El Perro Pulgoso.

14 enero 2009

Cuentan los antiguos moradores de Hualmay, que en el barrio el Tropezón había un perro que aparecía solamente por las noches y comenzaba a rascarse de tantas pulgas que tenía. El animal recorría casi todo el barrio en busca de alimentos, pero nadie le daba nada. Los días pasaban y el pobre animalito era echado por los vecinos del lugar para que no les dejara sus pulgas, le tiraban de palo, le aventaban agua fría y lo correteaban a pedradas.
Sucedió que el perro comenzó a frecuentar muy seguido por las noches, una alejada chocita de esteras que estaba habitada por unos paisanitos llegados de Huaraz.
El Varón de la chocita se levantó a ver de quien se trataba y al notar al perro que se rascaba le comenzó a llamar con mucho cariño ofreciéndole su amistad, cosa que el animal rechazo en su primera instancia. Pasada las noches siguientes, el perro nuevamente apareció por la choza de estos personajes humildes que de acuerdo a su pobreza comenzaron a darle de comer en un pote de calabaza, pan frió remojado con agua de trigo pelado.
Una vez que el animal se hizo amigo de los paisanitos, estos comenzaron a despulgarlo con mucha paciencia durante la media noche. Así sucedió por varias oportunidades, pero un buen dia el perro comenzó a rascarse delante de ellos que asombrados veían como caían las pulgas al suelo, tuvieron tanta paciencia y pena por el animalito que no atinaron a echarlo, sino mas bien trataron de alimentarlo para que pueda irse tranquilo, al otro dia muy temprano al levantarse la pareja encontraron pepitas de oro justo en el lugar donde el perro se había rascado.


Esta pareja muy emocionada recogió las pepitas de oro, llegando a reunir una gran cantidad de ellos, que les servio para poder comprar el terreno donde estaban viviendo, llegando a construir su casa de material noble, al que llamaron con mucho cariño “L a Villa del Perro Pulgoso”.

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