ALFREDO TORERO FERNANDEZ DE CORDOVA: VIDEOS

31 diciembre 2011












HUACHO SE MERECE UN PORTENTOSO MUSEO REGIONAL

29 diciembre 2011

Por: JOSÉ FERNÁNDEZ SÁNCHEZ



Sólo los prevenidos ciudadanos e inquieta juventud, conocedores de de nuestra rica e insondable historia, podrá caer en la cuenta, la imprescindible necesidad que tiene el Norte Chico, de un gran museo histórico cultural, más allá de las prioridades del Ministerio de la Cultura o la Casa de la Cultura de Huacho.

Si sólo diéramos un ligero vistazo por la historia que nos hace merecedores de identificar, preservar y ostentar nuestra memoria regional, las autoridades, líderes, instituciones y la sociedad civil, de todos los campos del quehacer cultural, educativo, mediático, social, político y económico, serían los primeros en apuntalar la formación de un moderno museo regional, juntamente con una Facultad de Arqueología e historia.

Nuestra tradición histórica de miles de años de la presencia humana, desde el oscuro periodo Inicial o lítico, hasta el día de hoy. Lamentablemente este espacio ni siquiera nos permite pincelar los principales hitos del paso histórico de nuestros ancestros. Pero eso sí, llamar la atención de una gran ausencia.

Muchos son los historiadores, arqueólogos, antropólogos, etnohistoriadores y sociólogos de fuste que se rinden ante la abrumadora presencia de fuentes que están saliendo a la luz tras un cuidadoso y disciplinado tratamiento científico. Que revelan la inmensa carga documental como monumental. Historiadores que trascienden a la descripción, con minucioso análisis interpretativo de los grandes procesos histórico-culturales.

Mientas tanto, un buen y selecto sector de la ciudadanía, como muchos docentes estamos impacientes de percibir objetivamente todas las formas expresivas de nuestra historia regional. Porque no es justo, sabiendo que somos la cuna de la civilización continental, no tengamos a la vista las pruebas de esta extraordinaria verdad. Aun más, comprobado fehacientemente que nuestra historia a partir del siglo XV al presente, está llena de grandes procesos y acontecimientos, como pocos pueblos del Perú pueden demostrar, tengamos que reducir los conocimientos histórico a la malhadada historia oficial,

Toca por fin, a los investigadores, divulgadores, maestros y estudiantes asumir la gran tarea de dilucidar y prevalecer una historia académicamente actualizada, con el soporte pedagógico de nuevas formas curriculares, sobre todo en lo pedagógico y en los contenidos propiamente dichos, diversificados y trabajados desde nuestra propia realidad.

Por de pronto, desde el ámbito pedagógico, cultural y turístico, nuestra región nor central requiere con urgencia de un impresionante museo, como que impresionante es nuestro pasado. Si consideramos el elemental concepto, de que la función hace a órgano y que la necesidad demanda respuestas palpables, estamos pues ante una situación, que exige el apoyo de nuestras organizaciones y poderes regionales para encausar esta prioridad.

Un gran museo, requiere tener claro tres aspectos esenciales. La prioridad, la posibilidad y la vocación. Ver la cultura más allá de los cálculos electoreros, el respeto por nuestra elemental identidad cultural o la probada capacidad de compartir en invertir por la cultura, estaremos logrando ya bastante. Aquí estamos invocando a los maestros, padres de familia y el periodismo para que se constituyan en sectores de presión ante nuestras autoridades locales y regionales.

Si bien es esencialmente indispensable la presencia de los museos locales, tan modernos como el del Végueta, y de los otros, también es sumamente indispensable un gran museo que acoja los vestigios de toda la región nor central. Pues no podemos separar lo que la historia regional nos ha prodigado, desde hace miles de años.

En lo pedagógico, toca a los propios maestros, ponderar e innovar el currículo escolares coherentes con nuestra realidad histórica y cultural, más allá de las vetustas y parciales versiones de la historia conven-cional; los mismos que deben conducir esta inquietud para que nuestra región tenga un buen museo, con salas para cada época y región, para cada tecnología y cada proceso cultural. De paso rendir justo reconocimiento a los que han trabajado por nuestro pasado: Rosa Fung, Mercedes Cárdenas, Domingo Torero y Alfredo Torero, Arturo Ruiz Estrada, Álvaro Ruiz Rubio, Ruth Shady, Filomeno Zubieta, Miguel Silva, Alejandro Chu, Pieter Van Dalen, Elías Ipinze, Emilio Rosas, entre muchos otros. Del mismo modo, con guías de visita y mate-rial de lectura para cada sitio arqueológico e histórico de nuestro frondoso patrimonio material e inmaterial.

La pelota está ahora en el campo de nuestras autoridades, maestros y líderes de opinión, con ocasión que celebramos grandes fechas históricas: el desembarco de la expedición libertadora, las proclamas de la independencia de los pueblos de Pativilca, Aucallama e Ihuarí; proclama de la Independencia de San Martín en Huaura; la elevación de Huacho a la condición de ciudad capital de la antigua provincia de Chancay; inauguración de la primera biblioteca popular; fundación del Centro Federado de Periodistas (Filial Huacho), la creación del distrito de Paramonga, fundación del museo arqueológico de la UNJFSC, Instalación de Distrito Judicial de la provincia de Huaura, la creación del escudo de Huacho, entre otros acontecimientos.

Angel Gavidia Ruiz:VALLEJO, APAZA, UVK

Sospecho que Vallejo, cuando en Himno a los voluntarios de España habla de “esas famosas caídas de arquitecto con las que se honra el animal que me honra” está hablando de sus rasgos andinos, de su perfil de cordillera agreste y radical con el que, al parecer, vivió en paz y hasta orgulloso. Igual sucede cuando en otro poema dedicado al músico bohemio Alfonso de Silva, su amigo del alma fallecido en Lima pero que anduvo con él recorriendo tantas y tamañas pobrezas en París, le dice “Alfonso: estás mirándome, lo veo/ (…)/ Palpablemente/ tu inolvidable cholo te oye andar/ en París, te siente (...)/ tomar peso, brindar/ por la profundidad, por mi, por ti”. Esta “choledad” asoma en estos versos aportando emoción, paisanaje, sentimientos solidarios y fraternos. Es decir salud emocional. Pero cuando este cholismo nuestro se usa para agredir y/o discriminar, entonces me viene a la memoria aquella manifestación extraña llamada hemiasomatognosia que, por un accidente crerebro vascular de una localización determinada, el paciente termina desconociendo a su otra mitad. El discriminador, también, tiene una asomatognosia del alma. Todo esto, a propósito del atropello perpetrado en una sala de cine capitalino contra el artesano cuzqueño Ricardo Apaza. Dice Eduardo Adrianzén o creo entenderlo así que esto le pasó al joven artista por lo sofisticado y elegante de su atuendo, porque de haber estado puesto un Lancoste falso y de haber dicho “choche, o sea, ya vengo un toque” no hubiera sufrido tamaña humillación. Y acá me viene por asociación de ideas, no sé si clara para todos, esa canción del entrañable Cabral: pobrecito mi patrón/ cree que el pobre soy yo…,y, claro, me viene también el recuerdo de Hilaria Supa y de su elocuente intervención ante la cámara de Turismo del Cusco en donde también estaba la ministra Mercedes Araoz, cuando Machu Picchu fue declarada Maravilla Universal: no olviden, les dijo, en un castellano difícil pero entendible, que este monumento ha sido hecho por los abuelos de los abuelos de aquellos que ahora solo se “benefician” como cargadores de bultos en esta ciudad.
Este es nuestro difícil país y el trabajo mayor, la obra de veras trascendente no tiene que ver tanto con el cemento que exigen a la alcaldesa Villarán, tiene que ver con el tejido social.
Un abrazo Ángel Gavidia Ruiz.

Homenaje a Juan Benavente fue lo mejor del año literario en el Perú

28 diciembre 2011

La comunidad Intelectual del Perú se dio cita el pasado miércoles 7 de diciembre al auditorio central de la Casa de la Literatura Peruana, para ser actores presenciales del bien merecido homenaje que se le tributó al artífice de los Viernes Literarios en nuestra capital.
Fueron 20 largos años ininterrumpidos como promotor y conductor de los Viernes Literarios con más de 1000 recitales a cuesta sin faltar a uno solo de ellos, su generosidad y don de guía y maestro, permitió la participación de noveles y connotados escritores, decimistas, poetas y novelistas, que viernes a viernes entregaban a los presentes lo mejor de su creación literaria.
Juan Benavente Díaz, recibió el afecto y el reconocimiento de la talentosa Gestora cultural Mavi Márquez Alcalde, organizadora del evento, Samuel Cavero Galimidi Presidente del “AEADO”, Julio Solórzano Murga Presidente de la Sociedad de Poetas y Narradores de Huacho, Mariano Molleda Presidente de SIPEA JUNIORS, Áureo Sotelo Huertas “AEPA”, Armando Azcuña Niño de Guzmán “SUAL” y de los destacados poetas Luis Yáñez Pacheco y Raúl Gálvez Cuéllar, contando con la acertada conducción del poeta Carlos Castro.

Samuel Cavero Galimidi

Premio Nacional de Novela “César Vallejo”

Por: Prof. Rómulo Cavero Carrasco

La universidad de Ciencias y Humanidades (UCH) organizó este año un concurso en el que resultó ganador nuestro escritor ayacuchano. Los miembros del Jurado fueron Miguel Gutiérrez, Ricardo González Vigil y Sócrates Zuzunaga Huaita. Estuvo como coordinador general: Cronwell Jara

Él no cree en las musas, sino en el terco ejercicio que los mejores libros se hacen corrigiendo permanentemente.

Samuel, felicitaciones,  ¿qué significa para ti este premio literario obtenido por tu esfuerzo como novelista?

Me llega casi cuando voy a cumplir cincuenta años. Lo recibo con mucha humildad y agradecido en nombre de todos los trabajadores de la palabra.  Escribo desde los 16 años. Esto es: más de treinta años escribiendo. Creo que las cosas no se dan por puras casualidades, sino porque imagino encontraron muchos méritos en mi novela que se titula LA AGONIA DEL DANZAK.

¿De qué trata LA AGONIA DEL DANZAK?

Es un  homenaje al gran José María Arguedas en su centenario que todavía estamos celebrando. Si bien no habla de Arguedas, como personaje en la novela, relata sí con mucha pasión la vida y pasión de los danzantes de tijeras, algo que está muy presente en la cosmovisión andina, así en nuestra cultura y prácticas culturales en gran parte del país. Además soy un gran admirador y seguidor de este arte de tijeras, violines y arpas mágicas. Arguedas lo supo expresar muy bien en un cuento suyo La Agonia de Rasu Ñiti.

¿Qué estás escribiendo ahora?
Debo confesar que escribo en paralelo varios libros, como siempre lo he hecho y me interesan muchos temas. Prefiero no adelantar con claridad qué realmente estoy escribiendo, para no develarlo para futuros concursos. Pero sí, vuelvo a mis raíces andinas, a lo que me preocupa la vida de los ayacuchanos, su pasado violentista y su gran posibilidad de ofrecernos a todos los escritores un vasto caudal de motivos y fuentes de inspiración para nuestras novelas. Creo que Ayacucho y Lima son las dos ciudades más ricas y vigorosas que pueden permitir al escritor crear y recrear en virtud a ellas y a sus sociedades.

¿Siempre has estado escribiendo?
En realidad siempre ha sido así, pero de manera anónima, sin esperar nada a cambio. Y por ello quizá mi vida se ha hecho cada vez más vertiginosa e interesante pero también más complicada, como son en esencia las novelas. 


Recital de fin de año de la Sociedad de Poetas en la Casa de Cartón

27 diciembre 2011

Montserrat Doucet

26 diciembre 2011

XVI EMC- 2011: Conferencia de la escritora Española: Montserrat Doucet "Por qué leo a Garcilaso de la Vega (1501-1536)"

«Cambian las modas literarias, pero la poesía de Garcilaso aparece hoy tan fresca y bella como ayer, como acaso ha de parecer siempre. En un sentido profano se puede decir que las puertas del infierno no han de prevalecer nunca contra ella»
Luís Cernuda

POR QUÉ LEO A GARCILASO DE LA VEGA (1501-1536)

1ª Es un poeta que conecta tiempos y tendencias y se proyecta en otros poetas cinco siglos más allá de su muerte: Logra personalizar con originalidad que nace de su experiencia vital la tradición medieval del Cancionere  y la tradición petrarquista. Asimismo su influencia en Juan Ramón Jiménez, el Grupo del 27, Miguel Hernández es notoria. En la posguerra española la Revista Garcilaso a modo de homenaje llevará su nombre,

SONETO V

Escrito ´stá en mi alma vuestro gesto
y cuando yo escribir de vos deseo:
vos sola lo escribisteis; yo lo leo
tan solo que aún de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

Yo no nací sino para quereros;
mi alna os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.

2ª Es un poeta rompedor, innovador en su tiempo: logra aclimatar el soneto, fórmula italiana, para la palabra en español logrando una musicalidad insuperable.
3ª Su juventud: muere con tan sólo 36 años. Esto y el hecho de no haber publicado nada en vida no le impedirá hacer una obra inmortal.
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1 Me refiero al Cancionero entendido al modo de Petrarca: poemario a modo de “diario” íntimo inspirado por una sóla amada a la que se canta tanto en vida como tras su muerte. Tanto Tetrarca como Dante recogen esta tradición medieval nacida en Provenza de idealizar a la amada como aguien superior a quien se le rinde homenaje y quien facilita al poeta el camino hacia la perfección. Tanto Dante como Tetrarca vivifican esta corriente al ser su amor real e inspirado por una, aunque inalcanzable, mujer de carne y hueso . En el caso de Dante, será Beatriz quien ofreciendo su mano al poeta, lo saque del infierno
4ª Es un poeta que ama y es ese amor y su musa, Elisa (Isabel Freire, una mujer de carne y hueso) quien le inspira la mayor parte de su obra. Es una obra apasionada, pero la pasión aparece contenida, lo que aumenta su belleza.

SONETO IV

Un rato se levanta mi esperanza,
mas cansada d´haberse levantado,
torna a caer, que deja, a mal mi grado,
libre el lugar a la desconfianza.

¿Quién sufrirá tan áspera mudanza
del bien al mal? ¡Oh corazón cansado,
esfuerza en la miseria de tu estado,
que tras fortuna suela haber bonanza!

Yo mesmo emprenderé a fuerza de brazos
romper un monte que otro no rompiera
de mil inconvenientes muy espeso;

Muerte, prisión no pueden, ni embarazos,
quitarme de ir a veros como quiera,
desnudo espíritu o hombre en carne y hueso.

5ª Hace suyos los mitos clásicos, los personaliza haciendo moderno lo arqueológico.

SONETO XIII

A Dafne ya los brazos la crecían
y en luengos ramos vueltos se mostraban;
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos qu´el oro oscurecían:

de áspera corteza se cubrían
los tiernos miembros que aún bullendo estaban
los blancos pies en tierra se hincaban
y en torcidas raíces se volvían.
Aquel que fue la causa de tal daño
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol, que con lágrimas regaba.
¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,
que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón por que lloraba!
6ª Utiliza la Naturaleza como referente,
marco y metáfora de lo que quiere expresar. Esta Naturaleza, aún se puede encontrar en algunos tramos del río Tajo a su paso por Aranjuez, mi ciudad, que comparte río con la de Garcilaso, Toledo.  Veamos como el dolor sin fin de Garcilaso solo pueden aliviarlo seres que pertenecen al mundo natural pero dentro del ámbito del mito por lo que el dolor queda magnificado hasta lo imposible.

SONETO XI

Hermosas ninfas, que en el río metidas,
contentas habitáis en las moradas
de relucientes piedras fabricadas
y en columnas de vidrio sostenidas.
Agora estéis labrando embebecidas
o tejiendo las telas delicadas,
agora unas con otras apartadas
contándoos los amores y las vidas:

dejad un rato la labor, alzando
vuestras rubias cabezas a mirarme,
y no os detendréis mucho según ando,
que o no podréis de lástima escucharme,
o convertido en agua aquí llorando,
podréis allá despacio consolarme.


7ª Su lenguaje es ya moderno y sencillo pero su palabra es esencial. Nótese con que claridad  expresa el tema del “carpe-diem” tomando a la amada como referente y destinataria de dicha filosofía.

SONETO XXIII

En tanto que de rosa y d´azucena
se muestra la color en vuestro gesto
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;
y en tanto que´l cabello, qu´en la vena
del oro s´escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:
coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que´l tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre,
Marchitará la rosa el viento helado,
todo la mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.
8ª Expresa creencias, verdades, algunas, tópicos de su época, pero de forma personal y bellísima. Un ejemplo es la de la teoría renacentista de cómo se producía el enamoramiento a través de los “espíritus” que naciendo de los ojos de la amada llegaban al corazón del amado donde mezclados con los de él .

SONETO VIII

De aquella vista pura y excelente
salen espíritus vivos y encendidos,
y siendo por mis ojos recibidos,
se pasan hasta donde el mal se siente;
éntranse en el camino fácilmente
por do los míos, de tal calor movidos,
salen fuera de mí como perdidos,
llamados de aquel bien que está presente.
Ausente, en la memoria la imagino;
mis espíritus, pensando que la vían,
se mueven y se encienden sin medida;
mas no hallando fácil el camino,
que los suyos entrando derretían,
revientan por salir do no hay salida.
9ª Logra salvar mediante la palabra su historia de amor humano.
10ª Consigue que se cumpla su voluntad, la razón de su arte. Quinientos años después os estoy hablando  de su historia de amor. Un amor que se debate entre  la generosidad: (no puede imaginar para su amada muerta otro lugar que el de la “tercera rueda” regido por el planeta  Venus )y los celos (, tan humanos para quien ha visto como su amada  se ha casado con otro). El equilibrio lo logra al desdoblar su sentir en dos personajes. Adviértase también como pese a ser Garcilaso católico, un militar al servicio de su católica majestad Carlos V, él crea su propio mundo sobrenatural regido por el planeta del amor y en el que su amada sigue teniendo poder sobre el destino del poeta. Su palabra y lo que intentó salvar del tiempo y del olvido vuelve  a estar presente en sus poemas a través de mi voz.

ÉGLOGA I

El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de cantar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,
de pacer olvidadas escuchando.
(…)

Salicio

 Por ti el silencio de la selva umbrosa,
por ti la esquividad y apartamiento
del solitario monte m´agradaba
;por ti la verde hierba, el fresco viento,
el blanco lirio y colorada rosa
y dulce primavera deseaba.
¡Ay, cuánto me engañaba!
¡Ay, cuán diferente era
y cuán d´otra manera
lo que en tu falso pecho se escondía
!bien claro me lo decía
la siniestra corneja, repitiendo
la desventura mía.Salid sin duelo,
lágrimas corriendo.
(…)
Tu dulce habla ¿en cuya oreja suena?
Tus claros ojos ¿a quién los volvistes?
¿Por quién tan sin respeto me trocaste?
Tu quebrantada fe ¿do la pusiste?
¿Cuál es el cuello que como en cadena
de tus hermosos brazos anudaste?
No hay corazon que baste
aunque fuese de piedra,
viendo mi amada hiedra
de mí arrancada, en otro muro asida,
y mi parra en otro olmo entretejida,
que se s´té con llanto deshaciendo hasta acabar la vida.
Salid sin duelo lágrimas corriendo.

(…)

Nemoroso

 Y en este mis
mo valle, donde agora
me entristezco y me canso en el reposo
estuve yo contento y descansado.
¡Oh bien caduco, vano y presuroso!
Acuérdome, durmiendo aquí algún hora,
que despertando, a Elisa vi a mi lado.
          ¡Oh miserable hado!
¡Oh tela delicada
ante los agudos filos de la muerte!
Más convenible fuera aquesta suerte
antes deo tiempo dada
uera aquesta suerte
a los cansados años de mi vida,
que´s más que´l hierro fuerte,
pues no la ha quebrantado tu partida.
(…)
Después que nos dejaste, nunca pace
en hartura el ganado ya, ni acude el campo
al labrador con mano llena;
no hay bien que´n mal no se convierta y mude.

La mala hierba al trigo ahoga, y nace
en lugar suyo la infelice avena;
la tierra, que de buena
gana nos producía
flores con que solía
quitar en sollo vellas mil enojosproduce agora en cambio estos abrojos.
ya de rigor d´espinas intratable.
Yo hago con mis ojos
crecer, lloviendo, el fruto miserable.
(…)
Divina Elisa, pues agora el cielo
con inmortales pies pisas y mides,
y su mudanza ves, estando queda,
¿por qué de mí te olvidas y no pides
que se apresure el tiempo en que este velo
rompa del cuerpo y verme libre pueda,
y en la tercera rueda contigo mano a mano,
busquemos otro llano,
busquemos otros montes y otros ríos,
otros valles floridos y sombríos
donde descanse y siempre pueda verte
ante los ojos míos,
sin miedo y sobresalto de perderte?

Conferencia leída en "Centro Mistraliano”, del Sector de Las Compañías, dependiente de La Universidad  de La Serena  y Observatorio “Mamayuca” de la ciudad de Vicuña, dentro del marco  del XVI Encuentro del Mundo de la Cultura, realizado en la región de Coquimbo;  Octubre del año 2011, y organizado por La Sociedad de Escritores de Chile (SECH), Filial Gabriela Mistral, Región de Coquimbo-Chile
 
BIBLIOGRAFÍA

Cancionero (Poesías castellanas completas), Garcilaso de la Vega, Edición de Antonio Prieto, Bruguera, Barcelona, 1982.

Poesías Castellanas Completas, Garcilaso de la Vega, Edición de Elías L. Rivers,
Castalia, Madrid, 1972.

ESPERANZA EN LA PIEDRA DEL SILENCIO: LA POESÍA DE CESAR VALLEJO Y PAUL CELAN.

Luis Alberto Ambroggio
Academia Norteamericana de la Lengua Española

INTRODUCCIÓN

La gran poesía, para Jung sobrepasa al inconsciente personal y toca el inconsciente colectivo, por eso "surge del alma de la humanidad y no puede explicarse verdaderamente intentando reducirla a factores personales". En este ensayo de análisis temático, la vida y algunos textos de César Vallejo (1892-1938) y Paul Celan (Paul Antschel 1920-1970), ilustran este postulado, con el nuevo lenguaje poético que despliegan, naciendo para morir y muriendo para vivir, en cuanto ambos en su feroz noche poética nos involucran con vitalidad en su agonía, en el silogismo irracional de su intimidad de sufrimiento humano, en el absurdo distorsionado de una creación y existencia vacíos de significados.

Se trata de lamentaciones poéticas que con sensibilidad en su desesperación conjura piedras, como seres que no ofenden, que incluso piden amor a la Nada. Y allí –en esa esperanza fundacional del silencio pétreo- ellos, y con ellos, todos,  nos superamos con la sabiduría del dolor. Las fechas, las experiencias en que encuadran sus poemas no son concretizantes de la realidad trágica, sino sólo un pasado del presente, singuralidad universal en tiempo, espacio y personajes. Como si sus vidas, sus poemas, fuesen intentos de respuesta al dicho de Nietzsche de que “después de la muerte de Dios, la única metafísica es el arte”[i] y al dato deprimente de Kafka: «existe abundancia de esperanza, pero no para ninguno de nosotros»[ii]. Postura que resumía el pesimismo radical de comienzos del s.XX, en un contexto de nihilismo, de una existencia carente de sentido, de una literatura angustiada de “vida no vivida”, de la “muerte de Dios” y de una filosofía de la muerte sustentada por las corrientes romanticistas y existencialitas, en reacción al fracaso finisecular del positivismo científico con la sequela de guerras, exterminios e injusticias. Así Paul Celan en el poema “En los ríos” establece:  En los ríos,/ al norte del futuro,/tiendo la red que tú/titubeante cargas/de escritura de piedras,/ sombras (De Cambio de aliento, versión de José Ángel Valente). César Vallejo, como Celan, con la complicidad extenuante del lenguaje verdugo, también se resiste a la destrucción de este repetido “cadáver lleno de mundo”, con la pasión existencial del acorrolamiento y  la duda: ¡Y si después de tantas palabras,/ no sobrevive la palabra!/¡Si después de las alas de los pájaros,/no sobrevive el pájaro parado!/.../¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!/¡Levantarse del cielo hacia la tierra/por sus propios desastres/y espiar el momento de apagar con su sombra su tiniebla!/¡Más valdría, francamente,que se lo coman todo y qué mas da!…/…/¡ Se dirá que tenemos/en uno de los ojos mucha pena/y también en el otro, mucha pena/y en los dos, cuando miran, mucha pena…/Entonces… ¡Claro!… Entonces… ¡ni palabra! (de Poemas humanos).   Ambos nos han dejado con sus poemas un legado de “escritura de piedras” que misteriosamente en su silencio hablan la sombra de una posible esperanza en su polisemia y explosión de novedosos registros. Intentaremos destacer esas voces que se expresan de forma coincidente y peculiar

1. Esperanza

A partir de la afirmación kafkiana de que “existe abundancia de esperanza, pero no para ninguno de nosotros” que plasmaba el ambiente caótico de fracaso humano de la primera mitad del siglo xx, César Vallejo y Paul Celan nos muestran desde esa “herida del corazón” –en palabras del mismo Kafka en su carta a Milena- que “nadie canta con tanta pureza como los que están en el más profundo infierno”[iii].

En la multiplicidad semántica del lenguaje poético, objetivo y subjetivo, de ambos, dentro de sus vidas inundadas por la tragedia (encarcelamiento, exilio, guerra civil española, desempleo, enfermedad, soledad, hambre en el caso de Vallejo; la muerte de sus padres en el Holocausto, el exilio, en el caso de Celan), un contexto de dolor total, del oxymoron del “cadáver lleno de mundo”, encontramos paradójicamente en ellos el discurso de la esperanza, porque con su lenguaje mínimo, hecho añicos como el autor, con su silencio petrificado por el horror y la destrucción que atestiguan con rebeldía, consiguen la solidaridad.
Se ha sostenido que la fuente de esa esperanza desesperanzada en el estado terrible de la historia que les tocó vivir, en el caso de Vallejo se podría situar en la “añoranza del espíritu rebelde del cristianismo primitivo” del que no renegará dentro de su ateísmo y que le hace decir la: Esperanza plañe entre algodones, y Cristiano espero, espero siempre/.../y entre sus dedos toma la esperanza./Señor la quiero…/y basta! (Trilce XXXI), en un esfuerzo de testimonio redemptivo por “matar la muerte”, la influencia escatológica del amor que aparece en los versos de Heraldos negros: Primavera vendrá. Cantarás “Eva”/ desde un minuto horizontal, desde un / hornillo en que arderán los nardos de Eros. /…/ ¡Forja allí tu perdón para el poeta, / que ha de dolerme aún, / como clavo que cierra un ataúd!  Sensibilidad al sufrimiento universal con el peso de castigo del pecado original y la noción de amor sacrificial cristiano de los poemas “Heces” y “Agape”, como dice Edward Hirsch[iv]. El crítico Gutiérrez Girardot argumenta que en la concepción de Vallejo expresada en “Vocación de muerte” y específicamente en los versos Ya soy el Hijo del Hombre, el enviado de mi Padre -respondió el joven de maneras suaves y la gran hermosura, como si acabase de tener una revelación por espacio de treinta años esperada, basados en el recuerdo de una cita de Lenin, el comunismo era para Vallejo la realización del cristianismo, la historia sagrada redimiendo a la historia profana al aparecer una reencarnación de Cristos, Mesías, que impartían justicia creando una nueva sociedad, en una connotación innovadora de significados en medio de su alienación romántica[v].
Por otra parte, Los primeros versos del poema “Heces”:Esta tarde llueve, como nunca;/ y no tengo ganas de vivir, corazón./Esta tarde es dulce. Por qué no ha de ser? Viste de gracia y pena; viste de mujer”, nos permiten ubicar el mundo vallejiano de esperanza desesperanzada en los vaivenes de los “dos estadios de la imaginación spinozistas de los que derivan la alegría y la tristeza… enseñando cómo, excepcionalmente, para el poeta puede brotar la potencia incluso de la imaginación de la impotencia”[vi], de acuerdo a los postulados de Spinoza relacionados con los afectos: “II- La alegría es el paso del hombre de una menor a una mayor perfección. III- La tristeza es el paso del hombre de una mayor a una menor perfección” (Eth.3), como se comprueba en los versos de Trilce XVI: “Tengo fe en ser fuerte/…/ Tengo fe en que soy,/y en que he sido menos” y de Tricle LXXVII: …hay siempre que subir ¡nunca bajar!/ ¿No subimos acaso para abajo?
Desde el cruel negativismo nace la creatividad poética; el poeta encuentra su vida, su refugio en la escritura, en la poesía (como es el caso de otros escritores: Emily Dickinson, Jorge Semprún, Luis Cernuda y, por supuesto, Paul Celan) como se expresa en el poema en prosa “Voy a hablar de la esperanza”, poema que utiliza dialéticamente la figura poética de la elipsis para provocarnos a la síntesis de su discurso de la esperanza, la solidaridad: “Yo no sufro este dolor como César Vallejo. Yo no me duelo ahora como artista, como hombre ni como simple ser vivo siquiera. Yo no sufro este dolor como católico como mahometano ni como ateo. Hoy sufro solamente… Hoy sufro desde más abajo. Hoy sufro solamente…Hoy sufro desde más arriba. Hoy sufro solamente. Miro el dolor del hambriento y veo que su hambre anda tan lejos de mi sufrimiento, que de quedarme ayuno hasta morir, saldría siempre de mi tumba una brizna de yerba al menos. Lo mismo el enamorado. ¡Qué sangre la suya más engendrada, para la mía sin fuente ni consumo! Hoy sufro suceda lo que suceda. Hoy sufro solamente.” Y en sus versos de Trilce LXXV: “Estáis muertos. Qué extraña manera de estarse muertos. Quienquiera diría no lo estáis. Pero, en verdad, estáis muertos, muertos. Flotáis nadamente detrás de aquesa membrana que, péndula del zenit al nadir, viene y va de crepúsculo a crepúsculo, vibrando ante la sonora caja de una herida que a vosotros no os duele. Os digo, pues, que la vida está en el espejo, y que vosotros sois el original, la muerte”. Vallejo había profetizado terapéuticamente su muerte en los versos “Me moriré en París con aguacero,/un día del cual tengo ya el recuerdo”( “Piedra negra sobre una piedra Blanca”) . Todos los referentes arriba mencionados no escapan al mismo Vallejo que los alista en un verso del poema “Despedida recordando un adiós” de Poemas humanos: “Adiós, hermanos san pedros,/ heráclitos, erasmos, espinozas!/ ¡Adiós, tristes obispos bolcheviques!/ ¡Adiós, gobernadores en desorden!”, acaso como expresión de la totalidad de su ambiguo nihilismo. Ambiguo digo, porque vale notar que Vallejo en su poema “Masa” contrasta una actitud de esperanza y renacimiento, como la resurrección de Lázaro, en el que el cadáver se convierte en vivo (abrazó al primer hombre; echóse a andar), con la de “Piedra negra sobre una piedra blanca” en el que la muerte del cadáver vivo es fatal (César Vallejo ha muerto), escribiendo siempre en el texto de su cuerpo[vii]. Como dice Stephen Hart, la religion es una de las tres bases ideológicas, con la ciencia y la política, de la cosmovisión poética de Vallejo[viii] 

Como un argumento al absurdo, su amigo el poeta francés Yves Bonnefoy,  dijo que en el caso de Paul Celan, otra muerte (acaso su suicidio) llegue a ser la otra metáfora de la esperanza al unirse por fin las palabras con lo que es. “Tú eras mi muerte:/mientras todo se me escapaba/a tí se te podia retener”, ya había escrito Paul Celan en su poemario :”Hebras de sol”
[ix]. El mismo había afirmado “La poesía, repito, solo puede existir en la unidad”. Las palabras son cadáveres. Se resolvería de este modo la lamentación del vacío, de la destrucción, la herida incurable, la profunda negatividad de la historia y la experiencia, como propuesta ontológica. En esa union agotó las posibilidades de resistirse a la destrucción, en su búsqueda desesperanzada por una explicación sin descanso hasta el final en su delirio creativo. Esperanza, por ejemplo, de extraer “una palabra pensante/ el origen de una/ palabra/ en el corazón” que resultó en vano en su celebrado encuentro con Heidegger.
Ante este panorama pareciera imposible encontrar signos portadores del concepto de esperanza en la poética de Paul Celan. Sin embargo, hasta en su lúgubre poema “Todes-Fuge” (Fuga de la muerte), hay claves que nos permiten pensar en esa posibilidad: Leche negra del alba la bebemos al atardecer/la bebemos al mediodía y a la mañana la bebemos de noche bebemos y bebemos/cavamos una fosa en los aires allí no hay estrechez/En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que escribe… tu cabello de oro Margarete/tu cabello de ceniza Sulamita”[x]. Acaba el poema contrastando a Margarete, la rubia heroina trágica de Goethe en Fausto, a quien Dios perdona a pesar de todo, con la Sulamita, símbolo femenino de esperanza judía en el cantar de los Cantares de Salomón, a pesar de su cabello temporalmente de color ceniza de los hornos Nazis.
Y es este canon referencial a la mística judía de una nueva kaballah no totalmente atea o gnóstica, sino como una visión catastrófica que dialoga cuestionando radicalmente a Dios por su ausencia, alienación o exilio, en la línea de Isaac Luria[xi], el que nos permite ver la luz de cierta esperanza. Luz a la que alude en su discurso con motivo de su premiación en Bremen en 1958: «Quedaba la lengua, sí, salvaguardada, a pesar de todo. Pero hubo entonces que atravesar su propia falta de respuestas… Atravesó sin encontrar palabras para lo que sucedía. Atravesó el lugar del Acontecimiento, lo atravesó y pudo regresar al día enriquecida por todo ello”[xii] Así lo vemos en el título y contenido de su poema “Salmo”, un antisalmo, pero sagrado dentro de su amargura y diálogo de cuestionamiento radical de Dios, lo vemos en el uso en otros poemas del imaginario e íconos cristianos como en el poema “Asís”, lo vemos en la plegaria del poema “Tenebrae”: Estamos próximos, Señor,/próximos y apresables./…/Ya apresados, Señor,/uno en otro enzarzados, como/si la carne de cada uno de nosotros fuese/tu carne, Señor./…/Hemos bebido, Señor,/la sangre con la imagen que en ella estaba, Señor./Ora, Señor./Estamos próximos. Y lo vemos, finalmente, en el clamor de su poema “Que seas como tú”: Que seas como tú, siempre./
Stant vp Jherosalem inde/erheyff dich */ Lévantate, Jerusalén/y álzate/../ y relumbra/Álzate/relumbra.
Son textos que favorecen una coincidencia de interpretación con el biográfo de Paul Celan, John Felstiner, al entroncar la luz al fin al misticismo antes mencionado, una esperanza en la tradición judaica, como la de los salmos, ya que desde la profundidad absoluta de la desesperación, desde los límites extremados de una expresión, surge un canto. Uno nunca sabe si el canto será escuchado. o si el silencio dorado será respuesta airada de un Dios vengativo o burlado[xiii].
Si bien hay quienes rechazan este “salto”, esta “huída” del presente sufrido a un referente (refugio) místico de futuro o eternidad en la poética de Celan y Vallejo[xiv], hay muchos críticos que sostienen esta exégesis como necesidad poética de lo absoluto, como Juan Larrea[xv], Vivier[xvi] y otros. Yo propongo que se trata de la ambigua espiritualidad de la esperanza desesperanzada que se canaliza en la búsqueda y obtención de solidaridad fraternal, comunitaria.

2. En la piedra
La centralidad de la piedra en el imaginario de César Vallejo y Paul Celan para expresar lo inexpresable es otra coincidencia entre estos dos grandes poetas, como digna manifestación de su poética de desesperación de post-modernismo. Así como el cisne o el azul pudo haber sido un símbolo emblemático en el modernismo, la piedra lo fue para Vallejo y Celan. No sólo en el sentido sicológico de la petrificación ante el horror de la realidad vivida, sino también como metagoge que abarca toda la gama de vivencias y sentimientos.

Gastón Baquero en su ensayo “El poeta puro” llama a Vallejo “misteriosa piedra de obsidiana”[xvii]. Una presencia ancestral de la piedra en las etapas de su vida, telúrica y magnética como el título de su poema sobre su Perú. La piedra de las construcciones incaicas que aguantaron la destrucción de un terremoto en Cuzco, mientras que los muros de los conquistadores cayeron destrozados. La justicia de este evento, de esa piedra, su gris, su mudez, su solidez connotativa fundacional (incluido el referente de Pedro/Piedra de Roma),  un modo de testimoniar en oxymoron, sin lengua, su fuerza silenciosa, cualidades que Vallejo describe en su verso del poema “Las piedras” de los Heraldos negros: Las piedras no ofenden; nada/codician. Tan sólo piden/amor a todos, y piden/amor aun a la Nada.

El universo de sus connotaciones será entonces esta piedra corporizada, anismista, antropomórfica, con la que expresa su enfretamiento valiente al sufrimiento humano en general y al suyo en particular, desde sus antepasados: mis padres enterrados con su piedra y su triste estirón que no ha acabado (Del poema “ Hoy me gusta la vida mucho menos..” de Poemas Humanos). Es parte de su referente y del destrozo de su vida, después de que su madre ha muerto y el hogar se desmorona piedra. sobre piedra”.  La trae en su proyección retroactiva de renacimiento: Hasta el día en que vuelva, de esta piedra nacerá mi talón definitivo, con su juego de crímenes, su yedra, su obstinación dramática, su olivo (del poema “ Hasta el día en que vuelva de esta piedra…” de Poemas Humanos). La asocia con la fecundación en poema X de Trilce que comienza Prístina y última piedra de infundada/ ventura, acaba de morir/ con alma y todo, octubre habitación y encinta[xviii]. La piedra lo acompañará en la desesperación de su desempleo como lo podemos comprobar en su poema Parado en una piedra/ desocupado,/ astroso,/espeluznante…. Deseará la piedra en medio de su hambre como lo implora vívidamente en su poemaLa rueda del hambriento”:

Una piedra en qué sentarme
¿no habrá ahora para mí?
Aún aquella piedra en que tropieza la mujer que ha dado a luz,
la madre del cordero, la causa, la raíz,
¿ésa no habrá ahora para mí?
¡Siquiera aquella otra,
que ha pasado agachándose por mi alma!
Siquiera
la calcárida o la mala (humilde océano)
o la que ya no sirve ni para ser tirada contra el hombre
¡ésa dádmela ahora para mí!

Siquiera la que hallaren atravesada y sola en un insulto,
¡ésa dádmela ahora para mí!
Siquiera la torcida y coronada, en que resuena
solamente una vez el andar de las rectas conciencias,
o, al menos, esa otra, que arrojada en digna curva,
va a caer por sí misma,
en profesión de entraña verdadera,
¡ésa dádmela ahora para mí!
La piedra será un referente en la vida del exilio, más que topos, como lo establece meditativo en el poema en prosa “Hallazgo de la vida”, “Ahora yo no conozco a nadie ni nada. Me advierto en un país extraño, en el que todo cobra relieve de nacimiento, luz de epifanía innarcesible… No ponga usted el pie sobre esa piedrecilla: quién sabe no es piedra y vaya usted a dar en el vacío…”. La escribirá, al regresar de la Guerra Civil de España, en la tragedia de 17 escenas, bajo el título “La piedra cansada»[xix].  Y, finalmente encuadrará la profética vision de su muerte en una “Piedra negra sobre una piedra Blanca”. La piedra ha fertilizado la creación poética vallejiana para expresar paradójicamente en su desesperación, bajo la caparazón de un hermético materialismo linguístico expresa con dignidad, orgullo e impacto genial, su sensibilidad aguda al sufrimiento humano, la dureza arquetípica de la miseria y el hambre, el paradigma del pan del pobre. Su palabra, el verbo, Vallejo mismo, se hizo piedra.

Como dice John Felstiner, para Paul Celan también la piedra ha significado mudez, peligro, o una muerte al parecer insuperable[xx]. Hay matices diferentes en la concepción de Celan sobre la pieda en la evocación de su famoso poema “Radix, Matrix” que empieza con los versos Como uno habla a una piedra/como tú/desde el abismo, alusión a la realidad sucumbida de eventos y personas como sombra sólida, innamovible, indescriptible[xxi], y también a la inhospitalidad y enmudecimiento del ser humano, a ser solidariamente superados. Ejemplifican nuestro análisis varios poemas, entre ellos, el antes citado “En los ríos” En los ríos, al norte del futuro,/tiendo la red que tú/titubeante cargas/ de escritura de piedras,/sombras.  La rotundencia protectora en su desnudez del poema “Cualquier piedra que levantes” Cualquier piedra que levantes-/desnudas/a los que piden la salvaguardia de las piedras:/desnudos renuevan el entramado desde hoy;. y el poema “Oí decir” que nos encierra en la circularidad existencial y del lenguaje: Oí decir que en el agua/hay una piedra y un círculo y sobre el agua una palabra,/que pone el círculo en torno a la piedra . Y la transformación que se experimenta en el poema “Flor”: La piedra./ La piedra en el aire, a la que seguí./Tu ojo, tan ciego como la piedra./ Éramos/manos,/ vaciamos la tiniebla, encontramos/la palabra que remontó el verano :/flor./Flor – una palabra de ciego./Tu ojo y mi ojo: proveen/ el agua./ Crecimiento./ Pared a pared del corazón/se acumulan las hojas./ Una palabra aún como ésta y los martillos/cimbran libres.

Se combinan también en estos poemas, elementos que nos remiten ya sea por paralismo o contraste a imágenes judías o cristianas de cierta esperanza de que la piedra del desierto florezca desde las aguas (lágrimas), es tiempo que la piedra consienta a florecer, o se pase por la piedra a la resurrección, como mensaje de su escritura de piedra, a la que se aferra en su historia tribal y línea matriarcal en su poema “Compañero de viaje”, dedicado a su madre en el que establece: Esta palabra es la pupila de tu madre./ La pupila de tu madre comparte tu lecho,/ piedra a piedra./La pupila de tu madre se inclina hacia la migaja de luz..

James K. Lyon, ha analizado intensamente este aspecto en su artículo “El lenguaje de la piedra de Paul Celan: la geología del lenguaje poético”[xxii] . En conclusióm, como establece Jean Lacoste[xxiii],”en el vocabulario metafórico de Celan, la “piedra” ocupa una posición absolutamente central: arrastra, de un modo fúnebre, el peso de todas las muertes en las palabras. Y el cerro se convierte en túmulo (“Grabhügel”).

3. Del silencio

Desde el verso de Vallejo Entonces… ¡Claro!… Entonces… ¡ni palabra! Hasta los de Paul Celan Atardecer de las palabras/buscador de manantiales en el silencio[xxiv], podemos –como tantos otros críticos de la obra de estos poetas- afirmar que ambos hablan desde el silencio, si bien fueron diferentes sus silencios, sus tipos de discursos del silencio haciendo añicos el lenguaje como símbolo de la muerte, del no-ser, de que personalmente estaban destrozados. Vallejo desde el español con el quechua, en su sufrimiento profundo de exilio, enfermedad, desempleo, soledad, hambre y Paul Celan, rumano desde el alemán, lengua materna que perdura para atormentarlo, por ser la lengua de los verdugos que eliminaron en el Holocausto a su madre y torturaron a su padre, a su pueblo, experiencias ante las cuales el ser humano está absolutamente desprovisto de palabras en su propio idioma. En ambos, un silencio real y aterrorizante. Gutiérrez Giradot afirma “Vallejo y Celan expresan una experiencia histórico-universal o dicho más exactamente buscan el lenguaje y lo crean capaz de expresar la mudez universal que convoca la ambigüedad del Nihilismo y sus diversas formas…”[xxv] Es “la cortedad del decir” de que habla Eduardo Milán, su no-decir en el que “el sentido cobra fuerza”, silencio que posibilita “la búsqueda de la relación con una realidad que es inaccesible”[xxvi]Acaso se pueda encuadrar la discusión en lo que alude D.T. Suzuki en cuanto “algunos filósofos y teólogos hablan del Silencio oriental en contraste con el Verbo occidental, que se convierte en carne”, entendiendo que ese "silencio", no se opone al "verbo", “sino que es el verbo mismo, es el "silencio atronador" y no el que se sumerge en las profundidades del no-ser, ni se absorbe en la indiferencia eterna de la muerte. El silencio oriental se parece al ojo del huracán; es el centro de la furiosa tormenta y sin él no es posible ningún movimiento. Extraer este centro de inmovilidad de lo que lo rodea es conceptualizarlo y destruir su significado”[xxvii]. Y siempre en un sentido dialógico, como lo señaló Paul Celan, “todo poema es un diálogo, a menudo un diálogo desesperado”.

¡Y si después de tantas palabras,/no sobrevive la palabra! Los poemas de Vallejo. sorprendentes en su audacia y novedad linguística, mantienen una unidad autónoma que se autogestiona[xxviii], con palabras que son la casa de su ser desamparado. Sus versos nacen del silencio, del desgarramiento desamparado de la humanidad y, como sangre de nuestra sangre, nos involucran en un tránsito compartido de estos sufrimientos. Y lo hace con su hermetismo que grita con neologismos, arcaismos, aliteración, cacofonías, onomatopeyas, la efusión retótica de signos de admiración, interrogación , puntos suspensivos, espacios vacíamente blancos, destrozamiento de gramática y sintaxis, cesuras y encalbamientos inusuales y hasta errores/orrores intencionales, como se puede comprobar, por ejemplo, en el poema “Pedro Rojas” (connotación de piedra y sangres), en el que escribió, B con V: ¡Viban los compañeros/ a la cabecera de su aire escrito!¡Viban con esta b del buitre en las entrañas/de Pedro/y de Rojas, del héroe y del mártir. Dentro del análisis postmarxista sobre la enajenación de Julia Kristeva, podemos afirmar con Dianna Niebyliski que también para Vallejo, el silencio fue una de las herramientas escogida en su exilio para expresar sus multiples frustraciones de desplazamiento, desposeimiento, pérdida de identidad, un “mutismo polimórfico”[xxix]. Asalto a la sintaxis, acumulación absurda de palabras, como declara en el verso Quiero escribir pero me sale espuma/quiero decir muchísimo y me atollo [xxx] o la “des-enunciación” del aparentemente convencional verso ¿Y bien? Te sana el metaloide pálido[xxxi].  En “Los desgraciados” dice que solo puede hablar por “el órgano de [s]u silencio” y en muchas otras instancias como apuntan Dianna Niebyliski[xxxii] y Jean Franco [xxxiii] en sus detallados estudios sobre este tema.
¿Cómo es el silencio de Paul Celan?[xxxiv]  Un enmedecimiento, minimalismo en la extension de sus poemas, un lenguaje disminuido, casi como alegoría gráfica de la extinction, cómplice para la potencialización impactante de las palabras, que son esqueletos,[xxxv] y sus significados, a ser comprendidos en voz alta. Así lo dice en su discurso de Bremen “El poema, en la medida en que es, en efecto, una forma de aparición del lenguaje, y por tanto de esencia dialógica, puede ser una botella arrojada al mar, abandonada a la esperanza –tantas veces frágil, por supuesto- de que cualquier día, en alguna parte, pueda ser recogida en una playa, en la playa del corazón tal vez. Los poemas, en ese sentido, están en camino: se dirigen a algo. ¿Hacia qué? Hacia algún lugar abierto que invocar, que ocupar, hacia un tú invocable, hacia una realidad que invocar.” El silencio petrificado no ante un enigma sino ante el abrumamiento de lo inhumano de lo acontecido, de una creación vacía de sentido; el verse forzado a “decir la verdad” en su lengua materna que es la de los que asesinaron a su madre, en un contexto de pavor, de espanto, en el sentido heideggeriano de que “El hombre no sólo carece de salidas frente a la muerte cuando llega su hora sino de modo constante y esencial. Es cuanto es, se halla en el camino sin salidas de la muerte. En este sentido, la existencia humana es el acontecer mismo de lo pavoroso.”  “Este acontecer de lo pavoroso inicialmente tiene que ser fundado para nosotros como la ex-sistencia.”[xxxvi]. Hugo Echague[xxxvii] precisa el sentido del silencio en la obra de Paul en una aproximación dialéctica a su lírica que por una parte es una réplica a la  imposibilidad de la poesía después de Auschwitz (según la postura de Theodor Adorno), que se alza en el marco de la aniquilación de la guerra y el nazismo que arrasó también con la comunión del lenguaje (el silencio exhumado de George Steiner), y, por otra parte, como un silencio que es palabra, palabra casi imposible, balbuceo[xxxviii] desnudo, tenso, críptico, textualidad mínima, abundancia del blanco del silencio en la página. Así es la lírica de Celan, que conjura la muerte con esos espacios que separan los vocablos y los hace inteligibles, “el silencio que hace audible la palabra oral… el blanco tan temible en una página”[xxxix]. El tú y yo que se relacionan como dos/bocanadas de silencio en su poema Sprachgitter. El silencio de su poema “Argumentum e silentio” dedicado a René Char con sus versos A la cadena atada/entre oro y olvido:/la noche./…/A ella la palabra lograda al silencio. Cuando el poeta entra en el silencio, la poesía imita a noche.  Pero el silencio del poema es el de las sirenas quienes, como escribió Kafka, "tienen un arma más terrible aún que el canto, y es su silencio. Aunque no haya sucedido, es quizás imaginable la posibilidad de que alguien se haya salvado de su canto, pero de su silencio ciertamente no"[xl].  Adorno reconoció esa posibilidad al afirmar en su Teoría estética que los poemas de Paul Celan "hablan de un indecible horror a través del silencio". La palabra poética de Celan es resistencia y resurrección lingüística frente a ese abrumante, petrificante e indecible horror, incitado acaso por la misma imposibilidad que abrumó a Adorno: el difícil, paradójicamente comprehensible e incomprehensible, silencio de sus versos De su poema “Estar” en la versión de Felipe Boso: Estar a la sombra/de la llaga en el aire/No-estar-por-nadie-ni-por-nada./ Incógnito,/solamente/por ti.//Con todo lo que cabe dentro,/sin lenguaje/también.  
Maurice Blanchot ya había establecido categóricamente que: “le silence, le neant, c’est bien l’essence de la literature” (el silencio, la nada, esa es la verdadera esencia de la literatura)[xli].

CONCLUSIÓN

Partiendo de que “el poeta se habla por lo que escribe” ( Juan Gelman), hemos recorrido y citado una abundancia de versos de César Vallejo y Paul Celan. Nos hemos encontrado con una poesía no exhuberante como la de Whitman o Neruda, pero que incorpora el sufrimiento humano, la experiencia inhumana de acontecimientos casi indecible, en su celebración poética. Viven, través de estas circunstancias oscuras, en la redención de las palabras, palabras con rupturas verbales, desintegraciones, desarticulaciones, como añicos del destrozo que los poetas eran, pero que surgen con toda su fuerza de esa negatividad, en medio de una “construcción áspera por antonomasia”[xlii]. Dijo Paul Celan en el citado discurso de Bremen (1958): «Quedaba la lengua, sí, salvaguardada, a pesar de todo. Pero hubo entonces que atravesar su propia falta de respuestas, atravesar un terrible mutismo, atravesar las mil espesas tinieblas de un discurso homicida. Atravesó sin encontrar palabras para lo que sucedía. Atravesó el lugar del Acontecimiento, lo atravesó y pudo regresar al día enriquecida por todo ello. Es ése el lenguaje en el que, durante esos años y los años siguientes, he tratado de escribir mis poemas»[xliii].

Paul Celan y César Vallejo han escrito su memoria, su experiencia, su profecía, con la ensoñación de la piedra, su fenomenología del hermetismo, como “contra-palabra” digna y elocuente; aplicándose a ambos, lo que afirmó Alejandra Pizarnik sobre Yves Bonnefoy: «Poesía fundada sobre lo irremediable, la muerte y el silencio. Leerla es encontrar la verdadera voz callada de las cosas, del mundo del afuera y del adentro es descubrir que el silencio no es la interrupción de voz, sino una zona iluminada donde el lenguaje dice sin decir, envuelve a las cosas como a un guante haciendo a su mudez, a su inmovilidad. Ni voz ni pausa entonces sino figuras silenciosas, imágenes dibujadas por una voz inaudible.»[xliv]

Y en solidarizarse, vivir en sus palabras redentoras, en escuchar su mensaje, el lenguaje de Paul Celan y César Vallejo, consustanciados fraternalmente con el dolor, la condición humana, la lucha social, reside la esperanza de todos, ante el ser-hambre, ser-miseria, ser-nada. “Voy a hablar de la esperanza”… Con sus palabras, los añicos de sus versos que recogimos y su silencio, ellos sobreviven en los seres humanos.




[i] Citado por Eduardo Milán en su su artículo “En su ausencia: tres notas sobre la poesía”, en el libro de Blanca Solares, ed., Los lenguajes del símbolo, Anthropos, Barcelona: 2001, pp. 119.
[ii] Citado por George Steiner en Gramáticas de la Creación,  Traducción de Andoni Alonso y Carmen Galán Rodríguez, Editorial Siruela, Madrid: 2001.
[iii] Citado por Marco Martos en su artículo “Paul Celan, poeta acorraladoen Libros y Artes, Revista de cultura de la Biblioteca Nacional del Perú, No. 2, Julio de 2002
[iv] Edward Hirsch, “The Work of Lyric: Night and Day”, Georgia Review, LVII, 2 (Summer 2003), 368
[v] Rafael Gutiérrez Girardot, “Celan y Vallejo: la poesía ante la destrucción”, Hispania, vol 72, pp.49-54.
[vi]Simón Royo, “La esperanza revolucionaria de César Vallejo” en La ventana, Revista de la Casa de las Américas, 20 de Junio del 2003.
[vii] Mary Docter, “La piedra y la masa: un análisis comparativo de dos textos”, en Hispania, No. 72 (marzo, 1989), pp.73-77.
[ix]Paul Celan, Hebras de sol, Trad. De Ela María Fernández-Palacios y Jaime Siles, Colección Visor de Poesía,  2da, Edición, Madrid: 2002.
[x] Traducción que aparece en la compilación de Yolanda Pantin, Alexis Romero, Jaqueline Goldberg, Hernan Zamora, Igor Barreto, Alfredo Herrera y Sonia González.
[xi] Shira Wolosky, Language Mysticism, Stanford University Press, 1995.
[xii] Traducción de José Angel Valente en su libro Cuaderno de versiones, pp. 238-243,  Galaxia, Gutemberg: 2002.
[xiii] John Felstiner, Paul Celan: Poet, survivor, Jew. Yale University: 1995.
[xiv] Girardot, R.G., “Celan y Vallejo: la poesía ante la destrucción”, En: Simposio Internacional “Vallejo y España”. En homenaje a los 50 años de la muerte del poeta 1938-1988. Los Angeles, University of California, 1988, p. 54.
[xv] Sostiene Juan Larrea: “se dijo de Rimbaut, no sin cierto viso de verosimilitud, que era fundamentalmente un místico. Con cuánta más razón puede afirmarse lo mismo de Vallejo”,  en la página 119 del artículo “Significado conjunto de la vida y de la obra de César Vallejo”, en Julio Ortega, editor, César Vallejo, Ed. Tauras, Madrid: 1974, pp. 119-152.
[xvi] En artículo “La religiosidad, César Vallejo” en Julio Ortega, o.c., pp. 383-389.
[xvii] Citado por José Prats Sariol en su artículo “De cuando Gastón Baquero se sentaba a caminar con César Vallejo”  en www.cubaencuentro.com/revista/revista-encuentro/.../47.../de-cuando-gaston-baquero-se-sentaba-a-caminar-con-cesar-vallejo - 140k
[xviii] Ver el anélisis de Marta Waldegaray, “ Materialidad lingüística y humanidad del lenguaje en César Vallejo (análisis de dos poemas de TRILCE)” en Espéculo. Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid:.http://www.ucm.es/info/especulo/numero20/vallejo.html
[xix] En Enrique Ballón (ed.), Teatro completo. Vol. 2. Lima: 1979, Pontificia Universidad Católica del Perú, pp. 147-217.
[xx] John Felstiner, o.c., p. 284.
[xxi] Ver el interesante estudio de Mordechai Omer, "As One Speaks to Stone" – The Evocation of Celan's Poetry in the Worksof Micha Ullman and Adam Berg, en www.tau.ac.il/arts/projects/PUB/assaph-art/assaph3/articles_assaph3/16MottiOmer.pdf.
[xxii] "Paul Celan's Language of Stone: The Geology of the Poetic Landscape," Colloquia Germanica (1974), pp. 298-317.
[xxiii] En su reseña del libro de Jean Bollack, Piedra de corazón, traducción de Arnau Pons, Arena Libros, Madrid, 2002.,
[xxiv] “Atardecer de las palabrasde Umbral en umbral, 1955.
[xxv] R.G. Girardot, “Celan y Vallejo: la poesía ante la destrucción”, En: Simposio Internacional “Vallejo y España”. En homenaje a los 50 años de la muerte del poeta 1938-1988. Los Angeles, University of California, 1988, pp. 49-55.
[xxvi] Ver más extensamente su artículo “En su ausencia: tres notas sobre la poesía”, en el libro de Blanca Solares, ed., Los lenguajes del símbolo, Anthropos, Barcelona: 2001, pp. 118-124.
[xxvii]  D.T. Suzuky y Erich Fromm, Budismo zen y psicoanálisis. Fondo de Cultura Económica, México, 1987.
[xxviii] Sergio Prevaz, “César Vallejo, El poema como unidad autónoma” en www.geocities.com/rpoetas2000/N2002/N03_02.htm - 295k
[xxix] Julia Kristeva, Strangers to ourselves. New York: Columbia University Press, 1991, p. 16.,
[xxx] César Vallejo, Obra poética completa, Ed. Enrique Ballón Aguirre. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1979, p.132
[xxxi] César Vallejo, Obra poética completa, Ed. Enrique Ballón Aguirre. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1979, p.176
[xxxii] Dianna Niebyliski, The Poem on the Edge of the Word. The Limits of Language and the Uses of Silence in the Poetry of Mallarmé, Rilke and Vallejo. New York, Peter Lang, 1993, específicamente su capítulo “Vallejo’s Poemas Humanos: Language and Silence as Expressions of Despair”, pp. 129-163..
[xxxiii] Jean Franco, César Vallejo. The Dialectics of Poetry and Silence. Cambridge, Cambridge University Press, 1976.
[xxxiv] Sarah Cohen, El Silencio de Los Poetas:Pessoa,Pizarnik,Celan,Michaux,  Ed. Biblos: 2002
[xxxv]Una palabra, tú sabes/-un esqueleto/Lavémoslo/arreglémoslo/volvamos su ojo/hacia el cielo”.  
[xxxvi] Martin Heidegger, Introducción a la metafísica. Trad. de Angela Ackermann Pilári. Barcelona, Editorial Gedisa, 1993, p. 146
[xxxvii] Hugo Echague, “Una aproximación a la lírica de Paul Celan”. Tópicos (Sta. Fe), ene./dic. 2007, no.15, p.77-86..
[xxxviii] Ver el poema “Tubinga, Enero” donde dice Si viniera, / si viniera un hombre, / si viniera un hombre hoy al mundo / con la barba de luz de los patriarcas: / él podría sólo / balbucir, balbucir, / una y otra, una y otra / vez, vez.
[xxxix] Guillermo  Saccomanno,  “El tango de Auschwitz”, Página 12, Edición del Jueves 23 de setiembre, 2004.
[xl] Citado en George Steiner, Lenguaje y silencio, Editorial Gedisa Editorial: 1982,  p.85.
[xli] Maurice Blanchot, La littèrature ou le droit à la mort, en La part du feu, p. 300.
[xlii] Frase de Eberhard Geisler, en su artículo "Sobre la poesía de Gonzalo Rojas y su relación con Paul Celan" Ibero-Amerikanisches Archiv, Taller Literario con Gonzalo Rojas, 151, 1989, pags. 103-116.
[xliii]Traducción de José Angel Valente en su libro Cuaderno de versiones, pp. 238-243,  Galaxia, Gutemberg: 2002
[xliv] Alejandra Pizarnik, Yves Bonefoy "Algunos poemas," en La Nación [Bs.As.]. 28 Noviembre, 1971.