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ORIGEN DE LA REGIÓN LIMA - HUACHO SEDE REGIONAL

04 marzo 2011

Por: César Reyes Villanueva
Técnico Parlamentario e Investigador.

La tarde del 13 de diciembre de 2001 se puso en agenda, por fin: luego de ocho intentos fallidos, la reforma constitucional que dio inicio al proceso de descentralización y regionalización en el Perú. Luego de un arduo y fervoroso debate, que se prolongo incluso hasta el umbral del día siguiente, al alborear del día 14, la modificación del Capítulo XIV del Título IV de la Constitución Política del Estado comenzó a hacerse realidad.
Aquella madrugada se encontraban en el Hemiciclo del Congreso de la República 101 congresistas. La modificación mereció el respaldo de 91 de ellos y la abstención de 9. No hubo ningún voto en contra. Lo que da clara cuenta del categórico respaldo que mereció la propuesta.
Sin duda -incluso más que por lo que se dijo- se trato de uno de los debates más trascendentes y esperados de la historia parlamentaria peruana. Transcurridos los años, a la luz de la experiencia vivida a partir de su aplicación, qué duda cabe, es innegable el acierto decisivo de aquel primer paso madrugador.
Los protagonistas de aquella jornada memorable, al concluir sus atribuciones legislativas, en su mayoría, retornaron al discreto pasar de sus existencias (aun cuando otros, los menos, continúan en funciones). Sin embargo, honrando la confianza de los ciudadanos que confiaron en sus personas representarlos, en el debate histórico que dio comienzo al actual proceso que rige a partir del 2003, las congresistas y los congresistas que participaron en aquel arduo y tenaz intercambio de ideas y propuestas, por, y a pesar, de las discrepancias que los separaban, lograron plasmar el testimonio unánime de una sola voluntad y una misma esperanza: descentralizar y regionalizar al Perú.
De aquel debate memorable, en lo que respecta al surgimiento de la región Lima, resulta oportuno e ilustrativo compartir -a través de los párrafos pertinentes extraídos del Diario de los Debates del Congreso de la República- lo expresado por los parlamentarios participantes en el debate.
En primer término la exposición sustentatoria del entonces presidente de la Comisión de Descentralización y Regionalización:

“El señor GUERRERO FIGUEROA (PP).— Señor Presidente: Indudablemente hoy asistimos a un hecho histórico de muchísima transcendencia, porque estamos dando paso a una reforma constitucional para retomar el camino del que nos sacó la dictadura fujimorista: el camino hacia una real descentralización.
El tema propuesto tiene importancia para el futuro del país y para el desarrollo de los pueblos del interior. ¿Quién de nosotros no ha hablado sobre la descentralización en su campaña política? ¿Cuál de los candidatos no se ha referido a la descentralización? Ahora estamos dando el paso fundamental de iniciar firme y ordenadamente la descentralización del Perú.”

“En cuanto a la Capital de la República, se señala que no integra ninguna región. Tiene un régimen especial en las leyes de descentralización y en la Ley Orgánica de Municipalidades. La Región Lima se constituye sobre la base de las provincias del departamento de Lima, a excepción de Lima Metropolitana, que tendrá un régimen especial”.

Por su parte uno de los más visibles representantes por el departamento de Lima, que por entonces comprendía las nueve provincias limeñas, sostuvo:
“El señor ZUMAETA FLORES (PAP).— Tienen que quedar claro varios temas, señor Presidente. Yo tengo varios artículos sustitutorios que quiero sugerir. Por la intervención de varios colegas, creía que se podía prolongar el debate de este tema hasta mañana. Sin embargo, el presidente de la Comisión informante no es de ese parecer.
En primer lugar, ¿qué hacemos con las provincias de Lima? Hemos definido en la Carta Política que el Callao es una provincia constitucional y que la Municipalidad Metropolitana de Lima ejerce jurisdicción sólo en la provincia de Lima. ¿Qué hacemos con las nueve provincias restantes? Se quedan en el aire.
Mi tesis es que hay que constituir un gobierno regional sobre la base de esas nueve provincias, y eso hay que ponerlo en la Carta Política, en este capítulo de la descentralización. Ese tema se ha debatido en la Comisión de Descentralización y Regionalización por varios días; pero parece que ese texto no se ha tomado en cuenta hasta el momento.”

A lo que respondió quien fuera el presidente de la influyente Comisión de Constitución y Acusaciones Constitucionales:

“El señor PEASE GARCÍA (PP).— Señor Presidente, las interrupciones, según el Reglamento duran un minuto y son utilizadas para señalar cosas puntuales, no para pronunciar un discurso.
Lo que ha manifestado el señor congresista Zumaeta ya está previsto en el texto en debate, cuando se dice que todos los departamentos —y Lima es un departamento— son gobiernos regionales.
La capital de la República se extrae del departamento de Lima. Eso es algo que está claro y no necesita una línea más.”

Finalmente, la modificación del Capítulo XIV del Título IV de la Constitución Política del Estado, aprobada mediante Ley Nº 27680, Ley de Reforma Constitucional quedo redactada de la siguiente manera:
“Artículo 198.o.— La Capital de la República no integra ninguna región. Tiene régimen especial en las leyes de descentralización y en la Ley Orgánica de Municipalidades. La Municipalidad Metropolitana de Lima ejerce sus competencias dentro del ámbito de la provincia de Lima.
Las municipalidades de frontera tienen, asimismo, régimen especial en la Ley Orgánica de Municipalidades.”

A lo que la Ley Nº, 27783, Ley de Bases de la Descentralización, en su carácter de norma orgánica de desarrollo constitucional precisa:

“Artículo 32.- Sede regional
La sede del gobierno regional es la capital del departamento respectivo. En el caso del departamento de Lima, la sede del gobierno regional es la capital de la provincia de mayor población.”
En conclusión, contra lo sostenido por el señor Pease, al separarse la Capital de la República para otorgarle al resto de las provincias de Lima la categoría de Departamento, a la luz de la experiencia, resulta evidente que era preferible nominar en lugar de establecer una aleatoria prerrogativa demográfica.

De modo que, puesto que los pueblos que no hacen leyes sino historia, tenemos el urgente deber de dejar de ser un desconcertado montón para ser algo más y mejor: un pueblo en acción. Un pueblo con pasión y con derecho.

En consecuencia, corresponde a las mujeres y hombres de las provincias de Huaura y de su entorno geoeconómico exigir al Tribunal Constitucional y al Congreso de la República reconocer de manera firme y permanente un derecho que constituye al mismo tiempo un acto de justicia y un tributo a la historia, a la democracia y a la libertad en el Perú.
"HUACHO CAPITAL DE LA REGIÓN LIMA PROVINCIAS"



HIMNO A HUACHO SEDE DEL GOBIERNO REGIONAL
Autor : Martín César Gutiérrez Sánchez


VIVA HUACHO POR SUS HIJOS
QUE CON BRILLO Y TESÓN
HIZO UN PUEBLO GRANDE Y FUERTE
QUE LA HISTORIA YA PREMIÓ

ESTA TIERRA QUE FUE ALDEA,
VILLA FIEL A LA NACIÓN
HOY SE ELEVA COMO NADIE
POR VALOR Y TRADICIÓN

CANTEMOS POR HUACHO SEÑORES
CANTEMOS CON EL CORAZON
QUE HUACHO ES HOY Y POR SIEMPRE
SEDE DEL GOBIERNO REGIONAL
LUCHEMOS UNIDOS POR HUACHO
DEFENDAMOSLO CON GRAN PASIÓN
YA ES HORA DE DARLE LAS GRACIAS
A ESTE PUEBLO QUE NOS COBIJÓ

VIVA HUACHO POR QUE ES NOBLE
POR QUE ES NORTE AL TIMÓN
POR QUE CRECE CON SU PUEBLO
Y VA CAMINO AL ESPLENDOR

NUESTRA TIERRA ES NUESTRA VIDA
ES NUESTRA ALMA ES NUESTRO DIOS
HUACHO ES PALABRA BENDITA
ES LA LUZ DE LA REGIÓN

CANTEMOS POR HUACHO SEÑORES
CANTEMOS CON EL CORAZON
QUE HUACHO ES HOY Y POR SIEMPRE
SEDE DEL GOBIERNO REGIONAL
LUCHEMOS UNIDOS POR HUACHO
DEFENDAMOSLO CON GRAN PASIÓN
YA ES HORA DE DARLE LAS GRACIAS
A ESTE PUEBLO QUE NOS COBIJÓ

ES MOMENTO QUE ESCRIBAMOS
NUEVAS PÁGINAS DE HONOR
UNIDOS SOMOS MÁS FUERTES
QUE EL MAS FIERO LIDIADOR

HOY MAS VOCES SE NOS UNEN
YA UN ESTRUENDO SE ESCUCHÓ
¡VIVA HUACHO ¡AHORA Y SIEMPRE
SEDE DEL GOBIERNO REGIONAL ¡

INDIOS DE HUACHO SALVAN EXPEDICIÓN DE CÓCHRANE

07 mayo 2010

INDIOS DE HUACHO SALVAN EXPEDICIÓN DE CÓCHRANE

Que da cuenta de un pueblo que lucha por la independencia de una nación.

JOSÉ FERNÁNDEZ SÁNCHEZ

LA EXPEDICIÓN DE LORD COCHRANE

Uno de los grandes acontecimientos históricos de nuestra Patria Chica -de su rica vena pa-triótica y nacionalista- que merece una solemne y formidable celebración es sin duda alguna, el primer encuentro entre el pueblo de Huacho y la pequeña flota chilena al mando del vicealmirante Lord Cochrane, allá por los años de 1819, hace exactamente 191 años, cuando el primero de sus dos cruceros incursiona por el litoral de la costa nor central, constituyendo un valioso y trascendental acontecimiento poco conocido en la historia oficial, felizmente descrito puntualmente por el destacado historiador Emilio Rosas Cuadros y otros cultores de la historia regional, pero obviado por las lecturas y el calendario cívico escolar.

Bien sabemos que antes que la expedición libertadora viniera del sur al Perú, con el auspicio del gobierno y empresarios chilenos, Cochrane organizó dos cruceros de guerra: a) el primero entre enero-junio de 1819; b) el segundo entre setiembre de 1819 y febrero de 1820. En el primero no sólo se bloqueó el puerto del Callao, sino desembarcó en numerosos puertos y caletas del norte de Lima hasta llegar a Paita. Como un anticipado gesto, muy significativo de este crucero, a su cuenta y riesgo, los vecinos de todas las etnias de Supe proclamaron por primera vez en el Perú la Inde-pendencia (5 de abril de 1819) (1)

Pero un poco antes, la escuadra chilena de Cochrane, en la tarde del 28 de marzo de ese año, anclaba en la hermosa bahía de Huacho, la primera división naval comandada por el mismo Cochrane, la segunda división al mando del vice-almirante chileno Manuel Blanco Encalada hizo lo propio el 1 de abril. Ambas escuadras fueron concebidas, organizadas e implementadas por el gobierno chileno a pedido del general José de San Martín y a sugerencia del empeñoso patriota José de la Riva Agüero. El objetivo principal de esta incursión militar fue: identificar y causar bajas en la escuadra española, distribuir proclamas y cartas entre los patriotas, alentar y mantener contactos con los pueblos que ansiaban emanciparse y recoger información acerca del poderío de las fuerzas realistas.

LOS HECHOS SEGÚN SUS PROTAGONISTAS:

Esta fuerza naval, compuesta por más de 6 naves de guerra, armada con 186 cañones y con una tripulación de 1130 hombres, desde febrero de 1819 estuvo infructuosamente bloqueando el puerto del Callao, pero ante la escasez de alimentos y agua, a sugerencia del patriota limeño Remigio Silva Aranda, enrumbó hacia los puertos de Huacho y Supe, quedando solo el Chacabuco para observar al enemigo.

“Mañana mismo, si usted quiere, -Señor Cochrane-se proveerá esta escuadra de toda
aguada, de toda especie de víveres a satisfacción, hasta de pavos, gallinas, dulces, quesos,
biscochos,, en fin de cuanto Dios creó, de Huacho y Supe, y con la más grande ventaja de
no haber el más pequeño riesgo”
REMIGIO SILVA ARANDA (2)

Efectivamente, el oportuno apoyo de la población huachana como la supana salvó de un lamentable fracaso de esta expedición, al extremo, que la historia de la emancipación hubiera sido otra, o por lo menos se habría retrasado quizá algunos años más.

“Que es suma verdad la extrema escasez en que existían la escuadra cuando el caballero
don Remigio Silva se presentó a ella, con sus arbitrios y disposiciones se surtió de lo necesitó
en Huacho y Supe, en servicio tan importante…”
JORGE MARTÍN GUISE (3)

¿Pero quién era este personaje Remigio Silva? Nada menos que como uno de los delegados del Almirante –juntamente con Domingo Torres- acogió en Huacho al joven Francisco Vidal para luchar por la causa de la libertad, quien actuó primero como informante secreto para el gobierno chileno, de todo el movimiento de los realistas. Pues en realidad, la presencia de la escuadra de Cochrane tampoco fue tan fortuita, más bien, se articulaba con una secreta y eficaz red de patriotas nativos y extranjeros que se comunicaban secretamente con los patriotas limeños, sobre todo con el inquieto José Mariano de la Riva Agüero y Sánchez Boquete. (4)

Remigio Silva, que había permanecido oculto durante un año entre Huacho y Supe, y por espacio de diez meses en Huarmey, en compañía del comandante José Bernales enviando informes al gobierno chileno a través de Lima, sobre las fuerzas realistas, conocía muy bien la vocación libertaria de los habitantes de la costa y la sierra central, y también los recursos que existían en cada pueblo, y por ello, con plena seguridad ofreció a los expedicionarios agua, víveres, y salvar así a más de un millar de marinos e infantes que en tan difícil trance se encontraban. (5)

PATRIÓTICO COMPORTAMIENTO DE LOS HUACHANOS

“Los habitantes de Huacho, que se encontraban en la mejor disposición para
cooperar a la emancipación del Perú nos dieron todo cuanto necesitábamos…”

LORD THOMAS A. COCHRANE (6)

Era pues de esperarse que la numerosa población huachana abasteciese con la mayor generosidad a la expedición naval durante ocho días, desde el 29 de marzo hasta el 5 de abril de 1819, con todo lo necesario a más de seis naves de guerra, para que puedan, unos, retornar al Callao a órdenes de Blanco Encalada, a proseguir con el bloqueo del Callao y auxiliando al Chacabuco; y otros, al mando del propio almirante Cochrane, seguir viaje al norte: Supe, Huarmey, Samanco y Paita. En esta primera oportunidad, fueron muchos los patriotas de los pueblos ribereños los que se incorporaron a la expedición chilena.

Este comportamiento está corroborado por el propio virrey Pezuela:

“Que la conducta de los habitantes de Huacho no se quedó en recibir, auxiliar, vender víveres y
pasar a bordo a sus habitantes indios, sino que se extendieron a dar avisos de la marcha de nues-
tras tropas, a guiarlos y conducir sus cañones contra Huaura, y hasta coger sus desertores por u-
na onza que les ofrecieron por cada uno que les presentasen”.
VIRREY JOAQUÍN DE LA PEZUELA (7)

El patriotismo embargaba de felicidad a todos los huachanos, indios del común, caciques y alcaldes de ayuntamientos de naturales, mestizos y los pocos criollos que habitaban Huacho. Que en un acto muy significativo, algunos meses después “su alcalde Baltazar De la Rosa fue el primer representante de la masa indígena del Perú, que se puso a órdenes de San Martín, quien lo dis-tinguió, dándole el grado de Capitán”. (8)

Durante los pocos días que los buques de guerra chilenos permanecieron en Huacho, el gobernador Baltazar De la –Rosa permitió a los indios que llevaran comestibles a la bahía para venderlos: pero el comandante de las milicias del virrey, que había logrado reunir 200 hombres, ordenó a los indios que se abstuvieran de aquel tráfico, y de un modo insolente hizo a Lord Cochrane la intimidación de partir en el acto, si no quería exponerse a que se le arrojara del puerto. Al recibir esta notificación, Cochrane ordenó inmediatamente a los marinos que desembarcaran y marchasen hacia Huaura, lo que hicieron con el respaldo de gran gentío de indios huachanos como colaboradores. (9)

Recordemos que el poder realista se encontraba en Huaura, aristocrática capital del corregi-miento de Chancay, donde residían también nobles y españoles, así como criollos ricos y hacen-dados del valle de Huaura. La villa contaba con 600 habitantes y más de mil esclavos negros. Mien-tras que Huacho tenía una población de 5 mil habitantes, casi todos indios, residentes en la caleta propiamente dicha, oros en la villa misma y la mayoría distribuida en su inmensa y frondosa cam-piña. Entonces, tomar Huaura fue un acto estratégico para dar un golpe al poder hispano regional y hacer tambalear la lealtad virreinal entre la población blanca de todo el norte del país. (10)

Al punto que, ante el avance de los acontecimientos, la indignación virreinal no se hizo esperar. Apenas tuvo informes del “desleal” comportamiento de la población huachana, el virrey Pezuela envió al batallón Cantabria (500 infantes y 200 de caballería) a órdenes del teniente coronel Rafael Ceballos y Escalera y como su adjunto al comandante Andrés García Camba, para repeler a loa invasores y proteger a los pueblos invadidos, y con la orden expresa de aprehender y juzgar a los vecinos enemigos del rey que en los pueblos citados hubiesen auxiliado a los invasores. Los realistas llegaron el 6 de abril, cuando un día antes los expedicionarios barcos chilenos se habían hecho a la vela, unos al norte y otros al Callao.

Cuando la escuadra se alejó, cinco indios jóvenes fueron aprehendidos y juzgados en
Consejo de Guerra, aunque no había pertenecido jamás al ejército, condenados
a muerte y fusilados contra las leyes del país, sin que se pudiesen dar otras ra-
zones a Manco Yupanqui, su protector general residente en Lima, que las nece-
sidades ineludibles de hacer un castigo ejemplar para escarnio y acatamiento
de todos y desviarlos de cualquier género de relaciones con los insurgentes.

WILLIAM BENNET STEVENSON (11)

Los cinco mártires anónimos que derramaron su generosa sangre en pro de la santa causa de la libertad de su pueblo y de su nación oprimida, así como de todo el pueblo indio que asistió con entusiasmo a la azarosa expedición de Cochrane, que se jugaba su éxito o fracaso en esos días, exigen, y con justicia, no ser olvidados por sus descendientes. Estos pueblos del llamado norte chico, provienen pues de una estirpe de héroes y mártires. Y la mejor manera de perennizar a sus gloriosos antepasados es testimoniándoles un fervoroso y permanente homenaje de admiración y gratitud eterna, primeramente en la escuela y el hogar, luego que sus anónimos ejemplos se inscriban en calles, parques y monumentos tan grandes como su fervorosa entrega y modelo de ciudadanía peruana.

Hasta aquí este capítulo que corresponde a marzo. Continuaremos en el siguiente mes.


NOTAS.-

- 1.- MACERA, Pablo. Historia del Perú. 3. Independencia y República. Editorial Bruño. Lima s/f. pp. 77-78.
- 2.- SILVA ARANA, Remigio. Expediente del prócer Remigio Silva presentado al Go-bierno de Chile. Valparaíso, 1820. En: Misceláneas. Librería Zegarra, 1855, p. 34.
- 3.- GUISE, Jorge Martín, almirante. Célebre marino inglés, fundador de la Marina de Guerra del Perú. Citado por Remigio Silva en su expediente antes mencionado. P. 36
- 4.- FERNÁNDEZ SÁNCHEZ, José. Francisco Vidal y Laos, prócer y héroe popular de la independencia. Laboratorio Pedagógico de Ciencias Histórico Sociales. Lima, 2009. p.2.
- 5.- ROSAS CUADRO, Emilio. La provincia de Chancay, en la colonia y la emancipación. Edición del autor. Lima, 1978. p. 87.
- 6.- COCHRANE, Lord Thomas A. Memorias de… Librería Garnier Hnos. París, 1863. Cpa. 1. pp. 16-17. Citado por Emilio Rosas Cuadros, p. 86.
- 7.- PEZUELA, Joaquín. Memorias del Gobierno de Pezuela, de 1816 a 821. Edición y pró-logo por Vicente Rodríguez Casado y Guillermo Lohman Villena. Estudios Hispano-americanos. Sevilla, 1947, pp. 16-17, citado por Emilio Rosas, op. cit. pag. 17.
- 8.- IGREDA, Óscar. Huacho, Fidelísima ciudad. Huaura, símbolo de la libertad. Edición del autor. Huacho, 2000. p. 33.
- 9.- BENNET STEVENSON, William: Desgracias y maravillas en Huaura. En: LEÓN, Ed-mundo. Compilador. Huaura, Villa y Región. Antes y después de la Independencia. SER-HUAURA. CEP. Lima, 1996. p. 30.
- 10.- CARRERA HUARANGA, Elifio. Huacho en la independencia. En: Huacho en la historia regional. Filomeno Zubieta y otros. Facultad de Educación. UNJFSC. Departamento Académico de Ciencias Sociales y Humanidades. Huacho, 2003. p. 71.
- 11.- BENNET STEVENSON, William. Memorias sobre las Campañas de San Martín y Lord Cochrane en el Perú. Citado en: La provincia de Chancay en la colonia y emanci-pación. De Emilio Rosas Cuadros. Lima, 1976. p. 89.

PRESENCIA DE HUACHO EN LA HISTORIA PATRIA

04 mayo 2010

CELEBRANDO EL BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA

A 190 años de hospitalidad, proclamas, sermones, fiestas patrióticas y avatares militares

JOSÉ FERNÁNDEZ SÁNCHEZ

“El grupo de españoles que formaron en América Latina la legión separatista fueron los criollos ricos,
en especial venezolanos y argentinos, los organizadores y planificadores de la empresa emancipadora y
la negociaron con los ingleses, sin haber antes liquidado el régimen feudal hispano; más bien, éstos, con
atavíos liberales y republicanos lo heredaron e insertaron a la nueva dependencia capitalista inglesa. A L.
nunca llevó a cabo proceso revolucionario emancipador alguno, ni menos democrático burgués, pues si-
guieron vigentes las mismas estructuras económicas, políticas sociales sin resolver las contradicciones
entre las fuerzas de producción y el régimen económico-político feudal. Más bien, tras esta independen-
cia continuaron dominando y explotando a las masas dominadas”
M. ALICIA SALAZAR PINO (1).

PROLEGÓMENO

Como un homenaje a Cristina Fernández presidenta de la hermana república de Argentina, que nos visitara recientemente, así como la posterior presencia frente al Callao de veleros buque-escuelas de los países iberoamericanos cuyo primer recorrido engalanan el inicio oficial del bicen-tenario de la emancipación hispanoamericana. Corresponde sobre todo al pueblo de Huacho reme-morar y resaltar el paso del libertador José de San Martín, por nuestras tierras hace 191 años, du-rante su gesta emancipadora. A la vez, animar el debate aun vigente respecto a cuándo y dónde comienza realmente la guerra de la independencia en el Perú, como ya lo empiezan a celebrar los otros países de la región. Toda vez que el protagonismo de nuestra Patria Chica se halla total y definitivamente involucrada en este gran proceso histórico. De paso, dilucidar algunas omisiones e inexactitudes históricas que suelen verterse aun en el ámbito escolar y los discursos oficiales.

La preocupación no es para menos, ante la cercanía de estas celebraciones que todo el Perú ha de desarrollar con motivo del bicentenario de nuestra independencia, que fue uno de los grandes procesos histórico, después de la conquista hispana en el siglo XVI. Haciendo las salvedades histó-ricas y pedagógicas necesarias para ir despojándolas de mitos e interpretaciones y arbitrarias prefe-rencias que suele difundirse en la historia oficial; recientemente corroboradas, por ejemplo en la con-vocatoria del MED al concurso “Hacia el Bicentenario de la Independencia del Perú 2021; como el pedido del destacado escritor Eduardo González Viaña para adelantar un año antes los festejos a partir de la proclama de la independencia en Trujillo; o el escolar discurso del presidente del Con-greso de la República al condecorar a la ilustre visitante argentina, entre otras actividades oficiales.

Somos conscientes que este proceso de la independencia en el Perú constituye una invitación a una amplia dilucidación que aun no ha concluido ni consensuado sobre la base de una verídica in-formación historiográfica, menos aún ha llegado al dominio curricular de los maestros de aula; en tanto las autoridades educativas impongan arbitrarios y tendenciosos contenidos como sagrados e inalterables considerados como “valores patrios”. Mientras, por otro lado, recuperando archivos de provincias y desempolvando legajos olvidados, a partir de las últimas décadas del siglo pasado, histo-riadores de nueva horna están esclareciendo no pocos hechos históricos regionales que invalidan algunas sacrosantas verdades respecto al proceso de la independencia en el Perú.

Obviamente, tampoco nos mueve un entusiasmo chauvinista y reduccionista de saber cuándo y qué pueblo fue el primero, el segundo o el último en involucrarse en esta histórica performance; en dónde se proclamó, sermoneó y festejó la independencia en términos más o menos formales o en sendas fiestas patrióticas; qué pueblo hizo más o menos méritos a favor de esta guerra independen-tista; o qué sector social fue el que asumió con mayor protagonismo el peso de esta lucha. Preocu-paciones sí, dentro de otros grandes procesos hay interrogantes más allá de lo coyuntural, como por ejemplo: los grandes cambios políticos y económicos en el contexto internacional. O ¿quiénes fusti-garon nuestra separación de la “madre patria”; ¿quiénes ganaron y quiénes perdieron con este pro-ceso? ¿Se dieron o no se dieron cambios estructurales en nuestra sociedad peruana al término de este conflicto? ¿Fue una guerra civil entre criollos peruanos y extranjeros o una revolución social? ¿Derivó acaso de un proceso social?, y ¿el rol de la masonería internacional?, etc. etc. Son interro-gantes que merecen ser debidamente esclarecidas en otra ocasión, pero que por de pronto nos dan luces y pautas para estudiar el proceso de la independencia en nuestra región nor central del Perú.
“La independencia es un proceso complejo que vive nuestra sociedad desde el siglo XVIII, que se con-
solida en las primeras décadas del XIX. Coincide esto con una concientización espontánea que se da
en nuestros diversos grupos sociales, sobre todo en las provincias, al llevarse a la práctica un cierto
ejercicio de actitud crítica, refrenada hasta entonces por falta de organización, o caudillos que llevan
a criollos, mestizos, gente de color, indios y negros a identificarse con su terruño y a ver como intru-
sos a quienes no teniendo vínculos con el país gozan de mayores derechos que los naturales…”

MARGARITA GUERRA MARTINIÈRE (2)

Por lo pronto, para nosotros -de la región nor central- se nos hace algo difícil consensuar, des-de cuándo y dónde empieza realmente nuestro aporte a la independencia Patria, Quizá entre marzo y abril de 1819, hasta 1821. Porque el protagónico patriotismo y desprendimiento cívico y militar fue a todas luces enorme, si tomamos en cuenta cuidadosamente las fuentes históricas, incluso las pocas conocidas por la historia oficial y centralista. Para lo cual, continuaremos describiendo algunos de los muchos sucesos que siguieron desarrollándose en el mes de abril de 1819 para adelante. Propo-niendo a los lectores, tras reflexionar, valorar y comparar dichos acontecimiento, verlos por sí solos y a la vez articulados, para recordar y reconocer su importancia, por los cuales sentirnos muy orgullos de ser herederos de una rica y gloriosa historia, realmente singular como pocos pueblos peruanos.

HECHOS PREVIOS

Aunque no es empeño central de estos apuntes, confirmaremos que los sucesos independen-tistas no se dan por casualidad ni menos aisladamente. Así, tras el fracaso de los movimientos so-ciales indígenas del siglo XVIII, que sí buscaban la libración colonial y la restitución de la autonomía andina, tócale al siglo siguiente ver el surgimiento de la alternativa separatista de expulsar a España de Hispanoamérica, sin alterar las estructuras socioeconómicas dependientes en manos de la misma clase nobiliaria criolla vía las Juntas de Gobierno, primero, y luego las corrientes libertadoras.

En el Perú, unos monopolistas (sobre todo limeños), y otros liberales, venidos en conspirado-res, toman la iniciativa subversiva, como las acciones militares, casi todas provenientes del exterior, en tiempos del “pacificador” Abascal. Por un lado, los frustrados alzamientos de caudillos criollos y mestizos de Huánuco (1812), de los hermanos Pallardelli (1813), de Pumacahua y Zela (ambos en 1814), hay proclamas y pasquines subversivos en Arequipa (1813) y Huamachuco (1818). Por el otro, las infructuosas incursiones militares por el Alto Perú, provenientes de Argentina, casi todas ellas derrotadas por el coronel Goyeneche y el brigadier Pezuela. “Pero, si hubiese triunfado Túpac Amaru II, inicialmente de dimensiones multiétnicas -mas luego de marcado nacionalismo indio que espantó a los criollos limeños-, ya no hubiese sido necesaria la posterior intervención extranjera”. (3)

“La metrópoli no estaba ya en condiciones de apoyar a sus fuerzas ni menos aún de garantizar
la paz social que requerían sus súbditos y nativos aliados para mantenerse bajo su protección. La ini-
ciativa en el mar fue ganada por el ejército del sur (que incluyó muchos peruanos de la costa normen-
tral)… Mientras que los aliados productores y comerciantes criollos limeños perdían el mercado chile-
no, otros sectores, en cambio vieron en esas acciones la ocasión de independizarse de España, como
tempranamente se expresó el cabildo de Supe, que el 5 de abril de 1819 proclamó su independencia”.

FRANCISCO QUIROZ CHUECA (4)

No era de esperarse que dentro de este infructuoso marco independentista, luego de procla-madas sus independencias de Argentina (1810) y Chile (1812), para asegurar sus autonomías dieran el siguiente paso: ambas repúblicas firman el 5 de febrero de 1819, en Buenos Aires, el convenio de ayuda mutua para invadir e independizar el Perú, ya no por el Alto Perú, ahora directamente por el mar hacia el Bajo Perú, al corazón mismo de la resistencia realista de Sudamérica, cuando Abascal ya se había alejado del país. En tanto se van articulando mejor las redes de espionaje y agentes se-cretos criollos y extranjeros en Lima y el resto de los pueblos del Perú.

Hay proclamas y pasquines subversivos en Huamachuco y Chachapoyas (1818) como en la costa central (1818-19), en Huamanga, en los claustros universitarios e intelectuales liberales limeños como Riva Agüero, Sánchez Carrión, Rodríguez de Mendoza, Francisco J. Mariátegui, José Méndez, el italiano José Rossi, los hermanos Remigio y Mateo Silva, y tantos otros. Luego las actividades insurgentes se desplazan hacia Lima y la costa. Pero, la iniciativa de sacudirnos del yugo realista, si proviene de fuera o de un pequeño grupo de liberales capitalinos, el costo principal lo va asumiendo el pueblo; no todos, pues algunos son incluso adversos a la guerra, pero lo asume con generosidad y desprendimiento, sin cálculos egoístas, más bien llenos de ideales de justicia, libertad y democracia.
De 1819 a 1822, llamada etapa sanmartiniana, son años de gran efervescencia patriótica. Tiempos de un despertar y actuar ante el llamado de los caudillos, sean criollos, mestizos, morenos, sambos e indios; sean intelectuales, comerciantes, religiosos o hacendados conspiradores o subver-sivos, agentes secretos, jefes de guerrillas y montoneras, oficiales extranjeros u oficiales conversos. Las nuevas ideas liberales, profusas y secretamente difundidas por los sectores criollos (aunque em-parentados al poder colonial) convencidos del libre mercado como del pensamiento republicano, pero inspiradas en los valores de libertad, igualdad, democracia, fraternidad, calan en lo hondo de los sen-cillos espíritus del poblador del Perú profundo, sobre todo de indios y esclavos negros. Estos últimos asumen pues, un rol más protagónico que en las etapas siguientes. Así, llegamos al mes de abril de 1819, señalando como hechos memorable las siguientes acciones ante la presencia en nuestro litoral de la expedición del vice almirante Lord Cochrane, en su segundo intento de dominar el mar peruano.

El 5 de abril de 1819, en el pueblo de Supe, actual provincia de Barranca,
“Andrés Reyes, con los vecinos Domingo Aranda, los hermanos Juan y Doroteo
de los Santos, José de Orué, Domingo Fonseca, Juan Muñoz, Tomás Quintín,
Luis Rissi, fray Cayetano Requena, Francisco Vidal Laos, Francisco Villanueva,
Tomás Vargas, José Terán, Francisco y Tomás Manrique y Juan “Inglés”, propa-
gandista argentino, y muchísimos habitantes, proclamaron la independencia”.

LÁZARO COSTA VILLAVICENCIO (5)

Ajustando los aprestos expedicionarios y para efectos de renovar y rotar agentes secretos, llegan al Perú, entre otros, José García, José Fernández y Pablo Jeremías, comisionados del Liber-tador y de O’Higgins para vigilar las acciones de virrey Pezuela, observar la situación de Lima y pro-vincias, hacer campaña, difundir escritos libertarios, levantar mapas, planos y croquis de todo el lito-ral, puertos y valles, posibles de futuras acciones, y coordinar con los patriotas de las zonas más con-vulsionadas. La correspondencia se hace más intensiva. (6) El 18 de mayo de 1819, los hispanos in-terceptan en Supe una carta subversiva, escrita por Antonio Álvarez Jonte, a nombre del general San Martín, dirigida al inquieto criollo limeño José de la Riva Agüero. El 22 de julio, por recomendación de Cochrane, el presidente de Chile O’Higgins nombra al joven Francisco Vidal, de 19 años recién cum-plidos, subteniente, agregado al batallón de infantería de marina del ejército chileno, en reconoci-miento a su invalorable aporte guerrero durante las campañas de la expedición de Cochrane. (7)

APROVISIONAMIENTO Y PARTIDA DE LA EXPEDICIÓN.

El valor de la inversión inicial de la Expedición Libertadora fue de 1’180,000 pesos, de los cua-les el gobierno argentino aportó con 500 mil pesos, el gobierno de Chile con 400 mil, 80 mil por ero-gaciones públicas y 200 mil mediante préstamos de banqueros argentinos y chilenos. Cantidad que permitió contar con 2 fragatas, 3 corbetas y 4 bergantines, todos capitaneados por marinos ingleses; con un total de 2,324 tripulantes, 322 cañones de diversos calibres. En general la expedición terrestre estaba constituida (entre oficiales, asesores, asistentes, ingenieros, médicos, capellanes, topógrafos y tropa) de: 2,285 argentinos, 1,738 chilenos, y 64 de otros países, con un total de 4,119 hombres, además de 800 caballos, 36 cañones, 15 mil fusiles, 2 mil sables, 15 mil cajones de pólvora, balas, vituallas, medicina y víveres. En cambio, el ejército relista contaba de 15,754 plazas, cuyos cuerpos estaban distribuidos a lo largo y ancho del país. La escuadra española lo formaban: 3 fragatas, 6 corbetas, 4 bergantines y 21 entre pailebotes, lanchas cañoneras y obuseras; ejército y escuadra, ambos bajo el mando único del virrey Pezuela. (8)

“Tanto Argentina como Chile, tenían mucho interés en la independencia del Perú. Aparte del asunto
principista de liberar todo el continente, convergía el deseo de los rioplatenses de recuperar el Alto Perú, que
había sido parte de su virreinato desde 1776 (con las minas de Potosí y su extenso y rico mercado para sus pro-
ductos). Chile, por su parte, se proponía el reestablecimiento de su intenso comercio con la costa peruana, que
aprovechaba mucho a los comerciantes y agricultores de su país”.
CARLOS CONTRERAS Y MARCOS CUETO (9)

Mientras tanto, entre junio y setiembre de 1819 Cochrane completa su segunda correría por todo el litoral peruano. Llega primero al puerto de Supe, donde se reembarcan Fray Cayetano Re-quena, Francisco Vidal, José Orué, José Terán, Francisco Villanueva y Domingo Fonseca. En el mes de julio, Cochrane llega al puerto de Pisco y tras breve bombardeo desembarca marinería, que llega hasta la hacienda Cáucato, donde el administrador Juan Saldamano, le entrega gran cantidad de azúcar, ron, ganado y otros víveres; y de donde regresa a su base y puerto de Talcahuano en Chile.
Al año siguiente, el 3 de febrero en el litoral norteño de Chile Cochrane toma la fortificación y el puerto de Valdivia, Osorio y las islas de Chiloé, donde el principal héroe fue el supano Francisco Vidal. Quien por su valentía y audacia fue premiado con medalla de plata y ascendido a teniente pri-mero e incorporado a la cuarta compañía del batallón Nº 8 del Ejército de los Andes, luego enviado al Perú en julio, como emisario secreto de San Martín. En realidad, Valdivia era el último bastión realista que seguía controlando el mar. Este hecho viene a asegurar la real independencia del norte de chile.

“Luego de capturar Valdivia (3-4 de febrero) la más poderosa base naval de España en todo el Pacífico,
la escuadrilla chilena a su mando (Lord Cochrane) en realidad se apropió del Pacífico Sur, interceptan-
do los refuerzos españoles y bloqueando las costas del Perú (golpe mortal para el comercio español” .

CARLOS D. MALAMUD (10)

Siguiendo hacia el norte Cochrane incursiona nuevamente por la costa sur del Perú. El 20 de mayo, con el también ascendido y condecorado comandante Miller desembarcan en el puerto de Ilo y sostiene un encuentro en Miranaves, bahía cercana a Moquegua, contra el aun realista coronel Las Heras. En tanto Vidal atravesaba graves percances en la costa norte, San Martín realizaba los úl-timos preparativos para zarpar hacia el Perú. (11) El 18 de agosto, de Valparaíso parte la Expedición Libertadora del Perú, al mando del general en jefe José de San Martín en el buque San Martín, y la escuadra comandando las fuerzas de mar el vicealmirante Thomas Cochrane en su buque insignia O’Higgins. La expedición dependía formalmente del gobierno de Chile. Primero recala en el puerto chileno de Coquimbo, embarcar parque de guerra y carbón, de allí sigue su marcha el 21 de ese mes.

ACCIONES SIGNIFICATIVAS DE LOS EXPEDICIONARIOS

El 6 de setiembre de 1820 la Escuadra Libertadora arriba a Santa Rosa en Ica, el 7 pasa a San Gallán y ancla en la bahía de Paracas, a 8 km. de Pisco. San Martín ordena el desembarco, en tanto Cochrane bombardea Pisco y desembarca haciendo huir al coronel realista Manuel Químper hacia Ica. Apoderándose de lanchones y botes para apoyar el desembarco de algunos batallones que, al mando de Álvarez de Arenales, Gregorio de las Heras exploran la región y acampan en Chincha. Lugar donde San Martín destituye toda autoridad y dominio realista y establece su cuartel general en Pisco. Donde un grupo de vecinos criollos, ricos comerciantes y hacendados esclavistas, “renunciando a sus investiduras” nobiliarias, rangos y dignidades, se acogen a la nueva autoridad y se incorporan a las filas patriotas. El 9 San Martín nombra al coronel Toribio de Luzuriaga jefe de la reserva y parque de Paracas, y al conde de la Vega del Rhen como su ayudante. En Chincha nombra alcalde y regidores, y como su edecán al rico propietario de la región marqués de San Miguel. Acorde con las instrucciones del gobierno chileno, San Martín aceptar una reunión con el virrey Pezuela, El 20 de setiembre se reúnen en Miraflores los representantes de San Martín y Pezuela, ante puntos de vista irreconciliables, terminado el intrascendental armisticio, se reanuda la guerra.

“Por invitación del virrey Pezuela el 11 el liberador en Chincha envía al capitán de dragones argen-
tino Vicente Suárez, como parlamentario ante el comandante realista, jefe de la guarnición de Cañete, so-
licitando un armisticio, para concertar acuerdos con el Virrey Pezuela”.
LÁZARO COSTA VILLAVICENCIO (12)

El 11 de octubre San Martín envía al coronel Álvarez de Arenales hacia los Andes Centrales, (quizá su primera y única acción militar exitosa del libertador); al ocupar Ica, los realistas Manuel Químper, el conde Montemar y 800 solados se refugian en Changuillo, y en acción rápida toma un cargamento de caudales, pertrechos y de rehenes a oficiales y soldados godos en Acarí el 13. Y el 21, el alcalde, José Salas, nombrado por Álvarez, proclama la independencia de Ica. Siguiendo las instrucciones, la expedición sigue rumbo a la sierra. El 25 llega Castrovirreyna, a 130 km. de la costa y a 3,800 msnm., donde se entera del retiro del coronel realista Montenegro hacia Huamanga, tras breve descanso lo persigue hasta Huancayo, luego de tramontar duros y fríos parajes. En tanto, por decreto, San Martín en Pisco crea la primera bandera del Perú, el 21 de octubre, diseñada por ofi-ciales ingleses. 5 días después toda la expedición se reembarca rumbo al norte. (13) No sabemos si Álvarez de Arenales seguía enarbolando la bandera chilena o la de San Martín.

En Huancayo, ante Álvarez de Arenales, se presentan los criollos Francisco de Paula Otero, Fray Bruno Terreros, Álvarez, Dávila, Huavique, Landeo, Bellido y muchos otros, para enrolarse en el ejército libertario; formándose así los primeros destacamentos de guerrillas de la sierra. La expedición sigue rumbo a Concepción y Jauja, donde vence a Montenegro y Cárdenas el 7 de noviembre, to-mando prisioneros y piezas de artillería. Los realistas huyen a Pasco, mientras los patriotas se dirigen a Tarma, quedando la guerrilla en Jauja bien pertrechada y al mando de Fray Terreros.
“Por lo general, la imagen que tenemos de la independencia es la de un San Martín declarando,
desde un balcón de Huaura, que el Perú era libre e independiente. Ahora hay que tener en cuenta que el
proceso de independencia se inició bastante antes de 1821 y culminó, recién en 1826”. Pero sería recién
en 1808 con la invasión de Napoleón a la península ibérica y la captura de Fernando VII, cuando se daría
rienda suelta al malestar acumulado que existía en las colonias, ante los inesperados cambios a los que
había sido sometidos sus habitantes por el reformismo borbónico”.
SCARLETT O’PHELAN (14)

Enterado, Pezuela envía una formidable división al mando de brigadier O’Relly por la ruta del Chillón y Canta hacia Pasco para dar caza a los patriotas. Álvarez de Arenales decide hacerles fren-te de manera sorpresiva y rápida a pesar de la desproporción de fuerzas; llega primero a Pasco y el 6 de diciembre en un ataque simultáneo de sólo 45 minutos destroza al enemigo, tomando prisioneros al propio O’Relly y a 620 oficiales y soldados, entre ellos al comandante Andrés de Santa Cruz. Al día siguiente se nombra al alcalde y con los vecinos de Pasco proclaman también su independencia.

Aunque los ricos hacendados seguían quejándose de la carga de impuestos más elevados y contribuciones forzosas para mantener la tropa realista, la causa patriota atrajo en la sierra pocas manifestaciones externas hasta el desembarco. En 1820, con los 4 mil soldados argentinos y chilenos en Pisco, a 200 km. al sur de Lima, San Martín, prometiendo la libertad a los esclavos, captó a un gran número de negros, para luego continuar su viaje hacia Huacho, llevando consigo a 650 esclavos que huyeron de las haciendas de Pisco, Chincha e Ica.

“Como Pisco y Pasco, como Ancón, Huacho, Chancay; como Huando, Cáucato, pun-
chauca, Végueta, Supe, Mazo, Ingenio y todo el norte y sur de Lima, Huaura constituyó, un
valioso centro de operaciones en la campaña emancipadora. Sobre todo tiene este lugar el
insigne mérito de que en sus suelos no sólo se alinearon al lado del Libertador miles de pe-
peruanos procedentes de diversas regiones del país, sin que aun antes de llegar la expedi-
ción y cuando era incierto el triunfo y peligrosa la causa, hallaron aquí una halagadora pre-
disposición los ideales de libertad y democracia, lo que contribuyó en forma poderosa a ha-
cer realidad el sueño de San Martín de entrar a Lima sin la menor efusión de sangre y decla-
rar definitivamente la independencia”.
RICARDO CAVERO-EGÚSQUIZA (15)

San Martín parte de Pisco el 26 de octubre, en tanto los realistas se movilizaban de Cañete a Pisco. Mientras, en el Norte Chico van sucediéndose importantes eventos favorables a la causa liber-taria, a cargo de Vidal, Reyes y otros tantos jóvenes patriotas, que van conformando indistintamente sendos destacamentos de guerrillas, ejerciendo una fuerte tarea de propaganda patriota con pro-clamas y juras de la independencia. Mellando así la moral del enemigo y la retirada intempestiva de las tropas realistas, despejando Huaura, por donde llegaría luego un batallón de 200 patriotas y un escuadrón al mando del mayor Andrés Reyes y del capitán Brandsen, respectivamente, “trayendo gran cantidad de ganado vacuno, caballar y mular y víveres, que habían reunido en el fértil y rico valle de Chancay”. Al no hallar aún a la escuadra, continúa hacia Supe, en tanto Brandsen retorna al sur. (16) Como se ve, todas las acciones patriotas se van orientando hacia los valles al norte de Chancay.

Noviembre empieza con otro hecho singular, la del capitán Brandsen y sus 40 jinetes, al atraer a los godos, al mando de Valdez, hacia los angostos callejones de la hacienda Torre Blanca (entre Chancay y Huaral). Para anular la superioridad enemiga, carga con fuerza sobre un escuadrón, que no podía desplegarse, y al retroceder atropella al otro escuadrón, que huyen hasta tener el apoyo de su infantería al mando del realista García Camba. Mientras que en el sur chico, la expedición no gozaba de un ambiente facilitador a la estrategia sanmartiniana, a pesar de las proclamas y prome-sas de San Martín y la jura por la independencia. El norte chico, en cambo está inquieto, no sólo por la aproximación de la expedición, sino con abierto apoyo a la bien articulada estrategia libertadora; su población está presente y animosa por incorporarse a los cuadros militares, cumpliendo su honrosa palabra que empeñaran con amor al proclamar y jurar la independencia el año anterior en Supe.

Un poco antes de la batalla de Cerro de Pasco, donde vence Álvarez de Arenales, Cochrane, en el Callao, en hazaña formidable capturó la fragata hispana más poderosa: La Esmeralda, de 200 tripulantes y 35 cañones, que se hallaba bajo el abrigo de los cañones de los castillos del Real Felipe y protegido por una doble red de cañones y varias hileras de pontones amarrados. En la noche del 5 de noviembre de 1820, Cochrane, con un selecto grupo de anfibios, sigilosamente abordó la fragata, redujo rápida y violentamente a su guardia y la deslizó hacia las posiciones independientes. Con esta pérdida los coloniales quedaron reducidos a la más completa impotencia naval. (17)
Contando con un entrenado y bien informado grupo de patriotas del norte chico, San Martín aprovecha su presencia frente a Carabayllo, Ancón y Chancay, para disponer el desembarco escalo-nado de granaderos, lanceros e infantes, para explorar y asegurar sus desplazamientos hacia Hua-cho. El virrey Pezuela, sospechando dichos movimientos, dispone la concentración de todas sus fuer-zas acantonadas en Supe, Huaura, Canta y los alrededores de Lima, hacia el pueblo de Chancay.

Pero la otra razón de este repliegue realista es porque los patriotas comprovincianos los iban expulsando de los pueblos del norte chico, como lo demuestra Francisco Vidal, formando la primera partida de guerrillas de la costa, con un grupo de familiares y amigos, a fines de octubre toma por asalto en Supe el cuartel de caballería Dragones del Rey al mando del coronel Otermín, que huye por la ruta de Sayán. Vidal toma preso a sus oficiales y convence a la tropa pasarse a las filas patriotas. Requisa más de 400 caballos, reses y víveres y de inmediato los traslada hacia Huacho, para dar el alcance a la expedición que por mar, rumbo al norte se dirigía también a esa localidad. (18)

APOTEÓSICA BIENVENIDA A LOS EXPEDICIONARIOS

Tras esos nuevos acontecimientos del país, los primeros días de noviembre, el pueblo de Chancay deviene también en el centro de congregación de autoridades civiles y militares, jueces, marinos, abogados, alcaldes, funcionarios, médicos, priores y párrocos, de Huacho, Huaura y de Chancay, entre criollos y mestizos, para expresar abiertamente su apoyo y compromiso con la causa libertaria, siguiendo el ejemplo de los primeros precursores de esa región. Los sermones patrióticos dentro y fuera del púlpito eran frecuentes en los pueblos más recónditos de los valles y quebradas de la luego provincia de Chancay. En algunos de ellos, como reguero de pólvora corrían las inquietantes noticias de los desplazamientos por mar de la expedición y de sus requerimientos; en tanto, las tropas rea-listas se iban desplazando hacia Lima.

“Por esta costa todos los pueblos se han pronunciado en nuestro favor: las provincias de Guaylas,
Conchucos, Guarmey, y hasta Casma y Piura han hecho su revolución. También tengo noticias, que Trujillo,
Huánuco y Lambayeque han seguido este ejemplo; nuestra caballería está situada en Huaura y Huacho, y la
Infantería en Supe. El enemigo tiene una división en Chancay de 2 mil hombres…”
GENERAL SAN MARTÍN (19)

Por fin, la Expedición Libertadora llegó a Huacho, pueblo de 6 mil habitantes, indios en su ma-yoría, dieron la bienvenida al general San Martín, con los aplausos más entusiastas y optimitas que pueblo alguno le haya dado. Desembarcan los días 10, 11 y 12 de noviembre de 1820, en las playas de Huacho, Carquín, Ruquia, Végueta, Tambo de Mora, Mazo, Medio Mundo y Supe. El 17 toda la in-fantería se dirige e instala en Supe al mando del general Las Heras. Los granaderos a Caballo en Huaura; y los cazadores a Caballo se quedaron en Huacho. Por una semana Huacho es la sede del cuartel general de San Martín, luego el 20 se establece en la villa de Supe, siendo recibido por sus vecinos con gran euforia y ceremonias cívicas; los batallones se instalaron en las casonas, locales públicos y fundos. Algunos cuerpos se trasladaron luego a Barranca y Pativilca.

Ningún lugar en el Perú dio una espontánea y populosa recepción como la dada por los pue-blos del norte chico a la expedición libertadora durante esa semana de noviembre de 1820. Fue en realidad un extraordinario acontecimiento histórico, lamentablemente hasta ahora desmerecido con el olvido de la historia oficial, por el simple hecho de ser el pueblo el principal protagonista Pero feliz-mente están minuciosamente descritas las acciones de este pueblo generoso y patriota en diversos documentos oficiales, que hermanan a indios, esclavos negros, mestizos y criollos; desde agriculto-res, pescadores, artesanos, comerciantes, hacendados, religiosos, funcionarios, autoridades, jefes de montoneras, entre otros. Que sería difícil signarlos en este material, tan extraordinaria epopeya. Salvo algunas referencias registradas bastan para evaluar su importancia y trascendencia.

“El Libertador, sus edecanes, generales, ayudantes, jefes, desembarcaron el 12 de noviembre y el mismo
día avanzó hasta Huaura, a caballo, en compañía del general Las Heras, el almirante Cochrane y otros per-
sonajes. Los vecinos de Huacho, Huaura, del puerto y de la campiña presentaron su saludo y ofrecieron su
adhesión a la causa de la libertad. Ingresó a Huacho por el callejón del puerto hasta la plaza principal, para
seguir por la amplia calle de Malambo, pasando por Cocharcas y Cruz Blanca, hasta llegar a Huaura, donde
ocupó la casa principal del fundo Ingenio, seguido por la muchedumbre, entre repiques de campana, músi-
cos, dianas y cánticos populares, principalmente de negros esclavos, cuyas mujeres tendieron sus mantas
con flores como alfombras al paso de los próceres y del libertador, mientras los cañones hacían salvas en la
plaza de Huaura, y una delegación de vecinos presentaba, en el puente, al general San Martín sus respetos”.

JESÚS ELÍAS IPINZE JORDÁN (20)
En 14 de noviembre San Martín dispuso la inmediata construcción de 3 reductos en el morro que domina la parte sur del puerto, sobre el Boquerón de la Viuda, para defender toda la bahía de Huacho, a su vez un muelle para facilitar el embarque y desembarque a cargo del ingeniero francés Alberto D’Albe; también, unas defensas en la isla Don Martín, frente a Végueta, y luego otras defen-sas en Huaura. Obras que se hicieron con prontitud y esmero con el respaldo de la población nativa.

Otra forma de bienvenida poco estudiada es la forma cómo los religiosos asumen su rol cues-tionador del sistema colonial de manera controversial. Mientras por un lado, el Papa y los obispos condenaban la insurgencia de los separatistas, “que los hijos de Dios debían combatirlos y huir de ellos”, muchísimos fueron los curas patriotas que apoyaron con sus ingresos económicos, como ca-pellanías o dirigiendo las partidas de guerrilleros para el sostenimiento del ejército libertador. A pesar de todo, fueron los olvidados cuando se trataron de reunir los criollos en el Congreso, para discutir sobre la libertad, la patria, el ciudadano, la nación, la igualdad, la democracia y otros conceptos al-truistas que ni ellos los podían entender y resolver, salvo algunas excepciones. (21)

Pero por otro lado, cuando ya San Martín, en Lima asume el cargo de Protector, en noviembre de 1821, como una forma de reconocer y premiar a todos los patriotas religiosos que colaboraron con la guerra libertadora, entró en funciones una Junta Eclesiástica de Purificación, la que calificaba la idoneidad cívica de los sacerdotes y clérigos para continuar prestando servicios en los diferentes curatos, capellanías y demás cargos eclesiásticos en el Perú libre, como fue el caso del doctor Gregorio Mier, cura y vicario de Huacho que comparece ante dicha junta solicitando retomar sus funciones religiosas bajo nuevos términos eclesiásticos y políticos. (22)

DESPLIEGUE Y GESTIÓN ESTRATÉGICA

“Como es de conocimiento, el general San Martín permaneció en el Perú 24 meses y días, dirigiendo
La gloriosa campaña libertadora de los cuales, 8 meses consecutivos en la provincia de Chancay, al frente de
las fuerzas patriotas, entre Huacho (5 días), Supe (15 días), Retes (15 días) y en forma prolongada en Huaura
(más de 6 meses). Los primeros días de julio de 1821al frente del ejército patriota se desplazó sobre Lima”.

EMILIO ROSAS CUADROS (23)

Mientras van desarrollándose exitosas acciones militares y de propaganda por todo el centro y norte del país; como, la jura de la independencia de Huancayo el 20, el 22 en Jauja, el 28 en Tarma. En cambio, la costa y sierra sur mantenían su lealtad al rey. El 7 de diciembre San Martín traslada su nueva sede de operaciones a Huaura, desde donde continúa las operaciones militares, de corres-pondencia y propaganda contra las fuerzas de Pezuela. En el ínterin de esos días, en tanto el Liber-tador desarrolla una intensísima agenda, suceden varios acontecimientos que van definiendo el sentido del proceso emancipatorio.

El 8 de octubre llega la noticia a Huaura de la conformación de la primera junta de gobierno en Guayaquil. Luego de apresar a las autoridades y jefes militares en una fiesta social, bajo la conduc-ción del capitán peruano Gregorio Escobedo, se forma la junta de gobierno presidida por el des-tacado intelectual patriota Joaquín Olmedo, acompañado por Rafael Jimena y Francisco Roca, que nombran a Gregorio Escobedo Jefe de la guarnición de Guayaquil., quien el 10 de octubre apresa a la goleta española Alcance y la envía a Huaura con una delegación para entregar a los prisioneros y solicitar al general San Martín respaldo militar para sostener la independencia, ante la amenaza española del brigadier de Quito Aimerich. De inmediato, San Martín envía en la misma goleta Alcance al coronel Tomás Guido y al general Toribio de Luzuriaga, pero por diversidad de criterios políticos entre guayaquileños renunciaron a su gestión y retornaron a Huaura. (24).

Entre noviembre de 1820 y marzo del siguiente año, en Huacho y Huaura se constituye un Regimiento de Cívicos, conformado por 6 compañías y 3 escuadrones, con un total de 708 hombres y 669 caballos. Integrados por patriotas de Huacho, Huaura, Végueta, Mazo, Caral, Peñico, Hayba y otras localidades aledañas. El regimiento huachano esta conducido por notables de la localidad. To-dos ofreciendo sus servicios como voluntarios en la forma más valerosa a la causa libertaria. San Martín forma los grupos guerrilleros, bajo el comando de Francisco Vidal, Andrés Reyes y Cayetano Quiroz, figurando también José de Asué, Luis Rissi, Tomás Quintín, Juan Muñoz, Francisco Villanue-va, Domingo Fonseca, los hermanos Juan y Doroteo Santos, y Francisco y Tomás Manrique, entre otros. A su vez, se dispone el entrenamiento militar intensivo a cargo de oficiales y clases en Barranca, Supe y Humaya, para el diestro manejo de armas. Se distribuyen exploradores entrenados y conocedores de sus zonas, a todos los lugares de la región central del país.
El mes de diciembre de 1820 es fructífero para los patriotas. Por invitación de San Martín, el criollo marqués Bernardo de Torre Tagle y otros nobles aristócratas criollos, apresando a los chape-tones, en una residencia proclamaron la independencia de Trujillo el 4 de diciembre. En Huánuco, los cabildantes y vecinos, con el respaldo de los guerrilleros al mando de Álvarez, proclaman la inde-pendencia de dicha ciudad. Del mismo modo, el 27, el alcalde mayor Juan Manuel Iturregui Aguilarte y los cabildantes de Lambayeque capitán Saco Oliveros, José Leguía Meléndez y miembros de la logia masónica local acuerdan proclamar la independencia ante el pueblo, desde el balcón de la casa de la logia. Como se ve son actos con algo de sabor popular y una pizca de oportunismo.

La primera semana de diciembre suceden también dos acontecimientos militares importantes: el del día 2, los americanos del batallón Numancia de 800 plazas que se entregaron al ejército patriota en Huachoc, Retes, cerca de Sayán; por tal motivo, los realistas redoblaron su celo para con sus oficiales criollos y mestizos. Con esta ocasión algunos oficiales peruanos se pasaron al bando patriota, como Agustín Gamarra, Velasco y Eléspuru. El otro hecho fue el día 6, cerca de Pasco tuvo lugar el único triunfo de los patriotas frente a los realistas, cuya caballería comandada por el entonces realista coronel Andrés Santa Cruz, se pasó al lado de los patriotas. Obviamente, los grados militares se respetaban y a veces se les premiaba con automáticos ascensos. (25)

De hecho, Huaura se constituyó en la capital provisional del Perú independiente, eje de las operaciones militares. Donde el libertador recibía la constante adhesión de vecinos y pueblos del norte y centro del país. Dirigía las guerrillas y montoneras que bloqueaban Lima. También es im-portante destacar que en Huaura se dio el Reglamento Provisional, la primera carta política de estado que estaba naciendo, así como importantes decretos, como el que garantizaba la devolución por el Estado de las aportaciones de los ciudadanos y vecinos de las provincias libres del país, para auxiliar al ejército libertador (1 de marzo); otro: que da libertad a todo esclavo que se alistara en las filas pa-triotas (21 de febrero).

En Huaura se funda el periódico El Pacificador, vocero oficial del Libertador, para sostener los principios liberales, bajo la dirección de Monteagudo. También se publicó La Gaceta de Huaura, para difundir las proclamas y comunicados a todos los pueblos. Las guerrillas y montoneras, estaban en manos de sectores medios provinciales, en quienes posteriormente recaería el gobierno local republi-cano. Desde aquí San Martín mantuvo contacto con todas sus fuerzas desplegadas por todo el norte chico, que operaban por mar y sierra, coordinaba el asedio de Lima, bajo la dirección de Cochrane y Álvarez de Arenales. Contaba con la producción de exquisitas frutas de los valles de Huaura y Sayán. Lamentablemente, por el hacinamiento y la poca higiene, la peste invadió el ejército patriota. (26)

“A pesar de esto, los contactos entre el ejército libertador y Pisco no cesaron. En marzo de 1821 San Martín,
bajo el pretexto de “hostilizar al enemigo, envía Miller incursionar al valle. El 22 Miller logró reunir 300 caba-
llos, igual número de reses, carne y algo de mulas. Los pobladores le recibieron con mayor entusiasmo can-
sados de las injusticias sufrido desde que el ejército salió de aquel puerto”.
JUAN LUIS ORREGO PENAGOS (27)

En el extremo norte, en Paita, a principios de marzo de 1821, días de gran trajinar, un aconte-cimiento llenó de alegría al Libertador; los hermanos Victoriano y Andrés Cárcamo, convenciendo a otros 7 compañeros tripulantes, lograron tomar para la patria el pailebote correo español Sacramento, que había salido del Callao rumbo a Panamá. Entre los pasajeros había altos funcionarios y oficiales realistas. Este hecho fue comunicado a las autoridades de Piura y Trujillo, como a los patriotas del norte chico. San Martín dispuso el traslado del Sacramento y sus rehenes a Huacho. (28)

Importantísima fue la dación del Reglamento Provisional (12 de febrero de 1821), por el cual Huaura se convierte en la capital del departamento de la Costa y Huacho adquiere la categoría de capital de distrito, del mismo modo y en la misma fecha: Sayán, Végueta, Barranca, Supe, Pativilca, Ámbar, Aucallama, Huaral, Chancay, Checras y Paccho. La abundancia de toda clase de recursos de sus valles, la cercanía del mar para sortear cualquier peligro por los puertos de Chancay, Huacho y Supe. Si la generosidad y el patriotismo conmovieron al Libertador, bajo el punto de vista estratégico y táctico de abastecimiento y comunicaciones; rica en agricultura, ganadería y minería, y con clima benigno, permitieron a San Martín, tender una línea defensiva, cuyos desiertos al sur aislaban a los realistas y por el norte la retirada estaba asegurada por el puerto de Supe. En Huaura el libertador estuvo 6 meses y días, elevando el ejército a 8 mil hombres, pero antes, habría de sufrir el flagelo de una grave peste, diezmando gran parte de las fuerzas expedicionarias, que a la vez, retarda y da tregua al enemigo que a falta de recursos también pasaba graves apuros en Lima.

Otro acontecimiento penoso, pero de profunda significación humana, única en la his-toria de la independencia, ninguna contribución fue tan decidida como la de los patriotas del norte chico, que se encargaron de cuidar y aliviar a los miles de enfermos afectados por la peste, donde murieron muchos soldados patriotas, pero de inmediato reemplazados sus cuadros por los varones hábiles de nuestra antigua provincia de Chancay, para engrosar además las guerrillas y montoneras y así continuar cercando Lima.

“Entre enero y junio de 1821 en las tropas liberadoras en Huaura, se desató una gran epidemia de pa-
ludismo, terciana y disentería, enfermando a muchos patriotas, por tanto grandes bajas en el ejército. Hubo
más de 2,500 enfermos en los hospitales de Huaura, Huacho, Supe, Barranca, Pativilca y en las haciendas de
Huayto, Galpón y el Ingenio. .En abril pasaban los 3 mil y en mayo 1,131 enfermos. La epidemia hacía estra-
gos en el ejército, sin distingos: jefes, oficiales, clases, soldados. Y también civiles. El propio San Martín ca-
yó muy enfermo, a punto de morir… En realidad, la epidemia no pudo ser controlada por falta de medicina en
la zona. La mitad del ejército sufrió ese azote… La escasa medicina que había pronto se agotó. Los doctores
Paroissien, Manuel Fuentes, Manuel Falcón y José Zapata, así como los sepultureros no se daban tiempo pa-
ra atender a los afectados. Don Guillermo Geraldino, dueño de la farmacia Espíritu Santo de Lima, envió con
varios topiqueros una botica entera surtida sobre todo de sulfato de quinina, y luego con el cura español Lu-
cas Pellicer, salvándose así cientos de vidas. Asimismo, es digno resaltar que un grupo de damas chancaya-
nas prestaron valiosa colaboración atendiendo a los enfermo, preparando los alimentos, confeccionando y la-
vando la ropa y la limpieza de los hospitales.
EMILIO ROSAS CUADROS (29)

Sin embargo, la larga permanencia de San Martín en Huaura, fue motivo de duras críticas, como las del propio Álvarez de Arenales, Cochrane y Miller. Para algunos historiadores fueron injus-tas; para otros, se explicaba por que respondía a la estrategia básica sugerida por el gobierno chileno: “hacerlo todo con la anuencia de la aristocracia criolla y, en lo posible, sin derramamiento de sangre. Obviamente, además de la peste que asoló a los patriotas, y que entorpecían el golpe final, los realistas tampoco se hallaban cómodos en la capital, a pesar del apoyo criollo, porque ya no po-dían abastecerse de alimentos y demás vituallas y aprestos militares, al estar cercados por las gue-rrillas y montoneras patriotas, como las de Cayetano Quiroz, Alejandro Huavique, José Navajas y Antonio Elguera por la sierra; y también por el norte por las tropas de Reyes y Vidal. Sin embargo, podría a decirse, que la retirada de Lima, fue una oportuna y cedida acción al virrey La Serna, y a la vez, una derrota estratégica de San Martín, pues el tiempo favorecía y perjudicaban a ambos, indistintamente para alzarse con el triunfo final. (30)

“El aporte del pueblo en las guerrillas y montoneras es evidentemente y muy importante, conforma-
ron las partidas campesinos pobres, mineros arrieros, pequeños comerciantes y pequeños propietarios,
esclavos cimarrones. En lo esencial, en los pobladores de origen étnico indígenas sus reivindicaciones
sociales y económicas eran más o menos claras. Los dirigentes, en cambio, fueron más bien criollos y
mestizos de clase media y modesta fortuna. Una guerra de posiciones como ésta, tuvo que contar de am-
bos lados con fuerzas informales. Aparte de las dos batallas decisorias (Junín y Ayacucho), casi toda la
guerra fue llevada (o soportada) fundamentalmente por las guerrillas y pequeños destacamentos de tro-
pas regulares de ambos bandos”.
RICARDO CAVERO EGÚSQUIZA (31)

PROCLAMAS, FIESTAS Y ACCIONES PATRIÓTICAS

Muchos fueron los próceres que deslumbraron con luz propia y singular capacidad para apor-tar indistintamente con sabiduría y eficacia al esfuerzo común por liberar al Perú del yugo español. Aunque poco conocidos por nuestros textos escolares, en nuestra vieja provincia de Chancay, mu-chos, destacaron en el campo militar, otros en la diplomacia, otros en la organización y administra-ción, en la difusión, el periodismo y agentes secretos, e incluso en lo religioso. Entre los que podemos nombrar (con temor de obviar a muchos) a Francisco Vidal y Laos (Supe), Andrés Reyes Buitrón (Chancay), Pedro Sayán Reyes (Barranca), Baltazar de La Rosa (Huacho), entre otros.

Es saludable reiterar que antes que San Martín llegara a nuestras costas, el 5 de abril de 1918 ya el cabildo y el pueblo de Supe, deponiendo al alcalde español, proclamaba su independencia. El primero en la historia patria, a despecho de los dubitativos y temerosos señoritos aristócratas y ricos limeños, leales a la corona española. Mientras San Martín instala la su infantería y su cuartel general en dicha villa, del 19 de noviembre hasta el 7 de diciembre de 1820, el 27 del mismotes, Supe reitera su independencia, y al año siguiente, 16 de diciembre, Supe Jura la Independencia por tercera vez. consecutiva. (32)

“Un caso especial de patriota constituye el prócer Baltazar de La Rosa, indio de pura raza, de 42 años, natu-
ral y principal del repartimiento del ayllu de Amay (campiña sur). Era alcalde de naturales de Huacho y por
herencia recaudador de tributos. Siendo un cumplido y leal realista con medalla y título de ciudadano espa-
ñol (por juramento ante las Cortes de Cádiz), y con permiso de organizar una compañía de milicia realista. A
mediados de 1820 se transformó en fervoroso líder patriota, influyente organizador y conductor de hombres.
Bernardo Monteagudo, ministro de guerra y marina lo nombró gobernador político y militar local. Brazo de-
recho de San Martín, que proveía de todo cuanto necesitaba la escuadra surta en la bahía de Huacho, el ejér-
cito acantonado en el valle de Huaura y los hospitales, hasta la partida de San Martín hacia Lima. Fue un pa-
triota y diligente gobernador de Huacho, empeñoso con exactitud e inteligencia de cumplir las órdenes con
eficacia y activo celo, puso a disposición de la causa libertaria toda su capacidad, fortuna y propiedades, y
la de sus herederos. Realmente un paradigma de prócer y patriota, fundador de la libertad como uno de los
tantos olvidados de la historia oficial. Este benemérito de la patria teniente coronel Baltazar de La Rosa fue
reconocido por San Martín y altos jefes militares como por historiadores, menos por los huachano de hoy”.

EMILIO ROSAS CUADROS (33)

Sin embargo, el acontecimiento más significativo, y a la vez sin respaldo de una referencia do-cumentaria precisa, sólo recordado por la tradición y recogido por la historia oral, fue la proclama de la independencia en Huaura, desde el histórico balcón de un edificio colonial que perteneció al duque de San Carlos, para lo cual, el libertador se dio una “escapada” a todo trote desde Supe para cumplir con los huaurinos ese impostergable compromiso de honor, por la gratitud que guardaba a este tam-bién generoso y muy patriota pueblo, retornando el mismo día 27 a su cuartel general en Supe. No era para menos, por la abundancia documentos que sí precisan las proclamas de otros pueblos ale-daños por esos días de noviembre, como en Huacho, Supe, Santa, Huarmey, Pativilca y Barranca, que juraron mantenerse libres con gran regocijo, iluminación, fuegos artificiales y bailes. (34)

“En Huacho, Supe y todos estos pueblos hemos encontrado tal patriotismo y decisión. La independencia se
ha proclamado en todos ellos, los recursos aumentan a favor de nuestra buena disposición y de nuestra infa-
tigable actividad. Los pueblos de Santa y Huarmey se adhirieron a la causa de la Patria; el 26 de noviembre de
1820 las poblaciones de Pativilca y Barranca juraron mantener su independencia; y el 27, Supe hizo lo mismo
–por segunda vez- con gran regocijo: iluminación, fuegos artificiales y bailes…”
JUAN GARCÍA DEL RÍO (35)

Así como los sermones y las fiestas patrióticas, las proclamas y arengas eran las expresiones populares más significativas y democráticas de auténtica convicción patriótica y nacionalista, entre los peruanos emergente más comprometidos en esta etapa de la guerra, que va entre la primera y la se-gunda década del s. XIX. Agentes, caudillos, párrocos, alcaldes de indios y hacendados, alzan sus voces convocando y llamando a la movilización para apoyar al ejército expedicionario. Pero las pro-clamas en las plazas, los sermones desde el púlpito y las fiestas patrióticas, de mayor impacto en el pueblo sencillo, con o sin la presencia de la tropa libertadora, y casi en las narices de los realistas. Son los pueblos que acompañaron con acciones concretas de abierto y generoso apoyo a las hues-tes independentistas, destacando, sin lugar a dudas, los del litoral del norte chico: Chancay, Huaral, Huacho, Carquín, Huaura, Ingenio, Végueta, Mazo, Supe, Barranca, Pativilca, Huarmey y Santa, tam-bién los innumerables pueblos serranos de la antigua provincia de Chancay y el sur de Áncash.

“Viendo la espontánea efervescencia patriótica de los pueblos del norte chico, San Martín solicita al
Dean del cabildo Metropolitano, disponer que los párrocos tomaran el juramento de la independencia en los
pueblos libres, después de una misa solemne, con ocasión del día festivo, incluyendo el discurso, cuya co-
pia sea remitida a la superioridad”.
FERNANDO GAMIO PALACIOS (36)
Estando ya San Martín en Huaura, recibió noticias de Mateo Rondón alcalde de naturales del pueblo de Guanangui de la doctrina de Paccho, (22 de febrero de 1821) que a nombre de los prin-cipales de su comunidad, estaban todos prestos a servir a la patria en todos sus asuntos. (37) El 25 de junio Gregorio de las Heras informa que Necochea había tomado el mando de toda la caballería y se dirigía hacia Chancay, en tanto Borgoña pasaría a situarse en Barranca con prisioneros y curas que habían salido de Lima identificados con la expedición del sur. El presbítero y patriota Gavino Uribe y Villegas envía a San Martín (9 de mayo del mismo año) un excelente plan de acción del Partido de Huaylas, con parte de Conchucos y Cajatambo. El capitán Tomás Olivares, patriota desde 1810, partícipe de la frustrada toma de los Castillos del Callao en 1817 y desterrado al África, luego de 10 años es liberado y retorna a Huacho para ponerse a órdenes del Libertador y se incorpora en las guerrillas de Ninavilca. El cura José María Delgado, capellán de Checras, partido de Sayán, se constituyó en comandante de partida de guerrilla, pasando a defender Cerro de Pasco. El doctor Manuel del Burgo, cura y vicario de la doctrina de Cincos (30 de enero de 1822), cede a la patria sus 100 pesos anuales de renta que produce su capellanía de Huacho. Y así muchos ejemplos de generosidad, desprendimiento y sabiduría, incluso de miembros de la Iglesia. (38)

Durante 1821 y siguientes años, las fiestas patrióticas seguían celebrándose en muchos pue-blos de nuestra antigua provincia de Chancay. Así como en la gran escena histórica de la eman-cipación hispanoamericana, los pequeños pero significativos acontecimiento suelen celebrarse con patriotismo en nuestros pueblos, que la posteridad no debemos omitir nunca. Más aun, tratándose de la esperanza de la libertad, igualdad, democracia y solidaridad aun pendiente, pero forjada por perua-nos sencillos, pero grandes de corazón patriótico. El mejor ejemplo de esta disposición nos la dieron las fiestas celebradas en 1822, por los pueblos de la antigua doctrina de Checras, con su párroco Lorenzo de Coco, con ocasión de la Pascua de Resurrección, donde concurrieron a Chiuchín, para hacer colecta de donaciones, celebrar, danzar con amor y dar vivas por la independencia por el Pro-tector y por la libertadlos pueblos de Checras, Yuracyacu, Parquín, Picoy, Jucul, Mayobamba, Canín, Maray, Puñún, Tulpay, Tongos y Lacsaura. (39) Otro ejemplo digno de recordar es del presbítero Manuel Mariano Zavala, párroco de Ámbar, que tras encendidas proclamas a sus feligreses para que continúen participado y colaborando en la lucha contra los realistas, hizo jurar la independencia el 6 de abril de 1822. (40)

ALGUNOS ESCLARECIMIENTOS FINALES

Las acciones guerrilleras contra los realistas en la sierra central en las alturas de Lima, esta-ban conectadas al gran número de arrieros vinculados a las minas de plata, así como de campesinos, ligados a la economía de mercado, que crearon las condiciones ideales para la organización de mon-toneras por parte de esa burguesía disidente de mineros y comerciantes, en favor de la patria. De ahí, que San Martin, siempre cauto, esperaba que su presencia atrajera a los peruanos a la causa re-belde y convencieran a los realistas lo fútil que era toda resistencia militar, incluso entró en negocia-ciones con los godos ofreciendo un gobierno monárquico independiente. Pero nada logró. Pezuela fue reemplazado por La Serna, quien, por el contrario a mediados de julio de 1821 se retira de Lima hacia la sierra para fortalecer su ejército. Retirada que no sorprendió al libertador. Quedando inde-fensa Lima por 4 días entre disturbios populares y las turbas atacando establecimientos comerciales de mercaderes peninsulares. San Martín entra a la ciudad, sin oposición, más bien ante el ruego de los criollos y rápidamente restableció el orden, incluso, advirtiendo a sus guerrilleros y montoneros.

Tres semanas más tarde, el 28 de julio, se proclama y la jura de la independencia a la típica usanza virreinal. San Martín como protector convoca a la elección de un congreso. Un mes más tarde emitió una serie de decretos demoliberal-nacionalistas, que incluían: la libertad para todo hijo de es-clavos, la abolición del tributo indígena y el trabajo forzado, la expulsión de todos los peninsulares con la correspondiente confiscación de sus propiedades, y declara que todos los indios serían llama-dos peruanos, pero lo ciudadano, sólo era a los blancos y mestizos, vale decir, margina a la gran ma-yoría de habitantes del país. Disposiciones que lamentablemente sólo duraron mientras estuvo en el país. Para los criollos, su monarquismo era contraproducente con sus disposiciones de corte social.

Apenas cumplido el año de su ingreso en Lima, con escasas posibilidades de enfrentar a los realistas fortalecidos en la sierra, su gobierno era un caos. La marina está impaga, Cochrane, al fin y al cabo mercenario, con la flota deserta y retorna a Chile llevándose toda la plata capturada a los crio-llos limeños que habían entregado al virrey. Los comerciantes limeños quedaron a merced del tráfico mercantil bajo la hegemonía de Valparaíso y de Guayaquil. San Martín soportó aun más dificultades por el deterioro de su salud. Enfermo e incapaz de movilizar su ejército hacia la sierra y desafiar a la formidable fuerza realista, viajó en julio a Guayaquil para reunirse con el general Bolívar. Retorna a Lima y en setiembre presentó su renuncia al Congreso y partió de inmediato a casa, con el beneplá-cito de los criollos republicanos y de los mismos monarquistas. Pronto su hermosa gesta fue olvidada.

“Los jefes de guerrillas, al igual que San Martín ofrecieron a los indígena la abolición del tribu-to y al esclavo la manumisión. Ambos demostraban un compromiso genuino con el ejército patriota, pero las Cortes de Cádiz ya habían demostrado que los alcances de esas medidas eran casi im-practicables como coyunturales en su ofrecimiento. Las nuevas repúblicas no habían madurado lo suficiente como para que el erario nacional prescindiera del significativo ingreso monetario del dis-criminante tributo indígena; lo mismo, las haciendas y plantaciones no tuvieron la capacidad de operar efectivamente sin la mano de obra esclava. Sólo en la década del 50, con el guano y con Castilla, el Perú podría hacer realidad parcial los proyectos abolicionistas y liberadores. (41)
Los esclavos negros huyeron de las haciendas de la costa para unirse al ejército invasor de San martín. Por otro lado, el ejército realista estaba conformado en su mayoría por campesinos reclu-tados en las regiones del Cusco, el Altiplano y de Huanta. Sin embargo el grueso del campesinado indígena permaneció como un espectador pasivo en la lucha por la independencia, presintiendo correctamente que el resultado, en manos de la elite criolla, no produciría ningún cambio fundamental en sus condiciones de subordinación colonial. -Preferían malo conocido que bueno por conocer-. (42)

No es que queramos desvirtuar los hechos. Ahí está la nota del 7 de junio de 1821 que el cabildo de Lima (criollos) pasa al general La Serna, donde después de un largo preámbulo, acerca de los dones de la paz, se quejan y lamentan de que se hallan expuestos al peligro de las montoneras de San Martín. “Expuestos al peligro de una masacre generalizada a manos de los esclavos e indios de Lima (chusma) en torno de 25 leguas (que ocupaba el ejército libertador) reina el más espantoso caos... Un enjambre que obstruye los canales de nuestra provisión, insulta y saquea nuestros ho-gares”. (43)

En la mayoría de los casos el tema de las montoneras y las guerrillas es clave para plantear otro mayor referente al carácter que tuvo la independencia en el Perú. Demuestra una participación genuinamente peruana en las luchas directas y, lo que es más valioso aún, la participación popular en ellas. Pero no se debe olvidar que la sola presencia de personajes del pueblo no identifica como popular el carácter de un movimiento. El pueblo estuvo tanto con los insurgentes como con los realistas, de la manera en que también estuvo en uno u otro bando en innumerables ocasiones en tiempos coloniales y republicanos. El estudio de estos sucesos permite vislumbrar con claridad la actitud de los dirigentes de la independencia con respecto a los sectores populares. (44)

San Martín, saliendo del guión y encargo de los liberales argentinos y chilenos, pero conster-nado por tanta generosidad y animosidad de los pueblos que habían sufrido la opresión colonial, y también para asegurar el pleno respaldo popular, con entusiasmo e ingenuidad, se inclinaría a de-cretar leyes sociales en perjuicio de los intereses de los criollos y españoles suprimiendo el tributo de indígena y liberando a los esclavos negros, y, entre otras cosas: un himno, una biblioteca, una ban-dera. Pero también, propuso a los peninsulares una monarquía al estilo brasileño. Por eso, que no logró ni lo uno ni lo otro, porque su “ingenuo” proyecto no estaba dentro de los planes de los masones liberales para Hispanoamérica bajo la batuta de Londres. Es decir, era mejor un entendimiento entre “gringos” que la independencia se desbocase en un incontrolable movimiento social. (45)

Definitivamente, ahora sabemos, que la población indígena estuvo impedida de ejercer sus derechos políticos y sociales, como se habría aspirado durante la guerra de la independencia a la medida de los criollos ricos. Más aun, el registro de los acontecimientos históricos se circunscribieron oficialmente para obviar o reducir a lo anecdótico el inmenso aporte protagónico del pueblo y de sus líderes, como potenciales modelos revolucionarios, como el caso de los patriotas mestizos e indios que la historiografía liberal se ha cuidado de minimizarlos. Porque la ruptura liberal independentista no significó la quiebra del ordenamiento económico, político y social del sistema colonial, más bien fue un paso necesario para modernizar la dependencia de Hispanoamérica, hacia el nuevo estilo mercantil inglés. (46)

Sería apropiado deslindar el término de caudillo, designado indistintamente por la historia oficial,
a criollos, mestizos y morenos; sean intelectuales conspiradores, subversivos, jefes de guerrillas y mon-
toneros ,oficiales extranjeros, oficiales conversos, presidentes o candidatos a tales, que después se cons-
tituirán en “jefes de guerra que buscaban convertir su clientela regional en un feudo personal de soldados,
dependientes y tributarios, que no se preocupó mucho de pretender que todos los adultos varones fueran
“ciudadanos” nacionales iguales ante la ley, y dedicó pocos esfuerzos a forjar una nación integrando los
territorios provinciales. Los caudillos excepcionales -como Vidal, Santa Cruz, Castilla- que trataron de con-
trolar a sus contrapartes menos excepcionales, y para forjar la maquinaria de rentas, coerción y patronaz-
go necesarios para colocar al Estado sobre un terreno más firme. -Ya a mediados del s. XIX-… En ninguna
otra parte más problemática fue la construcción de “naciones” que en Perú y Bolivia, países andinos cu-
yas “cuestiones nacionales” permanecen irresueltas hasta hoy…. Desgarradas profundamente por divisio-
nes étnicas y clasistas…”(47)
STEVE J. STER (47)






REFERENCIA


(1) SALAZAR PINO, M. Alicia. La emancipación latinoamericana como empresa de explo- tación y dominio. Edición Juan Gutemberg. Lima, 2003. p. 125-126.
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(8) COSTA VILLAVICENCIO, Lázaro. Op. cit. pp. 80-82.
(9) CONTRERAS, Carlos y CUETO, Marcos. Historia del Perú contemporáneo. Red para el Desarrollo de las Ciencias Sociales en el Perú. Lima, 1999. p. 39.
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(12) COSTA VILLAVICENCIO, Lázaro. Op.cit. p.87.
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(16) ROSAS CUADROS, Emilio E. El prócer Francisco Vidal y su contribución a la emancipa- ción del Perú. Edición del autor. Lima, 1971. pp. 59-60.
(17) ROEL PINEDA, Virgilio. El Perú en el siglo XIX. IDEA. Lima, 1986. pp. 35-36.
(18) FERNÁNDEZ SÁNCHEZ, José Hechos memorables durante… op.cit. p.7.
(19) ROSAS CUADROS, Emilio. La provincia de Chancay en la colonia y emancipación. Edición del autor. Lima, 1976. p. 144.
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(21) ADANAQUÉ VELÁSQUEZ, Raúl. Huacho y la Iglesia en la independencia del Perú. En: Dio- cesis de Huacho. Una Iglesia joven con una rica historia. 50 años de servicio pastoral. p. 214.
(22) CAÑAMERO MOSCOSO. La Parroquia San Bartolomé en la Historia de Huacho. Q’hay en Huacho. Nº 213, abril, 1998. Compilado en: Encuentro con Huacho y allende los mares. De Julia del Prado Morales. Biblioteca Nacional del Perú. Fondo Editorial. Lima, 2001.
(23) ROSAS CUADROS, Emilio. La provincia de Chancay… op.cit. p. 108.
(24) COSTA VILLAVICENCIO, Lázaro. p. 91.
(25) QUIROZ CHUECA. Francisco. Op. cit. p. 735.
(26) LEÓN, Edmundo Huaura, Villa y Región. Antes y después de la Independencia. SER- Huaura- CEP. Lima, 1996. pp. 47 y 72)
(27) ORREGO PENAGOS, San Martín en Pisco: La historia de un valle costeño durante las guerras de independencia. En: BIRA 23 (Lima) Lima, 1996. p. 168. Citando al CDIP, Asuntos Militares, t. VI. 2, p.191.
(28) IGREDA HUAMÁN, Óscar. Huacho, Fidelísima Ciudad. Huaura, símbolo de la libertad. Edición del autor. Lima, 2000. pp. 33-35.
(29) ROSAS CUADROS, Emilio. La provincia de Chancay… op.cit. pp. 117-118.
(30) LEÓN, Edmundo. Op. cit. p. 73.
(31) CAVERO EGÚSQUIZA, Ricardo. Páginas de la historia Sanmartiniana en el Perú. Antología
1820-1822. Instituto Sanmartiniano del Perú. Lima, 1970. pp. 139-140.
(32) ROSAS CUADROS, Emilio. Citado por José Fernández. En: Huaura: una historia no bien contada ni bien aprendida. ÏNSULA Huacho. 2008. p. 3.
(33) ROSAS CUADROS, Emilio. La provincia de Chancay… Op. cit. pp. 240-244.
(34) IBIDEM, pp. 106-107.
(35) GARCÍA DEL RÍO, Juan. Anotaciones para un Diario. Del 18 de agosto de 1820 as marzo de 1821. En: Tomo XXVI. Volumen 2º Memorias, Diarios y Crónicas. Colección Documental de la Independencia del Perú. en: Emilio Rosas Cuadros. La provincia….p. 107.
(36) GAMIO PALACIOS, Fernando. Prólogo a La Provincia de Chancay en la colonia y la emancipa- ción de Emilio Rosas. Op.cit. p. 10.
(37) SOLÍS PACHECO, Oswaldo César. Distrito de Leoncio Prado en la historia del Perú. Huacho, 2003. p. 28.
(38) ADANAQUÉ VELÁSQUEZ, Raúl. Huacho y la Iglesia en la independencia del Perú. UNMSM. En: Diócesis de Huacho Una Iglesia joven con una rica historia. 50 años de servicio pastoral. Obispado de Huacho. Gráfica IMAGEN, Huacho, 2008. pp. 205-208.
(39) ROSAS CUADROS, Emilio. La provincia… op.cit. pp. 199-200.
(40) SOLÓRZANO MURGA, Julio Teófilo. Ámbar, Historia y Poesía. Sociedad de Poetas y Narradores. Ediciones Luz de Vida. Huacho, 2005. p. 8.
(41) O’PHELAN, Scarlett. Repensando la independencia del Perú. En: Historia de la Cultura Peruana II. Fondo Editorial del Congreso del Perú. Lima, 2001. p.369.
(42) KLAREN, Peter. Caída del gobierno realista y el advenimiento de la independencia. En:
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José Fernández Sánchez en: Bosquejo histórico de la independencia en el Perú.
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(43) CASTRO POZO, Hildebrando Formación social y el proceso de la independencia. En; Del
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(44) QUIROZ CHUECA, Francisco. Op.cit. pp.747-74
(45) FERNÁNDEZ SÁNCHEZ, José. Huaura, una historia…op.cit. p.2.
(46) SALAZAR PINO, Alicia. La emancipación latinoamericana como empresa de explotación y dominación. Lima, 2003. pp. 206-207.
(47) STERN, Steve. Rebeliones y la formación del Estado-Nación: Perspectivas del s. XIX En: Resistencia, rebelión y conciencia campesina en los Andes. Siglos XVIII al XX. Instituto de Estudios Peruanos. IEP. Lima, 1990. p. 203.


INDIOS DE HUACHO SALVAN EXPEDICIÓN DE CÓCHRANE

02 marzo 2010

Por: JOSÉ FERNÁNDEZ SÁNCHEZ.

LA EXPEDICIÓN DE LORD COCHRANE

Uno de los grandes acontecimientos históricos de nuestra Patria Chica -de su rica vena patriótica y nacionalista- que merece una solemne y formidable celebración es sin duda alguna, el primer encuentro entre el pueblo de Huacho y la pequeña flota chilena de Lord Cochrane, allá por los años de 1819, hace exactamente 191 años, cuando el primero de sus dos cruceros incursiona por el litoral de la costa nor central, constituyendo un valioso y trascendental acontecimiento poco conocido en la historia oficial, felizmente descrito puntualmente por el destacado historiador Emilio Rosas Cuadros, pero obviado por las lecturas y el calendario cívico escolar.

Bien sabemos que antes que la expedición libertadora viniera del sur al Perú, con el auspicio del gobierno y empresarios chilenos, Cochrane organizó dos cruceros de guerra: a) el primero entre enero-junio de 1819; b) el segundo entre setiembre de 1819 y febrero de 1820. En el primero no sólo se bloqueó el puerto del Callao, sino desembarcó en numerosos puertos y caletas del norte de Lima hasta llegar a Paita. Como un anticipado gesto, muy significativo de este crucero, a su cuenta y riesgo, los vecinos de Supe proclamaron por primera vez en el Perú la Independencia
(5 de abril de 1819)

Pero un poco antes, la escuadra chilena de Cochrane, en la tarde del 28 de marzo de ese año, anclaba en la hermosa bahía de Huacho, la primera división naval comandada por el mismo Cochrane, la segunda división al mando del vice-almirante chileno Manuel Blanco Encalada hizo lo propio el 1 de abril. Ambas escuadras fueron concebidas, organizadas e implementadas por el gobierno chileno a pedido del general José de San Martín y a sugerencia del patriota José de la Riva Agüero. El objetivo principal de esta incursión militar fue: identificar y causar bajas en la escuadra española, distribuir proclamas y cartas entre los patriotas, alentar y mantener contactos con los pueblos que ansiaban emanciparse y recoger información acerca del poderío de las fuerzas realistas.

LOS HECHOS SEGÚN SUS PROTAGONISTAS:

Esta fuerza naval, compuesta por más de 6 naves de guerra, armada con 186 cañones y con una tripulación de 1130 hombres, desde febrero de 1819 estuvo infructuosamente bloqueando el puerto del Callao, pero ante la escasez de alimentos y agua, a sugerencia del patriota limeño Remigio Silva Aranda, enrumbó hacia los puertos de Huacho y Supe, quedando solo el Chacabuco para observar al enemigo.

“Mañana mismo, si usted quiere, -Señor Cochrane-se proveerá esta escuadra de toda
aguada, de toda especie de víveres a satisfacción, hasta de pavos, gallinas, dulces, quesos,
biscochos,, en fin de cuanto Dios creó, de Huacho y Supe, y con la más grande ventaja de
no haber el más pequeño riesgo” REMIGIO SILVA ARANDA

Efectivamente, el oportuno apoyo de la población huachana como la supana salvaron de un lamentable fracaso de esta expedición, al extremo, que la historia de la emancipación hubiera sido otra, o por lo menos se habría retrasado quizá algunos años más.

“Que es suma verdad la extrema escasez en que existían la escuadra cuando el caballero
don Remigio Silva se presentó a ella, con sus arbitrios y disposiciones se surtió de lo necesitó en Huacho y Supe, en servicio tan importante…” JORGE MARTÍN GUISE

¿Pero quién era este personaje Remigio Silva? Nada menos que como uno de los delegados del Almirante –juntamente con Domingo Torres- acogió en Huacho al joven Francisco Vidal para luchar por la causa de la libertad, quien actuó primero como informante secreto para el gobierno chileno, de todo el movimiento de los realistas. Pues en realidad, la presencia de la escuadra de Cochrane tampoco fue tan fortuita, más bien, se articulaba con una secreta y eficaz red de patriotas nativos y extranjeros que se comunicaban secretamente con los patriotas limeños, sobre todo con José de la Riva Agüero.

Remigio Silva, que había permanecido oculto durante un año entre Huacho y Supe, y por espacio de diez meses en Huarmey, en compañía del comandante José Bernales enviando informes al gobierno chileno a través de Lima, sobre las fuerzas realistas, conocía muy bien la vocación libertaria de los habitantes de la costa y la sierra central, y también los recursos que existían en cada pueblo, y por ello, con plena seguridad ofreció a los expedicionarios agua, víveres, y salvar así a más de un millar de marinos e infantes que en tan difícil trance se encontraban.

PATRIÓTICO COMPORTAMIENTO DE LOS HUACHANOS

“Los habitantes de Huacho, que se encontraban en la mejor disposición para cooperar a la emancipación del Perú nos dieron todo cuanto necesitábamos…”
LORD THOMAS A. COCHRANE

Era pues de esperarse que la numerosa población huachana abasteciese con la mayor generosidad a la expedición naval durante ocho días, desde el 29 de marzo hasta el 5 de abril, con todo lo necesario a más de seis naves de guerra, para que puedan, unos, retornar al Callao a órdenes de Blanco Encalada, a proseguir con el bloqueo del Callao y auxiliando al Chacabuco; y otros, al mando del propio almirante Cochrane, seguir viaje al norte: Supe, Huarmey, Samanco y Paita. En esta primera oportunidad, fueron muchos los patriotas de los pueblos ribereños los que se incorporaron a la expedición chilena.

Este comportamiento está corroborado por el propio virrey Pezuela:

“Que la conducta de los habitantes de Huacho no se quedó en recibir, auxiliar, vender víveres y pasar a bordo a sus habitantes indios, sino que se extendieron a darles avisos de la marcha de nuestras tropas, a guiarlos y conducir sus cañones contra Huaura, y hasta cojer sus desertores por una onza que les ofrecieron por cada uno que les presentasen”.
VIRREY JOAQUÍN DE LA PEZUELA

El patriotismo embargaba de felicidad a todos los huachanos, indios del común, caciques y alcaldes de ayuntamientos de naturales, mestizos y los pocos criollos que habitaban Huacho. Que en un acto muy significativo, algunos meses después “su alcalde Baltazar De la Rosa fue el primer representante de la masa indígena del Perú, que se puso a órdenes de San Martín, quien lo distinguió, dándole el grado de Capitán”.

Durante los pocos días que los buques de guerra chilenos permanecieron en Huacho, el gobernador Baltazar De la –Rosa permitió a los indios que llevaran comestibles a la bahía para venderlos: pero el comandante de las milicias, que había logrado reunir 200 hombres, ordenó a los indios que se abstuvieran de aquel tráfico, y de un modo insolente hizo a Lord Cochrane la intimidación de partir en el acto, si no quería exponerse a que se le arrojara del puerto. Al recibir esta notificación, Cochrane ordenó inmediatamente a los marinos que desembarcaran y marchasen hacia Huaura, lo que hicieron con el respaldo de gran gentío de indios huachanos como colabo-radores.

Recordemos que el poder realista se encontraba en Huaura, capital del corregimiento de Chancay, y donde residían también nobles y españoles, así como criollos ricos y hacendados del valle de Huaura, la villa contaba con 600 habitantes y más de mil esclavos negros. Mientras que Huacho tenía una población de 5 mil habitantes, casi todos indios, residentes en la caleta propiamente dicha, oros en la villa misma y la mayoría distribuida en su inmensa y frondosa campiña. Entonces, tomar Huaura fue un acto estratégico para dar un golpe al poder hispano regional.

Al punto que, ante el avance de los acontecimientos, la reacción virreinal no se hizo esperar. Apenas tuvo informes del comportamiento de la población huachana, en virrey Pezuela envió al batallón Cantabria (500 infantes y 200 de caballería) a órdenes del teniente coronel Rabel Ceballos y Escalera y como su adjunto al comandante Andrés García Camba, para repeler a loa invasores y proteger a los pueblos invadidos, y con la orden expresa de aprehender y juzgar a los vecinos enemigos del rey que en los pueblos citados hubiesen auxiliado a los invasores. Los realistas llegaron el 6 de abril, cuando un día antes los barcos chilenos se habían hecho a la vela, unos al norte y otros al Callao.

BODAS DE ORO DE LA BANDA DE MÚSICA XAMMARINA

04 febrero 2010

Homenaje a la primera banda de música escolar de la provincia de Huaura.

Fue el año 1960, cuando el colegio nacional Luis Fabio Xámmar por primera vez desfiló en Fiestas Patrias con los acorde de su flamante banda de música, entonando la hermosa y recordada marcha Escuadra Peruana, dirigida por el experimentado y exigente músico Julio Cornejo, sub oficial del Ejército Peruano.

La historia de nuestra primera banda empieza realmente el año anterior, cuando el director del colegio de ese entonces, el historiador Abdón Max Pajuelo, acoge con beneplácito la insistente demanda de los alumnos, profesores y padres de familia, la importante y urgente necesidad de que el Xámmar sea el primer colegio de la provincia que desfile, para inaugurar la segunda mitad del siglo, con su propia banda de música, como ya lo hacían los principales colegios de Lima.

Es grato y a la vez nostálgico recordar desfilar a la gallarda muchachada xammarina de 1960, conformando vistosos e interminables batallones, arrancando aplausos de admiración y algarabía entre el público, con un respetable y sonoro acompañamiento musical de marcial ritmo, que realzaba el empeño generoso y sobrio de los marchantes, en sus uniformes color caqui, cristina, escarpines y guantes blancos de sus escoltas, brigadieres y batallón de policías escolares conformados por los mejores alumnos del colegio. Todos, marchando a “paso de ganso”, con las piernas a lo alto y el pecho bien erguido y discreta sonrisa en los labios.

“Había que ver como corrían los niños al ver pasar a esta Banda; tal vez habrían dejado la taza de té sobre la mesa o las chapas con las que jugaban al culebrón sobre la vereda de la calle; lo dejaban todo por ir hacia donde marchaba la Banda; algunos iban de la mano de sus padres quienes también disfrutaban de esos compases firmes y resonantes, corriendo iban todos a ver pasar aquella Banda. La verdad, la sonoridad y la cadencia de estos instrumentos era algo especial para los alumnos, les permitía marcar mejor el paso y retumbaba no sólo en el oído sino en el corazón. Cómo olvidarlo”. (Comenta José Marcos Rueda, integrante de la Banda de Música y miembro de la Promo 1960)

Fue pues apoteósico el desfile escolar de 1960, el único en la historia de la provincia, porque nunca antes habían visto a un colegio desfilar con su propia banda de música. Aunque ya el bombo y platillos causaban impacto en años anteriores. Donde todos los alumnos se sentías protagonistas de una hazaña, incluso los “chatos” que no desfilábamos. Pero todos, con una autoestima muy elevada, y una identidad xammarina a toda prueba. Un desfile donde el retumbar cadencioso de los tambores, tarolas, redobles, bombos y platillos daban el marco rítmico apropiado a la afinada melodía y a la armoniosa combinación de sonidos musicales varios que salían llenos de amor propio y orgullo de los relucientes y sonoros instrumentos.

Pero haciendo un poco de recuento, es justo reparar sobre la adquisición de estos Instrumentos, que tienen su propia historia, que amerita reseñar, porque fue el resultado del mancomunado esfuerzo de ex alumnos, profesores y sobre todo, padres de familia.

Los primeros, con la entusiasta y generosa conducción del Sr. César A. La Rosa Sánchez Concha, tras un baile social en el Club Social y Deportivo Iniciación, local que quedaba entre la Municipalidad y la foto Caamaño, en ese entonces, lograron recaudar 1,400 soles oro, que alcanzó para comprar un hermoso saxo barítono. De paso señalamos que en dicho baile social, no pocos compañeros de la Promoción 1960 presentábamos, por primera vez a nuestras juveniles parejas.

Los padres de familia, bajo la acertada batuta de su presidente, el Dr. Guillermo Valverde, (hoy finado, como muchos de nuestros padres), a través de diversas actividades y gestiones lograron financiar la compra de la mayoría de instrumentos, y así como la colecta de algunos instrumentos donados, entre éstos, del propio Ejército Peruano. Cabe resaltar, que incluso el apoyo de los colegios de mujeres y algunos rivales deportivos nuestros, pero sobre todo, la propia comunidad huachana, muy gustosos aportaron en las colectas y rifas

“Ese año 1960, -comenta Pepe Marcos- el director lo anunció en el inicio del año escolar: parado en la escalera que daba a un segundo piso, frente a los salones de 4º y 5º de media, en el patio del recordado local de la calle Bolívar y puerta de salida a la calle Dos de Mayo (hoy local de un instituto pedagógico privado) anunció lo que sería después el principal acontecimiento escolar de la provincia. ‘Tendremos este año una Banda de Músicos y daremos mayor marcialidad a nuestros pasos, firmes y gallardos, los pasos de la juventud xammarina’, dijo con esa voz vibrante y sonora que lo caracterizaba”.

“Fue a principios de mayo que llegó un gran lote de instrumentos y casi junto a ellos el director de la Banda: Sub Oficial (r) EP Julio Cornejo. Su presencia en Huacho no pasó des-apercibida, por su carácter enérgico y su enseñanza amistosa y paciente. Él había dirigido la Banda de Músicos de más de un destacamento militar en el país, sobre todo en Lima, antes de pasar al retiro y ser convocado por el Colegio”, (señala Pepe Marcos)

Recuerdo que ese año, de una nublada mañana de mediados de mayo, el Patronato Escolar (hoy asociación de padres de familia), tras un emocionado y cariñoso discurso de su presidente, antes mencionado, hizo entrega a nuestro plantel de los anhelados instrumentos musicales. Luego de la bendición de los mismos, de inmediato se convocó a todos los alumnos xammarinos, sin excepción. “Los instrumentos brillaban como oro, nosotros, asombrados, los mirábamos de lejos, por la ventana de aquel que sería después el salón de música. Al día siguiente, el maestro Cornejo pasó por los salones invitando a voluntarios para integrar la Banda”. (Añade Pepe Marcos)

En todo caso, muchos compañeros postulantes, de todos los años (ahora grados) y de toda edad y talla fueron evaluados, pero pocos fueron incorporados, los que insinuaron alguna habilidad y aptitud musical. Recuerdo que casi todos los seleccionados resultaron de la campiña. No podía ser de otra manera, la tradición musical de los campiñeros era proverbial, porque la mayoría de las orquestas huachanas eran de la campiña adentro, como por ejemplo la Ritmo Alegre, la Swing Boy, la Copacabana o la legendaria Cumparsita del barrio de Amay.

“Por alguna razón que entonces no me explicaba se dio prioridad a los alumnos de 4º y 5º. Y en unos días, allí estábamos cogiendo los instrumentos con la curiosidad de quien tiene un juguete nuevo y valioso. Como tierra de músicos, en Huacho y en el colegio no fue difícil encontrar integrantes para la primera Banda de Músicos. De 5º de media es decir de la GLORIOSA PROMOCION 1960 se integraron Jesús Aníbal Loza Díaz (saxo), los hermanos Hernán y Eduardo Santos Carquín (saxo y trompeta, respectivamente) y José Marcos Rueda (clavicor). Ya pertenecían: Hugo Aragaki Salinas (corneta) Carlos Del Solar La Rosa y Tim Burga Ganoza (tambores).

De inmediato empezaron formalmente los ensayos intensivos y sistemáticos, todas las tardes después de clases y los fines de semana. Del mantenimiento y limpieza del instrumento pasaron a la teoría musical, simultáneamente al dominio de embocadura, para el caso de los instrumentos de viento, el solfeo, y luego los ensayos por grupos según las partituras. Pero no todo era rigurosidad y disciplina, pues cuando no estaba a la vista el director, empezaba la juerga, la chacota y las bromas de todo calibre, pero cuando se asomaba don julio, espontáneamente todos soplaban sus instrumentos, imagínense que la bulla era ensordecedora e insoportable cuando la mayoría desafinaba.

El objetivo era desfilar ese 28 de julio con nuestra Banda y así fue. A un escaso mes y medio de haber empezado los ensayos, nuestra Banda de Músicos del Colegio Nacional Luis Fabio Xammar ya estaba en las calles interpretando, nada menos, que la célebre marcha “Escuadra Peruana” de J. S. Libornio, escogida con sapiencia por el maestro Cornejo pues aún siendo una marcha difícil por sus variaciones resultó accesible al aprendizaje y de una marcialidad impecable. (Nuevamente apunta Pepe Marcos)

Una simpática anécdota constituía “la presencia casi religiosa del Teacher Ramírez en los ensayos de la banda, pues era músico profesional, tocaba guitarra y mandolín leyendo partitura, pero sobre todo amaba a sus alumnos. Al extremo que en sus exámenes orales en el aula, apenas identificaba a un miembro de la banda de música, sólo le preguntaba la conjugación en inglés del verbo to be, una forma poco convencional, pero generosa de retribuir al esfuerzo de los futuros músicos de Huacho. (Hernán Santos, promo 60, trompetista de nuestra primera banda de música).

Otra anécdota, fue la abrumadora demanda que tenía nuestra banda de música por parte de los principales colegios de mujeres, como el Liceo Moderno, Nuestra Sra. Del Carmen, y Santa Rosa de las MMDD. Nunca en la historia de Huacho los colegios de mujeres habían ensayado para le desfile de fiestas patrias con banda de músicos. Pero también fue otra forma de retribuir la generosidad de dichos colegios por colaborar con el nuestro. (Referencia de doña Esperanza Velarde, ex alumna del Liceo Moderno y esposa de Pedro Minaya, xammarino Promo 60).

También es de grato recuerdo que embargaba de emoción, cuando antes de empezar toda presentación oficial, los miembros de la banda, primero cantaban a viva voz el himno Xammarino, terminando con tres sonoras hurras por el colegio. Rutina que expresaba el autentico sentimiento de sentirse protagonistas de estos cambios e innovaciones. El orgullo de pertenecer a un colegio que se sentía amado por su comunidad. Y además porque habían otros grandes acontecimientos concomitantes en el mundo escolar. (Eduardo Santos, saxo, y Papi De los Santos, miembros de la Promo 60)

Es también el año 1960 un año que marca la historia del Xámmar: Por primera vez, una promoción de alumnos xammarinos hace una extensa excursión escolar por toda la sierra central y la sierra sur, que partieran en la madrugada del día siguiente del desfile del 28 de julio. También la entrega de 20 mil metros cuadrados que la familia Fumagalli Pérsico donaba a nuestro colegio (donde hoy es su sede actual). Y en el ámbito deportivo, nuestra selección de fútbol, vencería ese año a las selecciones del Guadalupe, primer colegio nacional del Perú y del Alfonso Ugarte la primera Gran Unidad Escolar del Perú, hazañas que nunca en la historia deportiva escolar a nivel nacional se había visto. ni tampoco se repetiría. Son acontecimientos que prestigiaban el colegio y que nunca había gozado en sus 14 años de existencia institucional y cultural.

Pero ese 28 de julio de 1960 es inolvidable, todos habíamos puesto cuanto estaba a nues-tra disposición para estrenar la Banda: el director del colegio las facilidades, los profesores el apoyo, el maestro Julio Cornejo su firmeza y confianza en sus alumnos, nosotros la dedicación al aprendizaje y la buena ejecución, nuestros compañeros su aliento y nuestros padres su afecto y motivación. Todo estuvo listo para un año glorioso, lleno de emoción e imborrable en la memoria de cuantos pudieron escuchar, por primera vez, a su amada Banda escolar en las calles de Huacho. (Pepe Marcos)

Así, todos estos acontecimientos, fueron razones suficientes, para que nuestra promoción 1960 sea considerada por todos como GLORIOSA. Por eso, con mucho orgullo “nuestra memoria debe servir para mantener viva la imagen de quienes participaron en forjar este hito en la historia del Colegio y sus valores manifiestos: compromiso, responsabilidad, sacrificio y amor. Un recuerdo, aún incompleto, es un sencillo pero profundo homenaje a la memoria de quienes sembraron una semilla que germinó en campo fértil y sirvió y sirve a la enaltecedora tarea de cultivar el espíritu y contribuir al progreso de una Institución venerable como lo es el Colegio Nacional, y que este artículo sea pues también un homenaje a todos los integrantes de la primera banda de música y a todos los miembros de la Promoción 1956-1960, presente y ausentes de nuestro querido Luis Fabio Xámmar Jurado.
José L. Fernández Sánchez.