Mostrando entradas con la etiqueta Historia del distrito de Huaura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia del distrito de Huaura. Mostrar todas las entradas

“Casa y Balcón de Huaura”, hoy “Museo de Sitio Memorial San Martín”

05 mayo 2018

José Jorge Nava Pittaluga:

La Casa y Balcón histórico desde donde el General José de San Martín y Matorras proclamó por primera vez la independencia del Perú el 27 de noviembre de 1820, fue adquirida por el Gobierno Peruano mediante Resolución Suprema de fecha 29 de junio de 1921, siendo Presidente don Augusto Bernardino Leguía y Salcedo, con el voto deliberativo del Consejo de Ministros, declarando de utilidad pública su adquisición; para cuyo efecto el Sr. Ministro de Fomento quedó encargado de organizar el respectivo expediente de expropiación, aplicando el egreso que origine al crédito especial denominado: “Primer Centenario de la Independencia”.

Asimismo, el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada que presidíó el General Div. EP don Juan Velasco Alvarado, mediante Decreto Ley Nº 17815 de fecha 16 de setiembre de 1969, crea la COMISION NACIONAL DEL SESQUICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA DEL PERU, presidida por el Grl. Div. EP don Juan Mendoza Rodríguez, como representante del señor Presidente de la República; acompañado de los más ilustres historiadores peruanos, civiles, militares y del clero, al considerar que es deber del Estado exaltar los hechos que forjaron la República para vigorizar nuestra devoción por la patria y la nacionalidad y que, al cumplirse el 28 de julio de 1971 el 150º aniversario de la proclamación de la independencia del Perú, por el General San Martín, este magno acontecimiento debe celebrarse solemnemente.

Que, el Perú debe evocar este hecho glorioso y enaltecer la memoria de los peruanos que con su heroísmo e ideales nos dieron Patria Libre y Soberana; manifestando la importancia e interés nacional la celebración del Sesquicentenario de la Independencia del Perú en 1971, declarando ese año: “Año del Sesquicentenario de la Independencia del Perú” y encargando a La Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, preparar y dirigir la ejecución del programa con que se conmemorará en todo el país el 150º Aniversario de la Emancipación; asimismo, la edición de una “Colección de Documentos sobre la Emancipación del Perú”, entre otros puntos a incorporarse en su programaciçon.La mañana del 6 de setiembre de 1974 se inauguró el MUSEO DE SITIO “MEMORIAL SAN MARTIN”, obra emprendida, por la Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, en esta casona, que lleva el nombre del Libertador y Padre de nuestra Patria General José de San Martín, desde cuyo balcón histórico proclamó por primera vez la Independencia del Perú.

En tan importante acto, el destacado Amauta, ilustre historiador peruano y miembro de la Comisión Nacional del Sesquicentenario de la Independencia del Perú, Dr. Gustavo Ponz Muzzo (Como Delegado del Instituto Sanmartiniano del Perú –ISMP-. Actualmente Presidente del mismo), en su Discurso de Orden dijo -entre otras cosas-: “La inauguración del Museo de Sitio “Memorial San Martín” en la histórica casa de y balcón de Huaura, halaga mis íntimas convicciones sanmartinianas por dos motivos:Primero.”
Porque el Perú cumple en convertir este lugar que siempre fue de sagrada veneración para los peruanos, en un santuario cívico destinado a honrar la memoria del fundador de la independencia del Perú; y Segundo: “Porque me da la oportunidad, al hacer uso de la palabra debido a la gentileza del señor Presidente de la Comisión del Sesquicentenario de la Independencia del Perú” General EP Juan Mendoza Rodríguez y de los distinguidos colegas que lo componen, de exaltar una vez más, la obra y el pensamiento del Generalísimo don José de San Martín y Matorras”.

Casa Cuartel de la Hacienda “El Ingenio”

En tan importante ocasión nos visitó el Sr. Ing. Manuel Augusto de Ingunza Simonetti. en su condición de Secretario General de la Benemérita sociedad Fundadores de la Independencia. Después de 31 años, el 26 de noviembre de 2005, nos visita nuevamente, en esta ocasión como Vicepresidente del Instituto Sanmartiniano del Perú. En su Discurso de Orden nos hace el recuerdo de tan magna ocasión, felicitando con gran fervor patriótico la incorporación de la Casa-hacienda “El Ingenio” al circuito turístico de Huaura, convirtiendo simbólicamente una casa vetusta y olvidada, en el santuario destinado ahora en adelante a honrar la memoria del Fundador de la Independencia del Perú y a la de sus soldados, muchos de los cuales, yacen enterrados en las catacumbas de la Iglesia San José aledaña a los improvisados camposantos de los alrededores, muertos a consecuencia de las epidemias, allá por el mes de febrero de 1821, cuando fallecían de cien a ciento veinte hombres diario por no contarse con el antídoto necesario para contrarrestar la enfermedad”.

“El Ingenio” tuvo una existencia interesante –continúa-, desde la fundación de la Villa Carrión de Velasco en 1597, erigida sobre el pueblo de “Guaura” de muy antigua data. En esa ocasión el Capitán Juan Fernández de Heredia manifestó que la mayor parte de las tierras de Huaura eran suyas. En1658 el Capitán Juan Infante Trujillo arrendó a don Francisco Alguacil de Paredes la hacienda “El Ingenio” y otras tierras con un total de 150 fanegadas.

En 1684, el Capitán don Juan Infante Trujillo cedió su hacienda al colegio de los Desamparados de Lima, dependiente de la Compañía de Jesús, habiéndola recibido el padre Jacinto de Arrué. Cuando los jesuitas fueron expulsados (En 1767 el Rey Carlos III de España decretó la expulsión de los Jesuitas de América, orden que acató el virrey Manuel Amat y Junyent, con desusada eficiencia y gran celeridad) perdieron todos su bienes, “El Ingenio” de Huaura pasó a poder del Estado español y luego fue adquirida por el Maestre de Campo don Francisco José de la Puente y Sandoval, perteneciente a la orden de Santiago, que desde el 1º de enero de 1777 desempeñó la alcaldía de Lima conjuntamente con don Felipe Sancho Dávila y Salazar.

La siguiente propietaria parece haber sido doña Joaquina de Salazar y Gaviño, quien la heredó de su hermano y albacea don Manuel Salazar y Vicuña en 1814. Después de pasar por otros propietarios, actualmente la posee el grupo Wong.”“Cuando el General San Martín desembarcó con su Estado Mayor General el día 13 de noviembre de 1820 en la aplaya de Huacho, vivían en el pueblo 1,500 almas y otros mil en la campiña, pero fueron pocos los que bajaron a la playa porque el virrey don Joaquín de la Pezuela y Sánchez Muñoz de Velasco, había decretado pena de muerte para todos aquellos que abandonasen su casa a la llegada de la escuadra de los insurgentes, según narración de Diego Paroissien, ayudante de Campo del General San Martín.

Sin embargo, pronto perdieron el temor y empezaron a llegar hasta convertirse en multitud, que empezó a vivar al General San Martín mientras se dirigía con sus oficiales al pueblo, ocupando varias casas particulares de muy precaria construcción.

Entre los que se acercaron a presentar su saludo estuvo el dueño de la hacienda “El Ingenio”, don Manuel Salazar y Vicuña, que obsequió al Libertador un corcel blanco debidamente enjaezado, y algunos pilones de azúcar refinada; y para los oficiales envió dos barricas de vino y cuatro arrobas de azúcar. Además, puso a disposición del General su casa-hacienda, sus esclavos y fortuna. Para entonces, las tropas realistas asentadas en la zona, incluyendo el batallón “Burgos”, se habían retirado hacia Chancay”“Por su parte el General San Martín le informó al Coronel José Ignacio Centeno, Ministro de Guerra de Chile, su llegada a Huacho, las operaciones de desembarco y desplazamiento de fuerzas, incluyendo el plano topográfico que hizo el teniente coronel Alberto D’Alve, después de hacer un reconocimiento militar de Huaura y Supe.

Manifiesta que el día 14 mandó construir tres reductos en las alturas del puerto de Huacho para su defensa, siendo el principal el que coronó el peñón de Carquín, así como el muelle para comodidad del desembarco, que quedó concluido el día 15. Sin mayor demora ordenó que toda la infantería se dirigiera a Supe a ordenes del Coronel Mayor Las Heras, el Regimiento de Granaderos a caballo lo envió a Huaura y el Regimiento de Cazadores permaneció en Huacho.

El 18 el general se dirigió a Huaura y el 19 llegó a Supe.” “Según documentos de la época, en Huacho y Huaura se formaron de inmediato tres escuadrones con 700 hombres a caballo, llamado cívicos, que lo integraban los patriotas de esos pueblos, así como una compañía de infantería de cien piezas. Esa fuerza tenía como Comandante en Jefe, al teniente coronel Manuel Salazar y Vicuña, propietario de la hacienda “El Ingenio”, con nombramiento de fecha 24 de noviembre de 1820.”“El General San Martín permaneció en Supe 15 días y a partir del 5 de diciembre de instaló en la casa-hacienda “El Ingenio” como lugar de residencia, pero utilizando la casa y balcón como Cuartel General.

Ya hemos visto que el 26 se dirigió con su ejército a Sayán y luego a Retes, de donde volvieron quince días después, trasladando su Cuartel General a “El Ingenio”, debido a que estaba mejor situado y requería de más espacio para trabajar, si tenemos en consideración que muchos patriotas se habían incorporado a su Ejército, además de las tropas de Alvarez de Arenales, el batallón “Numancia” e infinidad de asesores del Ejército Realista, sin contar con los importantes refuerzos peruanos llegados de Lambayeque y Trujillo.” “La Plana Mayor la constituían: General José de San Martín, General en Jefe; Dr. Bernardo Monteagudo, Secretario de Guerra y Auditor; Dr. Juan García del Río, Secretario de Hacienda y Gobierno; Crl Mayor Juan Gregorio de Las Heras, Jefe de Estado Mayor; Diego Paroissien y Tomás Guido, Ayudantes.

A ellos se unieron el Dr. Fernando López Aldana, el Crl. Agustín Gamarra y Messía (Años después Presidente del Perú), Basilio Cartagena, Manuel Laiseca, Joaquín Campino y muchos otros que prestaron su más amplia colaboración.” “Muchas de las disposiciones iniciales del General San Martín, fueron trabajadas y discutidas, y promulgadas en el Cuartel General instalado en estas casa-hacienda y no en la Casa y Balcón como podría pensarse.

Así por ejemplo el “Reglamento Provisional que establece la demarcación del territorio que ocupó el Ejército Libertador y la forma como debía administrarse hasta que se instalase una autoridad central”, dado a conocer en este Cuartel General el 12 de febrero de 1821. Fue allí donde se creó entre otros el Departamento de la Costa, constituido por los partidos de Santa, Chancay y Canta, con su sede capital en Huaura.

Otro decreto importante se refiere a la recaudación de aportes voluntarios de los ciudadanos para auxiliar al Ejército Libertador, garantizando su devolución por el Estado con un interés del 6% al año. Este decreto se expidió el 1º de marzo de 1821 y tuvo gran acogida. El 21 de febrero ya se había expedido un decreto por el que los negros esclavos podían enrolarse en el Ejército a tomar las armas, quedando libres del dominio de sus amos, a quienes se ofreció pagar el valor de cada uno. Según el propio San Martín, esta medida se tomó para contrarrestar el decreto del virrey de fecha 7 de febrero que armaba a mil quinientos negros esclavos para combatir a las fuerzas patriotas.” “Después de esta interesante reseña histórica, se hace necesario incidir en el hecho de haberse traficado demasiado con las versiones vernaculares sobre los acontecimientos ocurridos en Huaura y pueblos aledaños.

Así por ejemplo, en diciembre de 1920 apareció en la revista “Variedades” de Lima, el testimonio de un negro nieto de esclavos, que públicamente dijo en un aniversario del Primer Grito de Libertad, que su abuela Mónica Reyes, que murió de 110 años, le contó que San Martín desembarcó en la isla Martín y luego en la caleta de Végueta, acompañado de su esposa doña María Dolores Remedios, describiéndola como una dama llena de atributos. Que los dueños de la hacienda “El Ingenio” eran los condes de Monte Blanco y que el 18 de marzo, día de San José, el Libertador dispuso que se celebrara una fiesta en su honor, lo que se hizo con toda solemnidad en la iglesia de la hacienda, proclamando San Martín a San José como patrón de los trabajadores peruanos.
Como es fácil deducir, estas narraciones a excepción de las que se refiere a San José, pero el 19 de marzo, no son sino especulaciones folklóricas que deben descartarse, por ser producto de la imaginación y no del estudio serio y responsable, respaldado por documentación fehaciente o el testimonio indudable de los protagonistas.” “Finalmente de este particular momento histórico, es digno rendir homenaje a don Manuel Salazar y Vicuña, prócer de la Independencia, que con el cargo de teniente coronel fue designado por San Martín, Comandante en Jefe del Regimiento de Cívicos de Huaura y Huacho, siendo promovido a la clase de coronel el 13 de setiembre de 1822. Elegido diputado por Huaylas, fue integrante del Primer Congreso Constituyente.

Fue elegido Alcalde Constitucional de Lima, asumiendo el cargo el 24 de junio de 1825; asumió la Prefectura de Lima el 9 de diciembre de 1825, siendo distinguido con Medalla Cívica por el Congreso. Fue elegido diputado por Lima en 1826, continuando con sus funciones edilicias hasta 11828. Gracias a patriotas como este insigne ciudadano, que contribuyó ilimitadamente con esta hacienda, su fortuna y su propia persona, fue que el General San Martín alcanzó éxitos insospechados en su expedición al Perú.” La Ley Nº 9636 del 28 de octubre de 1942, firmado por el Sr. Presidente Constitucional de la República Dr. Manuel Prado Ugarteche; declaró Monumentos Históricos Nacionales, las casas de Pisco y Huaura en donde se hospedara el Generalísimo don José de San Martín¸ indicando en su artículo 2º que “El Poder Ejecutivo dispondrá lo conveniente al cuidado y conservación de dichos inmuebles”.

Esta Ley al no haber sido derogada sigue vigente para todos sus efectos. Letra muerta, pues como sabemos, el Gobierno no se preocupa por la cultura.“Casi por milagro, podemos hoy conocer la histórica casa desde donde el General San Martín y colaboradores inmediatos planificaron la caída del régimen virreynal, donde los patriotas peruanos encontraron el apoyo necesario para lograr su independencia.

He tenido la oportunidad de conocer –nos dice el Ing. de Ingunza- lo que fueron hermosas casas-hacienda en muchos lugares del país, verificando su destrucción por los comuneros que, al verse favorecidos por la Ley de la Reforma Agraria en 1968, no aprovecharon ese golpe de suerte y en cambio se dedicaron a destruir lo que demandó el trabajo y ahorro de generaciones de hacendados, hasta verse en la mayor miseria. Pero, gracias a Dios, la Cooperativa Agraria de Producción que hace honor al General Juan Velasco Alvarado, supo respetar esta propiedad y ahora, en manos privadas nuevamente, tenemos la esperanza de que “El Ingenio” se convierta en polo de atracción turística, y que los sanmartinianos podamos volver a peregrinar cada año para recordar a nuestro Patrono y Guía”.

Aquella extraordinaria ceremonia realizada en El Ingenio, en cuya casona, ara de la gloria y púlpito donde se recuerda la sabiduría y el valor del Santo de la Espada, sorprendió y alegró fervientemente a todos y cada uno de los asistentes; saliendo de entre la multitud el Ing. de Ingunza para felicitar al organizador responsable de este homérico evento, Sr. Lic. Mario Vitaliano Gutiérrez Rojas, Presidente de la Filial Sanmartiniana de Huaura, no solo por sus siete años de fructífera y destacada actuación en el norte chico, sino además, por el rotundo éxito obtenido al llegar a un acuerdo con los administradores de “El Ingenio”, a quienes también extendió sus felicitaciones por su altruismo e inteligente decisión de rescatar una valiosa reliquia histórica para que sirva de lugar de peregrinaje a peruanos, argentinos, chilenos y cuantos aman lo auténtico y guardan gratitud por quienes nos legaron una Patria soberana.

Le hizo entrega, además, de la “Historia del Libertador don José de San Martín” del autor Dr. José Pacífico Otero, en 8 volúmenes, impreso por el Círculo Militar Argentino, que el gran Sanmartiniano Sr. Grl EA Jorge Stol remitió por su intermedio desde Buenos Aires, para la Biblioteca de la Filial, en agradecimiento y reciprocidad por la forma como fue recepcionado en Huaura y otros pueblos, en la visita que efectuó el 23 de setiembre de 2004; acto que fue atestiguado por el Sr. Agregado Militar Argentino, Crl EA César Milani, quien al hacer uso de la palabra manifestó “conocer por primera vez la Casa Cuartel en que vivió y despachó el General San Martín, y los importantes hechos históricos que allí se planearon, antes de hacer su ingreso a la Ciudad de los Reyes, Lima.

Finalmente, estimados internautas, debo invocar que es tarea de todos y cada uno de los huaurinos y hermanaos de la Provincia de Huaura de la mano con sus autoridades provinciales y regionales, iniciar las gestiones necesarias a fin de que el cuidado, conservación y administración de este altar de la Patria pase a cargo de la Municipalidad Distrital de Huaura, por ser patrimonio de todos los peruanos.

Con gran emoción, respeto, y especial deferencia a mi querido pueblo de Huaura y a su glorioso acontecer histórico republicano, hago propicia la ocasión para enviar un saludo fraterno a sus buenos y hospitalarios hijos, a mis compatriotas, y a los turistas que cada día nos honran con su amable visita para conocer in situ esta hermosa parte de nuestra historia patria.


HUAURA SE FUNDÓ EL 25 DE JULIO DE 1597 Y NO EL 17 DE ENERO‏

20 enero 2011

Por: Luis Alberto Rosado Loarte.

DOCUMENTO HALLADO EN EL ARCHIVO DEL OBISPADO DE HUACHO DEMUESTRA QUE LA FECHA DE FUNDACIÓN DE HUAURA FUE EL 25 DE JULIO DE 1597 Y NO EL 17 DE ENERO

Según el documento hallado la provisión fue dada por el virrey Don Luis de Velasco el 17 de junio de 1597 en Lima y refrendada por Álvaro Ruiz de Navamuel. Siendo el corregidor Don Alonso Mendoza Cataño de Aragón quien dio cumplimiento a la provisión el 25 de julio del mismo año, día del “Glorioso apóstol Santiago” (Santiago de Zebedeo o Santiago el Mayor, patrón de España). Por lo tanto, esta es la fecha en que se debe celebrar el aniversario de fundación de Huaura y no el 17 de enero.

http://huaura.wordpress.com/

HUAURA: NUESTRO GLORIOSO ESPACIO TIEMPO HISTÓRICO

06 mayo 2010

HUAURA: NUESTRO GLORIOSO ESPACIO TIEMPO HISTÓRICO

JOSÉ FERNÁNDEZ SÁNCHEZ

Muchas veces la historia bien escrita no es siempre accesible al común de las personas, ante la abrumadora y persistente historiografía oficial/escolar. Menos aun cuando trata de un pro-ceso eminentemente controvertido, como el caso de nuestra mal contada independencia en el Perú. Donde los intereses políticos e ideológicos responden a sectores abierta como soterrada-mente enfrentados, sobre todo cuando nos referimos, como en el presente caso, a los criollos y chapetones, por un lado, y la llamada castas: indios, mestizos y negros, por el otro.

Entre los primeros: a. Los adictos y usufructuarios del sistema monopólico colonial, sobre todo limeños. b. Los pocos, liberales, separatistas de la madre patria, predilectos del libre comercio pero socialmente también defensores del status quo virreinal, la mayoría provincianos. Ambos, beneficiarios del poder político, económico, social y cultural de la sociedad virreinal. Y entre los segundos (el 85% de un total de 1’400,000 habitantes) conformada por la gran masa de indígenas, mestizos y negros; víctimas de este sistema, sometidos, discriminados, marginados y explotados, pero que a su vez, con su trabajo y su tributo económicamente sostenedores de dicho sistema.

Sin embargo, la historiografía referida a estos años de crisis independentista, se basa ma-yormente en documentos oficiales de los bandos contendores, así como de informantes viajeros de las potencias europeas, interesadas en expulsar a España de sus colonias y así regularizar su expansiva e ilegal ingerencia comercial en los dilatados mercados y rutas hispanoamericanos, que ya el contrabando y el libre comercio estaban mellando con el apoyo de los fidelistas criollo, que pronto devinieron en patriotas por conveniencia, en la medida que el mercantilismo les era rentable, y siempre y cuando no afecten sus intereses y estatus social.

Y es precisamente que esta impostada historia de la independencia fue consumada y escrita por este sector, el menos revolucionario y calculadamente patriota, con un doble discurso liberal: Uno, referido a las masas de provincianos y campesinos (indios, negros y mestizos), para engrosar sus tropas regulares, montoneras, guerrillas y auxiliares; idealista, con sesgo social de liberación y justicia. Y otro discurso más pragmático, de carácter económico y aristocrático, para, disuadir y apurar a la élite criolla a cambiarse al bando patriota.

Por tanto, el pueblo peruano que intervino directamente en las principales acciones de guerra no tenía quien le escriba. Las fuentes documentales son foráneas, escasas y desper-digadas. Apenas se han logrado salvar algunas provenientes de la tradición oral. Pero, la mayoría de los documentos trabajados tienen un barniz discriminante, con premeditado olvido del aporte del pueblo en esta contienda. Pues, en todo caso, la independencia fue con el pueblo, pero no para el pueblo.

Si bien la “historia se hace con documentos, cuando ellos existen, también se hace con la venerable historia oral o tradición oral de pasadas generaciones. Entonces, nuestra historia -independentista- debe ser la reconstrucción del pasado captado en toda su amplitud y en toda su complejidad” (1). Sólo así podremos incorporar en la historia, la vida entera, tan rica y aun inexplorada historia regional.

Así, la historia, nuestra historia, amigo lector, debe servir “para el goce y la hazaña del saber, hay un encanto en la curiosidad por nuestro pasado, de aprender las cosas singulares, en el enriquecimiento del universo interior al revivir la experiencia humana. Porque la historia tiene en sí una eterna seducción que le es propia. Pues ese saber, que es revivir, evocar, comprender, juzgar o interpretar, no es fácil salvo un exigente y metódica labor científica y pedagógica”. (2)

Entonces. mientras que los precavidos historiadores oficiosos, en términos muy genéricos narran que la independencia fue obtenida “en un marco de representaciones a la disidencia y de expectativas de los sectores dominantes, cuando San Martín llegó con la expedición chilena-ar-gentina a nuestras costas…El Perú, como país heterogéneo respondió de diversas maneras a los diferentes estímulos independentistas. Lima era la capi-tal, pero su conducta determinó la suerte del país entero. En todo caso, fue más por defecto que por efecto” (3).
Pero para nosotros, esas costas tienen nombres muy propios: Huacho, Carquín, Huaura, Mazo, Végueta. Obviamente, quienes querían realmente la independencia del Perú, no eran pre-cisamente los limeños, que llegaron tarde, pero terminaron apropiándose y cosechando los méritos y beneficios. Recordemos entonces que el Norte Chico fue el efecto, del estímulo independentista. Limpia y generosamente nosotros nos compramos el problema, sin cálculos, mezquindades ni subterfugios. Porque el costo y la carga de esta gesta libertadora la asumieron nuestros pueblos, villas, caletas, haciendas y fundos, unos más y permanentemente que otros, según sus recursos.

Mientras la indecisión de San Martín no le permitía la acción rotunda y definitiva sobre los monar-quistas, que se pertrechaba y organizaba en la sierra, nosotros prodigábamos apoyo entusiastamente al ejército patriota a lo largo y ancho de todos los valles, desde el Santa hasta Chancay. Aunque la tesis monarquista de San Martín primaba en su estrategia política, el ejército patriota se preparaba para una larga contienda de desgaste. Por eso, el discurso-proclama de la independencia que se escuchara en Huaura en noviembre de 1820 sería controversial a lo que planteaba San Martín a los monarquistas en Miraflores (con Pezuela) y Punchauca (con La Serna).

En tanto, las avanzadas y partidas de montonero y guerrillas que acosaban a los penin-sulares que se retiraban a la sierra o querían incursionar hacia el norte, el puñado de limeños criollos y españoles, temerosos al estar desamparados a expensas del arrebato de la plebe (indios y negros), se apresuraron a solicitar a San Martín se avenga a la capital para mantener el orden. Quien entra en Lima de noche y en secreto. No fue pues una entrada triunfal, sino a pedido del conde de San Isidro, alcalde de Lima.

San Martín, consternado por tanta generosidad y animosidad de los pueblos, que habían sufrían la opresión colonial, y también para asegurar el pleno respaldo popular, con entusiasmo e ingenuidad, se inclinaría a decretar leyes sociales en perjuicio de los intereses de los criollos y españoles suprimiendo el tributo de indígena y liberando a los esclavos negros, y entre otras co-sas, un himno, una biblioteca, una bandera. Pero también, propuso a los peninsulares una monar-quía al estilo brasileño. Por eso, que no logró ni lo uno ni lo otro, porque su proyecto no estaba dentro de los planes de los masones liberales para Hispanoamérica bajo la batuta de Londres.

Otro historiador. al hablarnos que “la especial ubicación del Cuartel General de San Martín impidió las comunicaciones entre Lima y las poblaciones de más al norte, que así se vieron libres de la coacción virreinal. Esto permitió –dice Roel- que se produjera la Jura de la Independencia de Lambayeque, Trujillo…” (4) Para nosotros, la versión es mucho más concatenante y real. La im-portancia de la antigua provincia de Chancay, no se reduce a una simple y circunstancial estrategia y táctica militar. Las grandezas del ejemplo más puro de patriotismo fueron absolutamente con-trarias a las miserias de los criollos limeños que cambiaban de bando según las tropas que ocupaban Lima. Ora monarquistas, ora patriotas; un hijo en el ejército realista y otro en el patriota No olvidemos, que los primeros mártires de esta guerra fueron nuestros indios huachanos, fusilados por el jefe realista Ceballos por socorrer a la escuadra libertadora de Lord Cochrane el 7 abril de 1919.

Antes que el Generalísimo San Martín llegara a nuestras costas, ya el cabildo del pueblo de Supe deponiendo al alcalde español (el 5 de abril de 1819) proclamaba su independencia -el pri-mero de la historia patria- a despecho de los dubitativos y temerosos señoritos limeños, leales a la corona española, El 19 de noviembre de 1820, San Martín instala la infantería y su cuartel general en Supe, hasta el 7 de diciembre. Pero antes, el 27 de noviembre del mismo año Supe reitera su independencia, y al año siguiente (16 de diciembre) Supe Jura la Independencia por tercera vez. (5)

Mientras San Martín se dirigía hacia el norte a mediados de octubre 1820, por el fervor patriótico, muchos pueblos siguen inclinándose en favor de la causa libertaria. Guayaquil proclama la independencia el 9 de octubre, Nazca el 15 e Ica el 21 del mismo mes. Huamanga el 1 y Huancayo el 20 de noviembre, Jauja el 22, Barranca y Pativilca el 26 de noviembre, Pativilca reitera su juramento 12 meses después; en diciembre de 1820 hacen lo mismo: Pasco el 7, Huánuco el 15, en Trujillo el 24, en Lambayeque el 27 y Tarma el 28. Chancay jura la indepen-dencia el 1 de enero de 1821. En Piura el 4, Tumbes el 7 y en Cajamarca el 8 del mismo enero. En Jaén y Quito el 4 de junio. La Universidad de San Marcos jura la independencia el 29 de junio, Moyobamba el 19 de agosto de 1821. Luego Lamas, Tarapoto y Cumbaza juraron también entre 26 y 28 de agosto del mismo año. Saposoa hizo lo mismo el 18 de setiembre de 1821. Chacha-poyas, y así sucesivamente. Son tiempos de gran fervor libertario de los pueblos del interior de naciente Perú. Mientras Lima se convertía en el reducto de la más execrable reacción monarquista de todo el continente. (6)

Estas proclamas, unas más espontáneas y populares que otras, coinciden en audacia e ímpetu de las primeras acciones militares de la expedición libertadora, destacan Lord Cochrane, Álvarez de Arenales y Miller, con el aporte de un selecto puñado de valientes colaboradores y paisanos nuestros, entre otros: Francisco Vidal, Andrés Pérez, Juan Franco, Juan Aranda, Manuel Villanueva (Supanos), el padre Cayetano Requena (huachano), Andrés Reyes, Lorenzo Buitrón, Eugenio Iberico, Manuel Julián de la Sota y José Caparroz (chancayanos), Remigio Silva, Domingo y Francisco Aranda (Huaurinos), Juan Francisco y Pedro Sayán Reyes (barranquinos), José González (sayanero), Domingo Orué (de Pativilca), Toribio de Luzuriaga, (ancashino), padre Pedro de la Hoz (de Huarmey), entre otros. Obviamente, al lado de legendarios y valerosos líderes guerrilleros y montoneros que aislaron a Lima por varios meses. (7)

Nada prueba tanto la generalizada movilización de los nuestros, como la prontitud con que montaron la caballería, a pesar de las amenazas del virrey, que a los 6 días del desembarco de la expedición en Huacho, los regimientos de Granaderos y Cazadores ya estaban bien montados: todos con dos y muchos con tres caballos por persona. Pero lo esencial fue el permanente en-rolamiento de cientos de paisanos en las filas patriotas.

El aporte también consistió en donaciones de dinero, alimento, aperos, vituallas, armas, maestranzas y medicinas venidas desde los más recónditos pueblos, haciendas, fundos, caseríos, chacras, vaquerías y potreros, de nuestros valles. Incluso, parte de la tropa tuvo que ser atendida en los hospitales de campaña debido a la peste terciana, que asoló el norte. Tan es así que es significativa la queja del propio virrey Pezuela, al afirmar que en el norte, desde Santa a Chancay “no hay dos docenas de habitantes fieles al Rey”.(8) Se refería al pueblo, mayormente indios, negros, mestizos y algunos criollos; entre hacendados, campesinos, pescadores, esclavos libertos, curas, comerciantes, empleados, etc.

En tanto las partidas de montonero y guerrillas acosaban a los realistas que se retiraban a la sierra, los aristócratas criollo, temerosos de ser despojados de sus riquezas, según un ob-servador inglés -citado por Macera- “no sólo temían a los esclavos y a la chusma; con más razón temían a los indios armados que rodeaban la ciudad, los cuales, bajo las órdenes de los oficiales de San Martín, eran tropas salvajes e indisciplinadas”. (9) De ahí –como ya se dijo- que se apresuraron a solicitar a San Martín se avenga a la capital para mantener el orden y la ley. Quien entra en Lima por Carmen de la Legua, en vistoso y marcial desfile para tranquilidad de los citadinos, y a los 15 días, entre condes y marqueses proclamar también la independencia en Lima.

“El aporte del pueblo en las guerrillas y montoneras es evidentemente y muy importante, conformaron las partidas campesinos pobres, mineros arrieros, pequeños comerciantes y peque-ños propietarios, esclavos cimarrones. En lo fundamental, en los pobladores de origen étnico indígenas sus reivindicaciones sociales y económicas eran más o menos claras. Los dirigentes, en cambio, fueron más bien criollos y mestizos de clase media y modesta fortuna. Una guerra de posiciones como ésta, tuvo que contar, de ambos lados con fuerzas informales. Aparte de las dos batallas decisorias (Junín y Ayacucho), casi toda la guerra fue llevada (o soportada) fundamen-talmente por las guerrillas y pequeños destacamentos de tropas regulares de ambos bandos”. (10)

Finalmente, un significativo gesto que adquiere actualidad es lo que sucedió durante la corta estadía de la Expedición Libertadora en Pisco, por cuanto era indispensable reemplazar los símbolos del yugo colonial, San Martín decreta la creación de la primera bandera nacional, el 21 de octubre de 1820, para ser usada como distintivo militar en todo el territorio liberado; la misma que enarboló 36 días después en la Jura de la independencia en Huaura (27 de noviembre).

Si nos preguntamos qué hubiese sido las tropas auxiliares, montoneros y guerrillas, enarbolando con amor la bandera creada por San Martín hubiesen cerrado el paso y batido al virrey La serna en su evacuación de Lima hacia el Real Felipe y luego hacia Huancayo, por las quebradas de Cieneguilla. Posiblemente, la campaña de la sierra. A cargo de las fuerzas regulares hubiese sido más óptima y rápida, si firmada la rendición incluía la expulsión inmediata de los realistas y sus socios los criollos monarquistas. De igual forma, ya no hubiese sido necesaria la presencia de la expedición del norte con Bolívar y Sucre.

Inútil y triste destino de la primera bandera, que fue reformada por el Supremo Delegado Bernardo Torre Tagle el 15 de marzo de 1822. Luego, tres años después, rediseñada por el Libertador Simón Bolívar, símbolo que hasta ahora sigue vigente. Hasta aquí, hemos visto los hechos históricos acaecidos en los valles al norte de Lima, durante la contienda militar del libertador argentino, y la primera e inopinada bandera en su pequeñez histórica, y dos veces robada del Museo Histórico de Huaura.

----------------------------------------------------------

REFERENCIA:

(1) Lucien Febvre. Combats pour l’Histoire. París. Armand Colin, 1953. p. 428. Citado por Jorge Basadre, op. Cit. P. XXXVII.
(2) Basadre, Jorge. Reflexiones sobre la historiografía. En: Historia de la República del Perú. T. 1. Editorial Universitaria. pp. XV-XVI.
(3) Francisco Quiroz Chueca. De la colonia a la república independiente. En. Historia del Perú. Editorial Lexus. Barcelona, 2000. pp. 734-735.
(4) Virgilio Roel Pineda. El Perú en el siglo XIX. Idea. Lima, 1986. p. 37.
(5) Emilio Rosas Cuadros. La provincia de Chancay en la colonia y emancipación. Editorial Gráfica Industrial. Lima, 1977. p. 147.
(6) José Fernández Sánchez. Hechos memorables durante la guerra de la independencia en el Perú. Ediciones Ugartinas, GUE Alfonso Ugarte. Lima, 1978.
(7) Arnaldo Arámbulo La Rosa. Huacho en la historia del Perú. Rapad Print. Lima, 1980.
(8) Rosas Cuadros. Op. Cit. p. 141.
(9) Pablo Macera Dall’ortho. Historia del Perú 3. Independencia y República. Editorial Bruño. P. 81. Lima, s/f.
(10) Ricardo Cavero-Egúsquiza. Páginas de la historia Sanmartiniana en el Perú.
Antología: 1820-1822. Instituto Sanmartiniano del Perú. Lima, 1970. pp. 139-140.

Biblioteca Municipal "César Vallejo" Huaura

05 febrero 2010

La Biblioteca Municipal "Cesar Vallejo" esta ubicado en el museo de sitio de Huaura, fue inaugurado el 27 de noviembre del año 1997 por el alcalde del consejo Distrital de Huaura Sr. Edilberto Marcos Díaz, siendo sus padrinos el excelentísimo embajador de la hermana República de Panamá Sr. Carlos Linares Brin y Sra. Rosalvy Clarke de Linares.
La Sociedad de Poetas el día de hoy a hecho entrega de varios libros de literatura Regional, para beneplácito de los lectores del distrito de Huaura.


Lic. Rosa Saavedra Ortiz, Guía del Museo de sitio de Huaura, Bibliotecaria Sary Cochachin López, Lic. Donato Zambrano Toledo, Promotor cultural, Poeta y Guía de la Casa de sitio de Huaura.