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EL BARQUITO PERDIDO

23 enero 2019

 EL BARQUITO PERDIDO

 ( Según un poema de César Vallejo)

 Por José Pablo Quevedo (Perú)

Personajes:

César Vallejo

3 niños

Pescador

Antenor Orrego

Periodista


Vallejo ante el mar, dos niños jugando ante una orilla, ruidos de olas.

Niño 1 : Ya podemos  echarlo a navegar.

Niño 2:  Todavía no, en la revista que vi el barquito tenía velas muy bonitas, todas de colores. Se le veía muy bacán.

Niño 1: Los trapos que me dará mi tía le servirán como velas.

Niño 2: ¿Trapos? Eso lo malogrará.

Niño 3:  Tal vez, no necesitemos de las velas, lo tiramos al agua, así nomás, para ver qué pasa.

Niño 1 : Con velas o sin velas lo tiramos, y si no lo hacemos navegar, pues nos pondremos a caminar de manos sobre la arena. Yo, en eso, soy un trome.

Niño 2: No está mal  jugar con ambas manos. Pero probemos primero a lanzar el barquito.
 
Vallejo: (Interrumpiendo) Perdón.Yo tengo ésta corbata de colores que ya no me gusta, ustedes la pueden utilizar para las velas de vuestro barquito. Seguro que los colores le quedarán muy bien. Solamente se necesita unas tijeras y agujas para coserlas a los palos.
Si el viento ayuda, ustedes podrán entretenerse de lo lindo este día. ¿Qué me dicen?

Niño 2 : Si usted ofrece la corbata para el barquito, yo estoy de acuerdo, y yo puedo ir a traer las tijeras, el hilo y la aguja. Eso está bien amigos, lo que el señor nos ofrece, no debemos desaprobarlo.

Niño 1: Nosotros nos iremos, señor  y usted puede cuidar nuestro barquito. ¿Verdad, que sí?

Vallejo: Tengan cuidado, eso sí, vayan, pero no demoren, ni me hagan esperar mucho, que estaré sentado sobre esta barcaza esperándolos .


Vallejo escarbando en la arena con una pequeña pala, algunos pescadores, gritos de gaviotas

Vallejo: Levantaré esta capa de la orilla para ver que tiene la arena adentro. ¡Nada, nada! Parece que verdaderamente el barquito se ha esfumado. Pero aquí, bajo estas capas de las arenas, hay otras cosas, y ellas son como costras que atraen los recuerdos míos.  Pero sobre eso no hay que pensar, yo tengo que hallar ese barquito, no se vayan a indisponer los niños si les digo que lo he perdido. Ellos me harán preguntas, insistirán, no creerán en mis palabras, me dirán, ¿cómo se puede perderse un barquito si lo dejaron a mi lado? Me dirán que hay adultos irresponsables, que prometen y no cumplen. Tal vez pondrán las caras tristes, llorarán, se volverán oscuros de pena. Y yo, ¿qué haré?

Pero, tal vez, fue todo un sueño lo que pasó con esos niños, tal vez son alucinaciones creadas por mi propio cerebro, y ya tanto tiempo de esa cárcel de Santiago de Chuco, y todo ello, que sale como un concho con esos días de prisión. Pero  mi corbata de colores, ¿porqué no la tengo?, también fue un sueño el que se la llevó, aquella corbata que estuvo anudada a mi camisa blanca almidonada de historias, de días de gloria, esa corbata que me la regaló mi hermano Miguel, y hoy, me la puse por la mañana, después de afeitarme, y ella coloreaba este traje gris que llevo como día de pena.  Pero el barquito ya no lo tengo. Entonces, cuando me quedé dormido el barquito desapareció, o las olas se lo llevaron o tal vez se hundió en la arena. ¿Y, si los niños se lo llevaron? ¿Porqué no me lo dijeron? No querían despertarme. Pero yo había hecho bien en regalarles mi corbata y el barquito se veía tan bonito con sus velas de colores, y ellos lo miraban y les gustaba y cada uno quería tenerlo, y se fueron un momento a  esa laguna, y las velas le dieron brillo e impulso.  Creo que así sucedió. Ellos se lo llevaron, no quisieron despertarme. Y si no fue así, ¿qué entonces sucedió?

Pescador: ¿Qué es lo que busca en la arena, buen hombre?

Vallejo: Un barquito que me  dejaron  unos niños y no lo hallo. Aquí estuvo, aquí se perdió, o tal vez el viento de la tarde lo enterró. Yo pestañé un momento,  y no sé cuánto tiempo pasó,  pero el barquito, ya no está.

Pescador: Si ha caído y se ha hundido en la arena será difícil hallarlo. Las olas del mar deben de haberlo enterrado muy profundamente. Aquí los vientos, por las tardes, son muy fuertes, ahullan y garguean como penas, y se llevan a la mar lo que está sobre la arena. Aquí el viento silba y peina las cosas por las noches.

Vallejo: Eso fue por la mañana, cuando los niños me lo entregaron para cuidarlo, dijeron que se iban a jugar a caminar sobre manos, que iban a competir,  que no demoraban. El barquito no era tan pequeño ni tan grande, pero era muy bonito hecho de madera blanca y con velas de colores. Yo lo ví navegar cuando los niños lo echaron a jugar por esos lagos donde las aguas del mar se hallan estancadas, y los vientos corren por entre los juncos y las totoras. Los niños fueron buenos conmigo, y me dijeron que también tenían ganas de ir a sacar  muymuyes, ellos querían ligarlos a sus anzuelos y pescar un momento. Ellos todavía no han regresado y yo me preocupo, pues cuando ellos regresen, ¿qué les diré sobre el barquito que se ha perdido?

Pescador: ¿Tal vez, ellos se lo llevaron?

Vallejo:  Ellos me hubieran despertado,  no creo que hayan procedido como fantasmas. Las aguas, parece, que se lo han devorado, pues hasta aquí llegaron y mojaron la barca.

Pescador: Puede que sea así, o tal vez ellos se lo llevaron, o la resaca se lo llevó.

Vallejo: Ya lo busqué también en esa parte de orilla, y por eso, nuevamente, vine aquí. Y cuánto lo siento, y si ellos vienen, no podré devolvérselo. Ya le repito señor,  tan sólo fue un momento, al haber pestañeado. Y vea, cómo me atormento, y sin saber qué pasó o  si eso pasó verdaderamente. Yo no sé.  Pero al no verlo corrí, y corrí para buscarlo, y después se me vino la idea de la pala.

Pescador: Le ayudaré a buscarlo, yo iré por la orilla contraria. Tal vez, el agua se lo llevó y lo haya varado por otra parte.

Vallejo: Por favor, si usted lo encuentra, avíseme, buen hombre, yo esperaré aquí a los niños y seguiré escarbando la arena.


Antenor llegando

Antenor: Me dijeron que te encontraría en la playa, que deseabas llenar con aire fresco tus pulmones. Y cómo te encuentro, casi buceando en la arena, haciéndole huecos por todos lados.
Qué debo de pensar sobre lo que estás haciendo. ¿Estás, ahora, llenando de nuevas fantasías tu imaginación de poeta?

Vallejo: Aunque te parezca mentira, busco un barquito que me fue dado a cuidar. La arena o el agua, o uno de los dos, tal parece, se lo han tragado.

Antenor: A ti te sorprende siempre lo más inesperado y tú también nos sorprendes con cosas increíbles. Sin duda, sabemos, que estamos ante un creador, ante un innovador, ante un modernista que está en el más allá del más allá y al que todavía  su dimensión no le es reconocida. Tus poemas son y seguirán siendo de vanguardia para la humanidad, mientras no se supere esa subsección histórica que creó esa clase que trasgredió nuestra historia y que se halla en ese polo que solamente sirve para la desdicha humana. Ella representa esa costra dura de la historia  y solamente un arte de vanguardia puede desmontarla de sus riendas.

Vallejo: Antenor, tú siempre con superlativos, y yo solamente me mantengo en la piel de este tiempo, pues el bisturí para ingresar a la epidermis de este tiempo necesita ser una hoja cortante la cual rasgue capa por capa  la historia para ver lo que somos dentro de un tiempo y el cual compara otro tiempo. Si, habría que ver el tiempo de la subsección, él te explicará con tantas y tantas palabras lo que somos y lo que nos diferencia.
Cada tiempo, amigo mío, necesita de un nuevo instrumentario de palabras para medirse asímismo, y yo, desde cuando estuve en la cárcel salí con un nuevo libro hecho con ese bisturí que es mi pluma, mi sangre y son mis ideas, y que es lo que deviene y lo que va hacia nuestro pueblo. Por eso, cuando salí de la cárcel quise venir a este mar de Huanchaco. Aquí me traen mis recuerdos, las caídas del sol, las arenas, el muelle, los pescadores con sus caballitos de mar, los cerros curvos y puntiagudos como botellas, las estrellas, y la gente con su rumor, como es cada cuadro de la vida cotidiana hecho a la manera de Sabogal. Todos esos elementos germinantes y vivos, son lo que hacen mi poesía entre dos polos o una balanza que tiene una desigual contienda, y ellos mismos se acercan y se alejan con sus bemoles.

Aquí el tiempo sigue siendo el maestro de todos, el maestro que con sus ojos ve las diferencias de cada escuela y de cada interés y objetivo humano. Y mi arte se reproduce cuando yo concibo sus extremos y  sus medios, y los clarososcuros, y todo es como una ola, como verbo que se hace y se deshace y que se construye y se destruye...  Y yo busco en la arena, y navego en su profundidad para sacar todas las raíces, hasta sacar las piedras para elevarlas hasta el  aire. Sí, Antenor, el aire me hace bien, y peina nuestras sienes, amigo mío.

Antenor: ¿Es entonces, el segundo libro?

Vallejo: Lo tengo conmigo. Aquí en mi pecho, bajo mi saco, en mi bolsillo, y en el costillar que me impulsa, que me levanta, que está cerca a mi corazón. Ya lo he oreado en el mar este día, y hasta he regalado mi corbata de colores que me dio mi hermano Miguel, y he saltado con mi alegría. ¡Ves las huellas, Antenor, que están regadas por las arenas, cuando mi capa va conmigo y se adelgaza  brilla mi perfil ante las aguas! 

Antenor: Tu debes ser un héroe. Escribir un libro, allí en la cárcel. Sólo los héroes salen de ellas, o se pudren allí. Pero tú le ganaste hasta a la mentira inventada por los inventores de los medios chances, de los que siempre nos burlan, esos que nos dan una ventaja pero nos ganan la carrera. Los escribidores, y los fariseos tendrán que rumiar ante tu grandeza, César.

Vallejo: ¡No, no! Ser héroe no es mi papel. Esa idea la detesto. El texto es mi alma, el verbo, la pluma, es la madera que somos. El héroe se sitúa en otra perpectiva de la historia. Yo no soy el héroe, soy el poeta, un testigo, un escritor que ve lo que pasa en este tiempo por las orejas sordas de este burro que es mi Perú.

Antenor:  Lo sé, y es algo que me hablaste, antes de que te llevaran a la cárcel. Tenemos los mismos sueños que mueven el corazón y anidan en el cerebro. Lo malo es que predicamos en un desierto...

Vallejo:  Yo deseo ir donde quiero que me oigan, o donde solamente alguien me escuche, el caso de mi prisión no está definitivamente cerrado, ellos buscarán otras razones para detenerme. En el fondo todavía soy un perseguido.¡Volverrrr... a la cárcel o irme al exilio! ¡La cárcel hará de mí una sombra, ella es la antípoda a la claridad, Antenor!


El pescador interumpiendo

Pescador: Señor, no está por ninguna orilla el barquito, y yo, ya he peinado todas. Parece que los vientos lo han llevado mar adentro. Intenté buscarlo con uno de estos caballitos de totora, pero el mar parece se pone bravo.

Vallejo: Si no lo consigue, pescador, ya les compraré otro barquito a esos niños. No quiero quedar mal con ellos.

Pescador. Los niños juegan en otra playa. Corretean a los cangrejos, se suben a las lomas de arena y están felices. Apuestan a jugar a dos manos.

Vallejo: Si los vuelve a ver, les dice, que aquí los espero, con o sin el barquito.

Antenor:  ¿Te irás, te quedarás? ¿Qué planes tienes?

Vallejo: Ulises tenía los oídos libres para escuchar los cantos de sirenas, él estaba amarrado a su nave para saber si ello era cierto  y así pudo navegar sin arrojarse a la mar, para  controlar la marcha del barco que iba contra las tormentas. El exilio no lo admiro, pero es un camino que por lo menos se puede prevenir. Hay tantas Itacas en donde uno puede anclar una nave.
 El irse y venir de uno a otro lado logrará otra  memoria, tal vez reproducirá lo permanente entre lo vivido y lo que habré de vivir y de crear. Y yo busco de edificar una memoria como la ola en su eterno devenir. Para eso escribí este libro, aún en la cárcel. Y ninguna palabra va a perecer frente al poder de los tanques, de las balas  o de la violencia desenfrenada de un bárbaro. Este libro formará una conciencia. Aquí hay un Continente que lo llevo en mi capa, y mis quijadas estarán vertiendo palabras en el combate hasta en la hora de mi muerte.


Un periodista llegando

Periodista: Esta orilla es muy grande, y yo tengo que cubrir la información para la página cultural de fin de semana. Una foto para presentar su rostro sería necesaria para nuestros lectores. Le quería preguntar, ya que usted no está entre rejas, y ahora goza de libertad, qué tiempo vivió en la cárcel de Santiago de Chuco? ¿El tiempo de la duda? ¿El tiempo del yo no sé, que es lo mismo que su yo existencial?

Vallejo: Ya que usted conoce lo que es el arte, le digo,  el tiempo que existe es el del no yo. En ese tiempo existimos muchos hombres.Yo vivo, yo muero, hablo y formo parte. Vea esa arena que se construye infinita. Ella se reparte en sus granos. Yo allí veo venir e irse  la existencia de los acontecimientos, ella es mi propia existencia. Usted ve que los teatros del mundo se llenan en donde las horas corren para devorar sus principios. Aquí nacemos, nos vamos, corren o vuelan los seres. Pero  hay quienes solamente construyen artificios y en eso empeñan su tiempo. Mi empeño no es sobre la duda, pero tal vez sí, pero de otra manera para confrontarme con la vida.

Periodista: ¿Y qué hace usted, aquí? El teatro está en la ciudad. Allí, otros han hablado de sus fantasías y han llenado los teatros. Sale la luna ,se da la luz, y ya no hay tentativas, las sillas antes vacías se llenan de espectadores, todos comentan, todos escuchan.

Vallejo: Dice bien. Ellos, otros... Pero el alma no hay que llenarla de días vacíos. Cuántas vidas es la Vida... La vida al nacer...Y lo que nos cuesta el nacer... Y yo paseo de manos, ¡cierto!, y busco un barquito que he perdido en todas estas arenas. Mientras mis sentidos se expanden sobre otras geografías, respiro, clamo, grito, estoy en silencio, pero mi quijada se mueve, y mis manos aprietan mi calavera, mis manos calzan mis pies. Y mi yo, y mi todo, me dicen que curso sobre un río, un río regresivo. ¡Volverrrr otro, entonces!

Periodista: Hay algunos que dicen:  Abre los ojos, deja la rebelión de tu alma, no luches con lo imposible, el mundo es el mismo, la vida tiene el mismo curso.

Vallejo: El mundo no solamente gira, sino los hombres lo hacemos girar cuando vemos a través de nosotros mismos y de lo dicho por otros sabios. Y hay que ponerse vertical o horizontal frente al universo para ver como la yerba crece desde su silencio hasta la luna.  No tendremos las suficientes vidas para vivir es lo que se dice, pero todo es un instante, un parpadeo de ojos y todo puede cambiar cuando con nuestros ojos vemos mejor los caminos. Es entonces que podemos anticiparnos a todo y esos caminos los vemos diferentes.


Antenor y Vallejo

Vallejo: Por lo menos, el viento nos peina las sienes, nos hace sentir nuestros labios, nuestros huesos, nuestros poros y nuestra frente. Ninguna alma se sacia de tanto horizonte, de tanto sueño velero y qué paz en lo que orea en los sentidos.  Mi barquito amado, si lo recupero, niños del mundo se los entregaré como era antes, ingenuo e ingenioso, musical y tan valiente. Tal vez, a él le falta una ribera a dónde llegar y por eso se ha perdido.

Antenor: Si todos tus deseos pudieran caber en toda la respiración del día, ¡Vallejo, hermano! ¡Pero no! Violencia en las calles, en los mercados, y en las puertas y en los candados, como tú nos hablas.

Vallejo: Y para qué hablar de Picasso y de Goya si un hombre anda con un palo en las manos, y los soldados acusan medallas que son ganadas con la muerte. Acaso, hay que dar razón a quien, que por tener una pistola desenfundada y nos amenaza, nos dice hay que hacernos a este camino, o hacia aquél que amenaza hasta maltratar la hormiga la cual no nos hace nada.
 No he respirado de ese aire hediondo. Lo he resistido desde todos los frentes. El futuro es avisor y no se encierra como una sombra esperando a la muerte... El verifica constantemente cada época, y es como sueño que  ha sido alcanzado por  otros sueños diarios para la lucha de cada día y de lo que  hemos aprendido y multiplicado. Allí donde  iré, iré para que me oigan.

Antenor: La cárcel y la muerte. El exilio o la nube. La gota que amenaza ser la amargura.

Vallejo: En Aristófanes el héreo va directo hacia la muerte. Lo fatal acude en todas sus palabras. Mi exilio, lo ves, Antenor, está en el codo de esa orilla. Yo he levantado la arena y no he hallado a mi barquito tan querido. Lo último que regalé fue mi corbata, y Miguel, mi hermano se sentirá orgulloso. Miguel se quedará con mi madre y mi padre. Las horas corren a devorar sus propios principios, no se sumergen, ni se apagan, se sujetan a su reloj, a ellos los alcanzarán con zancos pero sin dar zancadillas. Yo estaré siempre delante de ellas. El ojo del reloj parece que vive en el iris de nuestro ojo. El hombre que nació desnudo es un accidente de Dios. Yo nací, un día que Dios estuvo enfermo, y que lo constaten estos húmeros que llevo conmigo y este traje prestado, y estas dientes que se sostienen en mis quijadas duras y este peinado  que es rebelde como el aire.

Antenor: ¿Estás fatigado? Te llevaré a casa.

Vallejo: Sin el barquito no podemos irnos, no podemos abandonar a  los niños, pues me lo han dejado a mi cuidado, pero  lo yo he perdido, perdido. Ya vendrán ellos, y les diré que pestañé y que cuando desperté el barquito ya no estaba, y que supongo que una ola lo hundió en la arena, y que a pesar que introduzco mis manos en ella,  no lo hallo. Allí sobre la piel de ella están las conchitas y los erizos que he dejado.


El pescador viniendo nuevamente

Pescador: Buenas noticias señor. Los hijos de unos amigos pescadores lo han encontrado, el barquito estaba en una parte de la orilla, las olas se lo llevaban y ellos lo vieron y lo subieron a un bote, ellos estaban jugando con el.

Vallejo: ¿Me lo devolverán?

Pescador: Ellos me prometieron que solamente iban a jugar otro momento. Ellos saben que el barquito pertenece a otros niños y que usted lo estaba cuidando.

Vallejo: Les prometo leer una historia, cuando ellos vengan. Paco Yunque, así se llama mi cuento. Pero que digo, es la realidad de mi Perú, que me sale como espuma de la boca.

Pescador: Por ahora, ya no puedo perder mi tiempo, voy a ver si los peces ya picaron en mis anzuelos. Iré para ver que esos niños se lo traigan.


El pescador llegando con los niños

Pescador: El barquito estaba sobre los lomos de un cerrito de arena. Los otros niños, allí lo dejaron. El viento se lo quería llevar. Pero rápido lo sujetamos y se lo traímos.

Niño 1 : Tiene unas velas de colores, y ¡qué bonito ha quedado!

Niño 2: Cuándo juguemos con sus velas apostaremos .

Niño 1: Ah, y si pudiéramos jugar por mucho tiempo con usted señor...

Vallejo: Imposible, ya es tarde ¿Ustedes regresarán a vuestras casas?

Niño 1 : ¡Todavía no!

Vallejo: ¿Qué esperan?

Niño 2:  Esperamos a que suba la marea, queremos verlo subir a  las aguas, lo perseguiremos con un bote.

Niño 1 : Le veo pensativo señor. Y no le hemos preguntado,  ¿por qué está usted aquí?

Vallejo: He venido a refrescarme con el aire del mar. He dormido poco, desde hace meses duermo poco. Es que tengo que hacer un gran viaje fuera de aquí,  y tal vez, no sé si regrese nuevamente a este lugar, donde las olas me dan regocijo y alegría.

Niño 1: Mi barquito se lo regalo a usted. ¡Lléveselo!

Vellejo: ¡No! ¡El barquito se queda contigo, no quiero que se pierda! En mi memoria me lo llevaré como un cuadro, pues no deseo que se pierda nuevamente.

Niño 1: Pero no estaba perdido señor, lo tenían otros niños que  lo deseaban tener cuando lo vieron sobre la barcaza. Ellos se lo querían prestar,  pero como lo vieron de pie, casi dormido, no lo hicieron, y lo tomaron, así nomás. Nos dijeron que lo soltaron en las aguas y lo siguieron con sus botes, que las velas de colores les habían gustado.

Vallejo: El cansancio y el sueño me hicieron creer que había perdido el barquito, y yo cuánto lo he buscado, hasta mi parpadear se fue a los horizontes lejanos, tal vez fui a una nube.

Niño 2: No pasó nada, señor, estamos entre amigos, y si usted ha soñado, eso ya no importa, un sueño es un sueño, pero el barquito está con nosotros.


En camino a casa: Vallejo y Antenor

Antenor: Antes de tu prisión hubo un bautizo con bayonetas. Hubo órdenes de no dejar vivo a ninguno de los sublevados. Toda una masacre. La orden vino del mismo Presidente.  No hubo perdón, ni bastó el arrepentimiento de los reos, ni que ellos imploraran y que se pusieran de rodillas y que juraran por la madre de Dios que ellos no tenían la culpa. Las metrallas de los marinos ahogaron las voces de aquellos rapsodas. El napalm y el fósforo quemó  los cuerpos y los huesos de esos muertos en los cuartos de la cárcel. Cruces, tumbas para subversivos es el lema del verdugo, y  por eso, los cuerpos desaparezcan lo más antes posible, antes que sean llevados a fosas clandestinas.
Los  oficiales cantaban victorias, mientras los gritos de espanto de los fusilados rebotaban contra las paredes.

Vallejo: ¡Terrible!, y la gente aún sigue suplicando por sus muertos, ellos perdidos en los rezos  de  las Marías que se van, con el corazón lleno de espadas.

Antenor: Huesos calcinados, cruces, tumbas. El presidente es el verdugo, y seguro que en esta hora  estará afilando una nueva navaja. ¡Manuel, Pedro de la Cruz, Juan Arroyo!  ¡Cuánta espuma le estará saliendo al mar por la boca para cargar su propia furia!

Vallejo: Pero nosotros no abonaremos la espera, yo me iré pero regresaré con mi pluma, y seguiré con ustedes aunque me vaya a otras tierras. La piedra que andará por los horizontes traerá la resaca de la espuma para no fatigarse, para no perderse en el tiempo de vacilaciones en el quehacer de los muchísimos quehaceres por el Perú nuestro y su nuevo futuro.

FIN

Sansanguia, el Paraíso en Ámbar

12 septiembre 2018

"Lorenzo"
(Cuento)

Manuel I. Solórzano Montero.esposa Ursula Caldas e hijas (Foto Arriba)
Familia Solórzano Caldas: Prudencio, Eloísa, Delia, Julia, Eugenio, Domingo, Clorinda, al centro Manuel Ignacio Solórzano y nietos (Foto Abajo)
Al que llegaba por primera vez a Sansanguia, no le faltaba tema para iniciar la conversación, cuando se acercaba a la entrada de la vieja casona. Que era como un paréntesis acogedor en medio de la hostil lluvia que nos recibía. Desde nuestra salida de Ámbar a Sansanguia, dos cosas teníamos que darnos cuenta al momento de la partida: primero la ubicación del lugar, segundo de dónde había salido el nombre tan curioso y sibilino.
Su dueña Delia Solórzano Caldas, a quien todos llamaban doña Delia, tenía un especial gusto por adoptar niños de la zona, así como de contar la historia de cómo su padre don Manuel I. Solórzano Montero comenzó con un terreno bien chico y posteriormente fue adquiriendo terrenos vecinos a los suyos. Ese día que habíamos llegado a Sansanguia también lo había echo el alcalde del distrito de Ámbar el señor Pablo López Clavario, acompañado de su secretario edil, en la casa de la señora Delia, sus hermanas Eloísa y Julia tenían la delicadeza de atender muy bien a los visitantes, sobre todo la señora Grimanesa encargada de la cocina gustaba de servir bien lleno los platos de comida. Además el ambiente familiar de la mesa contagiaba de armonía y seguridad a los visitantes.
Unos minutos, pasado el medio día se escucha el trotar de un caballo, de pronto desmonta ágilmente Domingo, uno de los hermanos de doña Delia; el chino como lo conocían en el pueblo de Ámbar, tomo su cabalgadura y se dirigió raudo a la caballeriza llamando a uno de los peones para que llevara una vaquilla al establo de su hermano Eugenio en Chaquila.
El chino Domingo llamaba y llamaba a Damián y este estaba dormitando echado sobre una gran parva de heno, muelle y perfumado, sobre la que solitario en sus pensamientos, se había echado a reposar por unos minutos. Domingo lo miro fijamente: mascaba con indolencia una larga pajita, pareciendo repasar sus contornos.
Sus ojos chinitos veían como las aves corrían por el campo lejos de los galpones y del gallinero, los caballos relinchaban en la caballeriza, los peones solo atinaban a mirar por la ventana lo acontecido.
Damián salía apurado del granero rumbo al establo para llevar la vaquilla a Chaquila, sin embargo el heredero de doña Julia, Juan Manuel que se estaba alistando para viajar hacia Huacho a continuar sus estudios en el colegio La Merced, fríamente llamo a Damián para decirle que le alistara un caballo para ir hacia Ámbar de donde tenia que abordar el camión del Loco César para venir a Huacho.
Cosa que Domingo muy enfadado refuto el mandato, ejerciendo su derecho de patrón o mejor dicho de heredero de las tierras al igual que la mamá de Juan Manuel.
Como temiendo que le estuviera cediendo sus derechos de hijo único de doña Julia, Juan Manuel mando llamar a un joven peón que había llegado hacia unos días a Sansanguia, preguntándole abruptamente:
¿Qué anda haciendo usted en el campo?
El campo patrón; me gusta. Se ve que la gente trabaja bien.
Aquello no le gusto tanto a Juan Manuel.
- Y si le gusta, ¿Por qué no está trabajando?
La pregunta le salió sola, corolario inesperado de su inadvertido dialogo interior. Se sintió incomodo consigo mismo, ya que le vinieron algunas dudas del joven peón, a quien ya veía como uno mas en Sansanguia, el joven al percatarse que el alcalde estaba saliendo de la vieja casona despidiéndose de la señora Delia y de sus hermanas Julia y Eloísa, acelero el paso y fue a despedirse, fue ahí cuando el joven repuso una pregunta:
-¿Joven Juan me puede dar usted permiso para traerle el caballo para acompañarlo a Ámbar?
- No me hace falta tu presencia, pero si quieres hacerlo anda, ve rápido, que ya es tarde.
En eso el alcalde que estaba despidiéndose, pregunto al joven peón.
-¿Cómo te llamas?
- Lorenzo.
-Lorenzo ¿Qué?
-Lorenzo el dulce.
-¿Cuántos años tienes?
-Catorce o quince, no me acuerdo.
-¿Qué sabes hacer?
- De todo señor.
Bueno muchacho ve y tráele el caballo al joven Juan le replica el alcalde, luego dirigiéndose al Juan Manuel le dice si vas a Huacho saluda a Prudencio y a mi tía Elena, de igual manera saluda a Clorinda, diles que en el verano viajare a Huacho.
Al poco rato, después de haber llevado la vaquilla a Chaquila al establo de don Eugenio, Damián, un tanto agitado nuevamente sometió a Lorenzo a un interrogatorio similar al que le hiciera el alcalde, la única diferencia era que el debería de resolver a donde ubicar al joven peón.
-Lorenzo.
-¿Entiendes algo de caballos?
-Me encantan.
-He trabajado en eso cuando vivía en Cáhua.
-Bueno espero que sea cierto.
-Ya vera cuando lo pruebe.
-¿Quizás quiera que me ponga a trabajar?
-No se apure jovencito, ya lo hará cuando llegue la hora.
-Lorenzo, tu te vas a encargar de cuidar los caballos, en forma especial de los señores. Ellos son muy especiales y cuidadosos de sus animales.
- Estoy a sus ordenes señor para todo lo que usted mande.
-bueno mientras te aconsejo, que a los señores Domingo, Eugenio y al joven Juan Manuel les puedes tratar con algo de confianza, porque ellos te la dan, pero en el campo no es así. Hay que tratar con mucho respeto a don Eugenio y al señor Domingo, muchacho, o vas a durar muy poco aquí.
-No se preocupe don Damián, eso no pasara.
Cuando se quedo solo Lorenzo, tampoco se sintió muy cómodo, había cambiado repentinamente de parecer, y no sabia bien por qué.
Sin decir mas, ni esperar respuesta decidió irse a vivir a Huacho. Llego a Ámbar justo en el momento que el camión del chino Salinas estaba por salir, no sabia cuanto costaba el pasaje, era ya cerca del las nueve de la mañana, el sol del verano calentaba el día, el chino Salinas pregunto ¿A donde va ese muchacho que esta allá arriba?
-Señor Salinas lléveme a Huacho por favor.
-¿Con quien estas viajando?
-Yo soy el empleado del joven Juan Manuel.
-Juan Manuel viajo ayer con César.
- Si pero yo estoy llevando unos papeles que se a olvidado, es de su colegio.
-Bueno si es así, nos vamos.
Al llegar a Huacho Lorenzo fue a la casa de don Prudencio, le dijo que había venido a ver sus papeles para enrolarse al ejército, quedándose con ellos varios meses.
Lorenzo al estar en Huacho, conoció a gente relacionado con los circos, ya que en el callejón de la familia Solórzano en la calle Mariscal Castilla, cada vez que llegaban los circos a Huacho y se instalaban en el terreno que estaba frente al estadio Municipal, algunos de los artistas y propietarios de los circos alquilaban cuartos durante sus días de estadía en nuestra ciudad, Lorenzo que era un diestro con el lazo y excelente jinete un día menos esperado demostró a los dueños del circo África de Fieras su adiestramiento innato de artista, siendo contratado de forma inmediata para que trabaje como artista estelar del circo bajo el nombre artístico “El jinete de la muerte” debido a la osadía que tenia al montar el caballo con los ojos completamente vendados, al cabo de la temporada circense Lorenzo partió con ellos a Méjico, país donde vivió por muchos años.

Añoranza de un viaje por tren

12 mayo 2018

En los rieles de la vieja estación del tren, parecen tener grabado sobre ellas el nombre del sonriente señor Vélez, el afable maquinista del tren. El tiempo inclina mi memoria a pasos lentos y puedo vagamente recordar su alegre rostro de tez morena, sus blanca cabellera cubierta por un gorro de color azul tipo Jorge Chávez y sostener entre sus dedos su clásico cigarrillo Inca, pitando a su arribo a la Factoría o taller de maestranza que estaba donde hoy funciona el colegio Domingo Mandamiento Sipán. La locomotora con sus seis furgones llenos de sacos de algodón, verduras y pan llevar traídos desde Sayán, Humaya, Vilcahuaura y otros lugares aledaños a la zona, hacía su arribo a la vieja factoría, para luego desprender sus vagones de carga y seguir con el furgón de pasajeros hacia su paradero final, la estación del tren ubicado en la Av. Ferrocarril, donde actualmente funciona el Archivo Provincial y el Museo de la Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión.

Estacion del Tren en la Av. Ferrocarril, hoy 9 de octubre frente a la ex Lever Pacocha.



El amigable señor Vélez, también conocido como el maquinista del tren del amor, así lo llamaban sus viejos amigos, entre ellos el señor Ramos, inspector de la línea ferroviaria, el señor Reyes, boletero de la estación quien era el encargado de vender los pasajes a Chancay, Barranca, Sayán y Ancón. Recuerdo claramente cuando bordeaba mis 14 años de edad, mi abuelo Teófilo Murga Palomino, me contaba que cuando viajaba hacia Huacho procedente de Sayán o Ancón, el señor Vélez resoplaba la máquina como avisando o demostrando el poderío Fausto que poseían las máquinas de la agencia Noroeste del Perú con sede en Huacho.

Tantos años recorriendo los mismos rieles, llegando a su destino a paso lento pero seguro, su recorrido diario por los caminos del valle Huaura- Sayan, Huacho-Chancay-Ancón y viceversa dejaron en las viejas vías del tren hoy desaparecido, el nostálgico recuerdo de los pitos y las resopladas de las máquinas, las desenganchadas cuesta abajo desafiando el descenso, cortando el viento que inquietaba arrebatarle su gorro azul que cubría su blanca cabellera; el zumbido de la locomotora cuando tenia que transitar por zonas altas, todo quedó grabado sobre los mudos rieles que sabe Dios por donde estarán.

En el año 1964 las máquinas fueron conducidas todas, a la estación de Ancón, para luego ser remitidas a formar parte de las líneas férreas de Huancayo- Huancavelica. Lamentablemente en nuestra ciudad no quedó siquiera uno como para poder decir, con fina añoranza “Esa máquina me trae el recuerdo del viejo maquinista del tren, el sonriente señor Vélez”

Tren de Huacho a Sayán


Tren: Huacho-Chancay-Ancón
Dedicado a : Elio Galessio, conocedor de la historia viva de los Ferrocarriles del Perú.

Una charla con don Manuel Guillermo Carmona Bazalar

11 mayo 2018

Por: Julio Solórzano Murga

Don Manuel Guillermo Carmona Bazalar fue además de poeta, un gran comentarista taurino, en una oportunidad en el mes de agosto del año 1976, en una conversación muy amena sobre las corridas de toros que se realizaban en Ámbar, me dijo si yo sabía algo de toros, cosa que le respondí que no, pero que me gustaría conocerlo, recuerdo al señor Carmona sentado en la oficina del diario Hoy, en la calle Adán Acevedo, junto al hotel “Belén” y a la tienda de don Marcos Quiroz, cerca a donde era el paradero para el hermoso pueblo de Ámbar.


Atentamente oía sobre las corridas de toros en la plaza de Acho, en la plaza de toros de Campo Alegre, pero él no quiso quedar ahí con la conversación, nos mando comprar una botella de Coca Cola familiar y luego nos hablo de los inicios del toreo en la edad media, de las prácticas de la lanzada o toreo a la jineta, actividad ejecutada por los caballeros feudales con el objeto de dar muerte a los toros desde su cabalgadura. Fue tal mi curiosidad por conocer algo mas del arte taurino que sentado ahí frente al maestro Manuel Guillermo, me sentía como si estuviera en una tarde de domingo en la plaza de toros, seguí escuchando como la propagación de estos festejos llamados también de cañas y toros, nos decía don Manuel, que el mismo emperador Carlos V, dio muerte a un toro de una lanzada en el coso taurino de Valladolid, en ocasión de la celebración del nacimiento de su hijo Felipe II.

Yo le preguntaba todo entusiasta sobre cómo y dónde fue la primera corrida de toros en América y me contesto todo gustoso y nos dijo que el primero de ellos fue en Venezuela, lo leí dijo en un libro denominado "Historia de las Indias", fue escrito por Fray Bartolomé de Las Casas, allá por los años 1515, y otra corrida muy importante fue la del año 1567 en Barquisimeto (Venezuela).

Eran ya casi las 7.00 de la noche y no quería levantarme de mi asiento, estaba emocionado de oír hablar de toros el maestro Carmona, pues lo único que me faltaba era verlo vestido de traje de luces, capa en mano y dribleando al toro ahí en el local del diario "Hoy" en la av. Adán Acevedo, si en la parte trasera donde servía de cochera para los carros de Ámbar (camiones expreso pulman) de propiedad de la familia ventocilla.

Es propicia la ocasión para decirles que por los años 1976 al 1978, yo llevaba mis poemas para que lo publicara el diario Hoy de nuestra ciudad.



EL AUTO DE AL CAPONE

08 mayo 2018

Hace muchos años cuando aun era un niño, y escuchaba a mi padre contar las historias de Al Capone, me preguntaba como seria aquel carro en que emprendía su veloz partida al momento de la huida, mi padre hablaba con tal naturalidad que me hacia presagiar que en cualquier momento llegaría a ver a ese auto negro, de dos puertas, Ford de los años 20.
Recuerdo cuando jugaba en mi barrio de Cocharcas, hoy Mariscal Castilla, había un señor llamado Juanito, tenia un Ford negro pero moderno para los años 70, al que los muchachos del barrio le llamábamos Al Capone, guardaba el auto en la cochera del Italo peruano don Alberto Livora.
Tenía don Juanito unos amigos también taxistas a los que llamábamos Los Intocables,
Johnny Torrio. Llamábamos a don Gustavo, el más veterano de todos, Frankie Yale, era don Pedro, el más renegón del grupo, O’Banion, decíamos al loco Cesar, el más sobrado de todos, siempre paraba con el cigarro en la boca, y a los señores Carlos y José quienes eran los más tranquilos y calladitos de todos, los llamábamos Aiello y Bugs. Total eran todos unos personajes famosos del hampa en Chicago, Jim Colosimo, era el más temido de todo, pues así llamábamos al gringo matón de la esquina del barrio con el pasaje camino Real, al temible Loco Pepe, le gustaba meter cuchillo a las pelotas de jebe que caían al techo de su casa.
Esta semana pasada al estar en la Provincia de Huarochirí, en Santa Eulalia, vi estacionado frente a un grifo, a un auto legendario de los años 20-40, dos puertas, color negro, Ford, y mis recuerdos al toque envolvieron en papel de fina nostalgia a la voz de mi padre contándome la vieja historia de los años 20, la vida de Alphonse Capone.
No dude mucho y dije al poeta Raúl Gálvez, quien iba al volante de se auto Lada, con mi voz un poco emocionado detente hermano, quiero tomarme unas fotos en el auto de Al Capone, cosa que accedió inmediato y Celia como si fuera una reportera grafica, imprimió varias fotos de la replica del auto de Los Intocables.
Cuando me atreví a entrar dentro del auto, mi viejo corazón de niño latía acelerado como si mi padre estuviera ahí, enseñándome al viejo Ford, con manizuela al arranque y dos faroles como ojos del tiempo alumbrando mis juveniles recuerdos.

Santa Eulalia 24 de Enero de 2009

Julio Solórzano Murga


LA ESCALERA - POR ARMANDO ALVARADO BALAREZO

08 julio 2017


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LA ESCALERA
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 Por Armando Alvarado Balarezo (Nalo)

La tarde declina, no hace frío en Chiquián. El profesor de Historia nos ha dejado una tarea para mañana, y he tenido que quedarme en el colegio hasta las seis. Tengo que estudiar para pasar invicto al Tercero. Es invierno y oscurece más temprano...

Voy camino a casa. Al pasar por un zaguán una linda profesora escruta seductora mi rostro de monaguillo, como ocurre cada tarde desde que llegó al pueblo. Su presencia me pasma, me aturde... Ella susurra: "me gustas pequeño". Mi corazón vibra, parece que voy a perder el equilibrio. 
 
Para mi sosiego el andar cansino de un anciano me salva del hechizo; ella se turba, y deja que siga mi camino...

Al llegar a casa trato de tranquilizarme, mamá ha notado mi inquietud. Le digo: "mamita, el lunes tengo examen, voy a mi cuarto a leer un poco antes de dormir". Es una disculpa solamente. Subo a la habitación y no logro conciliar el sueño. Es mi primer insomnio. 
En mi mente sólo vive ella, radiante y bella como una estrella.
 
Empiezo a soñar despierto:

"Está oscureciendo. Al pasar por un zaguán me toman de la mano. Es la profesora. Me dejo llevar por ella como un niño perdido. Subimos la escalera. De pronto estamos en un lecho de rosas.

Ella acaricia mi anatomía... se le nota contenta, dice que me ama. No creo que sea así, pues hace pocos días que la conozco; además, todavía soy un niño.

Pasan los minutos, la penumbra invade el aposento; estoy como zombi, rendido a sus encantos. A la hora y media ella duerme a mi lado, tomo mi ropa, me visto y retorno a casa sin despertarla"
 
* * * 
 
Desde aquel día, cada viernes de madrugada ella ingresa a mi sueño, y subimos la escalera del paraíso...

NORKA BRÍOS RAMOS: EL ÚLTIMO CANDADO

11 julio 2016

CUENTO

- Acaba de tomar el último sorbo de la sopa de pollo, dieta recomendada por el médico del Hospital del MINSA de doña Rosa – poca sal, ya era muy tarde y aún Valeri no había dispuesto quien se quedaría a cuidarla y preparar la dieta del día siguiente.
- Tocan la puerta, puedes ver quien es- grita Valeri desde la recamara de su madre.
- Pase, es doña Petra, responde Bianca-
- Seguro viene a cobrar la renta -murmura doña Rosa-.
- Van para el tercer mes y yo necesito urgente, grita con gran fastidio.
- Por favor espere este fin de mes sin falta le alcanzaremos el dinero, como Ud. sabe tuvimos gastos extras por lo de mi padre y aún su pensión no nos lo han dado.
- Está bien, está bien pero que sea este fin de mes -se retiró algo fastidiada.
Valeri y Bianca conversaron sin levantar la voz para que su mamá no escuchara como estaba delicada de salud, cualquier inconveniente le haría subir la presión.
- Carmen debe de pagar por el cuarto que ocupa, no es justo nosotras en apuros y ella muy cómoda durmiendo sola en un cuarto, mientras yo comparto el cuartito con mamá y tú con tu hijo -replicó Bianca.
- Si, hoy le diremos, además ellos tienen dinero por eso estudia enfermería en el Hospital Loayza y eso cuesta mucho.
- Claroque si pueden pagar, sus papas tienen una bodega grande en Chiclayo, será hoy mismo.
- Pero que mamá no escuche, ya luego le diremos como es su ahijada no quería cobrarle. Ya de noche en el cuarto, con tono de súplica.
- Carmencita, queremos hablar contigo, como te darás cuenta estamos endeudados con la renta, después de la muerte de nuestro padre queremos que nos ayudes con una renta del cuarto.
- Está bien -dijo Carmen- les comunicaré a mis padres lo más pronto, ustedes me dirán cuanto es; estaré hasta fin de año porque luego me internaré en el Hospital. Le dieron un monto adecuado pero aún faltaría.
- Bueno dijo Bianca- tomaré el dinero ahorrado para estudiar computación, luego cuando tengamos la pensión de papá lo recuperaré, mientras tanto esperaré.
- Me preocupa – dijo Valeri, también Nino, ya tiene edad de ir al colegio y eso es un gasto.
- Gracias a ti hermana, él pudo asistir al nido donde tú trabajas, fue de gran ayuda dijo Valeri a Bianca, con la costura sólo me ayuda para la comida.
- Quién toca la puerta – dijo Valeri, no creo que sea doña Petra aún no es fin de mes ¿no?
- No, dijo Bianca es un joven, veré que desea, lo había visto por la venta.
 ¿Sí, que desea? -preguntó Bianca.
- Buenas noches -dijo Marchelo, es Ud. la Srta. Carmen Torres?
- No, ella vive aquí pero aún no llega. ¿Qué desea? Volvió a preguntar Bianca.
- Traigo un encargo de Chiclayo de sus padres -disculpa no me he presentado -dijo: Soy MarcheloMarshar, soy de Chiclayo.-le extendió la mano.
- Hola, dijo soy Bianca- replicó algo nerviosa al sentir el calor de la mano del joven firme, seguro y cálido.
- Traje esto y le dice por favor regreso a fin de mes por la respuesta es cuando retornaré a Chiclayo, sus padres esperan por ella.
- Está bien, le daré su recado – dijo Bianca.
- ¡Qué guapo! – dijo Bianca, sin notar que estaba ahí Valeri.
- Que guapo qué? El chico? Cuidado ni sabes quién es y ya te flechó.
Esa noche casi no durmió pensando en el recién llegado, será que me ha flechado como dice Valeri, no, no creo solo es simpático, además debe de tener novia o esposa. El joven le había quitado el sueño de eso estaba segura, de que le gustó también.
- Concilió el sueño después de tantas vueltas, al día siguiente se preguntó si fue un sueño o fue real.
- Fue real -se dijo, si allí aún estaba el paquete para Carmen, que esa noche se quedó en el hospital.
Juro  por mi alma -decía Marchelo al retornar a su pensión- pero no recuerdo donde, como ni cuando la conocí a Bianca.
- Largos años han transcurrido desde entonces, cuando vivían en Chiclayo, su papá trabajaba en el puesto policial cerca a la plaza de armas, ni los años han debilitado mi memoria.
Es bella y su carisma me encanta replicaba -Marchelo- su belleza singular y, sin embargo placida y la penetrante y cautivadora mirada y a su vez suave y musical, se abrieron camino en mi corazón con pasos tan cautelosos, no cabe duda que la conocí de niña en Chiclayo.
Ve dale el dinero de la renta dijo Valeri a Bianca – no esperemos que nos venga a cobrar ya nos hizo el favor de tenernos mucha paciencia.
Después del mes recibieron la primera pensión del padre, bueno las cosas irán mejorando, pasaron los días cuando-
¡Hola! -si era la voz de Marchelo,- Hola Bianca, repitió, a lo que contestó con otro Hola- que tal, viniste a recoger la carta? – ella ya salía eran las 5:30 pm del nido – Marchelo había ido a buscarla por ahí y no fue a la casa.
Bueno, vamos a mi casa para darte la carta que dejó Carmen – éstascaminaban charlando de estudios y así de repente le preguntó Bianca, si estás estudiando mecánica en el Senati.
¿Dónde vives? – en una pensión y en Chiclayo con mis padres y mi hermana -Marchelo preguntó – ¿y tú? – bueno trabajo en el nido y empezaré a estudiar computación.
- Llegaron a la casa, le entregó la carta y al despedirse Marchelo, le dijo formalmente no nos hemos presentado, le dijo soy MarcheloMarshar, tu amigo y admirador. - Yo Bianca Bonifaz -mucho gusto- se despidieron con un abrazo y un beso en la mejilla.
- Ah! anotó Marchelo podemos ir al cine alguna tarde – Claro si gracias -dijo Bianca, ya cerrando la puerta.
No hay duda, ambos se habían conectado emocionalmente.
- Pasaron los días, Valeri muy agitada leyó la carta, era de la tía Dorita que venía de los EE.UU. – ella era hermana de su padre, ya radicaba allá en compañía de su único hijo Hernán ya casado con hijos, dueño de un restaurante.
- Felizmente tenemos el cuarto desocupado – para esto Carmen ya se había ido al hospital, así como ella lo dijo.
- Bueno hijas para ustedes es este documento es la escritura de la casa de Chamaya en Breña, ya esta semana van a desocupar y lo haré pintar y arreglar, para que se muden lo más pronto posible, las chicas muy emocionadas agradecieron ese gesto de la tía, les dijo el lunes retorno a EE.UU.
Ya instaladas en la espaciosa casa un poco antigua casa de quincha como aun conservada.
- Se acomodaron y pudieron alquilar 2 piezas que les sobraba para solventar los gastos.
- Valeri, muy contenta, Aquí tengo más clientela y Bianca solo tenía que caminar o tomar un carro para llegar al nido donde trabajaba y un colegio cerca para Nino sería el Claretiano.
- Marchelo que sorpresa!, le dijo Bianca, si ahí estaba tenía en la mano un King kong
- Es para ti – le dijo y espero te guste – gracias, claro que si.
- Nos mudamos le dijo Bianca.
- Bianca en el Jr. Chamaya 615, en Breña, caminando llegaron al parque de la reserva, se sentaron en una banca, es ahí donde Marchelo le dijo.
- Bianca, te amo y quiero que seas mi novia, en ningún momento he dejado de pensar en ti.
- Bianca se quedó sorprendida, lo miró sonriendo como respuesta y sellaron con un beso.
- Bianca le propuso, le dijo se me ocurre para que nadie ni nada nos separe, pongamos un candado a donde estemos, puente, banca, escalones, donde podamos estar unidos ponerle un candado) así lo hicieron, cada vez que salían lo hacían, también verán candados en el Puente de los Suspiros, en el mirador frente al mar, juntando sus manos, cruzando los dedos y con la otra aplastaban para cerrar el “pacto de amor” con el candado sintácticamente y la llave la tiraron lejos.
Hablaré con tu mamá, le dijo para comunicarles que somos novios y luego nos casaremos.
- Vendré cada fin de mes, estaré una semana- tengo que ayudar a mi padre en el taller por un tiempo a organizar.
- Así fue, ya luego Marchelo después que habló con la mamá y volvía a visitarla en la casa.
- Pasaron muchas cosas, por coincidencia el cumpleaños de ambos era el mismo día y mes, 1° de Junio.
- Marchelo se mudó a Lima, le propusieron trabajar en el taller del Senati dando clases prácticas de mecánica -así fue después de seis meses iría a la Argentina a seguir un curso más avanzado por una beca.
Pasaron los días, desde entonces Bianca, pensando que no volvería por un tiempo sentía mucha pena.
Cada vez tenía menos apetito y sufría de dolores de cabeza, tuvo un desgano – Valeri le dijo mejor ve al Hospital para ver la causa de esos dolores- así lo hizo. Tenía que regresar, le pidieron análisis y más chequeos.
- Regresó muy apenada, le dijo el médico que tenía cáncer primario y tenía que hacerse más exámenes para empezar con la quimioterapia.
- Así pasó sus días, dejó el nido, no tenía ganas para nada.
- No dijo, no le diré nada a Marchelo.
- En sus cartas jamás le contó nada del mal que padecía.
- Cayó en cama, casi ya no podía continuar, el cáncer había avanzado muy agresivamente en silencio. Su muerte fue rápida, solo duró siete meses.
- Marchelopreocupado por no recibir ninguna respuesta, al retornar de Argentina esa misma noche fue a la casa de Bianca.
- Después de la muerte de Bianca, la señora Rosa sufrió una recaída y están en el hospital, Valeri – recién llegada encontró en la puerta de la casa parado a Marchelo, - se saludaron, pasaron a la casa, Valeria de contó lo de Bianca.
-¡No! Dijo no lo podía aceptar, porque no me avisaron, así se fue camino sin rumbo y llegó al parque donde sabían estar y era 1° de Junio de mucha luna, sentado sollozaba en silencio.
- ¡No, decía, no eso no es verdad!
Fue mi imaginación, la influencia de la atmósfera brumosa, la luz incierta del amanecer o los gruesos vestidos que envolvían su figura, los que le decían un contorno tan vacilante e indefinido – No, no sabía decirlo, no pronunció palabra alguna.
Ahí estaba -sentada junto a él y la abrazó y le dijo porque me mintieron, no terminó de decir nada más, ella le puso el dedo en la boca  como diciendo ahora calla, hacía frío, se abrazaron más, recuerda hoy es 1° de Junio, nuestro cumpleaños, mira traje un candado el más grande para ponerle en algún lugar.
- Ella le tomó de la mano; él la cubrió con la chalina ploma con sus iniciales azules que Bianca le había regalado en algún cumpleaños.
- Toma, lo hice para ti, es ancha para que lo dobles y te abrigue más.
- Así caminaron, con dirección al zanjón, llegaron a un puente, buscaron un lugar donde poner el candado.
- Marchelo dijo para siempre se abrazaron – para siempre -dijo Bianca.
- Mira aún respira – dijo el policía que bajó del patrullero, si era un hombre tirado en el piso debajo del puente, lo llevaron de emergencia al hospital Casimiro Ulloa, estuvo en coma como tres días.
- Será un milagro si se salva pero no podrá caminar – decía el médico- ha vuelto está respirando, comuniquemos a su familia, encontraron un teléfono y le comunicaron a Valeri y ella se comunicó con su familia de Chiclayo
La policía le preguntó a Marchelo cómo fue el accidente o asalto –él no recordaba nada o tal vez simplemente se cayó porque no le robaron nada.
Lo trasladaron a una clínica, Marchelo reclamaba constantemente a Bianca, luego salió de la clínica en una silla de ruedas, había sufrido una rotura en la cadera, tenía 3 costillas rotas.
- Aún en recuperación, ya consciente no quería creer que Bianca había muerto, se aferraba y repetía, no, ella está viva, yo estuve con ella en la noche.
Valeri dijo, sería bueno llevarlo al cementerio para que vea la tumba de Bianca y no se obsesione en que está viva.
- Llegaron al pabellón K donde estaba el nicho, al acercarse más- Marchelo notó algo, que ahí estaba el candado recuerda que se lo dio a Bianca esta noche y Bianca no tiró la llave.
Marchelo viajó a Chiclayo junto con su hermana a cuidados de su familia para hacer terapia física, psicológica y mental.
Durante el resto del día de invierno, triste, oscuro, silencioso, combinaba con su estado de ánimo, al llegar la noche, tenía pesadillas, recordando el momento de la última noche en el parque, invadió su espíritu un sentimiento de insoportable tristeza, es cuando recibe el espíritu en su imaginación sale de la realidad a las más austeras imágenes de lo deseado, de lo desolado o terrible, mirando todo que ahora le parece vacío en la agonía que siente su alma junto a las areolas en movimiento, sufriendo una fuerte depresión comparado como una sensación no terrenal, no aceptaba la muerte y la no existencia de Bianca, en este mundo.

- Perdón, perdón, Bianca, mi amor por no haber estado a tu lado en esos momentos más terribles.
Se enteró Marchelo – que Bianca al ver que su enfermedad avanzaba sin remedio y cada vez se deprimía más y más decidió acabar con su vida y no seguir sufriendo, se tiró al vacío de aquel puente, donde él fue encontrado.
- Marchelo ya no era el mismo, a pesar de recibir ayuda psicológica, espiritual, tenía que aceptar la realidad y superar aquello que no lo dejaba vivir en paz.
- Cada 1° de Junio iba al cementerio a pasar el día con Bianca. En su memoria escribía, cada momento cuando compartía con Bianca.
Recuerda esa noche en el puente, de pronto sentía una presión en todo el cuerpo, devaneo y confusión mental de desmayo, después de colocar el “último candado” en una rejilla del puente junto a Bianca.
- Se sentía en el vacío, hacía el fondo misterio e insoluble, ya no podía  con las sombras que se le acercaban, y sus pensamientos que se congregaban a su alrededor.
- Cuando conoció a Bianca, un sentimiento profundo nació en él, eso le inspiraba Bianca.
Cuando la vió nació su inspiración, desde el primer encuentro su alma ardía con fuego hasta entonces desconocido. El amor a Bianca fue y es tan puro y profundo, tan cierto, como estoy vivo, el destino los unió en alma, corazón y vida y más allá de la muerte para siempre.
Siempre estarás en mi corazón
Bianca Bonifaz.






Fue mi mesa Bianca
tengo tu latido
en calma en mi corazón
tengo la sonrisa de tus labios
tengo la mirada de tus bellos ojos
tengo tu amor para siempre.

Bello es el sentir
inmenso es el nuestro
amor eterno porque nunca
nos separaran
contigo hasta alas de la eternidad.

Hoy, ya no estás conmigo
físicamente en este mundo,
pero estaremos juntos en la eternidad, espérame amor allá voy.

Silencio
En la rutina diaria de mi existir
siento un vacío porque no te veo
no te siento, no te escucho,
no te toco,
pronuncio tu nombre a solas y no respondes.
¿Dónde estás amor mío?

Que hermoso sueño cuando estoy contigo.
Ven, ven, me llamas,
Me muestras el cuello
Mi alma queda muda.

Murmuran las ramas de los árboles
que se van secando
faltos de corazón
no darán flores.

Te fuiste tú mi amor
después del último candado
tú eres todo para mí

hoy te llevo *** de más