió una copa de pisco de entrada y es en ese momento cuando una anciana se acerca a la mesa donde se encontraban Pinglo y sus amigos pidiéndoles una limosna. Impactado por el aspecto de la viejita menesterosa, Pinglo le dio una moneda de medio sol y al retirarse la anciana el Maestro se queda pensativo, así que dirigiéndose a uno de los que atendía en el restaurante, que también se llamaba Felipe, le pide una hoja de papel en blanco, pero éste le alcanzó un manojo de servilletas de papel y, ante la sorpresa de sus amigos, comienza a escribir los versos de un nuevo vals que engrandecería a la canción criolla. El vals Mendicidad había nacido esa noche, añade nuestro cronista.
En el diario La Crónica del 31 de mayo de 1945, Juan Rasilla Moreno (Juramo), amigo de Pinglo, contó que Felipe Pinglo con su conjunto Mercedarias estrenó el vals Mendicidad en un concurso de cantores y guitarristas llevado a cabo en el cine Buenos Aires de los Barrios Altos. El grupo Mercedarias ganaría las medallas de oro del concurso aquel.
Juramo también señaló de que el Maestro, muy apenado, le comentó al final del concurso de que la mayoría de los concursantes habían interpretado música internacional, a pesar de ser todos ellos muchachos criollos. Sin embargo, Pinglo tenía la seguridad de que no estaba lejano el momento en que nuestra música habría de pasar las fronteras de la patria, cantándose y tocándose en los grandes salones y lugares de abolengo.
Después de la muerte de Pinglo, Samuel Joya empezó a componer canciones y el Trío Mercedarias cambiaría sus integrantes. En la portada de la edición No. 1116 de "El Cancionero de Lima", de 1936, sale publicada una foto del Trío Mercedarias integrado, en ese entonces, por Nicolás Enríquez, Arnulfo Valdivieso y Ernesto Soto, quienes venían actuando con éxito en teatros, cines y Radio Dusa.
En la edición No. 1357 de "El Cancionero de Lima" se comenta que se recordaba cinco años de la muerte de Pinglo y que el lunes 12 de mayo de 1941 se presentó la revista titulada "Melodías de Pinglo", con libreto de Aurelio Collantes. En dicha revista se escenificaron cuatro de las composiciones de Felipe Pinglo, siendo una de ellas "Mendicidad".
Los Trovadores del Perú grabarían el vals Mendicidad, lo mismo que Jesús Vásquez, siendo interpretado por muchos criollos que lo sumaron a su repertorio porque es uno de los valses más representativos del cancionero criollo, y que ha pasado a la inmortalidad.
Hoy en día, la obra de Felipe Pinglo es reconocida en el Perú y el extranjero, siendo el Maestro considerado como el mejor compositor de música criolla que haya existido hasta el momento en territorio peruano.

Mendicidad
(Vals Peruano)
Felipe Pinglo
Cubierto de harapos, la faz macilenta,
el pobre mendigo limosnea un pan;
implorando siempre la bondad ajena,
a todos les pide una caridad.
Camina encorvado, cual árbol añoso,
es prueba viviente de tanta crueldad
con que el mundo azota a distintos seres
para la ignominia de su bacanal.
¿Quién es? No se sabe, su ayer es misterio.
¿De dónde ha venido? Jamás lo dirá.
Rayando la aurora sale diariamente
a esperar que el mundo le prodigue el pan:
"Señor, señorita, niño, una limosna"
pide con voz llena de angustia mortal
y un "Dios se lo pague"
que llega hasta el alma
es el mejor fruto de nuestra bondad.
Tal vez en su infancia gozó de grandezas,
quizás vivió alegre en su pubertad,
hoy, que ya declina su triste existencia,
vive, porque vive de la caridad.
Mendigo sin nombre tu tragedia afrenta
a este mundo vano, artero y falaz.
Tú, con tus miserias y con tus harapos
vales más que el oro que el mundo nos da.

(Versión publicada en "El Cancionero de Lima" No. 1305 y No. 1328)

Gabriel García Márquez: ÉXODO

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora mayor que tiene dos hijos, uno de 19 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde: 'No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo'.

El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice: 'Te apuesto un peso a que no la haces'. Todos se ríen. El se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla, Y él contesta: 'es cierto, pero me he quedado preocupado de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo'.

Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mama, feliz con su peso y le dice: Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto. ¿Y por qué es un tonto?, porque no pudo hacer una carambola sencillísima, según él preocupado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Y su madre le dice: No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.
Una pariente que estaba oyendo esto y va a comprar carne y le dice al carnicero: 'Deme un kilo de carne', y en el momento que la está cortando, le dice: 'Mejor córteme dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado'.

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar un kilo de carne, le dice: 'mejor lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas'. Entonces la vieja responde: 'Tengo varios hijos, mejor deme cuatro kilos...' Se lleva los cuatro kilos, y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata a otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor.

Llega el momento en que todo el mundo en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto a las dos de la tarde. Alguien dice: ¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo? ¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!

Sin embargo, dice uno, a esta hora nunca ha hecho tanto calor. Pero a las dos de la tarde es cuando hace más calor. Sí, pero no tanto calor como hoy. Al pueblo todos alerta, y a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz: 'Hay un pajarito en la plaza'. Y viene todo el mundo espantado a ver el pajarito. Pero señores, dice uno siempre ha habido pajaritos que bajan aquí. Sí, pero nunca a esta hora. Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.

Yo sí soy muy macho, grita uno. Yo me voy. Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde todo el pueblo lo ve. Hasta que todos dicen: 'Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos'. Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo. Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice: 'Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa', y entonces la incendia y otros incendian también sus casas. Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, le dice a su hijo que está a su lado: ¿Viste hijo, que algo muy grave iba a suceder en este pueblo?

Gabriel García Márquez,
Colombia

SOCIEDAD DE POETAS Y NARRADORES

III ENCUENTRO REGIONAL DE POETAS Y NARRADORES HUALMAY 2010

"ALBERTO CABRERA HERRERA"

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