Ricardo Falla Barreda: Poemas

18 septiembre 2011

A UN VERSO QUE LLEGA

Es el día de todos los días
a quien los versos le dieron fuego
forma de vista
para consumirme suavemente como una brasa
abrazada inalterablemente a tu nombre

Y te siento
y te consumo
en esta noche brillante
donde nada se ve
pero todo brilla
y poniendo mis ojos fuera del alcance de la tiniebla
y sin perder de vista lo que la memoria guarda
insolente
quedo centelleante
como este amor que me aprieta
que me hace pensar en lo que amas
en los poemas que se hicieron a tu lado
y nunca leíste con tu nombre

Y pienso en ti y en mi esencia de hombre
y te veo en el aire con tus sueños
avanzar hacia mí mientras sonríes
y vuelvo a pensar en ti
y te veo mirando por la ventana la vida de cada gota de agua
al sol que no llegaba pero sentías mientras tocabas
la refrescante vida que brotó de ti
y de todo lo que amaste con poemas no leídos

Y me doy cuenta que es tarde en esta noche
de presagios y silencios
y escribo para dibujarte con mis ojos
y se colorea la tiniebla a la intemperie
de esta oscuridad que me hace ver lo que amo
Y te veo abiertamente sentada ante mí
mostrando la alegría del mundo
por tu poesía agitada encima de la tierra
y me hablas encantada de silencio y vida
y me descubres los augurios de tus ojos
los sentimientos de soledad
disfrazados de preguntas con fondo destructivo
de tus ansias de vivir lo que tus sueños desvelaron
mientras tendida en la cama
creías dormir esperando lo que no veías
y mi cuerpo de ensoñador implacable
tiembla una y otra vez
como este frío enloquecido
que me envuelve pero me resisto
guardándome en el corazón
y pienso en rostro
en tu sonrisa de aire clásico
en tu vientre paradisiaco
en la luz perfecta que te prende
y en todo ello que te hace trascender
por encima de lo puramente bello

Si amor mío
estas ahí
en el silencio seco de este cigarro que fumo
en la botella de agua al pie de mi cama
en la razón que busca el adentro de cada sombra
Si amor
estas ahí
en el poema aunque no esté a tu lado
en los modos del tiempo
en la palabra
y en lo que queda de mi palabra
en mi voz
en el día
en cada noche - día que empieza
en la ternura indecible de cada hora

No digas nada
es hora de volar
como una hoja en blanco
Espérame
Enciéndete
Hoy la poesía nos consume.

EPISTOLA A AMARILIS

Te escribo Amarilis porque la oscuridad y el olvido
impiden que el agua dulce moje los colores
que te hacen para siempre día
sonido de tiempo
sílaba
flor de ti
Te escribo Amarilis porque soy el que ha velado sin saber
lo más remoto de las palabras lavadas suavemente
por tus manos
sin que el ruido cale
las reglas de tu paz
Te escribo porque una voz que me viene de lejos
me hace ver los bordes penumbrosos del silencio
como el aire helado capaz de congelar los sentimientos
de hablar con alguien
Te escribo porque es imposible desnudar la poesía
sin que las sutilezas de cada momento
me abrumen de preguntas
por la silva a la altura de tu ser

Y el agudo sonido capaz de ocultarlo todo
tiende un puente a los laberintos del mundo
Así te veo tendida en la mañana
cruzo por los dibujos de cada letra
atisbo el papel lleno de fechas y tachas
exhibir el fondo de tu vida escrita
sin que nadie sepa
y los versos nutridos de esencias antiguas
dejan ver el rumor de la noche
las manos a tientas
el deliberado beso que no sientes
el crepúsculo
el titilar que se apaga
la sombra
la vida

Querida Amarilis
esta es la búsqueda
éstas son las manos que tocan el poema
aquí se abre el pecho
de amor aquí reciben
los buscadores de encantos
los nombres que construiste junto a una vela que se apaga

Amarilis
es el tiempo del hombre cargado de momentos
el camino lleno de matinales deseos
el regresar sin adiós
a la hora de dormir sin ensueño
preguntando por qué mi mano tocó la tuya
si tan sólo quería besarla
pensando lo que tus dedos ocultan

Pero me escribiste Amarilis llenándome de ilusión
Ignoro si lo hiciste un día triste
porque mi nombre no está en tu poema
no están los surtidores de recuerdos
ni tu caminar volteando la cabeza

Y trato de imaginarte
poetisa de la incógnita
entonando madrigales a una rosa
cuando tú eres la amarilis
fina y enterísima
a la música
en flor de frescura
en flor de vida solitaria
coloreada y entera de hojas
llanto y sonrisa vacilante
flor única
que supo amar lo amado
escribir lo deseado
llenarse de esencias
el vientre
y derramar sobre el alma
todo lo que es posible a los amores

y bajo la aventura de tomar cada palabra
puesta en el lugar donde todo es pregunta
nos diste alegría de encanto al alba
bajo una frondosa noche azul
con la idea depositada en la imagen
olvidándonos de nosotros y de cada uno de nosotros
para que tus pétalos de flor pintada
muestren el clamor de la tierra árida

Y te veo Amarilis
porque eres una surtidora de poemas
porque eres una surtidora
porque eres un poema
estás en mi vida
en esta estancia ignorada que es mi vida
donde la memoria me entrega en oleadas
todo lo que la tierra necesita para aguantar el polvo

Te leo Amarilis
en estos años que transito al irremediable
destino de la soledad en piedra
y te vuelvo a imaginar escribiendo
sobre las tensiones entre el morir y el nacer
entre el orto y el cenit
la claridad del alma y la palidez del rostro
porque en los resplandores matinales
te alojaste
enramada
como una ave dejando una estela ardiendo
en el pecho con su impresionante música

Y el tiempo de tu vida
me viene en una extraña mezcla de pasión romántica
y pinturas multicolores
que me parece estar en una fiesta
y estás allí
viva
caminando en medio de tu cuarto
llevándote la mano a la frente
escuchando música de guitarra y flauta
escribiendo a través de una luz al amor
que te viene a borbotones escribiendo
con densidad sobre el destino de tu poema
y te libras liberando al tiempo
y te libras liberando las pasiones quietas
mientras los secretos se descuelgan
sin revelar tu firma en temor
a los vigilantes
hasta quedar en la oscuridad absoluta

Pero el poema creado en olor de escritura
llena las secretas intensiones de un hombre como yo
existente de pensamiento
hurtador de libertades al tiempo
ojo vivo del fulgor y la fresca aurora
que sabe arrojarse a la ilusión
provocada por una palabra en vuelo

Amarilis
poetisa del tiempo en sosiego
porque Abelardo no fue un poema entre las rosas
sino la ilusión que ahora siente lo que somos tú y yo
el canto amoroso llevado a la ofrenda
más que la hora que perdió el tiempo
más que la nostalgia por la flor delirante
Amarilis
Flor sin forma
Color sin pintura
Poema de rutina
Letra sin gramática
Los que han escrito escribiendo
sobre el mundo de tu poetizar
nos recuerdan cómo el olvido deforma
lo que hay en el mundo

Pero tú como idilio eterno
danos el lugar exacto por donde asciende el aire
en esta imagen
en esta tierra
en el tiempo esculpido por la luz
y así sabremos cómo eras
y cómo fuiste en la tierra y en la frente

Amarilis
sonido de tiempo
voz que sorprende
habítame
habítanos
flor de ti
cántico
sílaba
vida.

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