EGISTO SALVI : Poesía Italiana

31 marzo 2011

LE PEUPLE BIRMAN

Sur le règime dictatorial
Du people Birman
Il y aurait à èecrire un poème.
L'Inde et la Chine l'entourent
Mais ils ne L'aident pas à se lever.
Si les limitrophe ne l'aident pas
Qui peut l'aider à se lever de la
Dictature?
les dictatures, les règimes apparaissent
Destinès à s'èpuiser.
Le temps mùrira les è'vènements;
mais nous pouvons tous et nous devons
faire quelque chose pour les opprimès;
nous devons les aider èconomiquement
et nous devons prier pour eux.
Et si le peuple Birman est Bouddhiste
Dieu est un seul, il peut faire
Quelque chose aussi pour eux.


LA PAIX

La paix sur la terre est possible,
Car Ieu aime sor peuple
Et il dèsire qu'en chaquecoeur et
Partout, royaumes la paix.
La paix planètairecependant on ne crèe pas
Ni avec la pensèe
Ni avec la raison
Ni avec l'idèologe.
La paix est aussi belle qu'exingeante:
pour vivre entre peuples, il a besoin
d'un trèpied:
PARDO, ACCUEILET AMOUR.
Aujourd'hui, aux premières lueurs du jour
du trisième millènaire:
l'ère digital, l'ère web,
trionphe des rechnologies;
la paix, n'a pas encore
domicile stable sur la terre,
parce que l'humanitè n'a pas bases solides
pour la lui mèriter.
La paix est cadeau divin
Et Dieu se rassurera à ses fils
Quand si ils la mèritent.


LA PAIX ENTRE LES PEUPLES

Si chaque personne, chque citadin
Rèussit à èntre en paix avec Dieu,
avec si mème, avec la propre famille,
avec les voisins,
la paix planètaire se lèveraitspontanèe,
comment fleus de champ.
les grandsditateurs ne sont pas seuls,
les puissants de la terre
dètruire la paix,
mais ils sont le beaucoup de petitsdictatoriaux
rèpandu en toute la terre,
comment herbes sauvages,
prètsà accepter accords fous.
Cette paix beaucoup de dèsirèe,
très discutèe et beaucoup de bien-aimèe,
nous sommes nous humain à la dètruire,
avec notre intelligence,
avec nos illusions
avec nos schèmas
et nos dogmes religieux et politiques,
de qui nous ne rèussissons pas à libèrer.
La paix est la fleur la plus belle de la terre,
Elle doit ètre gardè avec tendresse,
avec passion,avec de l'humilitè.
Il y a heureusement aujourd'hui l'ONU.
Elle est remise là chaque espoir de paix
et de prospèritè.


BURMESE PEOPLE

On the dictatorial regim
Of the Burmese people
There would be to write a poem.
India and china surround it
But they don't help it to rise itself.
If the bordering ones don'thelpit
Who can help to rise it from it
Dictatorship?
The dictatorships, the regimes appear
And are destined to become exhausted themselves.
The time will mature the events;
but all us are able and we must
do something for the oppressed ones;
we musthelp them economically
and we must pray forthem.
And if Burmese people is Buddhist
God is only, he can also do
Something for them.

PEACE

Peace on the earth is possible,
As Godloves his people
And he wishes that in every heart and
In every place, rigns peace.
However planetary peace doesn't created
Neither with thought
Neither with reason
Neither wth ideology
Peaceis very beautiful as demanding:
lo live amongpeople, it needs
A tripod:
FOGIVENESS,WELCOME AND LOVE.
Today, by the first dawns of the third millennium:
digital age, web age,
and technology triumph,
Peace deosn't have yet
stable abode on the earth,
because humanity doesn't have solid bases
to deserve it.
peace is a divine gift
and God will give peace to hischildren
if theywill deserve it.

PEACE AMONG PEOPLE

If every person, every city
gets in being in peace with God,
Wth himself wth his own family,
with the neighbors,
planetry peace would rise spontaneous,
like field flowers.
The great dictators are not only,
the earth's powerful persons
to destroy peace,
but they are so many small dictators
scattered all over the world,
like wild grasses,
ready to accept maddish accords.
This peace, very desired,
verydiscussed and very beloved,
we are us human to destroy it,
with our intellect,
illusions
schemes
religious and political dogmas,
from whichwe don't succeed to free us from their.
Peace is the most beatiful flower in the earth,
It must be guardedwithtenderness,
passion, humility.
Fortunately ther is today the U.N..
There is secret every hope of peace
and prosperity.


EL PUEBLO BIRMANO

Sobre el règimen dictatorial
del pueblo birmano
Habria que escribir un poema.
India y China lo circundan
Pero no lo ayudan a levantarse.
Si no lo ayudan los confinantes
?Quien puede ayudarlo a levantarse de la
Dictadura?
Las dictatura, los règimenes aparecen
Destinados a agotarse..
El tiempomadurarà los acontecimientos;
pero todo nosotros podemos y debemos
hacer algo por los oprimidos;
tenemos que ayudarlos econòmicamente
y tenemos que rogar por ellos.
Y si el pueblo birmanoes Budista
Dios es solo uno, puede hacer
Algo tanbièn por ellos.


LA PAZ

La paz cobre la tierra es posible,
Ya que Dios quiere su pueblo
Y desea que en cada corazòn y
En cada lugar, reina la paz.
La paz planetaria pero no se crea
Ni con el pensamiento
Ni con la razòn
Ni con la ideologia.
La paz es tan bonota como exigente:
para vivir entre pueblos,necesita
de un tripode:
PERDON, ACOGIDA E AMOR.
Hoy,a las primeras alboradas del torcer milenio:

era digital, era veb,
triunfo de las tecnologias;
la paz no tiene todavia
estable morada sobre la tierra,
porque la humanidad no tiene bases sòlidas
para merecersela.
La paz es regalo divino
Y Dios darà paz a sus hijos
Cuando si la merecieran.


LA PAZ ENTRE LOS PUEBLOS

Si cada persona,cada ciudadano
lograra estar en paz con Dios,
consigo mismo, con la misma familia,
con los vicinos,
La paz planetaria surgiria espontànea,
còmo flores de campo.
No son sòlolos grandes dictadores
los potente de la tierra
a destruir la paz,
pero son los tanto pequenos dictadores
esparcidos en toda la tierra,
còmo hierbas salvajes,
listos a aceptaracuerdos absurdos.
Esta paz mucho deseada,
mucho cotrotida y mucha amada.
Somos nosotros humanos a destruirla,
con nuestro intelecto,
con nuestras illusiones
con nuestros esquemas
y nuestras dogmas religiosas y politicas,
das que no logramos a liberamos de ellos.
La paz es la flor màs bonita de la tierra,
Debe ser custodiada con ternura,
con pasiòn, con humildad.
Dichosamente hoy hai la ONU.
Alli es requesta, cada esperanza de paz
y de prosperidad

Jorge Aliaga Cacho: KLM, Vuelo 236

Al llegar al aeropuerto escucharon por el auto parlante:

KLM, anuncia la salida de su vuelo 236, con destino a la ciudad de Londres, pasajeros dirigirse a la puerta de embarque número dos. Estaban felices. Paseaban por los corredores del Jorge Chávez. Qué importante era, para él, viajar a esa ciudad que conocía, tan sólo, a través de los documentales de Pepe Ludmir. Las imágenes de Shakespeare, Churchill, y Los Beatles, relampagueaban en su mente. Qué bello era para Flavio la alegría de saber que ella le correspondía. Había pasado horas esperando el vuelo en aquel aeropuerto limeño. Ella era dulce y vital. ¡Tanta bondad en su mirada! ¡Tanta seguridad en su paso! Una beldad encapsulada en un alma pura. Vestía un atuendo de algodón blanco, a la usanza de las nativas ecuatorianas, con bordados de flores. Ella misma era una flor, quiso decirle. La tomó de la mano. La atrajo hacía sí, abrazándole la cintura, para besarla. Flavio lucía enfermo, esquelético. Bzyana era más bien espejo de salud. Flavio pensó que seguramente en ella no influyó, como lo fue en él, el desgaste infligido por la pobreza, la represión y el hambre que azotaba el Perú del 81. Tanto habían esperado la salida de ese vuelo que en su entusiasmo estuvieron a punto de perderlo. No había escuchado la última llamada del vuelo. Dos terramozas los interceptaron en una sala de espera y los llevaron, corriendo, hasta la escalinata del avión que ya se aprestaba a partir. Flavio subió con sus botines desgastados y su chaqueta verde olivo. Bzyana sonreía. Flavio con el alma en suspenso llegó hasta la escotilla de la nave. Le parecía irreal. No lo creía. Y no lo creería hasta no cruzar la barrera, tan frágil y tan cruel, que impone migraciones. Sus 49 kilos de huesos, y algo de carne, se sumergieron en el asiento. Las azafatas, mujeres de belleza indiscutible, explicaban las acciones de salvataje e inmediatamente después se disponían a ofrecer refrescos. Flavio guardaba las bolsitas de pimienta, de sal, las servilletitas. Pensaba que podría obsequiarlas como souvenirs. Podría usarlas también como evidencia del hecho mismo: su viaje a Londres, al Parliament House, a Liverpool, a la Escocia de Sir Walter Scott, Robert Burns y de Lulu.

Primero vendría la escala de rigor en Bogotá. Allí, los pasajeros, podrían descender para, estirar las piernas o, saborear el café colombiano. Flavio no vestía ropa elegante. Su indumentaria no le daba un razonable look. Ni siquiera parecía turista pobre. Su cabello lucía grasiento. Sus botines lucían gastados, en demasía, por la vida. Y se podría asegurar que sus calcetines rememoraban coladeras. Al descender de la nave, vinieron a su encuentro, por el corredor, una comitiva de soldados sudorosos que parecían sufrir el frotamiento de las camisas almidonadas sobre sus golletes empapados en sudor. Un soldado chato y fornido empujó a Flavio contra la pared y le propinó un puntapié en su botín derecho que casi se desintegra con el impacto de la punta de acero del zapato militar. Le dejaron adolorido y con sus piernas abiertas. Quiso huir traspasando la pared que olía su naríz. Se acordó de las patadas que le propinaron los Sinchis por el solo hecho de salir a demostrar, en forma pacífica, su apoyo al General Velasco. Levantó las sudorosas manos. Le efectuaron una requisa, un tanto descortés, se diría, al juzgar por el dolor que le venía del tobillo, las ariscas caras de los uniformados y el tamaño de los cañones que sentía hundírseles en la espalda.

-¿Qué llevas en ese paquete, cabrón? – le interrogaron los soldados.

- ¡Abre las piernas! ¡Carajo!

- ¡Arriba las manos! ¡Huevón!

Esto último lo confundió más, porque pensó que sus piernas más abiertas no podrían estar; además sus brazos ya le empezaban a doler de tanto tener las manos levantadas.

Asustado de perder su avión, Flavio, se daba cuenta que la metodología de la policía de ese país era igual a la que operaba en su patria. Abusiva se dijo al tiempo que le venía un acceso de tos que lanzó un gargajo de sangre en la pared del El Dorado.

Bzyana había quedado aturdida ante aquel atropello a la razón y atinó a nada. Sintió miedo, nervios, confusión. Sus ojos azul plomos veían algo que no entendían. Se decía que algún malentendido habría ocurrido. Luego, su mente anglosajona se compuso y salió de la duda firmemente para decir:

- ¡Stop it! ¡Stop it! –por u momento Flavio pensó que llamaba un ómnibus.

¡Abre el paquete, mierda! - le ordenó la soldadesca.

En su maletín, Flavio, llevaba envueltas en un ejemplar del diario de Marka, dos botellas de pisco. Los soldados al desenvolverlas descubrieron su el líquido cristalino.

¿Y esto? – le preguntó el Chato que le apuntalaba la metralleta con gran diligencia.
Flavio, lo miró y dijo:

-¡Pisco!-pronunció la palabra como preámbulo de absolución.
-¡Pisco!- dijo nuevamente.

-¡Pisco! se dijo mirando el Caballo rojo, suplemento del periódico.

-¿Pisco?-repreguntaron los gendarmes sumidos en la ignorancia.

-¡Sí! Pisco de uva. – dijo Flavio

-¡Pisco de Ica! ¡Pisco peruano!- continuó Flavio con una luz de esperanza en la
mirada.

Los soldados se relajaron un poco y se secaron el sudor con un papel verde, extraído de un rollo, que yacía en la mesa de requisa y lo reponían arrugados sobre la misma mesa a falta de tachos.

Bzyana ya salía de la confusión y tomó la mano de Flavio. Se dirigieron a buscar ese café que servirían en algún lugar de El Dorado. Se sentaron en una mesita para dos. Flavio presintió que algo peor iba a ocurrir con la policía de inmigración en Londres. No dijo nada. No quiso preocuparla. Pensó que esas cosas solamente le pasan a los latinoamericanos. Se acordó de un poema de Roque Daltón que versaba algo así como: “Esos huevones que lloran y se emocionan cantando borrachos las estrofas del himno nacional”. Qué huevones somos, se dijo. Seguidamente se le removió la caca en el estómago, cuando pensó en la corrupción del Perú, y le vino nauseas. Había visto madres, madres destempladas haciendo la cola con niños hambrientos, sedientos, Larguísimas colas que les permitan renovar sus pasaportes para largarse de su país tan pronto como sea posible. En las colas vivían solo un sueño, un sueño sofocante, que se confundía con la realidad, hecha pesadilla, que vivían en ese edificio del barrio de Breña, que parecía un horno para merengues. Las colas llegaban hasta la calle. La gente no usaba ni gorras, ni gafas, ni sombrillas. Lucían sus pieles curtidas, más que por el calor limeño, por la historia de la patria. Pero, ¡que calor limeño del carajo! había en ese nido de ratas corruptas. Flavio deseó que Dios ordene subir la temperatura para quemar a todas esa calaña que actúa con impunidad abusando de la pobre gente.

Sucedía que Flavio debía de obtener su pasaporte ese mismo día, de lo contrario perdería su vuelo, y lo que es peor, su billete aéreo. En la puerta esperaban los tramitadores. Esa cola se dijo, viendo a la marabunta, no la terminaría ni en una semana. Pensó amargadamente en la corrupción pero cedió, claudicó. Se tiró un pedo, se sonó los mocos y se rascó el culo. Varios serían los enganches de la corruptela en las oficinas de inmigraciones, pensó. Llamó con la mano a un hombrecillo medio jorobado que ofrecía acelerar los trámites. Agitando su brazo llamaba a los clientes. Tenía un lapicero en la mano. Parecía morirse de calor, su piel se mostraba sudorosa. El canesú de su camisa blanca lo llevaba mojado dada la acción de sus sudoríparas. El chaparro llevaba un folder lleno de formularios en blanco listos para ser llenados. Una mujer, anteriormente, le había ofrecido los mismos servicios. Mostraba sus tetas, como en bandeja. La tela del material de la blusa solo le llegaba a cubrir la mitad de los grandes pezones. Pensó que las tetas le podrían hacer perder la concentración que debería mantener en el trámite burocrático, y hasta quizás, hacerle perder el control de la cordura. Prefirió, por ello, llamar al hombrecillo. El chato vestía prendas que definitivamente no eran a su medida. Las tallas no concordaban con su cuerpo en ninguna de sus partes. Mejor dicho, las prendas, definitivamente, no eran su propio aliño. Flavio, al verificar lo zarrapastroso de su look, pensó que, a lo mejor, había sido un error no preferir a la dama de las tetas para que abogue su diligencia. Sin embargo, ya no había nada que hacer, el hombrecillo se le acercaba con gran ímpetu hablándole algo ininteligible que venía acompañado de babas bravas que corrían fieramente por su mentón. Era, así lo estaba viendo, un gago.

- Aujujuju jujujujuju -dijo el enano haciendo ademanes de malabarista.

- ¿Qué?- pregunta Flavio algo sorprendido al escuchar al hombrecillo.

- Aujujuju jijujujuju -le respondió el enteco.

Flavio pensó que había escuchado la misma cojudez dos veces.

Flavio, se preguntó, y qué chucha quiere decir aujujuju jijujujuju.

Flavio, entonces, reconoció la diferencia en las elocuciones. La primera terminaba con jujujujuju y la segunda con jijujujuju. Definitivamente, había el sonido de una letra que las diferenciaba. Pero, inmediatamente, se dijo: ¿y eso? qué chucha me importa a mí.

Flavio, estuvo a punto de darle un rezongón al nano, mejor dicho una carajeada, cuando se le presentó, de improviso, un terno azul que había estado refrescándose, en la bodega, de donde hace unos minutos, había salido el ñaju. El frescor del terno azul, era evidente, al juzgar por el colorante que todavía humedecía sus labios

-Él chato trabaja para mí.-dijo
Y añadió:

-Si usted desea un trámite rápido, el chato le llenará los papeles y los subirá a mí
despacho para sellárselos. Le costará cien luquitas, dijo.

El terno azul miraba esquivo y traía aires de pendejo. Todos estos recuerdos se le arremolinaron en la mente en el lapso de un minuto, allí en El Dorado.

En el aeropuerto colombiano, los policías lo miraban como si fuese un criminal, un mojón seco. Zafiedad pura. No recibió saludo alguno. Ninguna bienvenida. Ningún pase adelante. Pensó: éstos son unos hijos de La Malinche. Si hubiese sido gringo, se dijo Flavio, me hubiesen, por lo menos, mirado sin tosquedad. Pocos se salvan de ésta conducta malinchista, se dijo. La mayoría de éstos dictadorcillos de mierda, pensó, necesitan que les metan palo cuando no respeten La Constitución de la República. Porque al pueblo se le respeta, carajo, se dijo. Como es posible, que por ser cholitos se nos mire como terrucos, como burros del narcotráfico. Hasta cuando seremos tan huevones, oiga usted, volvió a preguntarse y se acordó de sus cantos escolares dedicados a la bandera, a la amistad, a la buena vecindad. Se acordó del Contigo Perú, del Somos libres y se volvió a tirar un pedo.

-Palo Carajo -gritó Flavio dentro del tórax, expulsando las sustancias nocivas de su
organismo.

Recordó a los agentes de inmigración, que con ínfulas de generales de división o se daban cuenta que con su conducta, al tomar y sellar los pasaportes, los dejaban con olor a mierda, que es el olor de la corrupción. Recordó que La niña mala, de Vargas Llosa, se hacía pasar por chilena primero, por mejicana después. De cualquier parte quieren ser muchos, se dijo, menos del país que los viera nacer. Ésa es la crisis moral, pensó, que arde como llaga en la conciencia nacional.

Bzyana paladeaba su café que lo bebía con delicadeza. Flavio, cavilando, paseaba la mirada por los afiches que adornaban el aeropuerto. Bzyana, lo miraba. La tasita parecía un dedal sostenida por sus dedos largos y finos. Flavio le tomó la mano, le extendió los dedos, hurtó su dedo índice para besarlo, luego alcanzó el nudillo para clavarle los incisivos, despacito. Volvió a besarle la uñita libre de esmalte. Bzyana sonrió. Flavio le extendió todos los dedos y le formó un puño. Lo besó y, pensando en Allende, dijo:

- ¡Venceremos!.

Bzyana sonreía, con sus ojos claros que se ruborizaban de amor.

Ella había llegado a Lima cuando los trabajadores estatales, agrupados en la CITE, y los obreros de la CGTP, eran reprimidos en las calles de Lima. Había visto caer herido de bala a un trabajador que marchaba por la Av. Grau. Llevaba una banderola con las siglas de la Asociación de Trabajadores del Instituto Nacional de Cultura: ATINC. Días antes, su presidente, ante veinte mil trabajadores, que habían llegado hasta la Plaza San Martin, anunció que había nacido un tigre indestructible de papel. Ése anunció fue acreditado por el hecho de ver que de todas las dependencias estatales en La Av. Abancay y otras calles de Lima, los estatales arrojaban miles y miles de hojas de papel bond usadas, anunciando que el miedo se acabó. Nunca antes el gobierno había visto algo similar por parte de los trabajadores del aparato estatal.

Bzyana asistía a las reuniones de la ATINC, en La Casa de Pilatos. Iba a las marchas de la CGTP. Había visto de cerca como los trabajadores eran agredidos en las calles de Lima. Se había quedado triste al ver la represión con sus ojos claros. Le había dicho a Flavio que en Bretaña la policía, más bien, acompañaba a los trabajadores para protegerlos de posibles ataques. Le contó de las marchas de Connolly y las de los Orange en Escocia. Había visto en éstas marchas despliegue policial, pero nunca se percató de algo parecido a la brutalidad con que se ensañaban los policías con, sus víctimas, los trabajadores. Flavio le contó algo que le había sucedido cuando asistía a una manifestación en la Plaza Dos de Mayo. Al llegar a la plaza, le dijo, que él y su amigo Sancho habían tomado las banderolas de la Central Sindical y emprendieron la marcha, tomando La Av. Nicolás de Piérola, con dirección a la Plaza San Martín. A una cuadra los esperaban una linea de Sinchis armados hasta los dientes. El carro rompe manifestaciones estaba estacionado en la puerta del cine. A menos de cien metros, en el jirón Chancay, los sindicalistas empezaban a corear las siglas de la CGTP. Cuando llegaron a corear la letra P, y luego de pronunciar, las siglas anteriores, empezó la represión con una balacera y bombas lacrimógenas. Flavio le dijo que a su amigo, Sancho, como también a él, les faltó culo para correr. Soltaron la banderola que quedó medio volando entre cuerpos que salían disparados en todas direcciones y ante la pasmada mirada de la guardia obrera que no sabía que hacer con sus palos democráticos que alzaban en el aire entre gases lacrimógenos, griterío y silbidos de bala. Bzyana se consternó. Flavio le contó más detalles y le dijo que, al correr y escapar en la esquina misma del Jr. Chancay, notó que Sancho disminuía en velocidad.
- Apúrate huevas- le dijo.
- Creo que me han herido- respondió Sancho con cara descompuesta.

Ahora subían al avión. Dentro de aproximadamente 10 horas llegarían a Londres. Tomaron sus asientos. Flavio le agradeció con un beso. Bzyana lo miró, le acarició y le hizo sentir su alma. Flavio durmió varias horas, trataba de imaginar que todo le iría bien con la inmigración anglosajona. Pronto vería la tierra de Shakespeare, eso pensó.

Ya llegaban. Pronto aterrizarían. Se habían preparado el ánimo con dos vinitos cortesía de KLM. Sin embargo, ese sentimiento kafkiano todavía invadía su ser. Se le destemplaba el cuerpo. Llegó la hora de rellenar el papelito de desembarque. Le preocupaba la pregunta donde requerían que declarase su bolsa de viaje.

-¿Vacaciones con 50 dólares? – le preguntaría la autoridad de migraciones.

Bzyana iba a su lado y contestó por él:

-Es mi invitado, correré sus gastos de estadía.

-¿Se piensan casar?- preguntó el oficial de migraciones, vestido correctamente.

Bzyana y Flavio se miraron y, al unísono, rieron. No concluían su risa cuando escucharon el onomatopéyico tac tac que hacía el sello al estampar el pasaporte peruano. En el pasaporte se distinguía la figura de un triangulito pequeño. Flavio había conseguido el permiso para permanecer en Bretaña por seis meses que podrían ser renovables con una buena excusa. Ese sellito de forma triangular fue Flavio el inicio de una gran experiencia. Ya estaba en un mundo nuevo dijo, parafraseando a Mariátegui. La hermana y el cuñado de Bzyana esperaban afuera del aeropuerto. Los recogían en un Volkswagen Polo. Los llevaron a la casita donde vivían, en Kent. Los padres también los esperaban, allí. Él, un hombre alto y bronceado. Ella, pequeñita, blanca de ojitos vivaces. Bzyana les había enviado un cable desde las oficinas del Correo Central de Lima: “Viajo, vuelo 236 KLM. Llego 6 de junio con amigo”. Escribió 10 palabras, sin comas, sin signos de puntuación, sin apuro.

Al llegar a la casa Flavio advirtió el cuidado que tienen los británicos para no abarrotar sus espacios. Entró a la sala de alfombras blancas y vio por primera vez al padre de Bzyana. Ensayó su escaso inglés:

-¡Please to meet you, mister! –le dijo Flavio mirándolo hacía arriba. El señor era alto, se parecía a Sean Connery. La señora, una dama pequeña de ojitos vivaces, se parecía a Vilma Picapiedra. Luego de las presentaciones, George, el padre de Bzyana, enrolló tabaco de una lata de Virginia e inmediatamente pregunto:
-Any drinks?

Bzyana sonrió y pidió vino blanco semiseco. Aneka, la madre, prefirió un gin con soda. Flavio, con la ayuda de Bzyana, pidió un lager shandy, una combinación de cerveza con limonada. George se sirvió un whiskey y un vaso de cerveza negra. Sus bocanadas de humo parecían salir de sus ojos negros que se ahondaban, para volver a salir, en el transcurso del diálogo.

George se reía porque Flavio repetía mucho el mister. Le dijo que esa palabra se usaba en Estados Unidos y que en Bretaña se usaba el Sir.

¿Y cómo debo llamarlo, entonces, mister?-preguntó Flavio.

-George a secas- respondió George con su cara de Sean Connery.

- Y a mi llámame Aneka –apuró la madre de Bzyana.

Flavio, un poco inseguro, alzó su vaso y dijo:

¡Salud George, salud Aneka, salud Bzyana!

Ése fue el primer trago que bebía Flavio en la tierra de William Shakespeare.

Al segundo trago Flavio trató de practicar su escaso inglés.

- ¡You are a pretty woman, madam! –le dijo Flavio a Aneka

- ¡Charming! – le respondió Aneka.

George estaba interesado en aquel país que le había hecho tres goles a Escocia. Se acordaba de Cubillas y Chumpitaz. También se reía cuando hablaba del arquero loco: Horacio Quiroga. Aneka, estudiaba a Flavio, estaba interesada en saber más de aquel hombre peruano que había venido acompañando a su hija.

Durmieron en unas mantas puestas sobre la sala de alfombras blancas. George y Aneka ocupaban el cuarto de huéspedes. Bzyana vestía una chompa de color verde agua. Estaba sonrosada, por el vino, y contenta. Puso los álbumes que compró en Lima: Victor Jara, Inti Illimani, Luís Abanto Morales. A éste último lo vio actuar en el Museo de Arte de Lima. Flavio escuchó por primera vez a Demis Russo, Edith Piaf y al escocés Dick Gaughan. Escuchando al gorrión francés hicieron el amor por primera vez en Londres como antes lo habían hecho en las Ruinas de Puruchuco o, en aquel hotel de dos estrellas del Jr. Paruro, en el barrio chino. Habían caminado como tortolitos por las calles de Lima, pensó. Las botas aceradas de los Sinchis, que habían provocado heridas en sus canillas, aparecieron nuevamente en su recuerdo. Flavio, hizo un esfuerzo para olvidar la pesadilla. Pensó que estar cerca a Bzyana era como estar cerca del cielo. Al día siguiente irían a una iglesia anglicana para escuchar un concierto de Bach. A través del cristal, de la ventana de la sala, percibió diluirse la última luz del día. Flavio se abrazó a Bzyana, y cerró los ojos, como queriendo abrazarse a la vida. A ella le ganó el sueño. Flavio, se sumergió en sus senos y, como un niño, lloró. Un gato gris entró por la ventana semiabierta, se acurrucó a sus pies, y maulló.

FOTOS DE LA INAGURACIÓN Y BENDICIÓN DEL LICEO ESPAÑOL SAN JUAN BAUTISTA EN HUALMAY

30 marzo 2011

  Poeta Alfonso Francia dedicando un hermoso poema al Padre Juan Fernández Salvador.

Párrocos y Literatos Marianos Alfonso Francia (Español) y Ambrogio Cortesi (Italiano)

                                                      Danza Arequipeña

Danza Cuzqueña
                                                  Danza Sevillana
               Representantes Políticos, Colegio Médico y Sociedad de Poetas !Presente! 
Dios Bendiga eternamente al Padre Juan Fernández Salvador por su trabajo y dedicación en bien de la Cultura, la Salud y la educación de los niños y jóvenes en la comunidad Hualmayuna.

"PREDICA CON OBRAS SU AMOR AL PRÓJIMO"

Juan Benavente: SINCERIDAD NOCTURNA

29 marzo 2011

Sobándose ambas manos se acercó a los dos vates que acababan de dar una conferencia sobre la poesía contemporánea, el doctor Olivera, no cesaba de felicitarlos.

- Ha estado muy bien el acto. Los felicito, ha gustado al pueblo; sin duda son muy buenos.
- Es que la gente que ha venido ha colaborado también y gracias doctor por sus palabras, nos alienta a seguir por este sendero.
- Bien, pueden subir a la camioneta que ya nos vamos, porque Chiclayo está un poquito lejos.
- Gracias.

Después del vino de honor y algunos vasos más, subieron presurosos, ya frizaba, más o menos la medianoche. El vehículo en marcha y en el interior se animaba la noche con la conversación, pues el doctor Jaime Olivera, se enteraba más y más de literatura, recuperando con creces los conocimientos de temas actuales; por su profesión había descuidado un poco. Afloraban de vez en cuando risas contagiosas al compás de las bromas.

- ¿Está lejitos doctor? – Preguntó Máximo.
- No tanto, de aquí ya estaremos un poco más de media hora.

De pronto a lo lejos se veían una siluetas humanas, efectivamente dada la cercanía de la camioneta, dos mujeres jóvenes, agitaban desesperadamente los brazos. Inclusive una de ellas para asegurarse, temerariamente se ubicó casi en el centro de la angosta carretera.

- ¡Hum…! lo que nos faltaba.- Refunfuñó el doctor Olivera…
- Qué sucede doctor.
- Son “lolitas” de la zona y seguro que se han quedado sin movilidad. – Enfatizó lo siguiente. – No hay que darles mucha confianza porque son muy “treponas”, ah…, bueno ustedes comprenderán ¿no?
- No se preocupe doctor.
- Por si acaso, por humanidad las voy a recoger para llevarlas a la ciudad.
- ¡Gracias a Dios! Ha escuchado nuestro llamado. ¿Nos llevas? – al ver a los acompañantes - …perdón, ¿Nos puede llevar doctor?
- ¿Qué hacen por aquí muchachas?
- Nos quedamos sin querer. Cuando nos dimos cuenta, ya era tarde.
- ¡Suban!

Con miradas de agrado, observaban a las agraciadas muchachas y ante el requerimiento de una de ellas.

- ¿Y quiénes son los señores, doctor? ¿No nos presenta… di?
- El doctor Olivera, dueño de la situación y con el fin de guardar la distancia con los visitantes, se le ocurrió decir:
- ¡Ah sí! Bueno, ellos son mis colegas… ejem… el doctor Máximo Dávila y el doctor José Varas…
- Mucho gusto doctor… yo soy Carmen y ella Rosaura.

Con la venia correspondiente respondieron los poetas, luego de una pausa, sólo era reemplazado por el ruido que producía el vehículo que continuaba llevándolos por la accidentada y angosta carretera, compartieron momentos armoniosos con sus ocasionales acompañantes.

- Rosaura, aquí hay billete. ¡Que suerte! Son doctores. – Al oído, Carmen le decía a su compañera.
- Sí, ya sé. Siéntate bien.

El mutismo fue roto por el doctor Olivera, que azaroso conducía la camioneta.

- Está corriendo un viento fresquecito.
- Sí doctor, hace tiempo que no sentía este airecito.
- Será por los visitantes, seguro.
- No tanto – intervino Pepe – mas bien creo que el viento se ha sensibilizado y vibra al resbalar en nosotros y roba nuestros sentimientos como para una fiesta de dulce amor je, je, je…
- ¡Aso! Parece poeta… usted doctor. De dónde vienen.
- De la capital.
- Y qué dice Lima, sigue igual que siempre o peor.
- Por ahí, por ahí. – Refunfuñó Máximo, mientras galantemente Pepe participa.
- Se puede saber de dónde han sacado tanta hermosura. Son bonitas como las rosas de un verdadero paraíso. Como el airecito fresco que nos acaricia solazmente.
- Románticos habían terminado estos “matasanos”. Usted que dice doctor Olivera.
- Bueno con una noche como ésta, cualquiera se vuelve romántico.
- Por supuesto. – Contestaron en coro Máximo y Pepe.

La conversación se hizo más amena, mientras, la camioneta continuaba cuán luciérnaga abandona en esa noche donde inclusive la luna asomaba indiscreta. Los “doctores” participaban respondiendo con cuidado algunas preguntas, pues aun cuando la mayoría de respuestas eran erradas, pero al fin y al cabo convincentes, sudorosos orquestaban tratando de salir del embrollo en el que los había metido el doctor Olivera que silencioso permanecía.

- …y ahora doctor, Dávila, ¿qué es bueno para el dolor de oído?
- Si es por “malaire”, un cartucho de papel de algún periódico pasado y el extremo que termina en punta, se rompe un pedacito y luego de colocarse en el orificio del oído afectado se prende fuego en el otro extremo y clarito se nota algunos soplos.
- ¿Y eso sana?
- Por supuesto.

Pepe que observaba atentamente indicó además.

- Si persiste el dolor hay que ir mejor al médico, entonces como hay instrumentos en fin ya se da la solución correspondiente. Hay fórmulas para todo.

Ya la conversación, convertida en un severo interrogatorio, fue cambiando de cariz, ahora para tratar sobre experiencias pasadas durante el día o la semana; se notaba el desprendimiento de coquetería. El ambiente estaba más alegre y así como iba aumentando la alegría y la confianza, iba aumentando también la imagen de la ciudad. Al lo lejos se dibujaba y fue detectado por las opacas luces dejaban ver cada vez con claridad. Mientras festejábase cualquier ocurrencia, entonces Rosaura planteó.

- Si no están apurados, todavía tenemos tiempo para ir a una “peñita”.

Efectivamente, entrando ya a la ciudad, decidieron ir. Lo único que hizo el doctor Olivera fue virar y complaciente les recomendó una acogedora y tranquila.

- Bueno, aquí es.

Abrió la puerta y despidiéndose de los ocupantes, permanecía en el timón del vehículo con el motor encendido.

- ¿Usted doctor no se anima a pasar un momento con nosotros?
- No, gracias mi estimado. Además aquí sobra un hombre, por eso opto por la retirada.

Rompieron en una estruendosa carcajada.

- Muchas gracias doctor por haber sido tan gentil.
- No, no se preocupe. Es nuestra obligación brindar toda clase de atenciones a nuestros ilustres visitantes.
- Gracias por todo y seguramente volveremos a visitarlo.
- Por qué no. ¡ah! por si acaso mañana temprano o mejor dicho a primera hora se acercan donde Lucio para que les indique qué carro tomar para llegar sin problemas a la capital.
- Gracias, doctor Olivera. ¡Hasta la vista!

Se despidieron, luego desapareció entre la polvareda levantada por la camioneta al marchar con rapidez. Ellos, guiados por las féminas entraron a la peñita que se apiñaba en un rincón de la ciudad norteña, pues en efecto reflejaba un ambiente acogedor, alegría prepotente, música, luz, cigarrillo, licor entre otros, formaba el eslabón que unía la noche con el día. Ya en una mesita ubicada en el fondo donde apenas eran observados por un viejecito que fumaba pausadamente frente a su botella casi llena de fino ron. Máximo y Pepe, se miraban un poco preocupados por los elevados precios y dada la osadía de ellas, quienes con propiedad hablaban y reían demostrando entre otras cosas, suma experiencia. Esperaban deseosas, la presencia del mozo, mientras en voz baja menudeaban parte de la intimidad, cuando…

- Discúlpeme doctor, mejor te digo Máximo, quiero serte franca… este… la verdad es…
- Qué pasa. Por qué tanto rodeo, diga de frente lo que tiene qué decir, pero ya.
- Bueno, un momento. La verdad, mi nombre no es Carmen, ni de ella es Rosaura en este sitio y sabes por razones tarifarias tú ya sabes.- Relevando su coquetería le guiñó el ojo izquierdo.
- ¡Ah! era eso… - por un momento miró el ambiente y luego de hacer algunas muecas, refirió. – Yo también deseo ser franco contigo.
- ¿Sii?
- Sí. No somos doctores; sino poetas.
- ¿Ganan más que los doctores?
- Cuántos poemarios tienes en casa.
- Poe… ¿qué?
- Cuántos libros tienes en casa. – Máximo elevó la voz.
- En mi casa no hay libros, ni esas “huevadas”. Mi padre siempre nos dijo que eran tonteras y eso no se come. Ni pal cole, tuve.
- Por lo mismo señoritas, nosotros estamos más calatos que una piedra triste del Orinoco.

De repente, rieron y callaron de inmediato y la magia del “romanticismo” se desvaneció.

- Qué hacemos. – Intervino Rosaura y de inmediato contestó Carmen.
- ¡Nada “Jijuna”! pues ya perdimos la noche.

Abruptamente se pusieron de pie y decepcionadas fueron hacerle compañía al viejecito quien, gustoso compartió su ron y su madrugada con una sutil sonrisa de ganador, buscaba con el rabito del ojo a los abandonados que simulaban estoica serenidad.


Juan Benavente / Lima, abril 1988.

Melanie Taylor Herrera :Los microrrelatos pueden ser adictivos

Podemos considerar al microrrelato como el género literario del sigloXXI. En esta era posmoderna y de paso podemos decir que laposmodernidad “sustituye a la cultura por la multicultura, a launiversalidad y el monosentido por la pluralidad y elmultisentido” (Ledo, 2004), el microrrelato deviene en guiño ocarcajada e incluso puntapié a la modernidad y a todo lo que leantecede. El microrrelato es un escrito sumamente breve e increíblementecontundente que causa sorpresa en un lector que ya lo ha visto todo enel cine, el internet y la televisión. El microrrelato cabe en uncorreo electrónico, en la entrada de un blog, como mensaje de texto enun celular e incluso en twitter. Es tan corta su extensión que sulectura en la pantalla de la computadora no produce el cansanciovisual de textos más largos. Somos una sociedad primordialmente visual, ampliamente conectada,consumista y de economía global, pero aún así el mercado del libro oel negocio de vender libros no resulta fácil. Al parecer el trabajo,las obligaciones sociales y familiares impiden que el ciudadanopromedio dedique muchas horas a la lectura. He aquí una de lasbondades del microrrelato, requiere a lo sumo 3 o 4 minutos. Aunque nonos engañemos, la ficción brevísima aparenta ser fugaz y digo aparentaporque su digestión toma tiempo, es un platillo que una vez degustadose rememora largamente. Sus múltiples significados son como las notasde un perfume, hay que tener buen olfato para detectarlos. A losminitextos hay que leerlos de a poco, uno o dos a lo sumo, identificarqué juego nos propone el escritor, qué mensajes ocultos ha dejado enuna trama de apariencia inocente. Por algo Ana María Shua, prolija y conocida escritora argentina demicrorrelatos, los compara con una caja de bombones y recomienda queasí como una no se come una caja de bombones de un tirón, tampoco debeleerse muchas minificciones de seguido. Y Shua sabe de qué habla puesha publicado recientemente un libro llamado Cazadores de letras dondereúne su producción de microrrelatos sumando la nada despreciablecantidad de ¡900 páginas! Lauro Zavala es un catedrático mexicano quien ha dedicado largas horasal estudio de un fenómeno tan breve. Él denomina a los cuentos dehasta 200 palabras, ultracortos. Pues sí, el microrrelato recibevarios nombres: minitextos, hiperbreves, brevísimos, ficción mínima.Inclusive hay quienes proponen el nanorrelato, contar algo si acasocon diez palabras. El microrrelato tiene gran auge en España y Argentina, países donde secelebran numerosos concursos de textos brevísimos y se encuentranblogs y páginas webs dedicadas al género. Los concursos demicrorrelatos son particularmente atractivos porque sólo requierenenviar un texto de aproximadamente diez líneas o menos por correoelectrónico. Los hay de tema libre y otros proponen temas específicos,palabras o géneros, porque el microrrelato puede ser lírico, poético,de terror, de ciencia ficción, fantástico,hilarante e incluso,chocante. Los sitios de Internet, Stardust y Letralia, anuncian lasbases de muchos de estos concursos los cuales tienen con frecuenciapremios en efectivo para el ganador. El microrrelato además de explorar las formas narrativas, es decir lepermite al escritor experimentar con maneras originales de contar lahistoria, también toma prestado de otros géneros, de la tradiciónliteraria y filosófica. Requiere de un lector avispado con culturageneral. El texto brevísimo es lúdico, adoptando con frecuencia untono juguetón, sarcástico, irónico, rítmico e hiperbólico. Me gustaría ilustrar lo que he explicado hasta ahora con unmicrorrelato de mi autoría. Y, ¿por qué no?, le tomará poco tiempoleerlo, mi estimado lector. Control remotoCansado de cambiar canales, empezó a observar su vida. Miró a sumujer; notó finas líneas alrededor de sus ojos y presintió que tambiénél tenía arrugas que hacían su debut. Escuchó a sus hijos sin entenderde qué hablaban, asumió que era una lengua extranjera o al menos undialecto hecho con neologismos. Se prometió comprar un diccionario.Buscó al perro y éste ya no estaba. Ahora había un gato que secomplacía en enterrar sus uñas afiladas en su sofá. Encendió la teleotra vez. Sólo me resta invitarles a leer un microrrelato al día. Puedeencontrar verdaderas joyas en sitios como: minificciones.com.ar , pompasdepapel.com , minitextos.org . También recomiendo leer a Augusto Monterroso, escritor guatemalteco,reconocido como uno de los grandes maestros del género. Ah, y si sevuelve adicto a los brevísimos... ¡recuerde que se lo advertí!

Pedro Castañeda Pardo: SUEÑOS

26 marzo 2011

Ayer en sueños pude verte,
estabas linda como siempre,
y con tu sonrisa de niña
envolvías mi recuerdo.

Ibas por el perfumado valle,
cruzando el jardín de mi niñez.
Entre las trovas de las avecillas
y el movimiento de las ramas
escuchaba tu voz a la distancia.

Quise tocarte y no pude
me miraste como siempre,
te parecías a la luna y
a una perfecta diosa.

Tu sonrisa agradable,
se mezcló con mi alma, y
tu cuerpo delicado,
se aproximó al mío.

Pretendí darte un mensaje
y tú presurosa caminaste,
pasaste como el viento y
en la penumbra te perdiste.

Desperté y ya no habían flores
ni el perfume de mi sueño,
aunque estés muy lejos
te seguiré buscando,
llegaré hacia ti
te diré lo mucho que te quiero
¡entonces moriré!

¡Sí, sucumbiré!
sabiendo que te tuve cerca,
que pude respirar tu aliento
y gozar de tu sonrisa,
recordando que un día no lejano
decías quererme para siempre.

Tal vez una gota de lágrima
brote por mi mejilla,
como el último suspiro
de haberte querido tanto

Cuando tú vuelvas
por el azar del destino
hallarás el jardín de mi ilusión
muriéndose de amor
¡pero, ya no me encontrarás!

Florecerán tal vez las flores blancas
alumbrará el fulgor de las estrellas
encontrarás nuestros pasos
¡pero será tarde, ya no me verás!

Huacho celebró a lo grande la inauguración del primer Liceo Español en la cálida Hualmay

La Institución Educativa Parroquial “Liceo Español San Juan Bautista” ha sido construida con el apoyo de la Comunidad Valenciana de nuestro país, así mismo contó con el aporte de empresas, instituciones y amigos de Huacho, Hualmay, Sevilla, Valencia, Madrid, Barcelona (España) y la omunidad Konstanz (Alemania). El día 24 de marzo abrió sus puertas para albergar a 800 niños de edad escolar de la comunidad Huachana así como a niños con discapacidad, para entregarles una educación de acorde a nuestro tiempo. Esta majestuosa obra fue hecha una realidad gracias al empeño y dedicación del párroco JUAN FERNANDEZ SALVADOR, Pastor de la parroquia La Sagrada Familia de Hualmay. Asistieron a este acto de bendición e inauguración, el embajador de España Dr. Javier Sandomingo quien apadrinó la obra, el presidente Regional Ing. Javier Alvarado González del Valle, el alcalde del Hualmay Lic. Eddie Jara Salazar, la comunidad pastoral de la Diócesis de Huacho, autoridades educativas, culturales y civiles de la Provincia. La bendición estuvo a cargo del Obispo Antonio Santasiero quien recorrió las instalaciones de la moderna Institución Educativa, que bien podríamos llamarlo Institución Educativa Parroquial Emblemática “Liceo Español San Juan Bautista”.


Ing. Javier Alvarado, Sra. Carmencita y su hijo el Padre Juan Fernandez Salvador
Padre. Juan Fernadez Salvador

Lic. Eddie Jara Salazar, alcalde del Distrito de Hualmay

Ing. Javier Alvarado Gonzales del Valle, Presidente Regional

Dr. Javier Sandomingo, Embajador de España en el Perú

Padre. Alfonso Francia Hernandez

Obispo de la Diócesis de Huacho Antonio Santasiero

Juan Fernández-Salvador

Hombre de Dios muy querido en la comuna Hualmayuna. Nacido el Jueves Santo del año 1961 en Sevilla, España. Estudió Agricultura en la Universidad de Sevilla y Teología en Sevilla y Roma. Su labor pastoral la inició en su tierra natal, es a fines del año 2007 que llega al Perú, eligiendo la ciudad de Huacho para dedicar su amor y vocación sacerdotal en la parroquia La Sagrada Familia de Hualmay.
El Padre Juan realiza al frente de la parroquia una importante labor solidaria dirigida a niños, jóvenes, adultos y ancianos, mediante los centros de educación y de oficios, defensoría del niño, asistencia sanitaria a las madres solteras y discapacitados, entregándoles el apoyo espiritual y material que tanto necesitan.
Recientemente se ha inaugurado el Liceo Español San Juan Bautista uno de sus sueños realizado en bien de la comuna y la niñez Huachana

Samuel Cavero: El escritor y la creación literaria

Escribir es un maravilloso acto creador de hacer una original arquitectura, de construir con nuestras manos su primer diseño, planear en el buen sentido los personajes y el argumento de la obra para luego día a día en la más estricta soledad tender sus primeras columnas y cimientos (escribiendo, claro está) armando bien las paredes. No apurar ni desesperarse, el edificio se hace imponiendo su forma y belleza con el esfuerzo del propio creador. Por lo menos así es cuando se escribe una novela o un cuento de cierta densidad, hay que primeramente planear antes de emprender la aventura, luego una vez que se tienen en mente las ideas se debe sujetarlas escribiéndolas para no perderlas, ejercer premeditadamente un control de lo que va a suceder.

A veces, la dureza de la vida no nos deja tiempo para estar a solas con las palabras. El oficio del escritor, el escribir, es el oficio más solitario del mundo. Una novela y el cuento exige un rigor casi ascético de soledad, aislamiento tan necesario para que se produzca el proceso de iluminación creativa en el escritor. Hoy, lo sabemos, el retiro exige muchas renuncias, pero también es verdad que no está desprovisto de justificaciones. Para un escritor que se precie de creador la necesidad de estar solo es una necesidad de primer orden. Se busca la soledad para ver claro fuera de un turbión de rostros e ideas. Se busca la soledad, y en ello radica el límite de nuestra situación, para respirar mejor, para volver a ser libre, para sentirse dios, para desmontar las herramientas que nos permitirán hacer de la palabra un oficio artesanal, como el de un orfebre.

El arte procede por medio de connotaciones que se van acumulando y construyen unas verdades, pero estas verdades lo son en la medida en que el consenso las acepte como verosímiles. En el arte no se trata nunca de verdades, que es teóricamente inasible, sino de verosimilitud. Y este es otro viejo problema teórico, nos dice Augusto Roa Bastos, no sin razón. “La verosimilitud nunca ha tenido los estrechos límites que tiene para quienes escriben sobre mundos más próximos pues la fascinación que ejercen sobre el lector los relatos de Roa Bastos se basa en que junto a la civilización y por debajo de ella está ese hombre múltiple y cruzado con una compleja cultura superpuesta a una herencia ancestral en la que se muestra la inmensa variedad del ser humano”.

Pero escribir más allá del simbolismo de la arquitectura -arquitectura de una novela, sería un buen título-, es un acto que desborda a la obra, es precisamente aceptar ver como el mundo transforma en discurso dogmático una palabra que sin embargo se ha querido hacer depositaria de un sentido ofrecido, escribir es pretender romper con la esclerosis de los antiguos sistemas y lo que ya antes se ha escrito, es en buena cuenta dejar que otros cierren por si mismos la propia palabra de uno, y por tanto no es más que una proposición de la que nunca se sabe la respuesta. Escribir es también una manera de mostrarse aunque el escritor no sea en realidad como quiere mostrarse, es lo que he llamado ponerse una careta, asumir un rol de asesino, de impostor, de navegante, de detective, de amante obseso, en fin…según sea el personaje prototipo, es una forma de teatralizar con la pluma. ¿Qué es la escritura para Samuel Cavero? La escritura es oficio maravilloso de recrearse y teatralizarse uno mismo, algo así como un acto vital fisiológico –que llama a confidencias- para quien realmente ama la escritura, como yo. Escribir para mí se convierte en el testimonio de compulsiones eléctricas y de resistencias a escribir. Escribir es un proceso lento de desatar obsesiones y aclararlas, de trompearme con ellas, de conciliar, de hacer la paz o la guerra, o disfrazarlas según sea. Es además, muchas veces aunque no siempre, un proceso de auto-análisis vivencial para liberar energías y tensiones acumuladas ¿qué mejor terapia que aquella de escribir donde uno es el médico y a la vez el paciente? ¿Dónde uno es el juez y el criminal? Pregunto ¿esto no es teatralizar?

El proceso de escribir libera energías escondidas, ellas salen expandiéndose quizá al lector en una y mil preguntas, sacude lo que ya existe, lo recrea, lo envuelve, lo dice de muchas maneras, da aliento al mundo, en suma permite respirar de diferente manera a los lectores, con ello quiero decir que después de haber leído una obra sobretodo si es provechosa el lector ya no será el mismo de antes, habrá cambiado, espero que para bien, pues toda lectura al final de cuentas es siempre provechosa, estimulante, ejemplarizadora, dignificadota, exploradora de mundos y sensibilidades. Stephen King dice una gran verdad: “Si no hay ninguna objeción, me gustaría aclarar algo lo antes posible. No hay ningún depósito de Ideas, Central de relatos o Isla de Best-sellers enterrados. Parece que las buenas ideas narrativas surjan de la nada, planeando hasta aterrizar en la cabeza del escritor: de repente se juntan dos ideas que no habían tenido ningún contacto y procesan algo nuevo. El trabajo del narrador no es encontrarlas, sino reconocerlas cuando aparecen”
Todo tema es válido para el escritor, incluso los cuerpos no animados pueden adoptar la vida de ese Dios creador. La histoire de l’Oeil de George Bataille es la historia de un objeto. ¿Cómo puede tener historia un objeto? El hecho de las aventuras de un objeto que pasa de mano en mano, que cambia de propietario enriquece el poder creador de esta novela moviéndose dentro de un imaginario.

Se puede escribir de cualquier tema hasta del más obsceno (y en esto discrepo con la escritora Mari Paz Ovidi, notable pluma) si es que se hace un tratamiento artístico de cuidado en el uso de las palabras, las expresiones y las intenciones. Se puede escribir de de ciencia ficción, de terror, en fin, pero con clase. Stephen King se confiesa: “Estaba avergonzado. Desde entonces me he pasado muchos años (creo que demasiados) avergonzándome de lo que escribía. Me parece que hasta los cuarenta no entendía que casi todos los escritores de novelas, cuentos o poesía de quienes se ha publicado siquiera una línea han sufrido alguna u otra acusación de estar derrochando el talento que les ha regalado Dios. Cuando una persona escribe siempre hay otra con ganas de infundirle mala conciencia. No tiene mayor importancia”.

Ambrogio Cortesi

Nació en Prospiano (Italia) el 1 de octubre de 1966.
El 21 de setiembre entró al seminario diocesano de Milán.
El 8 de octubre de 1990 fue ordenado diacono por el cardenal Carlo María Martini, quien también lo consagró sacerdote en la catedral de Milán el 8 de junio de 1991.
En el mismo mes fue destinado como vicario parroquial a Angera, donde asumió también la enseñanza de Religión Católica en la secundaria.
En 1999, fue transferido a la parroquia Santo Stefano de Vimercate, donde pasó a enseñar religión católica en el Liceo Estatal Antonio Banfi .
A fines de 2002 recibió un curso presencial de formación misionera en la Fundación CUM de Verona.
El 8 de enero de 2003 vino al Perú como sacerdote "Fidei Donum".
El 8 de abril de 2003 fue nombrado párroco de la parroquia Jesús Divino Maestro en Huacho.
Desde 2005 fue promotor de la innovadora página web periodística "Huacho.info", probablemente el principal portal de información sobre Huacho y su provincia.
En 2007-2008 fue el primer presidente y entusiasta promotor de la asociación artesanal Tejesol Huacho

Luis Alberto Calderón Albarracín

23 marzo 2011

Actualmente es uno de los personajes literarios más influyentes del Perú. Desde las aulas del colegio primario donde se dedicó a la docencia en su Tacna natal, el poeta Calderón sintió una predilección especial por las letras. Como dirigente sindical del magisterio tacneño se desempeñó como mucha responsabilidad buscando el punto de equilibrio laboral que integre al camino de clases a sus asociados. Como literato es un verdadero líder de la literatura Tacneña, dirige con mucho éxito la importante revista poética “Cometa de Papel” donde realza la literatura nacional.

El trabajo poético de Luis Alberto Calderón Albarracín es requerido frecuentemente por diversas publicaciones periodísticas nacionales e internacionales, quienes también le solicitan su opinión o comentario sobre obras literarias de reconocidos Vates del orbe. Sus obras incluso han merecido el reconocimiento de instituciones nacionales y extranjeras, como su obra “Trinos del Alba” que fue seleccionada en la Exposición Internacional entre las 40 mejores obras de Literatura Infantil en Alemania en el año 1989.

Uno de sus mayores aportes bibliográficos es la publicación de su libro “Antología General del Cuento en Tacna” ediciones ARCOIRIS año 2008 en dos tomos. Así mismo cuenta con un gran número de obras en narrativa y poesía como: “Huellas y Contrastes” (1974) “Con el Puño en la Palabra” (1977) “Jardín de los Crepúsculos” (1978) “Trinos del Alba” (1987) “Travesía de la Infancia” (1992) “Caminitos de Paz” (1998) “Paisaje de los Espejos” “Espectros y otros Secretos” (2003) “Pintando un Mundo con un Sueño” (2006) “Acercamientos y Lejanías” (2008). Antologías Literarias: “Arco Iris de la Poesía Infantil” (1993) “Poemas de Abril” breve antología de la Poesía Tacneña actual.(1995) “Poetas Mujeres de Tacna” (1996) “Jardín de la Palabra” Antología de la poesía peruana infantil contemporánea. (1997) “Antología del Cuento Breve en Tacna” (2002) “100 Poetas Cantan a la ternura” Cuentos y Poesías (2005).

Luis Alberto Calderón, recientemente ha publicado dos bellas obras para beneplácito de la literatura peruana “Poemas para niños y Gorriones” “Voces desde la infancia” ediciones ARCOIRIS 2011. Libros de poesías para niños donde el alma displicente del hombre se oculta tras la ternura de sus versos. Poeta, ensayista y critico literario, Alberto Calderón es el laborioso personaje hispanoamericano de la poesía infantil, su pluma grácil y sugerente, la magia afable de su arte poético nos transporta por un mundo infante donde la alegría es el único puente para atravesar el mar inmenso de la inocencia tan solo con el poder de la palabra y la fantasía.


Homenaje a nuestro recordado vate Rodolfo Gallegos Estupiñan

El día 16 de Marzo en horas de la noche la Sociedad de Poetas y Narradores de la Región Lima rindió un merecido homenaje al recordado poeta huachano Rodolfo Gallegos Estupiñan conmemorando el día de su natalicio.
Participaron en esta reminiscencia literaria los integrantes de la Sociedad de Poetas y Narradores ofreciendo al público la lectura de poemas y cuentos del recordado poeta huacho. La parte analítica de sus obras estuvo a cargo del joven poeta y escritor huachano Josué Barrón Alor, quien disertó con gran altura sobre la vida y obra del poeta ROGAES. Así mismo el destacado profesor universitario y escritor huachano Francisco Alva Hidalgo describió de manera elocuente y precisa la vida poética de nuestro recordado socio Rodolfo Gallegos.
La noche se vistió de verso al escuchar a su hija la Lic. Elizabeth Gallegos Higinio leer algunos poemas inéditos de su padre, poemas que fueron aplaudidos de pie por los presentes.
El Gerente de la Casa de la Cultura Lic. Miguel Ángel Flores, a nombre de la comuna huachana agradeció y dio testimonio de la fina pluma del vate huachano, al recordarlo cuantas veces fue presentado en los encuentros de Poetas realizado por I.E. Inmaculada Concepción de Huacho, donde laboraba como coordinador de eventos y promotor cultural.

Elizabeth Gallegos Higinio, Miguel Angel Flores y Julio Solórzano

Elizabeth Gallegos Higinio, Miguel Angel Flores, Julio Solórzano y Josue Barron.
Fuente: Celia Ariza

Jorge Montalvo Cortéz : BESOS QUE NO DI

22 marzo 2011

Guardo aún el cáliz de mil alma,
alguna gotas de precioso néctar;
algo, que bien guardaré como un tesoro,
que los placeres locos no escanciaron,
que el fuego ardiente del dolor inmenso.

Algo más puro que el rocío tierno,
que la rosa en botón
que la azucena;
más dulce que la miel de las abejas,
algo que la amargura de la vida no pudo acibarar.

Guardo con avaricia ese tesoro
que a un ángel prometí;
que aunque yo muera sin haber cumplido,
allá el cielo entregaré rendido;
son los besos de esposo que no di.

Santos Augusto Ventocilla Arce: Huacán

(Siempre en mi corazón)

Buenos días Huacán,
Buenos días a la tierra y al sol,
Buenos días al Señor,
Al señor de la Exaltación.

Buenos días Huacán,
Buenos día mi amor,
Como el canto en las aves,
Te llevo en el corazón.

Si las olas del tiempo allende el mar me llevara,
O si mis sueños por altas cumbres me alzaran,
Allá también  Huacán querido,
Estarás siempre en mi corazón.

Siempre en mi corazón
Siempre en mi corazón
¡Siempre en mi corazón!

Rosa Fabiola Tena Tena

21 marzo 2011

Nació en el Distrito de Ámbar un 27 de Enero de 1971, es la tercera hija de la don Honorio Tena Sosa y doña Gloria Tena Cifuentes.
Realizó sus estudios primarios en el C. E. 20311 de Ámbar con las enseñanzas de sus buenos maestros y la exigencia de su madre, quién siempre inculcó en ella el amor por la literatura. Sus estudios secundarios los culminó en el C.E Mercedes Indacochea de Huacho a la edad de 15 años. Luego estudia Secretariado Comercial en el reconocido CENECAPE “John F. Kennedy” de Huacho donde es contratada como docente. Luego estudia Secretariado Ejecutivo en el CEO “Abraham Valdelomar” de Lima y Técnico Programador y Diseño Gráfico en el Instituto La Católica 2000 de Huacho.
Con el vivo afán de seguir ejerciendo la docencia y brindar lo mejor de ella ingresa a la Universidad Nacional “José Faustino Sánchez Carrión” de Huacho a la Facultad de Educación, en la especialidad de Lengua y Literatura. Paralelamente se desempeñaba como secretaria de la Oficinas de la Subgerencia de Salud; División de Desarrollo en la Sub Gerencia de Administración del IPSS de Huacho y del CEO “Arthur Holmes”.
Al graduarse de la Universidad ejerce la docencia en el C.E 20351 del Distrito de Sayán y en el Instituto La Católica 2000 de Huacho y Barranca.
A la par que participaba activamente en las actividades de su pueblo Ámbar, desempeñando el cargo de secretaria y posteriormente de tesorera de la reconocida Asociación Ambarina Residentes en Huacho, colaborando en la organización de actividades educativas socioculturales, deportivas y religiosas en compañía de la familia ambarina.
Actualmente radica en la Ciudad de Algeciras al Sur de España en compañía de su querido esposo, a pesar de la lejanía y la distancia mantiene estrecha comunicación con los ambarinos y huachanos que disfrutan de su amistad.
Compartiendo desde allá sus mas tristes y tiernos poemas que la irreparable pérdida de su madre la inspiran a escribir y al leerlos no se puede evitar derramar una lágrima.

A MI MADRE

Te fuiste de mi lado.
En silencio fue tu partida.
Mi corazón se ha desangrado
por tan súbita despedida.

Tu espíritu luchador
a la vida se aferraba.
Más Dios, desesperado,
a su lado te llamaba.

En ángel te has convertido.
Velando por nosotros estás.
Aguardando que se cumpla la cita
de reunirnos en la eternidad.

Sin embargo, me parece tan lejos…
Quisiera ahora poderte abrazar.

Te busco, te llamo. No te encuentro.
Dime… ¿Cómo me he de consolar?

Tu amor incalculable
mis faltas por alto pasó.
Porque el querer de una madre,
ese, no tiene comparación.

Sé que en el cielo habitas.
Al lado de Dios has de estar.
Aguardaré paciente el día
en que nos volvamos a encontrar.

Entonces será para siempre.
Nada ni nadie nos podrá separar.
No temeré cuando llegue mi momento
pues tu presencia me confortará.

Me esforzaré por ganar el cielo
para no perderte nunca más.
Mientras tanto, guía mis pasos.
Ilumina mi senda, enséñame el camino.

Que tu presencia me rodee siempre
hasta que se cumpla mi destino.

Ramiro Brito Díaz : POEMAS

20 marzo 2011

CONCIENCIA NACIONAL

Yo no entiendo, no entiendo
Todavía,
Hasta cuando hay que soportar,
La extirpación de identidad
Que el país del norte intenta
Eternizar.

Nuestra riqueza natural,
Nuestra cultura ancestral,
Nuestra forma de pensar,
Todo ello se intenta dominar.

Ya llegamos al tercer milenio,
Y todos quieren aprovechar,
Que los grandes del norte,
La crisis fuerte tienen que
Afrontar.

Es momento que levantemos,
Nuestras voces a protestar,
Sin que corra sangre inocente,
Liberémonos en identidad.

AL MAESTRO

Hay un ser tan abnegado
Que entrega todo de sí,
Expresando con agrado
Lo que siempre aprendió.

Ese ser es el maestro,
Que enseña con tesón,
Procurando darlo todo,
Con cariño y con pasión.

Hoy queremos que lo nuestro,
Sea homenaje halagador,
Porque siempre mostraremos,
Lo que él nos enseño.

Jorge Ortiz Dueñas : Arribó la Primavera

Que cerca primavera,
Con modales de brisa,
Sus cabellos dorados
Y vestida de flor.

Sal niño, no demores,
Que en carrito de sol,
Más bonito que un cuento,
Viene a ti la primavera.

Tu corazón, ¡oh, niño!,
Repique de alegría
Y tus buenas acciones
Las premie, primavera.

Abran puertas y rosas
Y tú los brazos, niño,
Que para jugar contigo,
Llegó la primavera.

Sergio Aranda Klein: BASE IDEOLÓGICA DE LA FORMACIÓN DE LA CULTURA

19 marzo 2011

Desde que Darwin propusiera la teoría de evolución, son muchos los que se han preguntado, cómo podrían los diferentes mecanismos con que eventualmente ella se produce, llegar a generar las condiciones para el surgimiento de una especie de funcionamiento tan complejo como los seres humanos. (Esto, por supuesto, desde el punto de vista de los propios humanos).

De entrada, no hay aparentemente una forma de vincular los procesos biológicos inherentes a la teoría evolutiva con aquellos que hemos llamado culturales, los cuales relacionamos, de hecho, con las conductas cuyo origen, creemos, se encuentran principalmente en el uso del pensamiento y la imaginación. Demás está decir que es justamente la dificultad de establecer las causas orgánicas de estos fenómenos, lo que históricamente ha servido de justificación para suponerles un origen extraordinario.

Así las cosas, a lo largo del tiempo se desarrollaron múltiples creencias para explicar lo que en ese momento era a todas luces inexplicable, con el agravante de que las preguntas acerca del cómo, y porqué funcionamos de la forma que lo hacemos, han sido recurrentes en la mayoría de los seres humanos de toda época, incluso en los niños pequeños. Entonces, dada la importancia de hallar una respuesta, resultó perfectamente natural y hasta necesario encontrar alguna, que con sus afirmaciones, diera por zanjado el tema de modo definitivo, sobre todo si además, ésta le otorgaba algún poder a quien la imaginaba. Soluciones como estas deben haber sido las que desde los albores de la humanidad, dieron origen a la creación de toda una constelación de dioses y razones igualmente misteriosas, desde las más simples hasta las más estructuradas y complejas. Nada muy diferente de lo que las madres hacen cuando tratan de explicar a sus hijos pequeños, problemas que ellas saben que los niños no entenderán.

Sin embargo a quienes la solución mística no dejó conforme, trataron de resolver la “cuestión humana” desde otros puntos de vista. De este modo, tomando cierta distancia de las explicaciones de origen divino recurrieron a otras creencias cuyos argumentos se centraron en los procesos físicos o reales, sin embargo este nuevo enfoque creó un nuevo problema mucho más complejo, que tiene que ver con los tipos de creencias.

Los métodos de la ciencia resultan muy eficaces cuando se trata de evaluar fenómenos objetivos en el mundo real, sin embargo muchos aspectos de la cuestión humana, no tienen nada de objetivos y tampoco de reales.

Desde el principio todas las hipótesis están fundadas, o son, ideas preconcebidas que pretendemos poner a prueba para demostrar su valor de verdad, por lo tanto ellas están basadas inevitablemente en creencias, es imposible que sea de otro modo, puesto que cualquier cosa que imaginemos que puede ser posible, constituye en principio una creencia, incluidas las hipótesis científicas.

Las creencias que los seres humanos reconocemos ordinariamente como tales, son muchísimas menos que las que realmente elaboramos. Esto sucede porque lo normal es asociar la idea de creencia con aquello que es muy difícil o imposible comprobar que ocurra en la realidad, y es por ello que tiene sentido designar como una creencia a cualquier cosa imaginada cuya supuesta materialización implique ir contra toda experiencia y sentido común. No obstante existen otro tipo de creencias cuya materialidad es mucho más difícil de evaluar y comprobar, y esto es así porque siendo perfectamente imaginarias resulta que funcionan. Estas creencias son todas las que rigen o se dan en torno a las relaciones sociales en cualquiera de sus aspectos, puesto que, cada norma, regla de conducta o relación social, y cada una de sus proyecciones, corresponden a construcciones basadas en la imaginación y por lo tanto no tienen una base real en ninguna ley natural. Cualquier fundamento para una organización social pertenecerá al ámbito imaginario. Ejemplo, si una organización se funda en torno a la obtención de la justicia, basará sus principios en lo que sus integrantes imagen que es la justicia, puesto que en la naturaleza no es posible hallar nada que pueda ser equivalente. Lo interesante de este tipo de creencias es que si bien parecen funcionar como si existieran realmente, lo hacen porque son los propios individuos los que les dan vida y valor al aceptar sus normas y actuar en consecuencia, pero en rigor no están obligados a ello por ninguna función orgánica.

Luego, son muchas las creencias que sostenemos como hechos, siendo que estas son sólo válidas en la realidad imaginaria de las relaciones sociales, por lo tanto no tienen una expresión material en el mundo real. Cuando hablamos por ejemplo de racionalidad, de razón, o de ética, estamos describiendo conceptos que sólo existen en la realidad de las relaciones sociales.

Definitivamente no podremos encontrar nada que nos indique que estas ideas tienen una expresión en las leyes de la naturaleza. Así pues, estos conceptos equivalen a creencias que en rigor sólo se diferencian de las religiosas en sus argumentos. Algo así como los mandamientos divinos, sin la necesidad de un dios, sino que por el propio acuerdo de quienes tengan el poder para definirlos y hacerlos valer. (Independientemente de que esas personas puedan afirmar además, que tienen derechos divinos, o simplemente un mejor derecho, para hacerlo).

Lo anterior constituye un impedimento intelectual para comprender la verdadera naturaleza de los procesos mentales, sobre todo porque muchas veces quienes los investigan están buscando lo que no existe en la realidad material en la que queremos encontrar las soluciones. Con certeza no encontraremos ningún órgano relacionado con la ética, la razón, el razonamiento o el pensamiento religioso, en los términos que normalmente los entendemos. Este es el motivo por el cual, otorgar a algunas creencias un valor que vaya más allá de la realidad imaginaria en la que existen y funcionan, distorsiona la búsqueda de los elementos reales implicados en procesos igualmente reales.

Pues bien, sabemos que las conductas de la mayoría de las especies están predeterminadas totalmente por instrucciones genéticas o instintivas, y también es aceptado que los humanos respondemos con este tipo de instrucciones a muchas situaciones, las cuales son particularmente evidentes durante la infancia. Ahora bien, el número y alcance que le hemos atribuido a las respuestas instintivas humanas es menor que el que realmente tienen.

Es cierto que las conductas aprendidas dominarán la mayor parte de las actividades humanas, particularmente la de los adultos, y sin embargo la capacidad de aprender tiene su origen en las instrucciones instintivas que la hacen posible, pues, ¿de donde más podrían venir?

Que queramos o no reconocer este hecho, tiene que ver más con las expectativas que con cualquier otra cosa, y por supuesto toda expectativa está fundada en una creencia. Entonces el camino que nos llevará a responder las preguntas acerca de la naturaleza de las facultades mentales humanas, debe comenzar, necesariamente, por reconocer las funciones instintivas ocultas tras nuestros autoproclamados “elevados” procesos mentales.

Una función instintiva es aquella que se activa de forma mecánica cuando condiciones objetivas disparan ciertas reacciones orgánicas de naturaleza físico-químicas. Al buscar relacionar este tipo de reacciones y respuestas con las que operan en los procesos mentales, surge de inmediato la pregunta, cuales podrían ser las que cumplen con el papel de dar comienzo al proceso del aprendizaje, el conocimiento y toda consecuencia posterior.

Resulta que hay un tipo de instrucción instintiva, que nosotros hemos llamado inespecífica, y que opera en todo momento y lugar frente a cualquier evento perceptivo, desencadenado así respuestas que van desde una acción enérgica, hasta algunas muy sutiles y casi imperceptibles. Estas respuestas corresponden a las que conocemos como sensaciones. A través de la historia las sensaciones han sido descritas una y otra vez, como fenómenos asociados al conocimiento empírico y por lo tanto a los sentidos. Sin embargo la comprensión de su verdadera relación con la obtención del conocimiento, se ha visto obstaculizada justamente por las diversas ideas preconcebidas respecto de lo que se supone debe éste debe ser.

Sabemos que cualquier función orgánica depende de reacciones materiales reales, así que cada acción es parte o la resultante de un proceso. En este contexto de causas y efectos sucesivos, las sensaciones se inscriben como reacciones orgánicas a la percepción, que tienen su punto de partida en las señales emitidas al cerebro por los órganos sensoriales.

Luego, no hay otra posibilidad que atribuirles un origen genético o instintivo, puesto que ellas se producen al margen de la “voluntad” y del conocimiento previo. Lo que es más, sus distintas “manifestaciones” nos serán totalmente desconocidas hasta que se activen por primera vez. Esto significa que nadie podrá conocer ni recordar las sensaciones que producen un sabor, un aroma, un sonido, etc. que no haya percibido antes.

De esto podemos obtener una importante conclusión y ella es que la información genética, a la cual pertenecen las instrucciones que generan las sensaciones, se encuentra almacenada en una memoria distinta de la adquirida, ya que no es posible recordar una sensación que no se ha producido, aún cuando exista el potencial para que ello ocurra.

Pero, ¿qué son las sensaciones? Creemos que toda sensación es una respuesta instintiva a determinada señal sensorial que tiene asociado un valor de alteración orgánico o cambio de estado fisiológico. Este valor de alteración o cambio de estado equivale a una respuesta analógica, que dará lugar a distintos procesos dependiendo de su magnitud. Algo similar a las campanadas de los experimentos de Pavlov, sólo que en este caso el equivalente de las campanas estarán y formarán parte de las instrucciones genéticas contenidas en el cerebro.

Ahora bien, ¿qué hacemos los seres humanos frente a estos cambios de estado? ¿Qué significan para nosotros? Resulta que el organismo interpreta estas alteraciones, como variaciones en lo que podríamos llamar genéricamente el gusto, en cualquiera de sus formas y grados, de tal modo que todo cuanto apreciamos en el entorno tendrá el potencial de generarlos, dependiendo siempre de lo que estemos buscando.

Definitivamente será el gusto provocado por las sensaciones lo que nos permitirá evaluar una percepción. Digamos que ante un proceso exploratorio de una situación desconocida, la primera y necesaria conclusión de cualquier ser humano, es una relacionada con el gusto, por muy “racional” que pretenda ser el análisis de ella.

¿Y que pasa cuando “sentimos” una sensación agradable o una desagradable? La respuesta a esta pregunta constituye la clave para entender el origen de las conductas humanas, y dentro de estas, la función del propio aprendizaje. Es del todo evidente, un hecho, que todo aquello que provoque satisfacción o placer impulsará al individuo a prolongar su obtención, y llegado el caso, a buscar más.

Por el contrario, cuando algo no le guste, motivara su alejamiento de la fuente que lo cause. Ambas respuestas generarán acciones y toda acción es parte de una conducta. Ahora bien, tan importante como “sentir” gusto o disgusto, es la capacidad de memorizar las fuentes que los provocan, y ocurre que la memoria adquirida se formará precisamente con el registro de los valores de reacción que causan las sensaciones. En otras palabras, la memoria adquirida contendrá exclusivamente referencias a las sensaciones que hayamos experimentado.

Lo interesante de todo esto es que la memoria adquirida registrará las percepciones que le resulten significativas a un individuo particular, puesto que, aunque los valores que activan las sensaciones sean similares entre distintos individuos, el punto específico dentro del rango de reacción personal, será lo suficientemente variable como para que los gustos, y por lo tanto los recuerdos construidos con ellos, no sean idénticos entre quienes perciban una misma situación.

Los valores de las sensaciones no constituyen en si mismos información ni conocimiento, sin embargo el nivel de gusto que provoquen corresponderá obviamente a un primer elemento de discernimiento o discriminación. La transformación de un valor de sensación en información o conocimiento ocurrirá cuando una referencia de él, registrada en la memoria adquirida, sea posteriormente recuperada. Sólo en ese momento se evidenciará el efecto del conocimiento.

Si el fenómeno de las sensaciones es tan difícil de relacionar con la obtención del conocimiento es porque en verdad resulta complejo entender su funcionamiento. El caso es que, como los valores de las sensaciones no se encuentran en la memoria adquirida, sino en la genética o instintiva, no se podrán recordar hasta que hayan sido activados y esto sólo puede ocurrir mediante la percepción. Una vez que dicho valor ha sido activado, una referencia suya quedará en la memoria adquirida. Pero este traspaso tiene doble efecto, por una parte es cierto que crearemos un recuerdo de la sensación, pero el efecto siguiente es que ésta disminuirá frente a la repetición de la situación que la produjo, justamente porque ya se ha creado la referencia en la memoria adquirida. Esto tiene una enorme implicancia, puesto que cada vez que se repita la situación inicial, las sensaciones sucesivas irán disminuyendo hasta que al final su efecto sea casi imperceptible. No obstante su recuerdo se irá consolidando. En consecuencia las sensaciones son reemplazadas por su recuerdo, el cual de todas maneras quedará asociado al gusto que provocó su formación. La importancia de todo esto radica en que el pensamiento opera sobre los recuerdos contenidos en la memoria adquirida y no en la genética.

Lo anterior ocurre porque todas las sensaciones posibles de “sentir” pertenecen a un conjunto de valores de reacción y respuesta instintiva muy especial, uno que hemos llamado “reacción instintiva inespecífica”, siendo los gustos la “respuesta instintiva inespecífica”. Su origen más probable puede estar en el proceso evolutivo de crecimiento y expansión del cerebro. Digamos que al aumentar el número de neuronas responsables de activar una respuesta instintiva específica (las que normalmente reconocemos como innatas o instintivas) algunas de ellas fueron quedando alejadas de la configuración principal, reaccionando así aisladamente a valores de percepción distintos de aquellos que disparaban la respuesta principal o específica.

Por otra parte, las respuestas instintivas específicas se producen cuando ciertos valores de percepción coinciden en forma más o menos precisa con aquellos de origen genéticos que tienen asociada una respuesta igualmente precisa. Aunque parezca difícil de “creer” estas respuestas se dispararán mecánicamente sin producir sensaciones previas, es decir se activarán inmediatamente sin que medie ningún otro proceso mental, y toda sensación posterior a este tipo de respuesta obedecerá a los efectos residuales que persistan una vez que se haya ejecutado la acción concreta. Por el contrario, las respuestas instintivas inespecíficas se originarán cuando una percepción registre valores cercanos pero no iguales a los necesarios para activar la respuesta específica. En estas condiciones las sensaciones constituyen respuestas parciales, algo así como versiones atenuadas, que no son capaces de generar por si solas movimientos específicos, pero en cambio nos permitirán evaluar una percepción en términos de gusto. Veamos un ejemplo, al poner la mano sobre un objeto que está ligeramente caliente nos tomaremos un tiempo para decidir si esa temperatura nos agrada o no, esta actitud corresponde a la operación de la respuesta inespecífica. Por el contrario, si el objeto está muy caliente retiraremos la mano de inmediato, casi sin sentir realmente, está respuesta corresponderá a una específica. Las sensaciones que evaluemos posteriormente, mientras nos soplemos la mano, corresponderán a los efectos residuales de haber expuesto la mano a un calor excesivo.

Resulta entonces, que las sensaciones por no constituir respuestas específicas, no forman parte de las instrucciones instintivas que han evolucionado por medio de la selección y que responden a las acciones biológicamente más importantes que el organismo debe ejecutar para asegurarse su subsistencia y reproducción. Digamos que las sensaciones nos permitirán explorar sin rumbo fijo, toda vez que siempre nos podremos dejar llevar “libremente” por nuestros gustos, hasta que una condición orgánica apremiante nos apresure a satisfacer ese requerimiento mediante las instrucciones instintivas especificas. Un ejemplo de esto puede ser la comida que ingerimos simplemente por que nos gusta, pero que nuestro cuerpo no necesita realmente, por el contrario, cuando la falta de alimento es importante, el cuerpo la exigirá al margen del gusto, y es así como en esas condiciones estaremos dispuesto a comer cualquier cosa. Un segundo ejemplo algo más prosaico, se produce cuando nos dan ganas de ir al baño, si la necesidad es menor, buscaremos con paciencia un baño que nos agrade, esta búsqueda la haremos con la calma suficiente como para respetar las buenas costumbres, ahora bien, si la urgencia aumenta perderemos toda parsimonia y compostura hasta el punto en que buscaremos satisfacer nuestra necesidad de cualquier modo, aún en las peores condiciones, una vez resuelto el problema, recién ahí, nos pondremos a alegar de lo malas que eran esas condiciones.

Todo esto ocurre de forma tan natural, tan habitual, que nos parece perfectamente lógico que así sea, no tiene nada de extraño. Pues bien, de eso trata toda esta explicación, de hallar respuestas que expliquen sin acomodar ni sesgar los hechos, cómo es que las cosas perfectamente normales tienen una explicación en procesos biológicos igual de normales.

Otro elemento indispensable en la formación de conductas relacionadas con los procesos mentales humanos, es la posibilidad de combinar los elementos de los diferentes recuerdos para formar unos nuevos.

Hemos afirmado que todo recuerdo tendrá su origen en el registro de referencias de las sensaciones provocadas por los actos perceptivos, luego, como cada parte o elemento dentro del conjunto percibido generará sensaciones distintas, ellos podrán ser recuperados en forma independiente, así al recordar un color, podremos hacerlo con total prescindencia del objeto que lo contenga, lo mismo que una forma, o un olor, etc. Este hecho es tan notorio, que invariablemente la descripción de cualquier recuerdo comenzará por aquello que más nos haya llamado la atención, o lo que es igual, que nos haya provocado las sensaciones más intensas. Al respecto es interesante destacar, que muchas de las cosas cotidianas que percibimos de adultos, no nos parece que causen ninguna sensación, y esto es precisamente así, porque esas cosas fueron incorporadas como recuerdos hace mucho tiempo, cuando las vimos por primera vez, y cuando sí nos llamaron la atención.

Por otra parte, la recuperación de un recuerdo se producirá cuando se de una coincidencia espontánea entre éste y una percepción, (asociación inconciente) o cuando el organismo requiera satisfacer un requerimiento orgánico que demande realizar una búsqueda externa que implique pensar. (Búsqueda conciente)

Toda búsqueda que el organismo requiera ejecutar, sea conciente o no, comenzará siempre al interior del mismo, lo cual significa que antes de que un individuo emprenda cualquier acción en el medio externo, las instrucciones que generan la búsqueda, procesarán todos los contenidos relacionados con ella que se encuentren tanto en la memoria genética como en la adquirida. (Es posible que en ese mismo orden) La parte de este proceso en que se revisan y evalúan los contenidos de la memoria adquirida, es la que llamamos pensar. Luego, no existirán búsquedas “concientes” sin pensamiento. De hecho la conciencia surge (emerge, dirán algunos) en el acto mismo de pensar, puesto que lo que normalmente asociamos con ella implica necesariamente evaluar los recuerdos de las actuaciones propias. A mayor cantidad de recuerdos de experiencias diversas, mayor conciencia. (En rigor no hay búsqueda que no sea ordenada por el organismo, la aparente existencia de un yo distinto e independiente, es bastante más largo de explicar, pero la explicación existe).

Durante el proceso de pensar, los elementos recordados podrán ser combinados libremente, (por el propio organismo) si la relación entre ellos es consecuente con lo que se busca para dar satisfacción a la necesidad que la motive. Tal vez lo que podría generar algunas dudas sea justamente la naturaleza de las necesidades humanas. Respecto de esto, afirmamos sin duda alguna, que todas ellas son de origen orgánico, pues si bien, es evidente que existirán las relacionadas directamente con la operación de procesos metabólicos y de reproducción, las vinculadas al gusto también serán de origen orgánico, justamente porque el gusto es el resultado de la operación de las respuestas instintivas inespecíficas. (Si de repente sentimos una necesidad imperiosa de tener un auto nuevo, ello se deberá a que nos gustaría tenerlo, por el puro gusto, y esa será la necesidad orgánica, eso si, una perfectamente prescindible).

Claramente, los elementos de memoria que utilizaremos con mayor frecuencia a la hora de buscar una solución cualquiera, serán aquellos que tengamos más presentes, que nos gusten más, o dicho de otro modo, nuestros preferidos, así que, construir soluciones con ellos resultará lo habitual. (Toda forma de actuar de un individuo particular, contendrá multitud de elementos recurrentes).

No obstante la gente no anda por ahí diciendo que cree en dios porque le gusta, ni emprende una batalla, o defiende causas varias por la misma razón, sin embargo tras las declaraciones, hay procesos mentales cuya lógica biológica está fundada en el gusto y las preferencias, a pesar de que queramos que nuestras decisiones parezcan surgidas como frutos de análisis objetivos, “racionales”, o carentes de “emocionalidad”. Pues resulta exactamente lo contrario, no existe decisión propia que no esté influida por nuestro gusto, aún aquellas que representen el mal menor, o la menor cantidad de disgusto. (La satisfacción, o consuelo del que se flagela o inmola por cualquier causa, debe ser mucho mayor que el dolor o sufrimiento que se infiera. Si no fuese así, no existirían entre otros, el boxeo o los deportes de alto riesgo).

Con todo, lo más importante de los procesos mentales con los cuales construimos soluciones, mediante la combinación de diferentes elementos de memoria, es que estos, precisamente por pertenecer a recuerdos distintos, no representan en su conjunto a un recuerdo real obtenido en un mismo evento perceptivo, sino que esta construcción representará a uno imaginario o fruto de la imaginación. Es muy probable que la mayor parte de todos los recuerdos de los seres humanos, contengan elementos imaginarios. De hecho, es posible que no existan en lo absoluto los recuerdos que abarquen toda el área de la percepción y sean estrictamente literales. Sin embargo también es cierto que habrán combinaciones de elementos que den como resultado, unas situaciones imaginarias más posibles que otras.

Consecuentemente con todo lo anterior, una creencia surgirá de una elaboración mental que implique, básicamente, el deseo (necesidad de satisfacer una búsqueda basada en el gusto) de encontrar una respuesta, explicación, o forma de solución de un problema cualquiera, a partir de imaginarla como real, o posible de alcanzar.

Hecha esta descripción sumamente resumida de los principales aspectos a considerar en la formación de las conductas humanas de origen mental, veremos como ellos constituyen el elemento central en la construcción de la cultura.

Digamos que al igual que toda conducta individual, las colectivas o sociales, también estarán determinadas inicialmente por instrucciones instintivas específicas. Como estas instrucciones se encuentra en la memoria genética, se activarán cuando las condiciones orgánicas coincidan con las que sean percibidas en el medio ambiente, o dicho de otro modo, cuando el individuo esté receptivo a los cambios en éste. En estas circunstancias no se entiende la existencia de una memoria adquirida sino como una alteración o un exceso, en la capacidad de percibir y reaccionar a percepciones para las cuales no existen o no se han formado respuestas instintivas específicas. Es muy probable que la mayor parte de estas respuestas se originaran con anterioridad al surgimiento de los mamíferos.

En cualquier caso, y sea como fuere, siendo un hecho que la memoria adquirida existe y que ella registra valores de sensaciones. Podemos afirmar, que a diferencia de lo que ocurre con el “conocimiento genético”, que será interpretado del mismo modo por todos los individuos de la especie, los recuerdos (adquiridos por la vía de la percepción y la experiencia) serán distintos entre cada uno de ellos. (Siempre dentro de ciertos rangos).

Así que la primera condición indispensable para el desarrollo de una “cultura” es que las conductas de los individuos estén, al menos en parte, motivadas por el registro y uso de sus propias experiencias, y esto no puede lograrse sin la existencia de una memoria adquirida.

La segunda condición indispensable es que, una vez generados los recuerdos, debe existir la capacidad de combinar sus diferentes elementos para crear con ellos recuerdos imaginarios originales. Sólo cuando estos sean utilizados para proyectar situaciones que no se han vivido, pero que se suponen posibles, se producirán las creencias. Las creencias pueden ser tan simples como por ejemplo, esperar a que algo ocurra sólo porque se recuerda que ya ocurrió antes. Así que el principio motor de las creencias puede estar presente en muchas especies. Es posible que, mientras más complejas sean las construcciones imaginarias, más complejas serán también las creencias y las relaciones sociales que se puedan elaborar con ellas.

En consecuencia, si cada miembro de una agrupación comienza a actuar de acuerdo a sus experiencias, y a las ideas que pueda deducir de estas, lo más probable es que el ancestral orden genético de relaciones sociales tienda a romperse, lo mismo que ocurre en una familia numerosa cuando cada uno quiere hacer lo que le quiere, (por que le gusta) al margen de la colaboración en la satisfacción de las necesidades del conjunto. Tanto en caso de la familia como en el de una comunidad mayor, la solución a este problema comienza con el establecimiento de reglas. La enorme diferencia entre las reglas instintivas específicas, con las que adopten los miembros de la agrupación con ideas propias, es que estas últimas serán obtenidas por medio de acuerdos originales, que eventualmente pueden ser discutidos y rechazados, posibilidad que no existe entre las de origen genético. La gran variedad de acuerdos distintos que los seres humanos pueden alcanzar, obedecerá exclusivamente a los argumentos imaginarios que los integrantes de cada comunidad en particular sean capaces de crear y aceptar.

Así que la cultura comienza con la construcción de acuerdos aún cuando sean tácitos y se hayan alcanzado a través de gestos, siempre y cuando estos no obedezcan a formas instintivas de comunicación (las abejas no tienen una cultura, lo suyo es una forma de operar instintiva específica). Obviamente todo acuerdo o consenso se buscará para coexistir (por muy precaria o efímera que sea la coexistencia) pero el hecho de que la haya, implica un modus vivendi que significará la obtención de alguna ventaja para quienes participen de él.

Luego una cultura determinada surge espontáneamente como modelo de relación social, cuando individuos pertenecientes a una o diferentes agrupaciones, intentan comunicar algo que debe ser explicado para obtener la colaboración o participación de los demás, puesto que de hecho los elementos culturales siempre deberán ser explicados. (Las creencias desarrolladas en solitario obviamente no influirán en la comunidad si no son expuestas)

Por otra parte, toda explicación constituye la manifestación de una creencia, aún cuando ella este referida a hechos o eventos ocurridos en el entorno natural, puesto que quien los expone necesariamente interpreta la realidad para poder comunicarla, y toda interpretación no es la realidad, ya que ésta es una sola y es ella misma. Es precisamente en el evento de la explicación que surge la comunicación y el lenguaje. (Las instrucciones instintivas específicas no requieren ser explicadas ni comprendidas, simplemente ejecutadas, el valor de la realidad para estas instrucciones está en la propia selección natural)

Así que lo que comparten (nominalmente) todos los individuos de una misma cultura son sus creencias, las cuales influenciarán todos los demás actos de sus vidas. Las creencias de individuos particulares son la causa primera de la formación de una cultura, de su transformación, y de su extinción. Por mucho que posteriormente hayan otros aportes, también individuales, que contribuyan a la expansión y diversificación de las creencias.

Resumiendo diremos que, una forma cultural cualquiera constituye un modelo de relación social, basado en la coexistencia consensuada entre creencias diferentes, las cuales norman las relaciones y las actividades de los individuos dentro de esa comunidad. El predominio de ciertas expresiones concretas dentro de cada cultura, representarán el balance de poder de cada creencia en particular.

Como toda cultura se estructurará en torno a lo que sus integrantes imaginen y crean, es decir, surja de la combinación de múltiples elaboraciones mentales individuales, sus fundamentos serán tan abstractos como las ideas en que se base, aunque aquellos tengan su origen primigenio en la observación de fenómenos reales o naturales. Las obras materiales desarrolladas en el contexto de las creencias de esas culturas, sólo tendrán pleno sentido para ellas mismas y para quienes las compartan.

Sergio Aranda Klein
Chile