La Juventud y el derecho Laboral‏

09 enero 2015

Autor: Economista. César  Risso

La ley de promoción del empleo juvenil, es una arremetida del capital contra los trabajadores. Es una política burguesa, que bajo la forma de política nacionalista e inclusiva, asumen sus
 representantes en el gobierno.

Este régimen laboral es con el que sueña la burguesía, que durante décadas ha venido reclamando la disminución o eliminación de los “sobrecostos laborales”.  Estos en realidad son derechos conquistados por los trabajadores. Pero, en un régimen burgués, ya sea abiertamente neoliberal o
nacionalista pequeñoburgués, o cualquiera otra variante burguesa, la confrontación entre los trabajadores y la burguesía es permanente.  Y aunque en la lucha, la clase trabajadora actúe como si el triunfo fuese total y definitivo, es decir, eterno, mientras exista el sistema capitalista, nada es
definitivo en cuanto a los derechos laborales, porque al fin y al cabo, estas conquistas se dan en el marco del mismo sistema capitalista, es decir, son conquistas que atienden a las mejores condiciones en que los trabajadores venden su fuerza de trabajo, sin dejar de ser explotados, pues la ganancia
en sus diversas formas, no es otra cosa que TRABAJO NO REMUNERADO.

La burguesía tiene su ejército de intelectuales asalariados, que en el mundo y en el Perú trabajan para justificar la agresión del capital contra el trabajo, y para denostar contra las luchas de los trabajadores por sus derechos.

La informalidad contra la que dicen luchar los representantes políticos de la burguesía, sin enfrentarla abiertamente, fue creada por las políticas burguesas a nivel mundial, y aplicadas en nuestro país por el títere de la burguesía mundial, Alberto Fujimori, quien fue uno de sus más fieles discípulos.

Esta informalidad es una política que aplicó la burguesía, con la que las empresas lograron desprenderse de un buen número de trabajadores formales, para no seguir asumiendo los derechos laborales. De modo que lo que antes se generaba dentro de su propia empresa, a nivel de bienes
intermedios o de servicios, se trasladó, con los mismos trabajadores, a la informalidad.  Con esto la burguesía logró varios beneficios: uno de ellos fue disminuir la “carga laboral”, logrando tener menos trabajadores.  Otra ventaja con esta política fue la de obtener los bienes intermedios y servicios que estas empresas producían internamente , a precios más bajos , pues la informalidad genera en el propietario del negocio informal la sensación de que es un propietario burgués , que trabaja en función de la ganancia ; esta sensación o mentalidad del informal lo convence de que sus ingresos son
utilidades ; pero estas son en realidad los salarios que no reciben la esposa ni los hijos del propietario informal , en su condición de trabajadores no remunerados.  Así, en promedio, cuando la empresa formal contrata a una empresa informal , paga por el bien o servicio menos de lo que pagaría por los cuatro trabajadores de esta ( Según el INEI el promedio de personas por hogar es de cuatro ).

Esta trampa, que se ha ido elaborando teóricamente , con el llamado emprendedurismo , y con la falsa necesidad de formalizar a este sector , es la coartada de la burguesía para explotar aún más a los trabajadores.

En la década de los noventa, las grandes empresas despedían a los trabajadores mayores y los reemplazaban por jóvenes.  Esta fue una política masiva.

Sabido es que sin recortar los derechos, los jóvenes que recién se incorporan al mercado laboral reciben una remuneración menor en comparación con aquellos que llevan varios años trabajando
y que en consecuencia tienen más experiencia.  Pero esto no le basta a la burguesía, porque de lo que se trata es hacer extensiva la ley de promoción del empleo juvenil a todos los trabajadores.
Es decir, quieren universalizar el régimen laboral juvenil, para aumentar la Explotación de todos los trabajadores, y así aumentar sus ganancias.

Esta arremetida burguesa, le pasará la factura a la propia burguesía, pues los menores ingresos de los jóvenes se traducirán en menores ingresos de las empresas por ventas.  Si de lo que se trata con esta ley es sortear la crisis económica, lo cual es una oportunidad para recortar los derechos
laborales , entonces las contradicciones de la burguesía operarán en el sentido de acelerar la crisis y de hacerla más aguda.

Cualquier medida anticrisis no anula la crisis económica; solo puede retrasarla, haciendo que cuando estalle sea más aguda.

La Ley en mención señala, en el artículo primero, que: “ tiene por objeto mejorar la empleabilidad y promover la contratación de jóvenes desocupados para que cuenten con mayores oportunidades de
acceso al mercado laboral a través de un empleo de calidad con protección social. ”

Con la intención de presentar esta Ley de la forma más acogedora para los jóvenes, se dice que busca promover mayores oportunidades para los jóvenes, a través de un empleo de calidad.
La pregunta que nos hacemos es, qué entiende este gobierno por calidad en el empleo. Porque lo que proponen es menos derechos, es decir, justamente lo contrario de lo que afirman es el
objetivo de la Ley.

Es decir, que esta norma al disminuir los derechos de los jóvenes, generará a las empresas utilidades tan considerables, que estas se verán motivadas a pagar las multas adeudadas, para poder acceder a este beneficio. Esto pone en evidencia a los verdaderos beneficiarios de la Ley....

Si se trata de otorgarles derechos a quienes no los tienen, tratando de favorecer a los jóvenes, como argumentan los defensores de los intereses de la burguesía, tendríamos que considerar a los jóvenes como unos privilegiados.  La razón es simple. “ En la propuesta de nuevas inversiones de este gobierno, que como hemos visto apuntan a generar ganancias para la burguesía , no se dice nada de la grave situación de los trabajadores con respecto a que la Remuneración Mínima Vital (RMV) está por debajo
de la Canasta Básica Familiar ; ni en relación a la tasa de incumplimiento de pago de la RMV, que es de 50% en promedio a nivel nacional; ni del exceso de horas trabajadas semanalmente , que en Lima Metropolitana y el Resto Urbano es en promedio de 73 horas , situación en la que se encuentra la tercera parte de los trabajadores.”


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