“Mucha gente pequeña en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas pueden cambiar el mundo” (Eduardo Galeano)‏

01 mayo 2015

Ha finalizado exitosamente el “VI Encuentro literario, Andalgalá, Pucará de las Letras, abril 2015”, organizado conjuntamente entre el Grupo Literario Tantanákuy y la Ilustre Municipalidad Andalgalá, Catamarca, Argentina. Evento cultural que se llevó a efecto en una cómoda y amplia localidad denominada SUM de la Escuela N° 995 "Samuel Lafone Quevedo-José Pio Zisneros”.
 Una vez más nos hacíamos presente un centenar de escritores venidos de diferentes provincias de argentina y chile. Llegábamos todos a Andalgalá, al encuentro y rencuentro con viejos y nuevos amigos. Quizás esta sea una ocasión especial para plasmar mis agradecimientos a los organizadores de tal extraordinario evento cultural, que nos permitió, además recorrer diferentes espacios de esa maravillosa ciudad, donde nuevos amigos quedan grabados para siempre en nuestras memorias.
 Entre los reconocimientos a escritores se destacó la figura del poeta: José Oscar Uribio; el poeta Tinogasteño Ángel Kelly Carrizo; Pascual Ramos; además de un homenaje a la recientemente fallecida profesora y poeta,  Regina del Valle Pau. Finalmente se presentó como todos los años la antología del VI Encuentro Literario "Andalgalá, Pucará de las Letras”, como un modo de recopilar la experiencias vividas y las obras producidas.
 Mi asistencia en la calidad de Presidente de La Sociedad de Escritores de Chile (Sech), Filial Gabriela Mistral, Región de Coquimbo, me permitió dar el saludo de todos los escritores de nuestra región. Es la tercera vez que asistía a este encuentro, donde realice un conversatorio sobre “Los orígenes de nuestra Gabriela Mistral”, seudónimo de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga (Vicuña, 7 de abril de 1889-Nueva York, 10 de enero de 1957)― quien fuera una destacada escritora, diplomática, feminista y pedagoga chilena. Una de las principales figuras de la literatura chilena y latinoamericana, fue la primera iberoamericana premiada con el Nobel de literatura en 1945.
 Además, la presentación de mí último trabajo literario "Un Río de Estrellas”. Libro que fuera ya presentado en la: “XXX Feria Nacional e Internacional del libro y la lectura de La Serena, Chile (febrero 2015); Marzo en el “XI Encuentro de escritores de Tinogasta, Catamarca, Argentina y ahora correspondía estar en el "VI Encuentro Andalgalá, Pucará de las Letras 2015” nueva versión, organizado por el Grupo Literario Tantanákuy
 “Un río de estrellas”, en donde se acumulan tantas horas, noches y amaneceres, en las cuales me repetía constantemente: “No me dormiré, no me dormiré en toda la noche, veré la primera raya del alba en esa ventana de tantos insomnios, y al amanecer sabré que nada ha cambiado”.
 Pero estas historias transformadas en cuentos tienen mucho de verdad: “Un río de estrellas”; “Entonces es lunes y el sol devasta la ciudad”; “María de los Ángeles camina distraída por las calles de Tinogasta”, se las debo a muchos  de mis amigos escritores argentinos que me permitieron  recorrer y reconocer  parte de su país; los primeros: Juan Mariel Erostarbe, Víctor Nobre, San Juan; después, Ricardo Kelly Carrizo, Tinogasta; Ana María Sacchetti Dorado, Andalgalá; Juan José Serra, Catamarca;  María de los Ángeles Albornoz, Tucumán; Felipe Angellotti, Córdoba;  Goyo Schang, Tandil, Buenos Aires,  y muchos más. Porque en definitiva, fueron ellos,  los que me condescendieron esta inolvidable oportunidad de transitar por donde se extienden sus pueblos, ciudades y también sus espléndidos habitantes.
 Lo que me agrada a mí es caminar; porque en definitiva soy un gran caminante, convencido de que las ciudades se leen con los pies, lentamente.  Recordar, pensar, soñar, escribir, y cuando termino un cuento “es como cuando uno se va dejando resbalar de lado después del goce, viene el sueño y al otro día ya hay otras cosas que te golpean en la ventana; escribir es eso, abrirles los postigos y que entren todos los personajes con sus historias y paisajes”; cada una de las historias que se trasformarán en cuento, que a uno le van rondando en forma indeleble en el cerebro, y que  al fin van quedando estampadas en cada una de las hojas de este libro. Mi reciprocidad con las palabras, con la escritura, no se diferencia de mi relación con el mundo en general. Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas.
 “Un río de estrellas”, es mi modesto homenaje a sus habitantes, los pueblos y ciudades de Argentina. Esto me permitió remontar tantas veces la cúspide de la Cordillera de los Andes, para sentir la sensación de vivificar esta nueva experiencia de multiplicar emociones y letras. Porque somos parte de la vida, ocupamos un lugar en el espacio, somos llanto en el vacío, espejos del dolor, temblamos con los miedos, escanciamos el vino de los sueños en noches de magia como esta y reímos cuando el corazón se desborda vertiginoso de alegría. Por todo ello, en forma insistente me pregunto:  ¡¿Cómo no vamos a penetrar en el alma de los insensibles con nuestros escritos, cómo no vamos a recoger las lágrimas y risas de nuestros pueblos, de los blandos en las ascuas del amor?!
 Las historias de Chile y de Argentina siempre han estado unidas por diferentes motivos, coincidentes y trasversales. En este “Río de estrellas”: clima, geografía, vegetación, hechos históricos, tragedias dictatoriales. Los pasos fronterizos (San Francisco, Come-Caballo, Aguas Negras, Huana); la trashumancia permanente por los valles transversales. Cultura y costumbres de los pueblos de las bandas oriental y occidental de la cordillera del norte, particularmente los Diaguitas, que en definitiva son muy afines en toda la región mencionada,
 lo que permite concluir que a pesar de la natural separación cordillerana (4748 msnm), que asoma infranqueable, existió siempre entre ambos pueblos una relación y comunidad bastante estrecha.
 La literatura y los sucesos verdaderos que nos enhebran a través de los siglos, aún perduran. En más de una oportunidad he parafraseado a la gran escritora de Puerto Rico, María Dolores Rodríguez, al decir que: “Chile y Argentina son/ de un pájaro las dos alas/ reciben flores o balas/ sobre el mismo corazón”, que si bien interrumpieron sus vuelos minando sus caminos. Ya están vestidos, ya se van por las calles, las ciudades y los montes como un “Río de estrellas”.
 Se fueron gestando así, uno a unos estos cuentos, dialogando insistentemente con su contexto, y que no sólo los construí con palabras, sino sobre todo con silencios, con vacíos y omisiones; porque en cada uno de ellos, dejo entrever una gigantesca nostalgia para retratar los hechos vividos o inventados. Porque somos parte de la vida, ocupamos un lugar en el espacio, somos llanto en el vacío, espejos del dolor, temblamos con los miedos, vertemos el vino de los sueños en noches de magia y reímos cuando el corazón se desborda vertiginoso de alegría.
 Hoy que me encuentro a miles de kilómetros de distancia, al otro lado de la cordillera; del continente, a orillas del mar Pacífico en la ciudad de La Serena; pero con la misma luna, la misma cordillera y las dos alas de este mismo pájaro, dejo a todos ustedes este caudaloso río de estrellas, por donde puedan navegar nuestros sueños.

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