Las Casonas del Amor.

12 febrero 2009

A Pedro Alcántara le gustaban las mujeres hermosas, en especial las mujeres de la campiña, eran su talón de Aquiles, esta amorosa debilidad se convertiría en su vida, pasión y muerte. Llegó a tener cinco amantes al mismo tiempo, todas ellas preciosas jovencitas que se dejaron cautivar por su elegante estilo caballeresco de seducción.
Para ellas mandó construir cinco casas con el mismo jardín y diseño, eran casonas con portales en alto relieve como no existía casa alguna en toda la campiña, estas tenían el estilo de las viejas casonas de Arizona de los Estados Unidos de Norte América, de donde él trajo el modelo. Las cinco fueron edificadas en diferentes lugares de nuestra campiña. Una en Luriama, otra en la Av. Bolognesi, una tercera en los Pinos cerca al estadio de Santa María; una cuarta en Chonta, y la quinta en la salida del barrio el Chururo.
Estas casas fueron regalos que entregó a cada una de sus cinco amantes, quienes agradecidas le juraron guardarle lealtad hasta el fin de sus días. Sin embargo, los celos enfermizos de una de ellas provocaría la caída del Luis Pardo Huachano.
Lo que sucedió aquella noche fue narrado después por uno de sus secuaces que logró escapar del lugar de los hechos. Era el 17 de febrero día de su cumpleaños, Pedro Alcántara había organizado una fiesta para festejarlo junto a sus camaradas en su cuartel general en el monte la “Ensenada” cerca de la hacienda Maní. La persona que se encargó de preparar el banquete para la cena fue una de sus amantes, Florencia, la más veterana de las cinco. Ella dominada por los celos porque sentía que era relegada a diferencia de las amantes más jóvenes, decidió entregarlo a la justicia. Fue así que en la noche de la fiesta, luego de beber y comer hasta no poder más, ebrios y cansados se quedaron dormidos. La mujer aprovechó este momento para esconder todas las armas y hacer señales con una linterna para llamar a la policía, quienes procedieron a capturar al famoso bandolero campiñero.
Este fue traído junto a algunos de sus compinches a lomo de bestia hasta el puesto policial de Huaura amarrado de pies y manos donde se le celebró un juicio popular, condenándosele a muerte capital. Efectuado la condena su cabeza fue paseado por toda la ciudad, para que sirviese de lección y escarmiento a todos los que vivían fuera de la ley. Así terminó la vida del temible bandolero Pedro Alcántara, el Luis Pardo Huachano, causando dos reacciones entre la gente del pueblo, la alegría de los potentados y la pena de los más humildes.





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