MOVIMIENTO SINDICAL EN HUACHO AÑO 1916-1917 (Parte 1)

05 junio 2017

Unión de Jornaleros de Huacho:


El 28 de agosto de 1916 en la hacienda “Chacaca” se inicia una huelga general por parte de los jornaleros de dicha hacienda solicitando mejoras salariales y la eliminación de los monopolios en la venta de víveres de primera necesidad.
El reclamo de los trabajadores del campo se fue agudizando cada día mas, ya al 31 de agosto del mismo año se unieron los trabajadores de las haciendas: Mazo, Ingenio, Loza, Humaya y Vilcahuaura, haciendo un total aproximado de 3000 jornaleros en pie de lucha.
La situación se fue agravando cada vez mas pues la huelga se estaba generalizando en todo el valle de Huaura y Sayán, el temor y el pánico en los hacendados se acrecentaban por lo que se ven en la imperiosa necesidad de buscar apoyo y protección en la ciudad de Lima.
El 01 de setiembre de 1916 llega a la ciudad de Huacho un tren con 170 militares armados al mando del prefecto de Lima coronel Edgardo Arenas.

El señor Loli Arnao subprefecto de la provincia de Chancay se compromete con los jornaleros a tener una reunión urgente con los hacendados para el día sábado 02 de setiembre a las 09. 00 a.m. donde solo se presentaron los representantes de los jornaleros, mas no los señores hacendados burlándose de la convocatoria de la máxima autoridad de la provincia.
Los jornaleros estaban presentados por los siguientes delegados: Lorenzo Inocente y Pablo Fernández por la hacienda Chacaca, Manuel Grados y Tomás Loza por la hacienda Loza, Félix de la Cruz y Manuel Collantes por la hacienda el Ingenio, Apolinario Saénz y Blas Maturrano por la hacienda Capellanía, Santos Romero y Octavio Aparicio por la hacienda Mazo.

Muerte de Ernesto Villanueva Maturrano y Cayetano Romero Chinga:

Como se puede apreciar gran parte de los jornaleros en pie de lucha eran oriundos de nuestra campiña Huachana, aproximadamente a las 2.00 p.m. los jornaleros exasperados y burlados por los hacendados protestan enérgicamente frente a la oficina del subprefecto donde después de casi una hora de protesta un contingente de militares al mando del alférez Ayarza, intenta reprimir a los manifestantes haciendo uso de sus armas de reglamento se enfrentaron a la masa trabajadora muriendo dos jornaleros campiñeros don Ernesto Villanueva Maturrano de Luriama y don Cayetano Romero Chinga de Hualmay.

Negociaciones entre los Hacendados y Jornaleros en conflicto:

El 16 de septiembre de 1916 en el local de la Liga Agraria, las partes en conflicto representados por parte de los hacendados los siguientes propietarios: Demetrio Aspiazu, Luís Fumagalli, Guillermo Salinas Cossio, J.W.Stockes, José Francisco Crousillat, con sus respectivos abogados. Por parte de los jornaleros estuvieron presente Manuel Collantes. Desiderio Santos, Emiliano Manrique, Manuel Pérez Chumbes y José Santos Romero, acompañados del Dr. Juan C. López Abogado de los Jornaleros.
Luego de un largo debate y vencido el plazo de ley al no ponerse de acuerdo los hacendados nombraron como arbitro al Dr. Manuel Vicente Villarán y los Jornaleros al Dr. Arturo Osores. Luego de 10 días de difícil tensión el 02 de octubre de 1916 se da a conocer el fallo de los árbitros Villarán y Osores, donde se estableció lo siguiente.

a) Ocho horas efectivas de Trabajo
b) Trabajo de tareas sin límite de tiempo
c) Supresión del monopolio del comercio en los fundos y abstenciones del abuso de fichas
d) Ventas de azúcar a sus jornaleros a 0.10 centavos la libra en tanto su precio no se modifique en el mercado
e) No hay lugar a innovación a las multas por faltas en el trabajo
f) Aumento de Salarios en un 10 % pagado a partir del 11 de septiembre.

Al no ponerse de acuerdo en él último punto, Ambas partes designaron un arbitro dirimente siendo este el Dr. Guillermo Seoane, quien se desempeñaba como Fiscal de la Nación. Sentenciando el aumento del salario al 10 % en forma uniforme, cosa que no aceptaron los Jornaleros, pero como se habían comprometido aceptar el fallo arbitral y en cumplimiento al artículo tercero de la ley de huelgas deberían esperar seis meses para presentar su nuevo pliego de reclamos. Asesorados por el Dr. Manuel Quinper y Secada, diputado de la república, denuncian el silenciamiento de la prensa y la censura a las autoridades por la cobarde matanza de dos jornaleros campiñeros Cayetano Romero Chinga y Ernesto Villanueva Maturrano, durante la marcha de protesta del día 02 de setiembre a manos de los Gendarmes que defendían los intereses de los hacendados.
Como es de suponer las autoridades en vez de hacer las investigaciones respectivas y hallar con los responsables de la muerte de los dos jornaleros huachanos, por el contrario se desata una casería contra los líderes sindicales en Huacho y en Lima, acusándoles de autores intelectuales de los alzamientos en nuestra ciudad recluyéndolos en la cárcel pública de Huacho.

Amnistía para los Presos Sindicales:

Como parte estratégico en su medida de lucha los Jornaleros remiten sendos memoriales al parlamento Nacional solicitando una ley de amnistía como única medida de encontrar la libertad de sus presos, contando con el apoyo del Senador General Cesar Canevaro y del Diputado Manuel Quinper, después de 40 días de constante apremio el 22 de setiembre de 1916, el señor Presidente de la República José Pardo y Barreda, firma la ley de amnistía a favor de los presos de la Huelga de Huacho. El 28 de noviembre de 1916 en el diario oficial El Peruano se publica la ley Nº 2320, que en su artículo único decía: concédase amnistía a todos los enjuiciados de las huelgas producidas en Huacho y Sayán, procediéndose luego por parte de los juzgados militares y comunes a cortar los juicios iniciados por motivo de las huelgas en nuestra ciudad. Fue así pues como después de 67 días de encarcelamiento logran su libertad los Jornaleros huachanos:

Manuel Lucho, Antonio Ramos, Desiderio Salvador, Teófilo González, Benito Marqués, Timoteo Champa, Pedro Arévalo, Manuel Marques, Pedro Conde, Nicolás Gutarra, Víctor Serna, Pedro Ulloa, Roberto Torres y Rómulo Suarez, siendo estos los últimos en recobrar su libertad injustamente arrebatada.

Fuente: Libro Hualmay y Santa Maria Eternamente huachanos de Julio Solorzano Murga.



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