A 40 AÑOS DE HORA ZERO- DESDE CHICLAYO

28 diciembre 2009

Entrevista a Yulino Dávila
Por: Nicolás Hidrogo Navarro


Chiclayo fue y ha sido un centro de inspiración y de reunión de poetas y narradores del Perú entero desde el siglo pasado. Hasta acá llegaron alguna vez Abraham Valdelomar Pinto, José Santos Chocano, Javier Heraud, Mario Vargas Llosa, Julio Ramón Ribeyro, Alfredo Bryce Echenique, entre otros. Los horazerianos Jorge Pimentel y Enrique Verástegui, junto a Juan Ramírez Ruiz, en algún momento -como figura en una fotografía histórica en el parque principal de Chiclayo- estuvieron una temporada animando a nuevos poetas de provincias a conformar el grupo.
Un caso muy especial es que como docente de Lengua y Literatura cada vez que le pregunto a algún colega en la calle o en alguna reunión tanto de colegio o de universidad qué tanto saben de Juan Ramírez Ruiz y el movimiento Hora Zero, me escupen una inverosímil y desconcertante respuesta ¡Qué grupo de rock es ese! ¡No los he visto jamás en el prospecto ni libro alguno! Estas dos respuestas nos dan una idea de lo chatas que pueden resultar nuestras universidades nacionales y particulares para vincularse a la literatura viva y en cuanto a investigación literaria de los fenómenos acontecidos y de los cuales todavía no hay libros.
Este movimiento Hora Zero que tuvo en algún momento un alcance nacional y continental no dista de la pretensión de algunos grupos, como Conglomerado Cultural, de ser un movimiento integrador.
Después de conocido el deceso de Juan Ramírez hace un par de años atrás, y cumpliendo ya cuarenta años de fundado el grupo, surge el interés y el estudio por qué significó realmente este movimiento en su momento y qué impacto colateral tiene hasta ahora. En la presente entrevista realizada el 24 de noviembre de 2009, trato de escarbar algunos detalles en torno a ello con Yulino Dávila.


NHN = Nicolás Hidrogo Navarro
YD= Yulino Dávila


NHN: Esta aquí por Chiclayo un Miembro Fundador del Movimiento Cultural Literario Hora Zero, Julino Dávila. Estamos en el segundo piso, entre loa pasillo del Poder Judicial, pero no por un asunto de litigio, sino por una velada literaria convocada por el X Aniversario de la desaparición física del poeta y periodista Enrique Elías Ortiz. Yulino ha venido con su esposa y han estado presentes en esta significativa ceremonia de recordar a la gente de literatura leyendo poemas y evocar su legado y memoria.

- Yulino ¿Qué te trae por acá por estas tierras norteñas, tierra de Juan Ramírez Ruíz?
YD: Antes de pasar por Chiclayo he pasado por Lima. Mi visita es familiar. Tengo a mi madre ya muy mayor con delicado estado de salud y aprovechando la visita, me salieron dos ofertas para exponer mi obra histórica. Se han realizado estas dos. Ahora mismo se está realizando una en la galería del Café Habana en homenaje precisamente a Juan Ramírez Ruíz. Y al final de este mes sale una publicación de mi último libro que se llama “Monasterio de Palabras”. Como he venido con mi señora estoy aprovechando para hacerle conocer la tierra de Juan Ramírez Ruíz y de paso ser el representante de todos los compañeros de Hora Zero, para hacerle la entrega de un libro que es la primera vez que acaba de aparecer un libro que se llama “Los broches mayores del sonido” esfuerzo de Tulio Mora, y hacerle llegar a la familia de Juan Ramírez, forjador del Movimiento Hora Zero.
NHN: Este texto recopilatorio, los broches mayores, que lo edita Tulio Mora, ¿qué significado tiene para ustedes, como un movimiento que obviamente marco huella y que se ha convertido en todo un mito en la literatura peruana?
YD: Supongo que para cada uno debe tener un significado muy particular, pero yo te voy a decir el mío. Sé que es redondear todo ese bagaje de historia que se ha ido sucediendo desde los años 70, cuando se dio a conocer el manifiesto de Hora Zero. Yo conocí a Jorge Pimentel, a Juan Ramírez Ruíz, a Enrique Verástegui, justo ese mismo año que salieron. Fue una época memorable para todos nosotros porque cimentamos nuestra carreras.
NHN: ¿Qué recuerdos tienes tú de Juan Ramírez Ruíz, entendiendo que fue uno de los ideólogos, uno de los voceros de este movimiento que ya está llegando a los 40 años, qué recuerdos personales de Juan Ramírez Ruíz?
YD: Todos los recuerdos que se han ido acumulando con respecto a Juan, no solamente a Juan sino es a todo el grupo de amigos. Mi relación con Juan fue así una relación más o menos estrecha, desde que lo conocí yo lo frecuentaba a cada uno de ellos. Mi relación con Juan era las visitas que yo le hacía a su habitación, a su departamento en Ancash 444 (Lima).Aparte de encontrarnos todas las noches, porque nos veíamos casi a diario todas las noches, frecuentábamos el Bar Palermo luego frecuentábamos el Tíboli y por último el Woni. Ya en el año 77 yo marcho a Europa.
NHN: ¿Qué impresión tuviste cuando te enteraste por los medios de comunicación del deceso de Juan Ramírez Ruíz?
YD: Me enteré primero por los amigos. Al yo vivir en España, en Barcelona, fue una desagradable sorpresa, casi era como para no creérselo. Yo he realizado varios viajes durante estos 33 años y solo pude contactarlo en dos de ellos. En los últimos viajes, siempre lo iba a buscar -y de eso es testigo mi mujer-, nunca lo pude encontrar en su habitación. Luego me dijeron que ya no estaba allí y que se había regresado hacia el Norte, a su tierra Chiclayo. Y desde allí no supe nada. Cuando me dieron la noticia, claro fue muy triste, saber además en las circunstancias y de la manera como había sucedido.
NHN: Se está cumpliendo un 40 aniversario después de que se gestó este grupo y de la salida de su primer manifiesto literario, ¿qué significado tiene este reencuentro de todo esta falange de poetas, para ti como artista plástico y como poeta? ¿Qué sentido tiene este reencuentro emotivo, por los cuarenta años de Hora Zero?
YD: En primer lugar constatar que estamos vivos y vigentes. Por otro lado nos darnos cuenta que todo ese esfuerzo y toda esa acumulación de nuevas ideas que traíamos para refrescar el panorama cultural poético ha valido la pena y que todavía damos pelea.
NHN: ¿Y qué significó en su momento el manifiesto de Hora Zero, después de todo un balance después de cuarenta años. Podríamos decir que cambió algo en la literatura peruana a raíz de este manifiesto literario?
YD: Tomó otro rumbo la literatura peruana. Porque pusimos los primeros ladrillos a lo que vendría ser a un nuevo edificio de expresión verbal, de expresión de imágenes, de expresiones totalmente diferentes al lado de la realidad. Hasta ese entonces más o menos la poesía que se seguía en el Perú era una poesía más o menos un tanto académica o casi inconsistente de alguna manera, por eso se nos tildó de parricidas. No dejábamos casi títeres con cabeza salvo Vallejo y un par de poetas más. Pero mirando las cosas con calma uno se da cuenta de que sí habíamos puesto una parte de esa sustancia que es el edificio nuevo de lo que luego se ha convertido como una especie de vanguardia y ahora es, casi se podría decir, casi de libre acceso para llegar a la poesía que era hablarle de las cosas inmediatas, de la vida cotidiana inmediata, el diálogo de inmediato, la palabra coloquial, la palabra que pasaba por nuestra vista, por nuestro sentido. Nunca se había poetizado con palabras que toda la gente hablaba cotidianamente. Había que llevar esta palabra cotidiana al texto de una manera que podría reflejar la realidad en la que uno estaba insertado, tanto así de que no solamente se da esto en Lima, pero todos los integrantes, muchos de ellos y la mayor parte venía fuera de Lima.
NHN: Tú sales hace 33 años del Perú a radicar en Barcelona, la experiencia de Hora Zero la llevas hacia un nuevo territorio, un nuevo espacio, nuevos amigos, un nuevo contexto, ¿cómo fue la recepción, que impresión causó cuando tú obviamente cambiaste de espacio geográfico, espacio mental, nuevas amistades, el enfoque europeo, la cultura española, qué significo para ti ese cambio?
YD: Para mí y para otros compañeros también, porque en el año 76 más o menos del mundillo cultural que se daba en Lima, casi la mitad de la gente salió hacia fuera, muchos de ellos se reunieron en Paris, yo opté a España por la sencilla razón para no repetir a la misma experiencia que yo había repetido en Lima y seguí un camino personal, me enriquecía el viaje como a cualquiera. Todos los viajes te enriquecen, y para mí solamente era acumular más experiencia, otro tipo de lenguaje y otro tipo de lecturas que todavía no podían tener en Lima. Ya se había agotado y casi todo los amigos habíamos agotados las lecturas que sucedían en toda la vanguardia que llegaba a las librerías, ya la teníamos bien almorzada y digerida.
NHN: En esta experiencia cultural tú compartiste la parte plástica con la parte lírica, ¿qué proyectos en lo plástico y en lo lírico tienes ahora?
YD: A principios de diciembre de 2009, aparece un nuevo poemario mío aquí en Lima. Se presentará también en el mismo sitio donde se está exponiendo este homenaje a Juan Ramírez Ruíz, y pues en cartera tengo como unos nueve libros inéditos que se han ido haciendo. He publicado, muy poco realmente en España, porque yo creo que la deuda que yo tengo es con el Perú, es con el inicio donde yo me he forjado. Pero estoy viendo la posibilidad de ampliar esto hacia España.
NHN: ¿A tu percepción cuál es el concepto que tienen los poetas, lo narradores españoles sobre la literatura peruana desde allá?
YD: Se ve poco, porque se conoce poco. Las publicaciones de autores peruanos salen a cuentagotas. Siempre más o menos han dominado la escena a partir del Boom con Vargas Llosa en la narración. En poesía salvo José Watanabe es el único que ha podido pasar la frontera. Hay otro muchacho que vive también en Estados Unidos que ha sido publicado también en España. Pero realmente no tienen muy claro que es lo que va sucediendo en el panorama actual. Es una manera más bien académica. En las universidades si hay. Conozco de gente que ha hecho tesis sobre Hora Zero, pero son trabajos bastante muy tangibles. Se puede decir con respecto a todo lo que es la difusión a nivel popular es limitado, más bien casi se ha quedado en lo académico.
NHN: Tú has venido Chiclayo con un propósito específico, aparte de ser un tours personal, conocer la tierra lambayecana y entregar personalmente unos textos de homenaje a la familia de Juan Ramírez Ruíz. ¿Qué mensaje traes a la familia de nuestro poeta Juan Ramírez?

YD: Estoy representando a todos los compañeros de Hora Zero y vengo trayéndole esta primera y novedosa antología de más de 670 páginas, con todos los textos colectivos que no habían aparecidos todos juntos. Recopila toda la mayor cantidad de obras posibles recogidas de todos los que han estado y no están entre nosotros, de Hora Zero. Igual que los compañeros infrarraelistas de México, y palabras para la familia de Juan Ramírez Ruíz. Hacerles recordar sobre todo a José Ramírez –hermano de Juan Ramírez- que lo conocí personalmente en Lima por los años 70, que no lo olvidamos, que estamos con él, que él – Juan- está presente siempre y seguirá estando presente porque él ha sido un forjador ideológico del movimiento Hora Zero.
NHN: Aquí en la región Lambayeque, tierra de Juan Ramírez Ruíz, lamentablemente la bibliografía que hay sobre él es muy escasa. Te haría un pedido especial, ya que se ha editado, por parte de Tulio Mora este texto, ojala que puedan hacer llegar a las biblioteca municipales de Chiclayo, Ferreñafe y Lambayeque, a la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, instituciones de concentraciones masivas de lectores. Creo que debería conocerse más la obra de Juan Ramírez Ruíz. He visto que el texto bastante voluminoso y se ve bastante completo y plural. Me gustaría que le transmitas a la gente de Hora Zero que podrían hacer una donación del texto a estas instituciones para honrar la memoria de Juan Ramírez y todo el movimiento horazeriano. Te hago ese pedido a nombre de toda la gente de literatura de la región Lambayeque. No queremos que sean regalos personales, sino que se hagan a bibliotecas colectivas, públicas, municipales para que se pueda acceder a ellos. En el momento en que se dé este hecho lo haremos en ceremonia pública con la presencia de algunos horazerianos y hasta podríamos hacer algunos conversatorios en universidades sobre este fenómeno literario de los 70 llamados Hora Zero.

Chiclayo, noviembre 24 de 2009.

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