HABLEMOS DE LA DÉCIMA, DE LOS DECIMISTAS Y REPENTISTAS

30 marzo 2015

HOMENAJE AL POETA RAÚL GÁLVEZ CUELLAR, POR LA PRESENTACIÓN DE SU LIBRO "DECIMAS" EN LA SOCIEDAD DE POETAS Y NARRADORES DE LIMA, HUACHO (28/03/2015)

Escribe: SAMUEL CAVERO GALIMIDI
          
     El polifacético y muy distinguido Raúl Gálvez Cuellar,  poeta, narrador, crítico, ensayista y abogado de gran talento, que nos honra con muchos libros de notable producción literaria y su amistad, Y nosotros los que le apreciamos en todas las vertientes de su creación y personalidad, nos sentimos igualmente honrados de tenerlo como un maestro y amigo.
      Esta vez Raúl Gálvez Cuellar lo hace con su libro DÉCIMAS, otro gran aporte de su producción poética que nos muestra más allá de saber hacer buenas décimas, algo que lo enaltece en sus más altas calidades espirituales. Y es que don Raúl, además de atesorar y cuidar del cariño de su querida esposa, lo que más  hacer es amar la naturaleza y extrañarla fervientemente, si él pudiera se quedaría a vivir cerca de Kuelap, en algún lugar Chachapoyas o Amazonas. Pero hay otro don igualmente especial en él, es el cultivar la amistad entre poetas decimistas, hidalgo y siempre humildísimo él en sus poemas que trasuntan lirismo (pero también el mejor pago que se le puede hacer a otro amigo poeta, es dedicándole versos de su propia inspiración y cosecha).
      Siempre me ha convocado la egregia personalidad de Raúl Gálvez Cuellar, una interesantísimo Espíritu, que se afirma en detalles que a veces parece no tener importancia,  pero que definen la reciedumbre de la personalidad, el carácter, la capacidad creadora e inventiva de  quien hace esas grafías, en este caso de un escritor de tremenda talla y vuelo de cóndor como Raúl Gálvez. Por ejemplo la tipografía de su letra, sus palabras y hasta su firma ya lo dicen todo. Su firma, en Raúl Gálvez, en sus dedicatorias, es tan especial, original y llamativa como la de Salvador Dalí.
       Y este libro es justamente eso, algo especial, un CANTO A LA AMISTAD, que nos hermana, que se hace en la convivencia entre poetas, en la asistencia eventos literarios,  recitales, y el reto que demanda el ser hoy por hoy poeta decimista Repentista. Parte esencial del Repentismo es la improvisación, el sentido intuitivo alerta al adversario, así la manera de hacer un show de las palabras.
      El Repentismo es parte de la tarea que lo viene cautivando a Raúl Gálvez, tanto como el alejarse de todo lo mundano e intrascendente. Y es que está viviendo su mejor otoño, ese otoño donde cae su sabiduría en los escenarios como caen las hojas verdi-amarillas del gran árbol.
      El Repentismo no solo es improvisación, es además saber muy bien hilvanar en versos ideas, imágenes sensoriales,  sabiduría, historia, cultura popular y hasta jerga popular. Hay sí un grado de picardía que es parte del ingrediente de este arte popular. El buen repentista debe estar preparado para defenderse y no caer públicamente apabullado. Debe tener además como cualidad la buena memoria, si no la chispa y el ingenio para saber salir del paso airoso, sin las alas de pájaro cantor cortadas ante los cabes y zancadillas.
     El Repentismo es el gozo de la parafernalia verbal, es juego de ilusiones, es provocación lúdica, es provocación sensual, es demostrar que uno se ha puesto bien los pantalones con el deleite de recitar formas estróficas memorizadas y aprendidas que vienen a su memoria como soplos del viento. Una buena característica del buen Repentista ser osado, corajudo; haber abandonado todas las formas de timidez y saber pararse en el escenario, mejor si se tiene un micrófono y un parlantito incorporado, aunque este chille y el repentista sude como condenado a la horca, necesite un vasito de agua (o quizá de ron) para mojar la garganta y nos mire con ojos de Chiwako triste.
      REPENTISMO  en la DÉCIMA es poner en jaque al adversario, como se dice entre criollos: con un poquito de  pimienta y mucho ají de todos los rocotos. El repentismo surge en las ágoras, en las plazas, con los oradores y por supuesto con los juglares, en especial en estos tiempos modernos de la poesía popular que nos viene desde España del Siglo de Oro,  con los versos cuya forma estrófica hoy han tomado muchos poetas del famoso poeta español  Vicente Espinel, y actualmente se ha enriquecidos en muchas regiones y países de nuestro continente y del Caribe, como en Cuba, con Alexis Díaz Pimienta o aquí en el  Perú con Antonio Silva, David Alarco Hinostroza y toda la gran legión de decimistas  que tenemos por todas las regiones del Perú. Y algunos además tienen el talento adicional de ser poetas repentistas. Incluso hay ya toda una Teoría de la Improvisación poética, y libros publicados que hacen referencia a este arte popular que trasciende fronteras, que más bien nos hermana, y que abraza incluso continentes.  Se trata de un arte de los repentistas, poesía improvisada en público, a los que se llama: payadores, troveros, copleros, coplista, trovadores, bertsolaris, huapangueros, galeronistas, regueifeiros, payadores, en fin. En España le llaman además de copleros,  cante de poetas. En Portugal, Cantiga ao desafío.En Venezuela le llaman canto corrío, contrapunteo, canto con llenante, canto coleao, contrapunto llanero. En Chile se ha incorporado fuertemente a su literatura popular. Recordemos que en música también el repentismo está muy de moda entre los jóvenes, con el Hip Hop.
     Si me preguntase a mí sobre la décima, después de haber revisado una y otra vez su forma estrófica me queda la sensación de que un buen decimista no necesariamente debería ceñirse a las formas estróficas que nos vienen desde los tiempos del español Vicente Espinel. Me dirán: Son licencias poéticas. Más de cinco siglos de andadura tiene la décima. Pienso que esta forma estrófica no es aún perfecta, es perfectible, quiero decir. Fue muy útil en su tiempo, hace cinco siglos, entre juglares, entre trovadores, entre provenzales, conquistadores y conquistados. Lo es todavía, pero no por ello debemos ser tan repetitivos y menos imaginativos.  Y, por tanto, puede mejorarse en la mano, en la voz y calidad de nuestros poetas contemporáneos con otra suerte de música, de realidad, de tecnología de Internet, con formas estróficas que permitan parear  la totalidad de los versos y hacerla igualmente de alta calidad estética. Seguir con la misma forma llamada con toda justicia: Espinela, repetirla hasta el cansancio, y no romper las formas estróficas es caer en el facilismo; es en esencia presumir de entendidos, de doctos y sabios, cuando quizá no lo seamos. Y hacer la del atrevido papagayo, la del lorito cantor, la del plumífero verbal capaz de matar con la lengua, es quedarse allí mismo, sin tocar las nuevas campanadas de la poesía. Propongo en esencia como poeta librepensador quebrar la palabra, quebrar el verso, quebrar las formas estróficas para crear otras novísimas formas poéticas, tanto como en el glorioso Siglo de Oro Español, con ese culteranismo Francisco de Quevedo, Luis de Góngora, Miguel de Cervantes, Tirso de Molina, Calderón de la Barca. Por ejemplo me preocupa que en la décima el primer y último verso no esté pareado entre ellos. Interesante que el primer verso rime con el cuarto y quinto verso. Interesante que el  sexto y sétimo verso de la redondilla rimen con el décimo verso. Con esto se puede conseguir notables décimas de 10 versos octosílabos y practicándolas otras formas estróficas conocidas, (¿Y las no conocidas?) está en los grandes creadores.
    Raúl Gálvez, en la filigrana de sus poemas trasunta como he dicho altas calidades humanas, porque desprendiéndose de toda su sabiduría, no hace encomio de ello, sino de su aprendizaje espiritual entre amigos poetas. Por eso es que por las páginas del libro DÉCIMAS, del muy querido Raúl desfilan nombres de personajes muy conocidos, reconocidos talentos de la décima, homenaje de alguien que nos homenajea a sus lectores a la vez con décimas. Abraza desde Tacna, la tierra que lo vio nacer hasta Tumbes, y rompe fronteras con otros personajes, agradecido por los recuerdos vividos en Europa, en Puerto Rico, Estados Unidos y otros lares.
     Y reitero una vez más que es un CANTO A LA AMISTAD, su poética. En sus versos desfilan nombres conocidos y poemas dedicados especialmente a ellos, como los de  Arturo Corcuera, Fernando Ojeda Mendoza, Germán Súnico Bazán, Julio Solórzano Murga, Mario Celimendiz Rodellar, Juan Benavente, Jorge Aliaga Cacho,  José Pablo Quevedo, José de la Chira Acevedo, Diego Vicuña Villar, Antonio Ros Soler, Santiago Risso, Karen Calderón, quien fue directora de la Casa de la Literatura y que le abrió interesantes espacios, todo un privilegio y un premio a su abnegada entrega, para difundir sus libros. Pero también hay décimas de homenaje al gran vate universal de nuestra poesía, esto es a César Vallejo y Antonio Cavero, poeta todavía muy recordado, entre otros.
     Muchas cosas podríamos decir de la décima, pero más todavía de las cualidades espirituales y ese don de hacer amigos de Raúl Gálvez. En el otoño de la vida se hermana con TODAS LAS VOCES posibles, haciendo de su vida una primavera. Flor de Loto. Flor de Capulí. Flor de las nuevas generaciones. Y por todo ello  Muchas Felicidades y que sigan nuevas producciones, doctor, amigo, maestro querido Raúl Gálvez Cuellar.
Dr. Samuel Cavero Galimidi en lectura de su Ensayo sobre la Décima, los Decimistas y Repentistas.

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