Juan Carlos Lázaro: Poemas

04 mayo 2013


Elegía a una puerta

Por esta puerta imaginaria
he salido a los campos celestes
a las noches en llamas
a los ríos dorados que bajan del alba
y penetran mi cuarto lejano
poblado de bemoles
agujas y mapas

Reconozco sin embargo
que no hay nada tan inútil
como una puerta imaginaria de
goznes oscuros
desde la cual atisbo cada tarde
el lento girar de los astros
la figura difusa de un
hermano desconocido
la sombra azul de un
tigre ensangrentado

No obstante esta es mi puerta
la puerta imaginaria de
goznes oscuros de mi cuarto lejano
por la que entro y salgo al mundo cada día
inútil y sutil en cada paso.


Un pantalón y una camisa

Digan ustedes si existo
o si sólo soy un pantalón y una camisa,
alguien que desayuna y lee el periódico,
que se perturba por el mal tiempo,
y llora inclusive a veces
por cierta necesidad matinal.
Es un asunto de alta metafísica
el que hoy planteo a mis congéneres
porque ya, por tercera vez,
me he sorprendido a mí mismo
comiéndome algunos gladiolos,
amando la pata rota de mi mesa
y preguntándole a Dante
si vio moscas en el Infierno.
Y nadie, ni mi mujer ni mis vecinos,
se conmovió por tanta tragedia.
Digan ustedes si existo
porque también he visto brillar
un sol negro en pleno invierno,
florecer el Edén en las barriadas
más turbias de Lima,
y he escuchado a mi gato rumiar
una metáfora de mister Eliot.
Y nadie, dignísimos lectores,
ni la prensa ni la ciencia,
se asombró de tanto prodigio.
Es así como hoy desafío al mundo
a resolver este asunto de alta metafísica.
¿Existo? ¿Realmente existo?
Cierto es que tengo un rostro,
un nombre, un país, una biblioteca;
que viajo a las provincias en otoño;
que del espacio celeste
prefiero la luna y las estrellas.
Pero siendo como soy,
un hombre triste y sin atributos,
es legítimo que dude
de mi extraña existencia.



Salí a deambular

Salí a deambular por la ciudad.
Luna llena y domingo.
Este soy yo –dije–, amante ciego
y loco como Edipo.
Basura. Suicidas. Perros vagos.
Yo y los fantasmas.
La ciudad era un ala de sombra.
Acaso un templo maya.
Besé a la luna. Y ofrecí
mi corazón al sacrificio.





Juan Carlos Lázaro es poeta, editor y periodista peruano. Nació en Lima (Perú) en 1952. Por su edad pertenece a la generación peruana de los años setenta en la que se encuentran José Watanabe, Abelardo Sánchez León, María Emilia Cornejo, Jorge Pimentel, Mario Montalbetti, Juan Ramírez Ruíz, entre otros. Sin embargo su poesía está distanciada del coloquialismo que caracterizó a esta generación y cala, más bien, en las fuentes de un hondo lirismo que descubre y revela la realidad individual y colectiva.
Su andadura poética se inició en 1972 con la publicación de un conjunto de poemas que inauguraron las ediciones de La Tortuga Ecuestre. También ha publicado en Repertorio Latinoamericano (Buenos Aires), El caimán barbudo (La Habana) y Zen (San Francisco). En 2004 obtuvo el accésit de publicación del Premio Internacional de Poesía Julio Tovar (Tenerife, España)y en 2007 el Premio Internacional de Poesía Copé (Lima, Perú). En otro plano, Juan Carlos Lázaro se ha desempeñado como analista político en diferentes diarios de Lima y edita por su propia cuenta las revistas Hechos & argumentos (política y cultura) y Sol & Niebla (poesía). (fuente wikipedia)
  • Las palabras (Lima, Editorial Lumen, 1977)
  • Gris amanece la urbe del hambre (Lima, Lluvia editores, 1987)
  • La casa y la hojarasca (Lima, Taller editorial Eco, 2001)
  • Entre la sombra y el fuego (Lima, Ediciones Copé, 2008)


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