Un chileno inmerso en la isla

27 febrero 2016

Por Ernesto Cuní -
Cuba Literaria. Portal literatura Cubana
El libro Yemayá, la virgen del mar de Baracoa y otros cuentos (Sociedad de Escritores de Chile, 2012) del escritor chileno Luis Eduardo Aguilera, fue presentado en la Casa Memorial Salvador Allende, de la capital.
 Al lanzamiento asistieron el cónsul de la Embajada de la República de Chile en Cuba, Excelentísimo Señor Fernando Morales, así como el primer secretario, señor Rodrigo Homes; representantes del cuerpo diplomático acreditado en La Habana de los países de Venezuela, Ecuador y Chile; residentes chilenos en Cuba; integrantes del Comité Internacional para la liberación de los cinco; miembros del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), y público en general.
 Las palabras centrales fueron dichas por el periodista José Miguel Ortiz a nombre del director, guionista y conductor de programas de radio, Hernán Iglesias Vilar, quien además es prologuista del volumen.
 Según afirmación de Iglesias Vilar, Luis recoge «su imagen de Cuba a través de los tres cuentos que integran este libro: “Yemayá, la virgen del mar de Baracoa”; “En el paseo del Prado la vida es un sueño”, y “La heredera de Ochún, no se encuentra sola”; matizado todo con música y poesía en un discurso que inserta lo mágico y lo real, con un lenguaje a ratos cinematográfico, a ratos lírico, que permite al lector transitar por atmósferas y planos sin perder el interés», atestigua.
 Aguilera es un hombre atrapado entre dos tierras: Chile-Cuba y Cuba-Chile. En varios momentos ha visitado nuestra nación y en ella ha recibido el abrazo fraternal de sus habitantes, captando “las mezclas que yacen en nuestra identidad... los colores indefinibles de una naturaleza caprichosa, la polifonía de los sonidos de nuestros montes y nuestras voces”; sin renunciar a “su atrevimiento con la mulatez abrasadora del amor de mujer cubana”, enfatiza el prologuista.
 Refiere que el ojo aguzado de Aguilera nos revela nuestra propia cubanía, y a la vez, nos permite acercarnos al gran universo estético e ideológico de este literato, y a su amplio imaginario, por lo que concluyó: “Gracias a Luis por estos cuentos, tan de él como nuestros; por redescubrirnos el asombro de una cotidianidad que a veces no percibimos... y por llevar la imagen de esta isla al mundo”.
 Luis agradeció la presencia de todos y destacó la belleza natural y humana de la denominada Llave del Golfo: “Escribí otro libro dedicado a Cuba destacando su belleza, quizá ustedes como tienen tan cerca estas bellas cosas no las ven; me pregunto: ¿De dónde viene tanto cariño?”, acentúa y responde sentir lo mismo por la isla al rememorar a varias figuras ilustres de Chile que vinieron a la isla: “Vengo de la tierra de Gabriela Mistral, por ahí debe venir ese cariño a Cuba”, explicó.
 No escapó a sus consideraciones sobre el sistema religioso cubano -del cual es estudioso- el denominado sincretismo, “leí a Barnet y a otros que estudian este tema, investigué y ahí está el resultado en este libro”, aseguró.
 El libro, ganador del Concurso nacional del Libro y la Literatura, Fondo del Libro, línea Fomento Creación literaria 2009, ha tenido buenos comentarios de la crítica especializada; el autor asevera que “es un libro con mucha madurez”. Considera fundamental para la experiencias de su quehacer en Cuba, una frase de Eduardo Galeano: “Las ciudades se leen con los pies, lentamente”; de ahí que Luis, semejante al rumor de las olas y el viento que acarician a esta isla en todas direcciones, la haya recorrido en su extensión: “No vengo a Cuba como turista, vengo como un cubano más, esa es la manera de conocer la gente de acá, eso es lo que he hecho en este libro, palpar al pueblo cubano, los pasajes e historias de este país”, indicó.

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