JOSÉ ORLANDO SALVADOR TEMOCHE
30 enero 2011
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NELVIN MARCELINO FERNANDEZ AGÜERO
27 enero 2011
Nació en Raura, el 1 de diciembre de 1986. Realizó sus estudios primarios en el Colegio Nacional Nº 20069 de Quichas, y la secundaria en el Colegio Nacional Generalísimo Don José de San Martín de Huaura. Egresado de la facultad de Ingeniería Metalúrgica en la Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión de la ciudad de Huacho. Joven poeta que lleva la vehemencia lírica en las venas, es un romántico a morir, seudónimo que ha elegido para firmar sus poemas. Sus composiciones llevan ese sello, denotan con fuerza el romanticismo que lleva dentro de sí. Integra la juventud de nuestra Institución. Pertenece a la Sociedad de Poetas y Narradores de la Región Lima desde el año 2006.
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Jesus Falla Revilla: El Caballero del Verso

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ANICIA VEGA FIGUEROA
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JUAN ARMANDO PANANA CONTRERAS
25 enero 2011
Nació en el callao el 12 de junio de 1954, a temprana edad sus padres lo trajeron a la hermosa caleta de Carquín, sus estudios primarios los realizo en Carquín y sus estudios secundarios en la GUE Luis Fabio Xammar en Huacho donde pudo descubrir el apasionado mundo interior de la poesía. Desde muy joven comenzó a aflorar en el sus deseos de escribir poesías, actualmente labora en el INPE en el penal de Carquín. Integra la Sociedad de Poetas y Narradores de la Región Lima desde el año 2009. 
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Etiquetas: Reseñas Biográficas
JUAN ARMANDO PANANA CONTRERAS : POEMAS
SIN TI
Quiéreme con el amor más grande
con ese amor que tú sola conoces
y abrázame y acaríciame donde quieras
entre mis días y mis noches
cuando las sombras en nuestras vidas
desaparecen
respira de mi ser el color de mi frente
mis cejas tristes y siente
que las horas de mi vida sin ti
son muy tristes
calma este dolor con tus ojos dulces
y tu voz me cante sobre el lecho frío de la muerte
háblame desde el lugar donde tu existes
a donde llevaste mi vida para enterrarla en los montes
y aprendiste a hablar en idioma diferente
y mis ríos se secaron
y mis tierras se abrieron para cerrar sus cauces
y el brillo de tus ojos los sentía muy lejos
cuando yo moría de dolor en el silencio más triste
Erguida como torre de piedra
Cómo quisiera verte tierra
Erguida como torre de piedra
Que ni el tiempo derribe y destruya
Como cenizas negras asesinadas.
Levántate entre el aire
Rompiendo las oscuras sombras
Que envenena la vida
Y crezcan tus raíces puras
Como aguas derramadas y cristalinas.
Verte como una luna entera
Que alumbre la arena
Y su luz se quede en tu alma
Encendiendo primaveras
Y brilles más que el sol
Cuando la noche triste muera.
Quiero verte ¡Oh Tierra!
Grande y bella
Con tus orillas de aguas ebrias
Cuando se esté formando el mar
De azul y espuma
Y nazca la ola
Fresca y serena.
Nací ¡Oh! Tierra mía
Oliendo el aire marino
De tus paredes de brisa y garúa
Que el crepúsculo levantaba
Cuando se iba el día.
Me salpicaba tu aroma
Y me quedaba en tus pezones
De piedra y tierra
De ave y agua
Como agua que volaba
Con sus alas crecidas
Que abría tus entrañas
Y al tiempo pasaba
Y tú estaba allí parada
Con tu mirada triste que nos llamaba
Con el alma atormentada.
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Etiquetas: Literatura Huachana
Centro Social Deportivo Huaura celebro 79 años de fundación
22 enero 2011
Por iniciativa del presbítero Carlos Félix Manrique Cervantes, ex rector del Seminario y Párroco de Huaura.
Entre las innumerables obras del CSDH, mencionaremos que esta importante Institución cultural promovió y difundió el primer quincenario titulado "La Voz de Huaura" Así mismo se creo la biblioteca popular General José de San Martín.
Vice presidente: Nicéforo Marcos
Secretario. Isaías Nicho Rodríguez
Pro secretario: Moisés Marzal Choz
Tesorero: Conrado Collantes Ramírez.
En esta importante organización huaurina albergó dentro de sus asociados a grandes historiadores y literatos de nuestra región como: Félix Manrique Cervantes, Isaías Nicho Rodríguez y Jorge Nicho Zamudio, así mismo en la actualidad cuenta como asociado a un gran escritor e historiador huaurino Jorge Nava Pittaluga.
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MAITE FLORES PLAZA
20 enero 2011
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Etiquetas: Reseñas Biográficas
HUAURA SE FUNDÓ EL 25 DE JULIO DE 1597 Y NO EL 17 DE ENERO
Por: Luis Alberto Rosado Loarte.
DOCUMENTO HALLADO EN EL ARCHIVO DEL OBISPADO DE HUACHO DEMUESTRA QUE LA FECHA DE FUNDACIÓN DE HUAURA FUE EL 25 DE JULIO DE 1597 Y NO EL 17 DE ENERO
Según el documento hallado la provisión fue dada por el virrey Don Luis de Velasco el 17 de junio de 1597 en Lima y refrendada por Álvaro Ruiz de Navamuel. Siendo el corregidor Don Alonso Mendoza Cataño de Aragón quien dio cumplimiento a la provisión el 25 de julio del mismo año, día del “Glorioso apóstol Santiago” (Santiago de Zebedeo o Santiago el Mayor, patrón de España). Por lo tanto, esta es la fecha en que se debe celebrar el aniversario de fundación de Huaura y no el 17 de enero.
http://huaura.wordpress.com/
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GUSTAVO RIQUELME MARTÍNEZ
19 enero 2011
Nació el 19 de enero de 1988 en Huaura. Hijo de don Vicente Riquelme Mautino y doña Marcelina Martínez Samaritano. Realizó sus estudios primarios en la I.E .José de San Martín de Huaura, sus estudios secundarios en la I.E. C.E.T.A. 15 de Santa María. Estudiante del X ciclo en la Facultad de Lengua y Literatura e Idioma Ingles en la Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión de Huacho. Joven valor de la literatura Huachana y Regional. Desde el año 2010 integra la Sociedad de Poetas y Narradores de la Región Lima. 
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Etiquetas: Reseñas Biográficas
REDOBLE POR JOSÉ MARÍA ARGUEDAS ALTAMIRANO”
Un río profundo de sangre
En la vida de un intelectual polifacético, varias pueden ser sus cualidades destacadas, pero quizá una se erija por encima de las demás: el ser maestro. En este centenario de nacimiento de José María Arguedas (Andahuaylas,18 de enero de 1911- 18 de enero de 2011), parecen reclamarlo con exclusividad y exclucencias los políticos de izquierda como reivindicación de lo que preconizó Arguedas sin ser marxista ni comunista.
Arguedas gestó embrionariamente el conocimiento y revaloración de la cultura andina, lo que deja en claro que para estar con el pueblo y revalorar sus manifestaciones no es condición sine qua non ser un activo militante de una ideología política. Esa condición de ser maestro sin contar con título pedagógico, prevalece por encima de sus calidades como escritor, etnólogo, investigador, antropólogo.
ARGUEDAS EL PEDAGOGOCO
Arguedas refunda una nueva pedagógica popular y una nueva forma de hacer política no militante: reivindicar el mundo andino, tender puentes entre dos civilizaciones en conflicto permanente. Buscar que una sea complemento de la otra. Tratar que no existan culturales superiores ni inferiores. Evitar que ese conflicto interétnico, social, cultural, religioso, económico no entre en conflagración, eso es quizá más memorable y aleccionador que todos sus escritos. Un político tradicional, de cualquiera de las polaridades de izquierda o derecha, hubiera propugnado violencia fratricida y que gane el más fuerte. Arguedas, buscó con el estudio de la cultura andina, sus mitos, leyendas, bailes, idioma, tradiciones, costumbres, música, no tratar de imponerlo, sino rescatarlo y presentarlo al mundo como un complemento de un todo. Esa actitud incluyente diferencia y perenniza a Arguedas y lo hace más grande que sus propios escritos y estudios. No es el saber enciclopédico, los títulos profesionales o la cientificidad de la investigación, lo que hace que un aporte sea imperecedero, es la actitud humanizadora y la correspondencia entre lo que dices y haces. Arguedas no buscó destruir la civilización “blanca” para hacer prevaler la “indígena”. No odio el castellano para imponer el quechua, buscó un sincretismo. Nos buscó oponer al hombre del ande con el de la costa; el de la ciudad contra el de la zona rural; el rico contra el pobre. Buscó una reivindicación de lo autóctono, de lo andino, de lo folklórico, de lo tradicional, de lo marginal a partir de la revaloración, la investigación y el conocimiento. Esas conductas intelectuales conciliatorias, eclécticas son de las más raras y escasas. Se da sólo cuando se tiene una visión pedagógica y no meramente antropologizante, sociologizadora o etnológica. Arguedas llevó su magisterio de escritor andino, al punto de confluir todas las sangres. Es por supuesto una utopía arcaica, es un enfrentamiento permanente entre el potivismo emergente de época y el enfoque socio-crítico para los estudios socio-educativos. Arguedas sufre su martirologio personal y social, profesional y cultural, eso lo hace un escrito excepcional. Enfrentarse a las corrientes de época tanto con la corriente estructuralista del boom latinoamericano (donde hasta el mismo Julio Cortázar, metió su cuchara despotricante y ninguneante contra Arguedas). De la misma manera el cientificismo positivista petulante, minimizó y cuestionó severamente “la materialización de lo subjetivo” en el pensamiento andino. Estos avatares, lejos de dar con Arguedas en el suelo, lo erigió en el pedestal de la inmortalidad, el símbolo de los pueblos, de las culturas oprimidas, de la reivindicación de lo andino, de la sed de justicia popular, de la preservación de las culturas nativas, de sus productos socio-culturales.
Creo que el magisterio de Arguedas lo ha llevado a ser el escritor y maestro por antonomasia que reclama esta nueva sociedad llena de científicos sin ciencia de pueblo; lleno de profesores sin magisterio; lleno de sociólogos de diagnósticos; antropólogos de negocio; etnólogos de libros. Arguedas no necesitó mimetizarse y camalonearse, fue uno de ellos, vivió su drama, pensó, comió como y con ellos. Eso es más meritorio en una sociedad donde se investiga a control remoto y se hace análisis a partir de videos editados, informes trucados-novelados o fotos instantáneas. Arguedas seguirá siendo el hombre que le dio a la historia de los pueblos el mismo rostro que otros quería desfigurar.
ARGUEDAS EL ESCRITOR
José María Arguedas es la más alta cumbre del costumbrismo no sólo peruano, sino sudamericano. Su condición de quechuahablante y hispanohablante, generan en él una condición excepcional para trasmitir la dulzura del lenguaje quechua complementado con el descritivismo del castellano.
“Los ríos profundos” se lee con devoción y nostalgia en todo el territorio peruano. Es la historia misma de Arguedas, transfigurado en el niño Ernesto que va por los pueblos y a su paso hace un paneo de todas las costumbres y tradiciones, lleva consigno su nostalgia, sus impresiones, su ternura, la inocencia de su zumbayllu, juguete mágico-mítico en la que de esconde su alma, su pasión y su ternura, volcada en toda la novela.
Y el cuento, convertido en la más magistral pieza dramática del extremo de la injusticia entre ricos y pobres, “El sueño del pongo”, se eleva a la categoría universal de los referentes para sensibilizar a cualquier auditorio, en cualquier cultura, espacio, latitud y tiempo histórico.
El Conglomerado Cultural, organización cultural multidisciplinar y multiartística, consciente que honrar a las personas y sus creaciones, es más importante que cualquier interés de cálculo económico mediático o de subordinación política de los gobiernos de turno, se suma a las protestas y al planteamiento de reivindicar al insigne escritor y folklorista peruano José María Arguedas Altamirano, honrando el año 2011 con su nombre por los siguientes motivos:
1.- José María Arguedas Altamirano es el escritor del Perú profundo, autóctono y andino más grande que ha parido los cerros, los ríos profundos, las quebradas. Su escritura no sólo es la más fiel al sentimiento andino y su sincretismo, sino que es el traductor y puente entre el quechua original del Perú y el castellano conquistador.
2.- José María Arguedas Altamirano simboliza el investigador folklorista por antonomasia, el escritor que abrió de par en par el ande sudamericano y su espíritu a la cultura occidental.
3.- José María Arguedas Altamirano, le pertenece a todos y nadie puede apropiarse su exclusividad ni ideológica, estética ni social: nació, vivió y murió para encontrar puentes culturales y en su ruta de vida buscó la integración, el respeto por los oprimidos con sus tradiciones, costumbres y vivencias. Querer polarizarlo antagónicamente hacia un sector ideológico, puede ser tan pernicioso, para un hombre que murió incomprendido y ninguneado por un sector de la intelectualidad de su época.
4.- Conocido el perfil e importancia de este escritor, todos los intelectuales, poetas, narradores esperamos que este año 2011 se denominara “Año del centenario del nacimiento de José María Arguedas Altamirano” pero no, se optó por el impulso marketero de un resto arqueológico que no se le resta importancia, pero asomó una vez más la cosificación en el orden de importancia y prioridad de la concepción de cultura en el Perú. Y contraviniendo cualquier reivindicación el gobierno de turno, junto a su partido gobernante, inconsecuente con sus ideales fundacionales, les dio la espalda a la cultura viva y el reconocimiento a sus hombres que dejaron huella, desestimando el clamor nacional de los hombres de cultura.
5.- Dado esta circunstancia, nos declaramos en rebeldía y asumimos la denominación del año 2011 en nuestros documentos y envíos con post membrete hasta el 31 de diciembre de 2011: “AÑO DEL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE JOSÉ MARÍA ARGUEDAS ALTAMIRANO”, escrito simbólicamente con color rojo, de todas las sangres.
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100 AÑOS DE JOSÉ MARIA ARGUEDAS ALTAMIRANO.
09 enero 2011
En 1915, su padre, al ser nombrado Juez de primera instancia de la provincia de Lucanas (departamento de Ayacucho), se trasladó a dicha sede, donde poco después se casó con una rica hacendada de San Juan de Lucanas, Grimanesa Arangoitia Iturbi viuda de Pacheco (1917). El pequeño José María viajó entonces a Lucanas, para reunirse con su madrastra; el viaje fue todo un acontecimiento para él, como lo recordó siempre. La familia se instaló en Puquio, la capital de la provincia. En 1919, tras la ascensión al poder de Augusto B. Leguía, el padre, que era del partido contrario, fue removido de su cargo de Juez y tuvo que tornar a su oficio de abogado litigante y viajero, trajinar que solo le permitía hacer visitas esporádicas a su familia.
Esta parte de la infancia de Arguedas estuvo marcada por la difícil relación que sostuvo con su madrastra y con su hermanastro Pablo Pacheco. Aquella sentía por su hijastro un evidente desprecio, y en una ocasión lo mandó a convivir con los criados indígenas de la hacienda. Por su parte el hermanastro lo maltrataba física y psicológicamente e incluso en una ocasión le obligó a presenciar la violación de su tía. La figura de este hermanastro habría de perdurar en su obra literaria personificando al gamonal abusivo, cruel y lujurioso. Solo entre los indios sintió el afecto que le negó su familia, identificándose con la idiosincrasia de aquellos, basada en el amor a la naturaleza.
En julio de 1921 se escapó de la casa de la madrastra junto con su hermano mayor Arístides; ambos fueron a la hacienda Viseca, propiedad de su tío Manuel Perea Arellano, situada a 8 km de San Juan de Lucanas. Allí vivieron durante dos años, en ausencia del padre, conviviendo con los campesinos indios a quienes ayudaban en las faenas agrícolas. Para José María fueron los años más felices de su vida
En 1923 abandonó su retiro al ser recogido por su padre, a quien acompañó en sus frecuentes viajes laborales, conociendo más de 200 pueblos. Pasaron por Huamanga, Cuzco y Abancay. En ésta última ciudad ingresó, junto con su hermano Arístides, como interno en el Colegio Miguel Grau de los Padres Mercedarios, mientras su padre continuaba su vida itinerante. Dichas peripecias a través del sur del Perú y su internado en el colegio abanquino serían evocadas después en su novela Los ríos profundos, su obra maestra.
En 1925 sufrió un accidente que lo llevó a perder dos dedos de la mano derecha. En 1926 empezó sus estudios secundarios en un colegio de Ica, en la desértica costa peruana, hecho que marcó su alejamiento del ambiente serrano que había moldeado hasta entonces su infancia. Allí sufrió en carne propia el desprecio de los costeños hacia los serranos.
En 1931, ya con 20 años de edad, se estableció en Lima e ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. A raíz del fallecimiento de su padre, ocurrido al año siguiente, se vio forzado a ganarse la vida y entró a trabajar como auxiliar en la Administración de Correos.
En 1933 publicó su primer cuento: Warma kuyay.
Poco después, lograda ya su Licenciatura de Literatura en San Marcos, inició su carrera docente en el Colegio Nacional Mateo Pumacahua de Sicuani, en el departamento de Cuzco, como profesor de Castellano y Geografía (1939-1941). Allí, junto con sus alumnos, llevó a cabo un trabajo de recopilación del folclor local. Descubrió entonces su vocación de etnólogo. Paralelamente contrajo matrimonio con Celia Bustamante Vernal, promotora de la Peña Cultural Pancho Fierro (1939), un legendario centro de reunión de artistas y intelectuales.
En 1941 publicó Yawar Fiesta, su primera novela.
En 1944 presentó un episodio depresivo caracterizado por decaimiento, fatiga, insomnio, ansiedad y probablemente crisis de angustia, por lo cual pidió licencia repetidas veces en su centro de labor docente. Este episodio lo describió en sus cartas a su hermano Arístides y brevemente en sus diarios insertados en su novela póstuma El zorro de arriba y el zorro de abajo. Durante cinco años estuvo, según confesó, neutralizado para escribir. Se recuperó, pero eventualmente tendría otras recaídas posteriores.
En 1948, se le redujeron las horas de clases y el sueldo de profesor que recibía en el Ministerio de Educación, bajo la acusación de hacer propaganda comunista. Finalmente fue cesado (1949). Eran los días de la dictadura de Manuel A. Odría. Sin embargo, continuó ejerciendo diversos cargos en instituciones oficiales encargadas de conservar y promover la cultura.
En marzo de 1947 fue nombrado Conservador General de Folklore del Ministerio de Educación, para luego ser promovido a Jefe de la Sección Folklore, Bellas Artes y Despacho del mismo Ministerio (1950-1952). Llevó a cabo importantes iniciativas orientadas a estudiar la cultura popular en todo el país. Por su gestión directa, Jacinto Palacios, el gran trovador andino, grabó el primer disco de música andina en 1948. Los teatros Municipal y Segura abrieron sus puertas al arte andino.
Entre 1950 y 1953 dictó cursos de Etnología y Quechua en el Instituto Pedagógico Nacional de Varones. En 1953 fue nombrado Director del Instituto de Estudios Etnológicos del hoy Museo Nacional de la Cultura Peruana, cargo en el que permaneció durante diez años; simultáneamente dirigió la revista Folklore Americano (órgano del Comité Interamericano de Folklore, del que era secretario).
El cuento La muerte de los hermanos Arango, que publicó en 1953, obtuvo el primer premio del Concurso Latinoamericano de Cuento en México. En 1954 publicó la novela corta Diamantes y pedernales.
A fin de complementar su formación profesional, se especializó en la Universidad de San Marcos en Etnología, de la que optó el grado de Bachiller el (20 de diciembre de 1957) con su tesis La evolución de las comunidades indígenas, trabajo que obtuvo el Premio Nacional Fomento a la Cultura Javier Prado 1958. Por entonces realizó su primer viaje por Europa, becado por la UNESCO, para efectuar estudios diversos, tanto en España como en Francia. Durante el tiempo que permaneció en España, Arguedas hizo investigaciones entre las comunidades de la provincia de Zamora, buscando las raíces hispanas de la cultura andina, que le dieron material para su tesis doctoral: Las Comunidades de España y del Perú, con la que se graduó el 5 de julio de 1963.
En 1958 publicó Los ríos profundos, novela autobiográfica, por la cual recibió en 1959 el Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma. Esta novela ha sido considerada como su obra maestra. Por entonces empezó a ejercer como catedrático de Etnología en la Universidad de San Marcos (de 1958 a 1968). De la misma disciplina fue también profesor en la Universidad Nacional Agraria La Molina (de 1962 a 1969).
En 1961 publicó su novela El Sexto, por la cual se le concedió, por segunda vez, el Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma (1962). Dicha obra es un relato novelado de su experiencia carcelaria en el famoso penal situado en el centro de Lima, clausurado en 1986.
En 1962 editó su cuento La agonía de Rasu Ñiti. Viajó en ese mismo año a Berlín Occidental (Alemania), donde se llevó a cabo el primer coloquio de escritores iberoamericanos, organizado por la revista Humboldt.
En 1963 fue nombrado Director de la Casa de la Cultura del Perú, donde llevó a cabo una importante labor profesional; sin embargo, renunció al año siguiente, como gesto de solidaridad para con el presidente de la Comisión Nacional de Cultura.
En 1964 publicó su obra más ambiciosa: Todas las sangres, novela de gran consistencia narrativa, en la que el escritor quiso mostrar toda la variedad de tipos humanos que conforman el Perú y a la vez los conflictos determinados por los cambios que origina en las poblaciones andinas el progreso contemporáneo. En ese mismo año se le reconoció su labor de docente otorgándosele las Palmas Magisteriales en grado de Comendador y una Resolución Suprema firmada por el presidente Fernando Belaúnde Terry dándole las “gracias por los servicios prestados a favor de la cultura nacional”. Fue nombrado también Director del Museo Nacional de Historia, cargo que ejerció hasta 1966.
En 1965, luego de divorciarse de su primera esposa, se casó con la dama chilena Sybila Arredondo, quien lo acompañó hasta el final de su vida. Años después Sybila estuvo presa en el Perú acusada de tener vínculos con el grupo terrorista Sendero Luminoso y tras ser liberada volvió a su país en el 2002.
A pesar de todos sus logros personales y profesionales, en abril de 1966 Arguedas cometió su primer intento de suicidio. El escritor venía sufriendo períodos de grave crisis psicológica desde hacía muchos años. A partir de entonces, su vida ya no volvió a ser la misma. Se aisló de sus amigos y renunció a todos los cargos públicos que ejercía en el Ministerio de Educación, con el propósito de dedicarse solamente a sus cátedras en la Universidad Agraria y en la de San Marcos. Para tratar su mal se puso en contacto con la psiquiatra chilena Lola Hoffmann, quien le recomendó, a manera de tratamiento, que continuara escribiendo. De este modo publicó otro libro de cuentos: Amor mundo y todos los cuentos (1967) y, más adelante, su obra póstuma: El zorro de arriba y el zorro de abajo.
En 1968 terminó su magisterio en la Universidad de San Marcos, y, casi simultáneamente, fue elegido jefe del departamento de Sociología de la Universidad Nacional Agraria La Molina, a la cual se consagró a tiempo completo. Ese mismo año le fue otorgado el premio “Inca Garcilaso de la Vega”, por haber sido considerada su obra como una contribución al arte y a las letras del Perú. En esa ocasión pronunció su famoso discurso: No soy un aculturado.
Sin embargo, por esta época sus angustias existenciales se agudizaron y surgió nuevamente la idea del suicidio tal como lo atestigua su “Primer diario”, el cual insertó en su novela póstuma. Finalmente renunció a su cargo en la Universidad Agraria y el 28 de noviembre de 1969 se encerró en el baño de la universidad y se disparó un tiro en la cabeza, a causa del cual murió, después de pasar cinco días de penosa agonía (2 de diciembre de 1969).
El día de su entierro, tal como el escritor había pedido en su diario, el músico andino Máximo Damián tocó el violín ante su féretro, acompañado por el arpista Luciano Chiara y los danzantes de tijera Gerardo y Zacarías Chiara, y luego pronunció un breve discurso, en palabras que transmitieron el sentimiento del pueblo indígena, que lamentó profundamente su partida.
Obras
La producción intelectual de Arguedas es bastante amplia y comprende unos 400 escritos, entre creaciones literarias (novelas y cuentos), traducciones de poesías y cuentos quechuas al español, trabajos monográficos, ensayos y artículos sobre el idioma quechua, la mitología prehispánica, el folclore y la educación popular, entre otros aspectos de la cultura peruana. La circunstancia especial de haberse educado dentro de dos tradiciones culturales, la occidental y la indígena, unido a una delicada sensibilidad, le permitieron comprender y describir como ningún otro intelectual peruano la compleja realidad del indio nativo, con la que se identificó de una manera intensa. En Arguedas, la labor del literato y del etnólogo no está nunca totalmente disociadas; incluso, en sus estudios más académicos encontramos el mismo lenguaje lírico que en sus narraciones.
La importancia fundamental de este escritor ha sido reconocida por críticos y colegas peruanos suyos como Mario Vargas Llosa, quien llegó a dedicarle a su obra el libro de ensayos titulado "La utopía arcaica". También Alfredo Bryce Echenique ha colocado las obras de Arguedas entre los libros de su vida. Con el paso de los años, la obra de Arguedas ha venido cobrando mayor relieve, pese a que todavía es poco conocido fuera del Perú.
Aunque no fue diestro en el manejo de las técnicas narrativas modernas, su literatura (basada especialmente en las descripciones) supo comunicar con gran intensidad la esencia de la cultura y el paisaje andinos. A continuación, una lista de sus creaciones literarias en prosa:
1935 - Agua. Los escoleros. Warma kuyay. Libro de cuentos. Segundo premio en el concurso internacional promovido por la Revista Americana de Buenos Aires. Traducida al ruso, alemán, francés e inglés por La Literatura Internacional, de Moscú.
1941 - Yawar Fiesta. Novela. Revisada en 1958.
1953 - La muerte de los hermanos Arango. Cuento. Primer premio del Concurso Latinoamericano de Cuento en México.
1954 - Diamantes y pedernales. Novela.
1958 - Los ríos profundos. Novela. Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1959. Fue reeditada en 1978 por la Biblioteca Ayacucho de Caracas con prólogo de Mario Vargas Llosa.
1961 - El Sexto. Novela. Premio Nacional de Fomento a la Cultura Ricardo Palma en 1962.
1962 - La agonía de Rasu Ñiti. Cuento.
1964 - Todas las sangres. Novela.
1965 - El sueño del pongo. Cuento.
1967 - Amor mundo y todos los cuentos. Libro de cuentos.
1971 - El zorro de arriba y el zorro de abajo. Novela que dejó inconclusa y que fue publicada póstumamente. En sus páginas traza una explicación de la crisis que lo llevó al suicidio.
1973 - Cuentos olvidados. Compilación póstuma de cuentos.
Escritos primero en quechua, y luego traducidos al español por el mismo autor, los poemas de Arguedas asumen conscientemente la tradición de la poesía quechua, antigua y moderna, convalidan la visión del mundo que la anima, revitalizando sus mitos esenciales y condensan eun solo movimiento la protesta social y la reivindicación cultural.
1962 - Túpac Amaru Kamaq taytanchisman. Haylli-taki. A nuestro padre creador Túpac Amaru. Himno-canción.
1966 - Oda al jet.
1969 - Qollana Vietnam Llaqtaman / Al pueblo excelso de Vietnam.
1972 – Katatay y otros poemas. Huc jayllikunapas. Poemas en versiones quechua y española. Publicado póstumamente por Sybila Arredondo de Arguedas.
1938 - Canto kechwa. Con un ensayo sobre la capacidad de creación artística del pueblo indio y mestizo. Edición bilingüe preparada en la prisión.
1947 - Mitos, leyendas y cuentos peruanos. Recogidos por los maestros del país y editados en colaboración con Francisco Izquierdo Ríos.
1949 - Canciones y cuentos del pueblo quechua.
1953 - Cuentos mágico-realistas y canciones de fiestas tradicionales - Folclor del valle del Mantaro.
1956 - Puquio, una cultura en proceso de cambio.
1957 - Estudio etnográfico de la feria de Huancayo.
1957 - Evolución de las comunidades indígenas. Premio Nacional Fomento a la Cultura Javier Prado en 1958.
1958 - El arte popular religioso y la cultura mestiza.
1961 - Cuentos mágico-religiosos quechuas de Lucanamarca.
1966 - Poesía quechua.
1968 - Las comunidades de España y del Perú.
1975 - Señores e indios - Acerca de la cultura quechua. Compilación de Ángel Rama.
1976 - Formación de una cultura nacional indoamericana. Compilación debida a Ángel Rama y cuyo título "busca interpretar... una preocupación central de Arguedas".
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