LA ORACIÓN DEL JUSTO

05 abril 2018

Un día en la campiña de Huacho, una señora que venía todos los días montada en su burrito a la ciudad muy de mañana para vender su zanahoria y algunos choclos que cosechaba en su huerto, se encontró con tres señores que buscaban a un conocido  brujo de la campiña. Ella sin pensarlo dos veces hizo un alto en su camino, de su alforja sacó una biblia y  respondió: ¿Para que buscan ustedes a un brujo si el único que tiene poder sobre todo mal es el Señor Jesucristo?,  aquí en su palabra dice claramente “Yo soy el camino la verdad y la vida, el que cree en mí aunque esté muerto vivirá”  (Juan 14. 6). Pero ellos comenzaron a reírse y burlarse de sus palabras.
La señora muy humilde y con mucho amor que solo es característico en personas que tienen a Cristo en su corazón, volvió a leerles otro pasaje bíblico  cosa que ellos al unísono respondieron:
- Qué cosa dice usted, como que nosotros seremos salvo por Fe, si no vemos a nadie mas aquí, como vamos a entregarle nuestra vida a Jesús. Encamine su burrito hacia Huacho, señora, que de tanto escucharla  ya no sabemos qué brujo buscábamos.
-Ella les contestó muy seria: Hoy es miércoles y en el mercado la venta es muy baja, prefiero acompañarlos y seguir hablando de mi Dios, un Dios vivo y misericordioso capaz de cambiar el corazón duro del hombre.
- Con las voces un tanto enfadadas, ellos le dijeron: Señora, cómo le vamos a decir a usted que nosotros no venimos a buscar a Cristo, sino a un brujo o curandero, el más famoso de Huacho.
-Eso es imposible mis queridos señores, replicó la señora, yo les puedo llevar donde el mejor curandero de todo el universo y Él está aquí, solo tienen que aceptar comunicarse y él los atenderá.
-Esta vieja está loca, dijeron entre risas  los foráneos tercamente.
Ella amigablemente les contestó: El señor dice en sus santa escritura: Solo al señor tu Dios adorarás y a Él solo servirás (Mateo 4.10)
Tanto escuchar a la señora que se les cruzó aquel día en el camino, estos tipos optaron por llevarle la corriente a la señora y le dijeron:
-Está bien, a ver dónde está el supuesto curador de males incurables, yo estoy muy mal, tengo una enfermedad incurable, quiero que me vea y solo así podré creer en todas las palabras que nos dijo.
Ella se postró de rodillas delante de ellos y comenzó a orar
Los tipos comenzaron a experimentar cosas nunca antes conocidas por ellos, las lágrima corrían por sus mejillas, el Espíritu del Señor se había apoderado de ellos. Al término de la oración, ellos se rindieron al Señor aceptaron a Jesús como su Salvador, aceptaron ser libres del pecado  y bendijeron su santo nombre. De rodillas oraron con mucha fe en nuestro señor Jesucristo.
Justamente dice el Señor en su palabra en Santiago 5.16: “La oración eficaz del justo, puede mucho”
Una vez terminada la oración, tomados de la mano de la señora que estaba de rodillas junto a ellos, dieron gracias a Dios por su gran amor, y por haber puesto en su camino a esta   humilde señora.
El lugar del encuentro fue muy cerca de la plaza de Luriama, silencio total, solo se escuchaba el ulular del agua que discurre por la acequia y el zumbido de las hojas al rozarles el viento.
Ellos muy contentos le dan la mano a la señora “Luchita”, como dijo que la llamaran, ellos se identificaron como Óscar, Julio y Félix.
Los cuatro junto al burrito “Pechocho” se dirigieron a casa de la señora Luchita que quedaba a unas cuadras antes de la plaza de  Luriama, muy cerca a Zapata, donde prosiguieron adorando a Dios y orando por la enfermedad de Oscar, el enfermo de males incurables y que según el solo un brujo podría curarlo ya que la ciencia médica lo había desahuciado, pero gracias a esta hija de Dios, por  su insistencia y  su pasión por las almas  logró que estos tres caballeros se arrepintieran y entregasen sus vidas al Señor.
Luchita les invitó almuerzo y pasaron casi todo el día en su casa, Óscar se sentía aliviado de sus males, Julio y Félix se sentían muy felices por ser ahora hijos de Dios, de un Dios Vivo y Poderoso.
Ese día por la noche asistieron a la Iglesia donde se congregaba Luchita, el Pastor oró por ellos, los hermanos oraron por la salud de Óscar y al término del culto de oración se fueron a sus casas como nuevas criaturas, felices por tener el Espíritu de Dios con ellos.


Reflexión.

Hermanos que grande es el poder de la oración, el señor nos dice en Isaías 65: 24 “Antes de que pidas, yo Responderé”;  En Inglaterra  el Rey decretó tres días de ayuno y oración, y salieron 800,000 soldados Nazis que estaban acuartelados   en el cerco de Dunquerque.

La Oración es la  columna vertebral en todo creyente, por medio de ella nos comunicamos directamente con nuestro Dios, recuerda el pasaje de Jeremías 33:3 donde nos dice: Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.

Entonces que nos falta, la hermana Luchita creía en todas las promesas del Señor y ahí están los resultados,  tres hombres de corazón duro se entregaron al señor, ella se acordó lo que el señor nos promete en Filipenses 4:6-7; Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Hermanos, tenemos un Padre que a diario nos escucha y nos da todo su amor, cuantos Oscares, Julios y Félix habrán por el mundo buscando brujos para sanar sus males y no lo hayan ni lo hallarán, tenemos que pedir a nuestro Señor en Oración mas sabiduría y constancia como lo tuvo Luchita, recuerda el pasaje de Marcos 11:20-24. Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

Hermano recuerda todo aquel que llama es escuchado, aquel que pide recibirá, entonces dobla tu rodillas y habla con Dios todos los días, el señor nos dice en Santiago 5:13  ¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas. 

Julio Solórzano Murga

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