Tres poemas inéditos de Alfredo Fressia

23 agosto 2015

Alfredo Fressia nació en Montevideo (Uruguay) en 1948. Profesor de Literatura, se desempeña también como periodista cultural. Es traductor de poesía brasileña al español. Es autor de: Un esqueleto azul y otra agonía, 1973; Clave final, 1982; Noticias extranjeras,1984; Destino: Rua Aurora(Brasil, 1986 y 2012, en Uruguay, 1997, en México, 2012); Cuarenta poemas, 1989; Frontera móvil, 1997; El futuro/O futuro, Lisboa  (Portugal), 1998, y Brasil, 2012; Veloz eternidad,1999; Eclipse, 2003, reeditado por Alforja-Conaculta en México , 2006; Senryu o El árbol de las sílabas,2008; Ciudad de papel, 2009; El memorial de hombres que me amaron, México, 2012; Poeta en el Edén, 2012, en México (La Cabra Ediciones) y en Uruguay (Civiles iletrados).

POETA
 En tierra árida
habrá un tronco enterrado.
Será el poeta.

Poeta en ruta.
¿Quién persigue y qué huye?
Verso horizonte

Brotes hinchados.
El poeta no crece
en tierra fértil.

ÚLTIMO VIAJE

Soy el dueño de los presentimientos, ausculté
al borde de mi almohada,
los contaba como ecos que volvían del abismo
hechos poema.
Y me acerqué al pozo.
La aventura del verbo había ido lejos.
Lo que quedó por decir latía en penumbra
para mejor adivinar todo lo dicho, mar infinito
donde navega el viscoso animal en mi poema.
Entonces vi el coral arcaico
sobre el que deslizaba la medusa. 
Aprendí a ser la anémona y la quemadura,
yo vivo entre lo dicho y lo que silencié.
Y mis preguntas caen como piedras.

 IMAGEN DIGITAL
 A Jean-Francis Aymonier, In Memoriam

En la última foto
beso tu cabeza, enorme
como la de un elefante
(hoy tu cabeza ya no existe más).
Estamos en la soledad de una sabana
(tampoco era el París de nuestra juventud)
Los dos sonreímos, incluso con los ojos.
Mi mentón está pegado a tu cráneo
y tu boca se cierra para respirar
por la traqueotomía.
Ya no esperamos nada, bramamos en el flash,
espléndidos como el orgullo
al borde del abismo.
(Mi boca mortal sigue deslizando
sobre la piel de tu cráneo)
El amor era un arte hecho de polvo y huesos
como nuestras tallas trabajadas en marfil.
Y hoy me resta este poema narrativo
(que apunta la escopeta a los recuerdos
y no acorta mi espera).

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