Génesis, el libro de Dina Amada Sánchez Baca

13 febrero 2018

Dr. Ángel Gavidia Ruiz.
Acabo de leer  Génesis, el último libro de  Dina Amada Sánchez Baca y todavía no me libero del exultante lirismo que contienen sus páginas. La Polarollo refiere en la contratapa a Darío y Vallejo  como sus referentes. Creo que no ;  quizá, digo,  Juana de Ibarbourou  y algo de Gabriela Mistral, más por ese espíritu de mujer que de comienzo  a fin recorre el poemario,  aún cuando estoy  tentado a  sostener que simplemente  aprendió del viento, del arroyo, del tiempo, de la espiga; aprendizaje que se dio al rigor de un  misticismo rural, casi de fronda, bajo la fragua del humano dolor de la  existencia: Y resulta- escribe la poeta-/ que el ave que habitaba/ entre mis manos,/ que engendrábase rotunda/ entre mis manos,/ se convirtió en silencio,/ en mano de tiempo,/ en recuerdo de viento./Y resulta, también,/ que a pesar de los pasos/ dormitados/  el génesis y el éxodo se unieron/ en canto apocalíptico/ y entonces,/ el ave que dormía entre mis manos,/ el ave que era vida entre mis manos,/el  ave de aquel cuento,/  fue tornando en esquema su/ figura,/ en un trazo final,/ en punto muerto.
Mención a parte merece la musicalidad y la ternura, características constantes en los poemas de Dina Sánchez   que nos hacen recordar a Juan Gonzalo Rose, el maestro.
Génesis de Dina Amada Sánchez Baca y Estrellas en el cielorraso de Gloria Portugal Pinedo son dos poemarios fundamentales de la poesía escrita por mujeres de estas tierras cuya difusión y análisis son una obligación.
Ángel Gavidia Ruiz.
Trujillo, 12 de febrero del 2018

HILLMAN 1976
(Gloria Portugal)

Era más azul que el cielo en una tarde de sol
aunque en todo lo demás fuera igual a sus congéneres:
cuatro ruedas como obesas patas
dos hileras de asientos   no muy suaves para mi gusto
un volante y un intenso olor a nuevo

Nuevo a pesar del raspón
que le dio papá al sacarlo de la tienda
y del susto que le duró buen tiempo
tras ese amago de accidente
cuando iba desbordante de entusiasmo e ineptitud

Mamá hubiera preferido una casita con jardín
pero igual se subió   conmigo en brazos
al salir del hospital ese primer día

Desde entonces él y yo llevamos vidas paralelas:
fuimos testigos de infortunadas escenas familiares
de la apatía de mi padre y la amargura de mi madre
poderosos ácidos que comenzaron a corroer
nuestros colores

Pronto envejecimos y cambiamos:
yo me teñí los cabellos
en un intento por disimular el paso de los años
él ocultó su decrepitud con mejores resultados
pasó del cerúleo al bermellón metálico

Hasta que un día dejó de correr
y fue a parar al chatarrero

Por eso  cada vez que mi padre dice que
tengo la misma edad de aquel carro
no puedo evitar envidiar su suerte:
mientras él apaciblemente descansa
yo aún tengo que seguir corriendo

(Poema del libro  Estrellas en el cielorraso de Gloria Portugal Pinedo). 
Ironía y ácida nostalgia en un discurso coloquial que llega al alma. Un abrazo. Ángel Gavidia Ruiz.


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