Blog personal de poesía y literatura: Aquí quiero entregarles las tradiciones y costumbres de mi tierra, poemas de mi autoría y sobre todo noticias de importancia acontecidas en la Capital de la Hospitalidad.
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Poemas de Julio Solorzano Murga
14 diciembre 2018
SUEÑO
Contemplando
el horizonte,
sentado
frente al mar
viste
con la agonía del ocaso,
la
oscuridad llegar,
con
el viento y la brisa
volaban
tus pensamientos
que
hechizados se perdían,
en
la espuma verde del mar.
La
luna cual cómplice doncella
lanza
sus níveos rayos
embelleciendo
en la noche
las
ondas del mar, que brillan
cual
inmensa esmeralda,
llenando
tus ojos
de
asombro y placer.
Ondulantes
se agitan las aguas,
con
su rumor,te parecen llamar,
extasiado
te entregas a ellas,
cual
pez queriendo jugar,
más
te abrazan las olas
no
te quieren dejar,
con
profunda reverencia
un
beso de amor y muerte te dan.
Destellos
divinos
iluminan
tu sueño,
provocando
la calma
de
ese duende que duerme
en
tu ser material;
va
guiando tu cuerpo
que
dócil navega
cual
nave sin rumbo,
que
de Hornillos Zarpó.
Ya
en la arena tendido
como
en gris altar,
tu
cuerpo pálido, inerte,
del
frio se abriga
con
las olas del mar,
que
la luna indolente
tu
cuerpo vigile,
las
estrellas acompañen,
tu
sueño mortal.
Con
el undísono, tu alma despierta,
y
ve que su cuerpo ahí, está,
varado
en la playa
con
profundo soñar,
esperando
que vuelvas
y
entres a ella, a darle vida,
para
así juntos despertar.
Pero
tú, raudo diriges
tu
mirada hacia el mar,
cautivo
en su encanto
no
lo quieres dejar,
y
huye tu alma aventurera,
sin
mirar hacia atrás
con
el semblante travieso,
vas
trepando las olas
navegando
mil mares,
hacia
la eternidad.
VANA ILUSIÓN
Quisiera
Borrar
de mi mente, todo el dolor vivido,
que
nunca hubieran sucedido,
detener
el tiempo y volver a ser niño,
pensar
que mi vida comienza de nuevo,
y
realizar el sueño de mi vida.
Quisiera
Reclamar
al destino tan solo unos segundos
para
ver a mi familia unida un instante,
sentir
el calor del hogar prometido
y
el cariño que me fue negado,
por
la suerte fatal del destino.
Quisiera
Cantarle
a mi Madre, los versos de mi alma,
secarle
la frente húmeda a mi Padre,
estar
los tres y escuchar sus risas
tomarlos
de las manos y confundirme en sus brazos,
decirles
que los amo inmensamente.
Quisiera
Arrebatarle
a la vida lo que me ha negado,
añadir
a mis recuerdos estos momentos felices,
gritar
de alegría el anuncio de un ignorado día,
pero
estoy como el viento en las nubes
vana
ilusión perdida en el espacio,
pues
el mundo sigue girando, como Dios quiso.
Quisiera
Pedir
a Dios ta sólo un milagro,
verlos
al final de mi vida,
que
los dos me reciban en sus brazos.
MARIELA ESPINOZA VIZQUERRA: POETA Y ESCRITORA HUACHANA
17 octubre 2018
MARIELA ESPINOZA VIZQUERRA
Poesía para niños.
Nació el 24 de noviembre de 1976 en el distrito de Jesús María, Lima.
Hija de Dionisio Espinoza y María Justina Vizquerra, es la menor de cinco hermanos.
Sus primeros años los vivió en la provincia de Huaral, luego en Chancay y posteriormente se trasladaría a Huacho por motivos de estudios y laborales.
Su profesión docente en la especialidad de lengua y literatura y los grados académicos obtenidos a nivel de posgrado le han ´permitido trabajar en diferentes instituciones educativas en sus diversos niveles, ganándose el reconocimiento por su destacada labor.
Actualmente es catedrática de la universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión lo cual alterna con variadas actividades de investigación, académicas y culturales:
* Es correctora de estilo de la revista de investigación INFINITUM.
* Es coach de liderazgo y empoderamiento.
* Capacitadora en temas de comunicación y fomento del hábito lector.
* Promotora cultural, entre otros.
* Integrante activa de la Sociedad de poetas y narradores de la región Lima provincias.
A MI PATRIA
Blanco y rojo en mi pecho
late un sentimiento
que como peruana me enorgullece
Es verdad, yo no miento
Como no amar esta tierra bendita
de fe, tradición y deliciosa sazón
que me abriga y me cobija
y me hincha el corazón.
Grandes héroes te han defendido
aguerridas mujeres se han alzado
tus tierras han protegido
y tu bandera han respetado.
En tus fructíferos mares de la costa
en tus tierras fértiles de la sierra
en el aromático verdor de la selva
flamea la bandera de mi tierra.
Frente al pendón bicolor me inclino
en mi pecho posa tu escarapela
desde lo profundo de mi corazón
canto el himno a todo pulmón.
Es el Perú milenario,
mi terruño grandioso
donde nací, crecí y voy a morir
sintiéndome el más orgulloso.
Blanco y rojo en mi pecho
late un sentimiento
que como peruana me enorgullece
Es verdad, yo no miento
Como no amar esta tierra bendita
de fe, tradición y deliciosa sazón
que me abriga y me cobija
y me hincha el corazón.
Grandes héroes te han defendido
aguerridas mujeres se han alzado
tus tierras han protegido
y tu bandera han respetado.
En tus fructíferos mares de la costa
en tus tierras fértiles de la sierra
en el aromático verdor de la selva
flamea la bandera de mi tierra.
Frente al pendón bicolor me inclino
en mi pecho posa tu escarapela
desde lo profundo de mi corazón
canto el himno a todo pulmón.
Es el Perú milenario,
mi terruño grandioso
donde nací, crecí y voy a morir
sintiéndome el más orgulloso.
UN ÁNGEL LLAMADO MAMÁ
Hoy les quiero contar
que mi vida a un ángel fue a dar
desde que abrí mis ojos contemplé
su infinita belleza y dulzura celestial.
La suavidad de sus caricias
la ternura de sus besos
el calor de sus brazos
me cubrieron en infancia y pubertad.
En mis noches más oscuras
en mis miedos más profundos
con dulce melodía
los sabía disipar.
Me dio su hombro amigo
cada vez que me afligía
y siempre me decía
ya todo va pasar.
Como olvidar su consejo
con sabiduría de ser supremo
con ferviente tino
guió mi destino.
Bendito sea mi Dios
que a ti te eligió
para ser luz, mi guía
nunca podré decirte adiós.
Por eso en este día
como no extrañar tu compañía
fuiste tu madre mía
el ángel en mil travesías.
Tu luz terrenal se apagó
ahora cual fulgurante estrella
desde el cielo me iluminas
trataré de ser como ella.
Seguro antes o después de lo planeado
volveremos a estar juntas
nuevamente a tu lado
diré, madre mi ser más amado.
Hoy les quiero contar
que mi vida a un ángel fue a dar
desde que abrí mis ojos contemplé
su infinita belleza y dulzura celestial.
La suavidad de sus caricias
la ternura de sus besos
el calor de sus brazos
me cubrieron en infancia y pubertad.
En mis noches más oscuras
en mis miedos más profundos
con dulce melodía
los sabía disipar.
Me dio su hombro amigo
cada vez que me afligía
y siempre me decía
ya todo va pasar.
Como olvidar su consejo
con sabiduría de ser supremo
con ferviente tino
guió mi destino.
Bendito sea mi Dios
que a ti te eligió
para ser luz, mi guía
nunca podré decirte adiós.
Por eso en este día
como no extrañar tu compañía
fuiste tu madre mía
el ángel en mil travesías.
Tu luz terrenal se apagó
ahora cual fulgurante estrella
desde el cielo me iluminas
trataré de ser como ella.
Seguro antes o después de lo planeado
volveremos a estar juntas
nuevamente a tu lado
diré, madre mi ser más amado.
MI MAESTRA
Mi maestra en la escuela
nos enseña la lección
cuando caigo me consuela
y me llena el corazón.
Derriba con constancia
la terrible ignorancia
cimentando los valores
de estos nuevos actores.
Su mensaje y enseñanza
dejan huellas de confianza
a pesar de la distancia
le tendremos añoranza.
Por eso a ti maestra
en este día especial
te doy gracias por tu muestra
de amor, sapiencia y bondad.
Mi maestra en la escuela
nos enseña la lección
cuando caigo me consuela
y me llena el corazón.
Derriba con constancia
la terrible ignorancia
cimentando los valores
de estos nuevos actores.
Su mensaje y enseñanza
dejan huellas de confianza
a pesar de la distancia
le tendremos añoranza.
Por eso a ti maestra
en este día especial
te doy gracias por tu muestra
de amor, sapiencia y bondad.
MI LIBRITO ENCANTADO
Mi librito encantado
a un castillo me ha llevado
con reinas y princesas
que lucen muy traviesas.
Por el mundo voy andando
en caballos , galopando
monstruos furiosos combatiendo
montañas empinadas voy subiendo.
Los mares estoy navegando
en grandes barcos tripulando
en los ríos, nadando
al compás del agua saludando.
Mi librito encantado
me tiene fascinado
me regala aventuras
mil historias y cultura.
Mi librito encantado
a un castillo me ha llevado
con reinas y princesas
que lucen muy traviesas.
Por el mundo voy andando
en caballos , galopando
monstruos furiosos combatiendo
montañas empinadas voy subiendo.
Los mares estoy navegando
en grandes barcos tripulando
en los ríos, nadando
al compás del agua saludando.
Mi librito encantado
me tiene fascinado
me regala aventuras
mil historias y cultura.
CELIA ARIZA MENDOZA : LA CASA BLANCA
06 diciembre 2017
LA CASA
BLANCA
Mientras
camino por la acera observo con interés un lugar familiar y le digo
a mi acompañante en tono bajísimo como revelándole un secreto,
aquí viví de niña. Han corrido muchos años desde que me marché
con mi familia y mis diez años infantiles. El barrio que dejé llena
de tristeza, con la novedad del nuevo hogar y la llegada de muevas
aventuras, pronto pasó a engrosar la lista de mis olvidos.
He
recorrido incontables veces estas veredas sin que despertaran alguna
emoción especial en mí, que no sea apenas un vago recuerdo que se
moría con cada paso que me alejaba. Sin embargo, en esta tarde sin
sol, siento que es diferente; hay una fuerza irresistible en mi
interior que frena mis pasos y me obliga a detenerme.
El
lugar tiene aún la misma acera, el mismo cielo celeste y el mismo
olor a mar, pero está totalmente diferente. Hay un sin número de
casas apiñadas invadiendo aquella extensa pampa donde jugaban los
niños, aquella que recogía nuestras risas y cuyo terral nos
envolvía como caricias.
Pero,
para sorpresa mía, no son estas tiernas evocaciones las que me
tienen paralizada en esta acera de pasaje Olaya, sino otras que
fluyen a borbotones de mi interior, otras que estremecen mi alma y me
hacen recordar a la mujer que habitó y murió en la casita blanca.
Sin quererlo a ella se dirigen todos mis pensamientos.
Al
fondo de la explanada, ahora detrás de esos techos incontables, se
levantaba la casita blanca. Me parece ver sus paredes despintadas, su
techo de esteras y su apariencia gris y sombría.
De
allí salía la señora Santa cada tarde, cuando corrían las horas
de nuestros juegos. A veces veíamos la fuente redonda en sus manos
cubierto con un mantelito verde, adivinando su contenido, deteníamos
nuestros juegos para aspirar el agradable olor de los dulces. Si
teníamos suerte, la fuente regresaba media vacía de la venta.
Entonces éramos nosotros los comensales que recibíamos de gratis
los postres, y los saboreábamos de prisa llenos de felicidad. La
señora Santa se sentaba luego con nosotros en el pampón, como otro
niño más en busca de compañía, entonces por unos momentos, con
ella hablábamos y nos reíamos de cualquier cosa. Sin importarnos
qué edad tenía, era para nosotros nuestra amiga de risas
momentáneas, y nuestra adorada dadora de dulces.
Cómo
adivinar entonces, que un mes después custodiaríamos como cachorros
guardianes y salvajes, sus últimos día de morada en esta tierra.
Por
qué nos referíamos al hogar de nuestra generosa amiga, como la
casita blanca si estaba lejos de serlo. No cuando la luna lanzaba sus
rayos blanquecinos, entonces sus muros oscurecidos por el tiempo
recuperaban su color original y brillaban sorprendiendo a pequeños y
grandes. La que no cambiaba era la puerta marrón, que de vieja por
momentos cedía y se estrellaba con fuerza hasta cerrarse de nuevo.
Y
hacía mucho viento en esos días, cuanto todo sonido de voz
desapareció por completo de la casa, cuando quedó sólo el
silencio, y cuando la furia de la puerta rota se hizo más violenta
porque no había mano que la cerrara. Y había extrañeza en nosotros
por la partida de la señora Santa. No había respuestas para
nuestras preguntas, sólo evasivas y una realidad evidente, que se
había marchado para siempre.
Nuestros
juegos no se detuvieron por ello, pero ya nada parecía lo mismo,
había una ausencia que nos lastimaba porque no lo comprendíamos.
Pasó dos y tres semanas, y cada vez la esperábamos menos, nuestros
juegos dejaron de detenerse muy seguido para verla regresar de nuevo.
La casita blanca fue dejando de ser el hogar de la señora Santa para
convertirse sólo en una casa abandonada que nos intimidaba de día y
nos hacía correr de noche. El viento más furioso que nunca tronaba
sobre la vieja puerta. A veces creíamos escuchar ligeros lamentos en
la casa, pero intimidados por los adultos, no nos acercábamos para
mirar adentro. Ojalá lo hubiéramos hecho, ojalá hubiéramos
entrado.
Éramos
niños, pero creo que mostramos más grandeza de corazón que los
adultos, el día que por casualidad nos enteramos que nuestra amiga
nunca iba a regresar porque jamás se había marchado. Asustados,
nuestros ojos miraron con desconcierto la casita blanca. Nuestra
amiga estaba dentro de aquel lugar que de pronto dejó de parecernos
fantasmal. Ella contagiaba nos decían, pero acaso nos importaba
saber de qué contagiaba. La señora Santa se encontraba en la casita
de nuestros tontos miedos, no nos importaba escuchar entonces una y
mil veces, que ella contagiaba.
Nos
sentamos sobre unos adobes frente de su puerta, como cachorritos que
cuidan la morada de su dueña, estuvimos allí muy quietos durante
dos días, acariciando en secreto las golosinas que le habíamos
comprado. En el primer descuido de los adultos, cansados de
vigilarnos, entramos corriendo a la casita blanca. A ese lugar que
los adultos temían entrar porque contagiaba, tuvieron que hacerlo
para sacar a la fuerza a los diez chiquillos malcriados que se
resistían a salir. Todos gritaban espantados, nosotros no dejábamos
de llamar y mover a la señora Santa para despertarla. Ella recostada
en su lecho, más niña que nunca, ya no pudo contestarnos.
Dos
días después la vimos cuando salió dentro de un ataúd pintado de
blanco. La seguimos para evitar que se nos escapara de nuevo. Esa
misma angustia que sentí entonces, la siento ahora, que al fin puedo
moverme y marcharme de esta acera.
Me
voy con dolientes recuerdos, me acompaña la vergüenza de haberlos
olvidado.
CELIA ARIZA MENDOZA: EL GANSITO SOÑADOR
EL GANSITO SOÑADOR
apo era un gansito de plumas blanquísimas como la nieve, su pico y sus patas eran de
color amarillo como todos los gansitos con quienes vivía en un amplio corral, todos
eran tan iguales que era imposible diferenciarlos; pero a pesar de todo, Papo era
diferente.
Era el único que se aislaba en un rincón con los ojos cerrados, en completo silencio, ajeno
a todo, mientras los demás no se cansaban de graznar y graznar todo el día. Esto por supuesto
alarmó a mamá gansa, quien pensó que quizás su crío era sordo, pero al llamarlo corría de
inmediato hacia ella. Luego supuso que no veía bien y tirando con su pico la bandeja de comida
lo cambiaba de lugar, mas el gansito al sentir hambre encontraba el alimento sin dificultad. Ante
esta situación los demás gansos no tardaron en dar su opinión.
-¡Se comporta así porque está débil! Sentenciaron las gansas más viejas del corral. Pero
su apariencia mejoraba cada día, era de fuerte y sano mucho más que los demás.
Cansados de preguntarse del motivo de su extraño comportamiento se acostumbraron de
ver a Papo siempre en su esquina, meditabundo, con los ojos cerrados, gesticulando de manera
extraña, y cada día emitiendo nuevos graznidos raros de todas tonalidades.
Sucedió un día que llegó al corral un visitante inesperado, era un ganso flaco y viejo, con
las plumas que parecían, se les escapaban desordenadamente del cuerpo. Entró volando al corral
y se detuvo orgulloso en el centro, sacudiendo sus deslucidas alas con tal fuerza que el viento
barrió por los aires las plumas secas esparcidas en el suelo.
En el corral no cayó bien esta visita, les pareció un despropósito que un ganso tuviera esa
libertad de llegar e irse cuando quisiera, así que decidieron no hacer amistad con aquel tipo
extraño y rebelde. Estuvo sólo un rato en el corral, lo suficiente como para observar todo el lugar
con un sólo movimiento de cabeza y decir con tono arrogante:
—Bah, ¡Todo sigue igual!
Luego viendo a Papo que indiferente a todo seguía sentadito en un rincón, exclamó:
—¡Oh! pero qué es lo que veo, ¡Un soñador!
Al oír esto, todos se le acercaron intrigados, empezando por la mamá gansa para preguntar
en coro:
—¿Un soñador?
—Sí, un soñador, repitió con seguridad.
—¿Y qué es un soñador? -Preguntaron todos
—Oh, es aquel que vive de fantasías, es el que imagina cosas grandiosas, ¡Sí, muy
grandiosas! Luego mirando a sus oyentes añadió con euforia: «Sin moverte de tu sitio, tu mente
remontará a lugares extraños, muy lejanos; serás lo que quieras ser porque la imaginación no
tiene límites ¡No las tiene! Rescatarás princesas, libertarás pueblos, pelearás con monstruos
malvados muchos más grandes que tú y siempre vencerás, ¡Sí!, ¡Siempre vencerás! ¡Siempre!»
terminó de decir con exaltado entusiasmo.
P
Luego de unos segundos de pausa, mirando a Papo añadió más sereno:
—Llegará el día en que se canse de soñar, ese día se irá. Entretanto, en vez de lamentarse
de él, pueden disfrutar de sus fantasías.
—¿Y tú cómo sabes todo eso? -preguntó fastidiada mamá gansa.
—Porque alguna vez… fui como él —dijo con cierta nostalgia— luego golpeando
nuevamente sus viejas y negrecidas alas con gran fuerza, levantó vuelo, perdiéndose de vista en
poco tiempo.
-Qué tipo tan extravagante –decían- Que disparate era aquello de imaginar cosas grandiosas
¿Fantasías, dijo? ¿Qué es eso? No les resultaba fácil entender nada. En ellos toda su imaginación
se limitaba a graznar cuando tenían hambre, graznar cuando tenían sed, graznar por diversión y
graznar otras tantas sólo por aburrimiento.
—¡Ese pato viejo está loco! –dijo mamá gansa- tratando de dar por finalizado el dilema.
Unos días después todo el corral se sobresaltó. Papo saltó de su esquina batiendo una de
sus alitas con movimientos continuados, mientras avanzaba y retrocedía a largos pasos con gran
agitación, saltando de vez en cuando como esquivando algo y bajando la cabeza otras veces con
sobresalto. Estos movimientos incomprensibles duraron largo rato notándosele sumamente
cansado, hasta que al fin emitiendo un graznido que se escuchó hasta los otros corrales, estiró su
alita y apuntando con fuerza hacia el suelo gritó ¡vencido!
Al rato cuando abrió los ojos, descubrió que todos los gansos se habían reunido alrededor
de él y le miraban desconcertados, preocupados de su desenfreno. Sin embargo, mamá gansa con
mucha ternura y curiosidad le preguntó. ¿Papo que has soñado? cuéntanos.
Con ojitos que brillaban de emoción, empezó su narración:
“Yo era capitán de un barco grande, mi tripulación era numerosa, navegábamos en altamar
(el mar es como aquel lago que se ve desde aquí pero sin fin, explicó) tenía en la cabeza un
sombrero amplio adornado con plumas. En la cintura llevaba sujeta una espada larga con
empuñadura de oro, digno de un capitán. De pronto apoyados por la oscuridad nos atacaron los
piratas haciendo colisionar su barco con el nuestro, querían por supuesto robarnos nuestro oro”.
Se detuvo, quedó pensativo.
—¡Continua Papo! -gritaron todos impacientes.
Reaccionando prosiguió el relato: “De inmediato iniciamos la defensa de nuestro barco,
luchamos con mucho valor. Con tristeza vi caer algunos de mis amigos más
valientes, pero muchos más eran los enemigos que caían vencidos por
nuestro coraje. Yo sabía que si vencía al capitán de ellos los demás se
rendirían, entonces fui a buscarlo. Al verme me enfrentó con fiereza, pude
esquivar varios golpes suyos bajando rápido la cabeza. La lucha fue cruenta,
sabia defenderse muy bien, pero en un descuido suyo, me lancé sobre él
hiriéndole gravemente con mi espada. Al verlo caído estiré la espada, se lo
puse en el pecho y le obligué a rendirse. Los demás al ver a su capitán
vencido, huyeron tirándose al mar desordenadamente. Así nos libramos de
esos piratas enemigos”.
Hubo un gran mutismo. Todos estaban fascinados, era una historia
increíble, jamás habían escuchado algo igual en su vida. Nunca en sus mentes ociosas habían
cruzado tantas imágenes que se movían, hablaban, luchaban, y ahora de pronto se imaginaban a
un barco que flotaba, un pirata que luchaba, un lago inmenso sin fin llamado mar. Los gansos de
aquel corral estuvieron en silencio durante mucho tiempo, algo rarísimo en ellos.
A partir de ese día cuando veían a Papo, gesticulando raro, moviéndose y saltando en el
aire, lo rodeaban con gran interés, deseando que salga bien librado de la aventura y esperando
que terminara su fantasía para luego pedir con ansiedad:
—Cuéntanos tus fantasías, vamos, cuéntanos.
Papo complacido les narraba una y mil aventuras que disfrutaban con alegría y a veces
con tristeza. Un día quedaron enternecidos cuando se imaginó que era un duende bueno con
pantaloncillos y botines de color verde, que visitaba las casas de los niños más pobres para
dejarles regalos. Pero también a veces terminaban eufóricos, como en la ocasión en que imaginó
era un buzo y se sumergía en el mar profundo buscando tesoros ocultos, llegando a encontrar un
cofre lleno de oro, que repartía entre todos sus compañeros del corral, quienes gritaron
entusiasmados:
—Bravo, Papo, así se hace, que te acuerdes de tus amigos. ¡Somos
ricos! ¡Somos ricos!
Y es que muchas veces envueltos por la magia de la fantasía, todos,
incluyendo los gansos más viejos, por unos instantes terminaban creyéndolo
parte de su realidad.
La fama del pequeño gansito soñador llegó hasta otros corrales,
quienes también corrían ansiosos a escuchar sus fantasías.
Pasó el tiempo hasta que un día Papo se vio grande y fuerte, se había
convertido en un hermoso ganso, entonces mirando a su mamá gansa y a los demás dijo:
—Me voy.
Todos sorprendidos lo miraron en silencio, no comprendiendo.
— Me cansé de soñar. Me voy.
— ¿Adónde vas?, preguntó alguien.
—A cualquier sitio. Ahora quiero vivir mis aventuras -respondió mirando el horizonte.
Lo miraron con tristeza, todos, incluyendo la vieja mamá gansa. Ellos lo sabían desde
aquel día en se los dijo el viejo ganso. Sabían que ocurriría en cualquier momento. Que
levantaría vuelo y se marcharía a vivir en libertad, igual que el extraño.
Papo continúo mirando el horizonte, las luces del sol eran intensas y brillantes en esa
hermosa mañana, había un mundo misterioso, inmenso, fuera de las rejas del corral que le atraía
de sobremanera. Entonces sin pensarlo más, desplegó sus magnificas alas blanquísimas, y
batiéndolos en el aire con fuerza increíble, alzó vuelo saliendo del corral, para remontar a tierras
extrañas y lejanas.
Papo iba feliz, con esa felicidad que sólo da la libertad. Giró su cabeza para dar una
última mirada de despedida a su viejo corral y a su vieja mamá gansa. Luego mirando la lejanía
siguió batiendo sus alas resplandecientes, en busca de sus propias aventuras que de seguro serían
muchas, ya que se había cansado de imaginarlas.
apo era un gansito de plumas blanquísimas como la nieve, su pico y sus patas eran de
color amarillo como todos los gansitos con quienes vivía en un amplio corral, todos
eran tan iguales que era imposible diferenciarlos; pero a pesar de todo, Papo era
diferente.
Era el único que se aislaba en un rincón con los ojos cerrados, en completo silencio, ajeno
a todo, mientras los demás no se cansaban de graznar y graznar todo el día. Esto por supuesto
alarmó a mamá gansa, quien pensó que quizás su crío era sordo, pero al llamarlo corría de
inmediato hacia ella. Luego supuso que no veía bien y tirando con su pico la bandeja de comida
lo cambiaba de lugar, mas el gansito al sentir hambre encontraba el alimento sin dificultad. Ante
esta situación los demás gansos no tardaron en dar su opinión.
-¡Se comporta así porque está débil! Sentenciaron las gansas más viejas del corral. Pero
su apariencia mejoraba cada día, era de fuerte y sano mucho más que los demás.
Cansados de preguntarse del motivo de su extraño comportamiento se acostumbraron de
ver a Papo siempre en su esquina, meditabundo, con los ojos cerrados, gesticulando de manera
extraña, y cada día emitiendo nuevos graznidos raros de todas tonalidades.
Sucedió un día que llegó al corral un visitante inesperado, era un ganso flaco y viejo, con
las plumas que parecían, se les escapaban desordenadamente del cuerpo. Entró volando al corral
y se detuvo orgulloso en el centro, sacudiendo sus deslucidas alas con tal fuerza que el viento
barrió por los aires las plumas secas esparcidas en el suelo.
En el corral no cayó bien esta visita, les pareció un despropósito que un ganso tuviera esa
libertad de llegar e irse cuando quisiera, así que decidieron no hacer amistad con aquel tipo
extraño y rebelde. Estuvo sólo un rato en el corral, lo suficiente como para observar todo el lugar
con un sólo movimiento de cabeza y decir con tono arrogante:
—Bah, ¡Todo sigue igual!
Luego viendo a Papo que indiferente a todo seguía sentadito en un rincón, exclamó:
—¡Oh! pero qué es lo que veo, ¡Un soñador!
Al oír esto, todos se le acercaron intrigados, empezando por la mamá gansa para preguntar
en coro:
—¿Un soñador?
—Sí, un soñador, repitió con seguridad.
—¿Y qué es un soñador? -Preguntaron todos
—Oh, es aquel que vive de fantasías, es el que imagina cosas grandiosas, ¡Sí, muy
grandiosas! Luego mirando a sus oyentes añadió con euforia: «Sin moverte de tu sitio, tu mente
remontará a lugares extraños, muy lejanos; serás lo que quieras ser porque la imaginación no
tiene límites ¡No las tiene! Rescatarás princesas, libertarás pueblos, pelearás con monstruos
malvados muchos más grandes que tú y siempre vencerás, ¡Sí!, ¡Siempre vencerás! ¡Siempre!»
terminó de decir con exaltado entusiasmo.
P
Luego de unos segundos de pausa, mirando a Papo añadió más sereno:
—Llegará el día en que se canse de soñar, ese día se irá. Entretanto, en vez de lamentarse
de él, pueden disfrutar de sus fantasías.
—¿Y tú cómo sabes todo eso? -preguntó fastidiada mamá gansa.
—Porque alguna vez… fui como él —dijo con cierta nostalgia— luego golpeando
nuevamente sus viejas y negrecidas alas con gran fuerza, levantó vuelo, perdiéndose de vista en
poco tiempo.
-Qué tipo tan extravagante –decían- Que disparate era aquello de imaginar cosas grandiosas
¿Fantasías, dijo? ¿Qué es eso? No les resultaba fácil entender nada. En ellos toda su imaginación
se limitaba a graznar cuando tenían hambre, graznar cuando tenían sed, graznar por diversión y
graznar otras tantas sólo por aburrimiento.
—¡Ese pato viejo está loco! –dijo mamá gansa- tratando de dar por finalizado el dilema.
Unos días después todo el corral se sobresaltó. Papo saltó de su esquina batiendo una de
sus alitas con movimientos continuados, mientras avanzaba y retrocedía a largos pasos con gran
agitación, saltando de vez en cuando como esquivando algo y bajando la cabeza otras veces con
sobresalto. Estos movimientos incomprensibles duraron largo rato notándosele sumamente
cansado, hasta que al fin emitiendo un graznido que se escuchó hasta los otros corrales, estiró su
alita y apuntando con fuerza hacia el suelo gritó ¡vencido!
Al rato cuando abrió los ojos, descubrió que todos los gansos se habían reunido alrededor
de él y le miraban desconcertados, preocupados de su desenfreno. Sin embargo, mamá gansa con
mucha ternura y curiosidad le preguntó. ¿Papo que has soñado? cuéntanos.
Con ojitos que brillaban de emoción, empezó su narración:
“Yo era capitán de un barco grande, mi tripulación era numerosa, navegábamos en altamar
(el mar es como aquel lago que se ve desde aquí pero sin fin, explicó) tenía en la cabeza un
sombrero amplio adornado con plumas. En la cintura llevaba sujeta una espada larga con
empuñadura de oro, digno de un capitán. De pronto apoyados por la oscuridad nos atacaron los
piratas haciendo colisionar su barco con el nuestro, querían por supuesto robarnos nuestro oro”.
Se detuvo, quedó pensativo.
—¡Continua Papo! -gritaron todos impacientes.
Reaccionando prosiguió el relato: “De inmediato iniciamos la defensa de nuestro barco,
luchamos con mucho valor. Con tristeza vi caer algunos de mis amigos más
valientes, pero muchos más eran los enemigos que caían vencidos por
nuestro coraje. Yo sabía que si vencía al capitán de ellos los demás se
rendirían, entonces fui a buscarlo. Al verme me enfrentó con fiereza, pude
esquivar varios golpes suyos bajando rápido la cabeza. La lucha fue cruenta,
sabia defenderse muy bien, pero en un descuido suyo, me lancé sobre él
hiriéndole gravemente con mi espada. Al verlo caído estiré la espada, se lo
puse en el pecho y le obligué a rendirse. Los demás al ver a su capitán
vencido, huyeron tirándose al mar desordenadamente. Así nos libramos de
esos piratas enemigos”.
Hubo un gran mutismo. Todos estaban fascinados, era una historia
increíble, jamás habían escuchado algo igual en su vida. Nunca en sus mentes ociosas habían
cruzado tantas imágenes que se movían, hablaban, luchaban, y ahora de pronto se imaginaban a
un barco que flotaba, un pirata que luchaba, un lago inmenso sin fin llamado mar. Los gansos de
aquel corral estuvieron en silencio durante mucho tiempo, algo rarísimo en ellos.
A partir de ese día cuando veían a Papo, gesticulando raro, moviéndose y saltando en el
aire, lo rodeaban con gran interés, deseando que salga bien librado de la aventura y esperando
que terminara su fantasía para luego pedir con ansiedad:
—Cuéntanos tus fantasías, vamos, cuéntanos.
Papo complacido les narraba una y mil aventuras que disfrutaban con alegría y a veces
con tristeza. Un día quedaron enternecidos cuando se imaginó que era un duende bueno con
pantaloncillos y botines de color verde, que visitaba las casas de los niños más pobres para
dejarles regalos. Pero también a veces terminaban eufóricos, como en la ocasión en que imaginó
era un buzo y se sumergía en el mar profundo buscando tesoros ocultos, llegando a encontrar un
cofre lleno de oro, que repartía entre todos sus compañeros del corral, quienes gritaron
entusiasmados:
—Bravo, Papo, así se hace, que te acuerdes de tus amigos. ¡Somos
ricos! ¡Somos ricos!
Y es que muchas veces envueltos por la magia de la fantasía, todos,
incluyendo los gansos más viejos, por unos instantes terminaban creyéndolo
parte de su realidad.
La fama del pequeño gansito soñador llegó hasta otros corrales,
quienes también corrían ansiosos a escuchar sus fantasías.
Pasó el tiempo hasta que un día Papo se vio grande y fuerte, se había
convertido en un hermoso ganso, entonces mirando a su mamá gansa y a los demás dijo:
—Me voy.
Todos sorprendidos lo miraron en silencio, no comprendiendo.
— Me cansé de soñar. Me voy.
— ¿Adónde vas?, preguntó alguien.
—A cualquier sitio. Ahora quiero vivir mis aventuras -respondió mirando el horizonte.
Lo miraron con tristeza, todos, incluyendo la vieja mamá gansa. Ellos lo sabían desde
aquel día en se los dijo el viejo ganso. Sabían que ocurriría en cualquier momento. Que
levantaría vuelo y se marcharía a vivir en libertad, igual que el extraño.
Papo continúo mirando el horizonte, las luces del sol eran intensas y brillantes en esa
hermosa mañana, había un mundo misterioso, inmenso, fuera de las rejas del corral que le atraía
de sobremanera. Entonces sin pensarlo más, desplegó sus magnificas alas blanquísimas, y
batiéndolos en el aire con fuerza increíble, alzó vuelo saliendo del corral, para remontar a tierras
extrañas y lejanas.
Papo iba feliz, con esa felicidad que sólo da la libertad. Giró su cabeza para dar una
última mirada de despedida a su viejo corral y a su vieja mamá gansa. Luego mirando la lejanía
siguió batiendo sus alas resplandecientes, en busca de sus propias aventuras que de seguro serían
muchas, ya que se había cansado de imaginarlas.
Celia Ariza Mendoza: LA GALLINITA DE GRANA
05 diciembre 2017
LA GALLINITA DE
GRANA
Cuando llegó a la casa de su dueña era
sólo una bolita de plumas amarillas que no cesaba de piar y piar
incansable. A medida que crecía, su mundo también crecía con ella.
Primero sólo fue una caja de cartón revestido de abrigador algodón,
luego una esquina de la cocina en el lugar más tibio de la casa,
después la cocina completa, y finalmente la casa entera, amplia como
humilde.
En ese trascurrir de tiempo, su cuerpo se
vistió de un brilloso plumaje multicolor y su cabecita se adornó de
una tímida cresta roja, pequeñísimo detalle que le ganó el
sobrenombre de «gallinita de grana», que recibió con evidente
presunción.
Desde el principio
detestó tomar posición del extenso corral porque odiaba su
silencio, prefería desplazarse por los ambientes de la casa, porque
era ahí donde le encantaba escarbar y esparcir el suelo de la
humilde vivienda, sus robustas patas en busca de piedrecillas
diminutas, o de algún gusanillo que saboreaba con escandaloso ruido.
Sí, ésta era su tarea de siempre, o casi siempre.
Porque su diversión
preferida era otra que le causaba estremecimiento y sin embargo no
dejaba de hacer. Segura de la cercanía de su dueña entraba al
dormitorio de los niños para interrumpir sus juegos, batía
como abanico sus alas y gritaba ¡Cocorocooo! ¡Cocorocooo! con
fuerza, a la espera de que los pequeños la persiguieran alejándola
del lugar; entonces con las alas abiertas y plumas erizadas por el
susto, corría despavorida en busca de su dueña, que se interponía
entre ella y los niños.
—¡Basta niños!,
dejen tranquila a la pobre gallina —decía la mujer—. Los niños
soltando risotadas inocentes regresaban a su cuarto a seguir jugando.
No pasaba mucho tiempo para que la gallina
volviera a lo mismo, y era tanta su insistencia que siempre conseguía
que los pequeños la persiguieran; protegida luego detrás de su
dueña, disfrutaba con la mirada picara la reprimenda que recibían
los niños. Cómo le agradaba fastidiar a los pequeños, y a ellos,
perseguir a la gallina, que con el tiempo se iba poniendo cada vez
más redonda y belicosa.
En los últimos días la gallina había
iniciado una nueva afición, en las noches claras cuando todos
dormían, batía sus alas en silencio y salía por la ventana
abierta, volando a casa de los vecinos y aún más lejos, picoteando
y trayendo en su pico, cualquier objeto entre suave y brillante que
le parecía útil. Dedicándose con ellos al trabajo laborioso de
armar su nido en un rincón del corral, que había dejado de odiar ya
que ahora necesitaba un lugar tranquilo y solitario.
Sucedió que uno de esos días, su dueña
tuvo que tomar una difícil decisión, su situación económica había
ido de mal en peor y sus recursos se habían terminado. Entonces
cogió a su gallina y la puso sobre la mesa, la miraba largamente,
indecisa. Intrigada la gallina preguntó:
—¿Querida ama que va hacer?
—Te voy a quitar la vida gallinita
—respondió apesadumbrada.
—Ud. que me ha cuidado de pequeñita, me
ha alimentado y me ha protegido ¿Me va a matar?
— Es que mis niños no tienen que comer
—se justificó avergonzada.
—Si es por ellos, no se apene querida
ama, puede utilizar mi carne para alimentar a los niños. Y sin decir
más, recostó su flácida cabecita sobre la mano temblorosa de su
dueña.
La mujer tomó el cuchillo y lo acercó al
cuello tibio de la gallina, de pronto algo incomprensible la hizo
detenerse; de sus ojos comenzaron a caer lágrimas que no lograba
detener. ¡Es sólo una gallina!, ¡las gallinas se crían para
comerlas! Se repetía insistente. Sin embargo, las lágrimas seguían
resbalando sin control por sus mejillas. Luego de un buen rato de
lucha se dijo: ¡No puedo hacer esto! y tiró la hoja de acero muy
lejos de sí.
Se sentó en su vieja silla, con la cabeza
gacha, con la angustia de no saber qué daría de comer a los niños.
—¿Querida ama por qué está llorando?,
—preguntó de nuevo la gallina—. Es bien conocido que ellas no se
caracterizan por su inteligencia.
—No tengo dinero para comprar alimentos
—respondió la mujer—, sólo tengo este miserable centavo que no
sirve para nada, y tiró la moneda que cayó cerca de las patas de la
gallina.
—¿Eso tiene valor para Ud. ama?
—Es moneda gallinita, se compran
víveres…, cosas —dijo la mujer.
—Yo tengo muchas de
éstas y aún más grandes —exclamó la gallina. Y abriendo sus
alas como perseguida por los niños, salió corriendo con torpeza
hacia el corral en busca de su nido.
La mujer acercándose
observó el lugar. Había una cantidad de pajas secas entretejidas
con mucho esmero, adornadas con hojas secas, pelusas, papelitos y
diversas fibras de colores, todas muy bien entrelazadas en una
laboriosa tarea, formando una corona blanda en un rincón del corral.
—¡Levante el nido! querida ama,
¡levántelo!
Obedeció la mujer
con incredulidad, levantó el nido que se alzó con facilidad. Ante
sus ojos, tapizando el polvoriento suelo, aparecieron discos
amarillentos y blanquecinos de diferentes tamaños con inscripciones
antiguas y símbolos extraños. La mujer tomó uno de ellos y quitó
el polvo que le cubría, su color dorado relució con fuerza, se
asustó al comprobar que estaba observando un pequeño tesoro.
—Gallinita de grana, ¿de dónde has
traído esto? —preguntó la mujer con asombro.
Quiso responder de prisa, pero se dio
cuenta de que no lo recordaba, dobló la cabecita hacia un lado para
concentrarse mejor, no dio resultado; la torció hacia el otro lado,
y nada; sus ojos parecían salírseles de las órbitas tratando de
recordar, pero era en vano, su débil memoria no le respondía.
—No importa gallinita —dijo la mujer
comprendiendo el esfuerzo, dando descanso al cuello tensionado de su
pobre ave.
Recogió las múltiples monedas y fue a
venderlas, como lo esperaba, recibió buena cantidad de dinero por
ellas, pequeña fortuna que logró invertir en un negocio, y se cuidó
de administrar con sabiduría.
La gallina continuó con su vida monótona
de siempre, de molestar y ser correteada. Hasta que un día, luego de
estar buen tiempo sentada muy quieta sobre su nido, vio aparecer
muchas cabecitas amarillitas que piaban sin cesar. «¡Los niños ya
pueden jugar tranquilo, nunca más volveré a molestarlos!», pensó
la gallina. Y abriendo las alas abrigó con inmensa ternura a sus
críos.
Los niños no pensaban igual. Luego de ver
las cabecitas en el nido, corrieron a su dormitorio con los ojos
inmensamente abiertos por el asombro. Esos polluelos latosos
crecerían pronto y entonces… ¡Oh, qué trabajo tendremos!
Dijeron, y lanzando risotadas inocentes continuaron su juego de
siempre.
Celia Ariza Mendoza
POESÍA: JULIO SOLORZANO MURGA
28 noviembre 2017
POESÍA
Escrito
por el día Internacional de la Poesía, 15 de Marzo de 1,999.
Azul
Al
Crepúsculo del día
Cuando
las tibias llamas del sol
Pareciera
perderse entre las frías aguas
Del
profundo mar
Y
confundirse con la tinta azul del océano
Mi
espíritu cual gaviota migratoria
Aleteara
infatigablemente
Buscando
tu corazón para anidar.
Celeste
Son la
pluma, el papel y el tintero
Mis
compañeros que más quiero
Pues
con ellos mis versos creo
Agradando
al mundo entero
Mar
azul, celeste cielo
Ser
poeta fue mi gran sueño.
¡Oh!
Majestuoso cóndor
Rey de
las alturas
Tú que
vuelas sobre el nimbo de los andes
Y
escribes sobre el celeste cielo
Las
grandezas y bondades de tu vida
Dile
al altísimo Señor de Señores
Lo
pequeño que es el mundo desde tus dominios
Dile
que si no existiera Poeta alguno sobre ella
La vida
sería extremadamente fría
Porque
el Poeta es pasión que enciende el alma
Es
fuego que arde en las entrañas
Es
locura excelsa sobre todo ser vivo
Es
iluso creador de sueños
Es el
principio y el fin en toda fantasía
JORGE ZAPATA CHUMBES: POEMAS
27 noviembre 2017
SE ME PARTE EL CORAZÓN
Se me parte el corazón...
Se me tuerce el alma...
De saber que ya no existe ...
En tu vida, el que te ama...
El silencio no fué cómplice...
Sólo fué de nosotros el destino...
Por tener un amor incomprendido...
Y que aún por nosotros lo ha sido...
Ay! Ay! Ay Dios!!! Tanto dolor!!...
Doblan mi quieta actitud...
Por ese amor fresco de juventud...
Puro de corazón, y rebosante de pasión...
Ya no habrán pasión, locura ni vértigo...
Que vivíamos día a día...
Y esos 30 que se fueron...
Son ya recuerdo y lejanía...
Un gran amor el mundo ha dado...
Amor que aún no deja de latir....
En dos corazones anonadados...
Cuál será su porvenir???.....
Oh Dios!! erramos en el tiempo?...
En el lugar y en el momento?....
Tal vez sí, y por otras incongruencias,
Por afanes e impaciencias....
Sólo deseo ahora y mirando al cielo...
Que tu vida sea la mejor de todas aquellas...
Que ponen el corazón...
lleno de locura y pasión....
Alegría, tenacidad y pundonor...
Por aquel hombre que merece medallas...
Por llevar grabado tu amor...
Con sangre y dedicación....!!!
REFLEXIONES DE AMOR
Nadie puede dejar de amar,
nacemos amando a una madre
-los que tienen esa dicha-
Crecemos aprendiendo a amar
con la familia, y a los amigos.
Y porsupuesto, a uno mismo.
Muchas amistades se forjan
en un amor desinteresado,
amor sin nada a cambio.
Es un amor lento, despacio
q se transforma en un vendaval
cuando se trata de defenderlo.
Amor fino, amor culto,
amor pensado e impensado a la vez,
amor de relajo y de locuras,
amor de esfuerzos y altos valores
amor que echa abajo los temores
amor al fin y al cabo.
No amor de novela ni de cabaret,
no de cuento de hadas ni de internet.
Es el amor puro al cien por ciento,
amor transparente hasta ver tu alma,
amor sano y demente también,
amor no sensible al resentimiento.
Pero hay otro amor,
amor descompasado y a la vez...
descompensado con el mundo.
Amor desconectado y a la vez...
intenso, idolatrado y peligroso,
por que aunque no sea correspondido
hay libertad para escapar...
y licencia para adolorar.
No puedes evitar enamorarte,
no puedes evitar el paso
de ser independiente a ser dependiente..
No puedes evitar el paso...
desde el estar seguro e inexpugnable
a estar inestable y vulnerable.
Pero...en que momento el amar
se transforma en algo dependiente?
En que momento la vida
pasa a depender de la palabra Amor?
En que momento de la vida
se hipoteca la felicidad
aspirando a ser correspondido??
Cuando fué que se acepta y se cambia
tener dicha por tener libertad??!!!
Porqué la felicidad no está
en ésta ecuación como variable independiente??!!!
Entonces, como al inicio
Nadie puede dejar de amar.
O amas a alguien o amas algo,
No puedes evitar enamorarte...
Sin embargo...la manera más transparente,
verdadera, desinteresada e intensa
de amar con intrepidez y con demencia
y sobre todo en Libertad
y con Independencia.....
ES LA AMISTAD!!!!
Nadie puede dejar de amar,
nacemos amando a una madre
-los que tienen esa dicha-
Crecemos aprendiendo a amar
con la familia, y a los amigos.
Y porsupuesto, a uno mismo.
Muchas amistades se forjan
en un amor desinteresado,
amor sin nada a cambio.
Es un amor lento, despacio
q se transforma en un vendaval
cuando se trata de defenderlo.
Amor fino, amor culto,
amor pensado e impensado a la vez,
amor de relajo y de locuras,
amor de esfuerzos y altos valores
amor que echa abajo los temores
amor al fin y al cabo.
No amor de novela ni de cabaret,
no de cuento de hadas ni de internet.
Es el amor puro al cien por ciento,
amor transparente hasta ver tu alma,
amor sano y demente también,
amor no sensible al resentimiento.
Pero hay otro amor,
amor descompasado y a la vez...
descompensado con el mundo.
Amor desconectado y a la vez...
intenso, idolatrado y peligroso,
por que aunque no sea correspondido
hay libertad para escapar...
y licencia para adolorar.
No puedes evitar enamorarte,
no puedes evitar el paso
de ser independiente a ser dependiente..
No puedes evitar el paso...
desde el estar seguro e inexpugnable
a estar inestable y vulnerable.
Pero...en que momento el amar
se transforma en algo dependiente?
En que momento la vida
pasa a depender de la palabra Amor?
En que momento de la vida
se hipoteca la felicidad
aspirando a ser correspondido??
Cuando fué que se acepta y se cambia
tener dicha por tener libertad??!!!
Porqué la felicidad no está
en ésta ecuación como variable independiente??!!!
Entonces, como al inicio
Nadie puede dejar de amar.
O amas a alguien o amas algo,
No puedes evitar enamorarte...
Sin embargo...la manera más transparente,
verdadera, desinteresada e intensa
de amar con intrepidez y con demencia
y sobre todo en Libertad
y con Independencia.....
ES LA AMISTAD!!!!
LA NOCHE FRÍA
Es de noche en mi corazón...
El frío marino roza mi piel...
Y me invita a olvidarme de ella...
Recordando mi alma de estrella...
Por verte lejana, mi panal de miel...
Porqué fue así nuestra historia?...
Los dos amándonos en cada amanecer...
Acaso ese era nuestro destino?...
Escrito en papiro por Lucifer?...
Y nosotros queriendo hacer nuestro camino!!...
Porqué tuvimos que terminar así?...
Queriéndonos con éxtasis desde el corazón?...
Contándonos entre los extraños ilusos...
Que dejan todo sin razón...
Pensando que éramos del amor intrusos?...
La vida es una de sorpresas...
Tal vez nos vuelva a encontrar...
Tal vez cuando ya no haya belleza...
Y seas de experiencia presa...
Y no haya fulgor al caminar...
Es allí donde el amor se sabrà....
Allí cuando brote todo el amar...
Allí donde por verte feliz...
Sería capaz de subir al altar...
Y alejarme de ti, ya no verás!!!...
Es de noche en mi corazón...
El frío marino roza mi piel...
Y me invita a olvidarme de ella...
Recordando mi alma de estrella...
Por verte lejana, mi panal de miel...
Porqué fue así nuestra historia?...
Los dos amándonos en cada amanecer...
Acaso ese era nuestro destino?...
Escrito en papiro por Lucifer?...
Y nosotros queriendo hacer nuestro camino!!...
Porqué tuvimos que terminar así?...
Queriéndonos con éxtasis desde el corazón?...
Contándonos entre los extraños ilusos...
Que dejan todo sin razón...
Pensando que éramos del amor intrusos?...
La vida es una de sorpresas...
Tal vez nos vuelva a encontrar...
Tal vez cuando ya no haya belleza...
Y seas de experiencia presa...
Y no haya fulgor al caminar...
Es allí donde el amor se sabrà....
Allí cuando brote todo el amar...
Allí donde por verte feliz...
Sería capaz de subir al altar...
Y alejarme de ti, ya no verás!!!...
EL ESCENARIO DE MI CORAZÓN
El fin llega sin retraso...
son las últimas luces latientes,
el ocaso se aproxima cabalgando
sobre el horizonte de nuestra historia doliente.
Sólo quedan en el escenario
los actores que ya están saliendo,
ya no habrá esperas ni alargues tensos,
el guión ya no estará sufriendo.
El almíbar finalmente amargo
tendrá que beberse caliente,
a ver si el ardor, al sentirse en la garganta,
logra adormecer la mente.
El despertar del día siguiente
Será frío y solitario, pero útil al fin...
Porque preferible es vivir
desazones en libertad,
que estar encarcelado
en dulzuras por vanidad
El fin llega sin retraso...
son las últimas luces latientes,
el ocaso se aproxima cabalgando
sobre el horizonte de nuestra historia doliente.
Sólo quedan en el escenario
los actores que ya están saliendo,
ya no habrá esperas ni alargues tensos,
el guión ya no estará sufriendo.
El almíbar finalmente amargo
tendrá que beberse caliente,
a ver si el ardor, al sentirse en la garganta,
logra adormecer la mente.
El despertar del día siguiente
Será frío y solitario, pero útil al fin...
Porque preferible es vivir
desazones en libertad,
que estar encarcelado
en dulzuras por vanidad
JUAN PANANA CONTRERAS: POEMAS
NI
EN UN GRANO DE POLVO
Nosotros somos seres desgraciados,
Cuando la vida más hermosa,
No encontramos,
Cuando la felicidad o la dicha,
Se nos hace difícil,
Hasta imposible,
De poder alcanzar o lograrlo,
Cuando se padece y se sufre,
Con nuestro dolor acumulado,
Sin que uno pueda vivir,
La vida que una vez soñamos,
Y cada quien vive,
Y disfruta la vida,
Hasta con llanto humano,
Y sufre el pobre,
El rico,
El poderoso,
Que no puede comprar,
Con su riqueza o todo el oro,
Ni su vida, cuando la muerte,
Lo despedaza,
Hasta el color de sus manos,
Y tierra abajo,
Es un cadáver diseminado,
Cuando se muere,
Hasta con un grito desesperado,
En este mundo,
En donde uno viene,
Con su destino marcado,
O señalado,
Por más que no se tenga nada,
O se tenga todo,
Se llora y se sufre,
Hasta cuando Nos llenamos
De odio,
Y con una palabra.
Fieramente el amor matamos,
Sin que vuelva a renacer,
Ni en un grano de polvo,
O en una capa de lodo.
EN UN LIBRO ESTA EL SABER.
Quisiera tener más conocimiento,
y saber,
cuando en cada libro,
pueda leer y comprender,
lo que ahora no se,
y no ser,
como el ciego aquel,
que nada ve,
porque un hombre,
que no lee,
ni con avidez,
se queda en la ignorancia,
y en la estupidez,
porque del mundo no se puede defender,
cuando le arrebata,
hasta sus derechos que solo le pertenecen a él,
¿o es que se puede ser libre,
cuando nos callan la boca,
sin que nada se pueda decir,
como si no se tuviera palabras,
que hasta el aire pudiera remecer,?
si eso sucede y pasa,
muchas veces es,
porque no tenemos el conocimiento,
que nos dé,
las armas necesarias,
para que nos podamos defender,
y eso se adquiere,
cuando nos preparamos para el futuro,
cada vez,
porque no hay mejor conocimiento,
que en la vida uno pueda obtener,
mediante el estudio,
y cuando uno cada libro lee,
porque te abre el entendimiento,
y todo lo puedas saber,
¿O es que el que escribe un libro,
o la más grande obra,
no lo hizo alguna una vez,
no se nutrió del conocimiento,
hasta de una hoja de papel.?
del que escribía con sensatez,
y madurez,
y su sabiduría no tuvo limites,
porque fue un maestro del conocimiento,
y de la palabra,
cuando todos llegaban con admiración,
a él,
y lo pudieran conocer,
y un consejo les dé
Porque sabio es
El que llega a ser
Hasta en una palabra
Para que el mundo no
sea,
Como es,
Por eso lee cada vez
para que llegues a
saber
lo que ahora yo no se
ya que ciego es
el que en la vida
nada llega a
aprender.
LO QUE EL
AMOR ENGENDRA
Quítame esta pena
Este dolor,
Que, como un puñal,
Me punza el corazón,
Y las venas
Quítame todo,
Lo que no me deja
vivir,
Y ser feliz en la
tierra
Pero no me quites tu
amor,
Cuando mi vida más lo
quiere,
Y más lo anhela,
Porque me estarías
matando la vida,
Para que nunca mas lo
tenga,
Y no pueda decirte,
Ni en una palabra
O en una mirada
Todo lo que el amor
engendra.
Quítame mis noches
negras,
Hasta el cielo gris
Que mi vida parpadea
Y que no me deja
vivir,
Ni contemplando la
más hermosa estrella,
Y hasta el agua que
se oscurece desde la tierra
Y pueda beberla,
Como si bebiera tu
ser
Para que de sed no
muera
Quítame cada espina
Que no lo puedo
arrancar
por más que lo quiera
así sangre mi corazón
y la vida me duela
pero no me quites la
ilusión
ni los sueños
de que un día estés
conmigo
suspirando de amor
hasta cuando
completamente
a mi te me entregas.
Quítame todo lo que
me hiera
Hasta cuando tú me
dejas solo
En la tierra
Pero no me quites ese
deseo
De que cada día
Mas te amé y te
quiera
Porque no quiero que
me quites el corazón
Y me lo arranques
como una fiera
Hasta con un puñal
Con tu mano
traicionera
Porque eso para mí
seria
La muerte
Porque la vida no lo
sentiría
Ni por mi sangre y
venas.
EN UN
LIBRO ESTAS CONMIGO
A la memoria de mi hermano Poeta: Oscar
Castillo Banda.
Amigo, no solo estas,
En mis recuerdos,
En mi memoria vivo,
Si no en un libro,
Que lo llevo conmigo,
Por donde camino,
Desde el momento,
Que de este mundo,
De esta vida,
Te has
ido,
Porque en él,
Esta escrito,
Tu sabiduría de hombre,
Y de niño,
Que se desborda como un rio,
Como un mar enfurecido,
Como fuego que nos quema,
Hasta los oídos,
Porque en tu palabra,
Estas vivo,
Como en el corazón en todos sus latidos,
Sin que mueras en el tiempo,
Cubierto de polvo y de olvido,
Por eso amigo,
Estás conmigo,
Me acompañas,
Por la vida y por el mundo,
Sin que te deje tirado en el camino,
Porque en cada hoja,
De aquel libro,
Que tú lo escribiste,
Con amor y cariño,
Te escucho y te miro,
Y hablamos de lo mismo,
De tantas cosas que pasa en el mundo,
De la libertad del hombre,
Y del amor en todos los sentidos,
Pero te digo, amigo mío,
Que muchas veces lloro,
Sufro,
Y me siento triste,
Y con mis ojos al cielo,
Busco una respuesta,
A Dios o al destino,
¡Porque de este mundo,
Te has ido,
Has partido!,
Si todavía,
Deberías de estar con nosotros,
Con todos tus poetas amigos,
Con el mundo mismo,
Como poeta y como maestro,
Que dejaba,
Huellas en el camino,
Porque hombres como tú,
Pocos en la vida,
En el mundo han nacido,
Y existido,
Con ese amor a la tierra,
Y al mundo mismo,
Por la libertad del hombre,
Que todavía lo tienen cautivo,
Y oprimido.
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