José Antonio Aranda Ramirez

27 abril 2009

Nacido en Aija, Ancash Perú el 03 de abril de 1969 , Desde un año de edad vivió en Huacho, estudió inicial y primaria en el Colegio Mercedes Indacochea desde 1973 a 1979. Luego secundaria en el Colegio particular “Nuestra señora de la Merced” desde 1980 a 1985. Estudio Ingeniería química en la UNJFSC, carrera que revalidó en México en la Universidad Tecnológica de Tabasco
Anduvo unos años en Japón y frente al Parque Ueno en Tokio, pensó alguna vez con la pluma en la mano que la fascinación existe y es real tanto que se llena el espacio.
Anduvo en México unos años y frente a la selva de Tabasco y en la bahía de Campeche y las plataformas petroleras de Cantarell encontró una forma de vivir.
Recaló en Perú y recientemente fue premiado en el concurso de poesía “Prata da Casa” en Rio de Janeiro Brasil..
A raíz de esto publicó en Argentina el 2007 el libro “ Del Amor y otros menesteres”
Y el año 2009 en Lima el poemario “ Sencillas Promesas”
Recientemente dos poemas suyos fueron escogidos para publicarse en el anuario antológico virtual, Gira poema 2009


"Lesa humanidad"

Las mandíbulas
estaban esparcidas en las vitrinas
en el granero del vecino.
El pobre Hal Jalabi gritaba
rebuscando su voz entre los muertos
todos habían muerto aquel día
su abuelo murió de viejo
a su madre la asesino la tarde
al aproximarse la luna en racimos dorados
la mataron las horas
le estrujaron el rostro
le enmohecieron las manos
le secaron la boca.
Era triste ver a Hal Jalabi andando
a cuclillas y arrastrando
era triste verlo recordar la flor de otoño
que sembró en su patio
tenía hambre
tenía sed
nada más tenia.
Bebió el viento que se lo llevó
sobre la triste miseria replegada en el asfalto,
quiso volver atrás
ver la cara de Hal Daya
la verdulera de la esquina
la encontró junto al cadáver
de un perro flaco
que siempre le robaba la basura
quiso ver a las palomas
los gallinazos grises.
Escucho que le gritaran desde la mezquita en ruinas:
"(amwal matrukeh)” “ Es propiedad abandonada”
Quiso llorar y sin lágrimas solo eso pudo
se sujetó la cara con violencia
susurró despacio.
Pensó en Tzipi Livni
la mujer del bello rostro
caminó despacio…
Encontró la sangre de su hermano
se le desgarró un brazo
se le fue colgando el zapato
encontró la sangre de uno de sus atacantes,
se lamentó mil veces.
Se le rompieron el fémur y el peroné
se fue pudriendo
Hal Jalabi era su nombre, tenía 6 años…
Y era palestino.

"Verdad y mentira"

Tu cuerpo
debajo del vestido
tu licor embriagado en sí mismo
se consumen dentro de su libertad pasmosa
Inquisidora y cósmica.

Así son los días, como la historia del aire
que se balancea en una retina sinuosa
y pulsante
No hay motivo aparente
excepto tu ombligo
indescifrable,
tu boca manifiesta
tu risa; Un gesto o una mueca.

Depende de tu intervalo
por que vivir es un azorado
y principiante orgasmo
de flores amarillas
demoníacas y dulces como el azúcar de tu pelo.

Has visto los incendios en primavera?
aquellos que se dan en los pueblos pequeños
los que hay que apagarlos con valdes con agua
solo son una farsa por que no se apagan
Sino cuando las cenizas
y las armaduras de tus huesos y tus maderas
son reducidas a polvo de roció
y polen de mariposas trastornadas.

Y cual es la luz?
tu haz con que me buscas
si me hallo perdido
no hay punto en el espacio-tiempo
excepto mi coordenada de muerte
y mi coordenada de nacer
para poder estirar el elastómero de mi vida
sin lastimar los dedos de tus manos lánguidas
que sujetan mis minutos
que no son lágrimas
por que no transcurren
por que no filtran
el orificio del reloj de arena…

"Una noche de ausencia de un amor eterno"

Amor de esta noche indeterminada
cuando el frío me envuelve
y me arrastra
cuando los vientos zumban.

Cuando las estrellas se apagan
¿por qué no estás aquí, vida mía?
Tu figura concreta
se aleja lentamente
esta mañana,
y tu voz desata todos los ¡Te quiero!
que he pedido.

Pero no estás ahora
cuando la luz de mis ojos
sangra
cuando el cristal de tus suspiros continuados
explota la quietud de mi vida comprimida
como una fusión de flores heridas
en el centro de tu alma...

Tengo miedo de perderte
y no es porque dude de ti...
¡Eso casi nunca ha sucedido!
Temo que los infinitos universos paralelos
nos separen...

Sal de ti,
donde te encuentres
ven...
únete a mí.

Te espero en la espuma
de las águilas opacas
que parten a la luna.
Te quiero... y tú lo sabes
quiero lavarme en las llamas
celestes y encendidas
de tus ojos.

Pero ya no crucemos escombros
en los vértigos del alma
no digas que has amado
pues aquella roja ceniza
que fue tibia
cuando arde en lo más profundo
se esparce y estalla
en las venas quemantes
donde se mece la calma.

Yo te amo, te he amado
tú eres el amor personificado
te amo como a cada corpúsculo
de la naturaleza más extensa
los pequeños milenios
que intermitentemente te he tenido.

Y ahora esta noche
de este pequeño mundo
grandes vientos
como mares titánicos
me empujan
y yo resisto.

Aún cuando mis manos
y mi cuerpo se desgarren
mi corazón se esparce
en el espacio menos denso
y cada ola de mi sangre evoca
aquella cabellera conocida.
Y el vestido grisáceo de la tarde
aquel de una luna antigua
de una vieja noche
en este mundo, frente al mar
mirando la insalvable costanera
frente a un barco extranjero
mis sueños te recordaron...

MUERTE AL ATARDECER

26 abril 2009

Cuando un Huachano Muere por defender el honor de su patria, el cielo se nubla de dolor, las calmas aguas de la mar se embravecen y la tierra gime ante el inconsolable dolor de sus hijos.
La Muerte nos arrebato la vida del valiente Soldado Fernando Suarez Pichilingue, Huachano por siempre, fue un excelente y aplicado alumno del C.E. 21006 “Flor de María Drago” y de la I.E. “Mercedes Indacochea” en nuestra ciudad de Huacho, fue un Joven estudioso con muchas ansias de superación, Basquetbolista del Club Tennis y del Deportivo Flecha de nuestra ciudad, Ingresa a la Escuela Militar de Chorrillos donde se Gradúa como Sub Teniente en el Arma de Infantería integrando la Promoción Nº 106 “Héroes del Cenepa”.
El último jueves 09 de abril, jueves Santo al pie del cerro Ccompata en el poblado de Sanabamba – Huanta- departamento de Ayacucho, en la zona del Vrae, soldados del Ejército Peruano al mando del capitán Fernando Suarez Pichilingue fueron cruelmente asesinados, por una columna de Asesinos Narcoterroristas.
¡Héroe Huachano! ¡Héroe Nacional! ¡Héroe Fernando Suarez Pichilingue!...Descansa en Paz.

Julio Solórzano Murga.

Audaz y Valiente

Ha terminado la guerra,
Sólo cruces de soldados caídos,
Durante la batalla quedan.

Suena la trompeta tristemente
En el campo santo,
Es el adiós del soldado sin suerte
Que en plena guerra,
Se enroló al batallón de la muerte.

Su vida dio a su patria,
Su voz se apagó en la batalla,
Soldado audaz y valiente
Que al enemigo hiciste frente,
Sin tenerle temor a la muerte.

Tu sangre se impregnó en la tierra,
Tu nombre “Fernando Suarez Pichilingue”
grabaste sobre ella,
Condecorado fuiste eternamente
Por un alto oficial de la muerte.

En tu corazón y tu mente
Guardaste el deber sagrado,
El ser fiel a tu patria,,
Sabiendo que la victoria se logra,
Con nuestro aliado la muerte.


MUERTE AL ATARDECER
Por: César Augusto Reyes Villanueva

Bajo un sol esplendoroso y próximo al mar de la ciudad litoral que lo vio crecer, lejos de las nubes y de la verde maraña de su repentina inmolación, el miércoles 15 de abril del 2009 Fernando Suárez Pichilingue ingreso en la Cripta de los Héroes del cementerio general de Huacho. De está manera, al mismo tiempo que era sepultado con el grado póstumo de Mayor nacía el héroe cuyo nombre habrá de perdurar no en el silencio de una tumba sino en la cotidiana vitalidad de la memoria. Y así en el devenir de los días por venir los designios de su destino personal lo serán también los del pueblo que en adelante le dará vida a su vida. (Por lo pronto, dos locales institucionales llevaran su nombre).
Sin embargo, cuando semanas antes el Mayor EP Guillermo Núñez Velásquez (que sería el último de sus familiares en viajar a su encuentro y luego en verlo en la sala de patología del Hospital Militar) fue a visitarlo, Fernando era todavía el hombre risueño y afable que no hubiera dudado en repetir que si los héroes eran como él no era verdad que los héroes existieran. Pues cuando el hermano de su madre llegó a Huanta Fernando ya se encontraba en el “monte” y nada hacia presagiar que, por encima de las dificultades, la hora suprema estaba cerca. El momento inexorable en que huir o morir era cuestión de un instante. Un instante que se vuelve eterno cuando un capitán avanza contra la misma muerte.
Un hombre puede ser vencido, decía Ernest Hemingway, pero nunca destruido. El día fatídico treinta soldados, divididos en dos patrullas, se abren paso en la espesura sepulcral del bosque. Fernando ocupa el octavo lugar de la fila. De pronto, cuatro explosiones simultáneas desencadenan la cacería mortal. Son alrededor de las cuatro de la tarde. Fernando no huye, contraataca. Intentan doblegarlo, escucharlo implorar por su vida pero contra lo que aguarda la horda decide mirar de frente a la muerte. Y así aun vencido vence y junto con él trece de sus soldados sucumben en la soledad brutal de aquel Jueves Santo del 2009.
El velorio reúne personas y recuerdos. Al final de la noche soy el único civil en pie junto a los integrantes de la Promoción 106 “Héroes del Cenepa” de Infantería del Ejercito. César Linares, también Capitán, compartió operativos con Fernando y sus evocaciones conmigo. Se trata de otro militar que en ocasión similar fue dado por desaparecido -igual que Fernando en un primer momento- hasta que resurrecto para sus familiares y amigos, lejos de atender sus ruegos, volvió a la brega. Con la salvedad de que de enfrentar a la muerte pasó a rendirle honores. Pues destacado como integrante de la unidad protocolar de pompas fúnebres de las FFAA a diario su labor consiste en comparecer en las ceremonias del adiós de los oficiales que se van de este mundo con la discreta resignación del deber cumplido. En consecuencia, lo que menos esperó el capitán Linares es tener en sus manos un documento que confirmara la muerte en acción de su amigo y camarada de riesgos y patrullajes que, a decir verdad, fue para él como enterarse de su propia muerte.
Pero sucedió lo inexorable, en un territorio en conflicto contra el narcotráfico y el fanatismo armado denominado VRAE (que quiere decir: Valle de los ríos Apurímac y Ene) que comprende una jurisdicción de cinco provincias y una población de más de 300 mil habitantes en un desolado paraje del cerro Ccompata (caserío de Sanabamba, distrito de Ayahuanco, provincia de Huanta), al atardecer del 9 de abril del 2009 el capitán Fernando Suárez y sus soldados fueron emboscados y asesinados (“entre pájaros y árboles” igual que en el premonitorio poema de Javier Heraud) mientras 44 por ciento de mujeres y hombres de esas cinco provincias continuaban sobreviviendo en la pobreza y el olvido más extremo y el lucro más despiadado (que motiva las más de 15 mil hectáreas de cultivos de coca que se convierten en cocaína). Pobreza que hiere el cuerpo (51% de desnutrición) y el alma (30% de analfabetismo) de su gente no menos que los disparos y las balas que sirven incluso de infame argumento homicida. Entonces, solo entonces, se entienden las palabras con que los capitanes Suárez y Linares se despedían antes de desafiar los montes y los abismos: “Hasta pronto promoción: ¡Nos vemos en el Infierno!”.




Los Puertorriqueños

Quiénes son los Puertorriqueños según Gabriel Garcia Marquez.

No hay nadie que no conozca a un puertorriqueño o, por lo menos, conoce a alguien que conoce a un puertorriqueño. De todas maneras, le preguntaron en una ocasión a un reconocido sabio maestro: ¿Qué es un puertorriqueño? Su respuesta fue la siguiente: ¡Ah, los puertorriqueños... que difícil pregunta! Los puertorriqueños están! entre ustedes pero no son de ustedes.
Los puertorriqueños beben en la misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto y se ríen de la música. Los puertorriqueños toman en serio los chistes y hacen chistes de lo serio. No creen en nadie y creen en todo. ¡No se les ocurra discutir con ellos jamás!
Los puertorriqueños nacen con sabiduría. No necesitan leer, ¡todo lo saben! No necesitan viajar, ¡todo lo han visto! Los puertorriqueños son algo así como el pueblo escogido, por ellos mismos.
Los puertorriqueños se caracterizan individualmente por su simpatía e inteligencia y, en grupos, por su gritería y apasionamiento. Cada uno de ellos lleva en sí la chispa de genios y los genios no se llevan bien entre sí, de ahí que reunir a los puertorriqueños es fácil, pero unirlos es casi imposible.
No se les hable de lógica, pues eso implica razonamiento y mesura y los puertorriqueños son hiperbólicos y exagerados. Por ejemplo, si te invitan a un restaurante a comer, no te invitaron al mejor restaurante del pueblo, sino al mejor restaurante del mundo. Cuando discuten, no dicen: No estoy de acuerdo contigo sino ¡Estas completamente equivocado! Tienen tendencias antropofágicas; así entonces ¡Se la comió! es una expresión de admiración y comerse un cable es señal de una situación critica. Llamarle a alguien come mierda es un insulto lacerante.
El puertorriqueño ama tanto la contradicción que llama monstruos a las mujeres hermosas y bárbaros a los eruditos. Si te aqueja alguna situación de salud te advierten ¡Mano, debiste hablar conmigo para llevarte donde un pana mío médico que es un caballo!
Los puertorriqueños ofrecen soluciones antes de saber el problema. Para ellos nunca hay problema. Saben lo que hay que hacer para erradicar el terrorismo, encausar a América Latina, eliminar el hambre en África, pagar la deuda externa, quién debe ser presidente y cómo Estados Unidos puede llegar a ser una potencia mundial.
No entienden por qué los demás no les entienden cuando sus ideas son tan sencillas y no acaban de entender por que la gente no quiere aprender a hablar español como ellos. ¡Ah, los puertorriqueños...
No podemos vivir mucho con ellos, pero es imposible vivir sin ellos!
Dedicado con cariño a los habitantes del mejor país del Mundo...

Gabriel García Márquez

Ariana Espada Caldas.

EEUU-Ambar-Perú

Jorge Aliaga Cacho

Secreto de desamor:
Novela del exilio:
La vanguardia literaria Peruana del siglo XXI tiene en el escritor Jorge Aliaga Cacho, a uno de sus máximos representantes, quien con un estilo innovador rompe todo los preceptos sobre la concepción de la novela, apostando por una técnica novedosa , que se identifica con la identidad creativa del hombre en el exilio. Técnica adaptada por otros escritores y narradores contemporáneos suyos como José Pablo Quevedo (Alemania), Víctor Bueno Román (Alemania) por citar a dos grandes escritores de la literatura Peruana en el Exilio.
Secreto de Desamor, es el vehículo que conducirá al camarada Jorge hacia el camino del éxito, toda vez que es dueño de una pluma exquisita y dócil que conjugada con su personalidad, serán el atractivo de este autor nacido en el año 1951 en los Barrios Altos en Lima.
Fundamentalmente puedo tomarme la atribución de decir que estamos ante una nueva figura nacional en la narrativa moderna.
Julio Solorzano Murga
A continuación les presento la entrevista a Jorge Aliaga Cacho, publicada en "La Primera" de Lima. (21/12/07)

¿Hay literatura del exilio?
Adán y Eva, fueron los primeros exiliados. Esa literatura se encuentra registrada en el Génesis. Nuestro Garcilaso de La Vega no fue ajeno a éste fenómeno: sus 'Comentarios reales de los incas' fueron producidos en la península. La literatura del exilio se define y busca un lugar en el firmamento de la literatura universal. Sus creadores se mueven a través del mundo. El Indiano, término con el que se denominaba a los peninsulares que regresaban de América, supo también producir literatura del exilio. Muchas obras famosas han sido escritas en el exilio: Cien años de soledad en Mexico, Otoño del patriarca en Barcelona; El Manifiesto Comunista en Londres, la lista es larga.
¿Ha cambiado el Perú?
Sí, por ejemplo, la expansión urbanística de Lima y otras ciudades del Perú. Los pobladores a falta de un gobierno central que les brinde apoyo, han generado trabajo para su propio desarrollo ulterior. Es lamentable que el Estado no haya hecho lo propio, pues se registran en él signos añejos de corrupción: la causa del malestar socio-político que ha intensificado el fenómeno de la emigración a falta de empleo y beneficios sociales, reales.
¿Quiénes se van?
La corriente migratoria peruana se ha ido incrementando en la medida que crecen las condiciones adversas en nuestro territorio. Salen trabajadores, profesionales y hasta pequeños empresarios que pronto se adhieren a otros inmigrantes para trabajar en el área de los servicios.
¿Tu libro tiene ficción?
El discurso literario siempre es ficticio aunque se sientan muy fuertes los puntos de identificación con la realidad. La mimesis poética se sirve así del lenguaje para reflejarnos la realidad de la vida, pero no de modo verdadero o científico, sino trata de mostrarla verosímil; creíble desde el concepto de la realidad poética, no de la realidad histórica. En la novela presento a la realidad poética mezclada con la realidad histórica: El personaje Venancio registrado en el primer capítulo es real. Él es el dirigente gráfico, Raúl Acosta Salas, quien fuera torturado por los esbirros de Odría en El Frontón. En Secreto de desamor hay una realidad que su autor conoce pero que ha sido exagerada, deformada, cambiada, para presentarla en ficción.
¿Qué significa tu libro?
Una respuesta crítica a la fuga de talentos. El Dorado está en: el oro del Perú, el petróleo de Venezuela y Méjico, el cobre de Chile. En la novela el narrador crítica con sutileza, a veces con sarcasmo, la actitud de la muchacha que había decidido que la única solución a sus problemas existenciales era largarse del Perú, casarse con un gringo, antes de que se le acabase la vida. La novela es una denuncia, en forma grácil y ligera a, las anomalías sufridas por los trabajadores, la desprotección de la niñez. Una denuncia del crimen y la corrupción imperantes en la sociedad peruana. Muestra, por otro lado tambien, las riquezas del Perú: su gente, comida, clima, parajes paradisíacos. Lo cierto es que nos han hecho creer que somos un país pobre pero la verdad es otra. ¡Qué ingenuidad!

Nosotros los niños

17 abril 2009

Recientemente la editorial Altazor ha publicado "La gata Ponpotas y otros Cuentos" una nueva obra del connotado escritor Ayacuchano Samuel Cavero, con la que pretende la articulación narrativa entre nuestros pueblos, a través de un enfoque creativo y deleitable que involucra los sentimientos del terruño, asociada con la afable historia del escritor y un grupo de amigos que compartieron gratos momentos literarios en la histórica ciudad de Huaura, con motivo del II Encuentro Regional de Poetas y Narradores 2008.

Nosotros los niños
Autor: Samuel Cavero ©

Tú voz es mi poesía. Anoche mamita te bañaste buen rato, luego te pusiste en el pelo esos artefactos que usan las mujeres para quedar crespas, enruladas como doña Florinda, luego te pusiste un gorro de plástico y te embetunaste la cara con cremas, puré de palta y rodajitas de pepinillo. ¡Que risa que me dabas, mamita! Y hoy –como sobrevolando sobre nubes y abrazado de ángeles querubines, detrás de los párpados de un payaso- vuelven a mí entre la magia de la inocencia los recuerdos de mi pequeño y hermoso pueblo y de mi gran escuelita. Estos fueron los lugares donde alguna vez fui muy feliz. Yo no quería seguir creciendo, así chiquito como Pulgarcito quería seguir.
¡Ay, la vida! Recuerdo mi pueblo de Huaura con su placita de armas que era el escenario de desfiles y retretas a donde se daban cita nuestros amigos, abuelos y padres. Y nosotros los jóvenes y niños íbamos allá a soñar despiertos. Otras gentes de la ciudad, los perros, ratones, palomas, lobos marinos, las lagartijas, los gatitos ratoneros y el denso vuelo de los pelícanos, nos acompañaban en nuestras locas imaginaciones.
Por la tarde el sol acariciador se escondía y las casas al caer de la noche parecían alborotarse de alegría, avivaban fuegos multicolores, promesas de amor, se llenaban de lucecitas preparándose para la navidad.
Las plazas y calles principales de Huacho y Huaura, mis adorados pueblos, tenían la propiedad de congregar a toda la muchachada. Cuando iba a desarrollarse un gran desfile de bandas escolares se contaban por decenas los jóvenes y niños dispuestos a marchar. Yo iba más por querer probarme si acaso sirvo para soldadito de plomo, también porque mi abuelo hablaba que a veces las autoridades del pueblo vecino ponían en el estrado una enorme escalera que trepaba al cielo. Y hasta allá se iban algunas autoridades para dormirse en las nubes. Y a veces se caían como maripositas que se queman en el candil: “Porque hijo mío, escucha, nada hacen por modernizar nuestro pueblo”, me susurraba el abuelo que se fue al cielo.
Y mirándome yo entre ellos, mis amiguitos vestidos algunos de patitos y pollitos, otros de conejitos y perritos, también de escarapela y de militares, iba yo con todos ellos admirando y recordando lo hermosa que es nuestra bandera de la patria y la de Huaura, bañada en soles oro, dando sombra al balcón histórico donde algunas veces alzó la mirada el gran libertador San Martín.
Los niños y niñas marcharíamos felices guiados por nuestros maestros llevando orgullosos nuestro uniforme escolar, estandartes, banderolas, insignias y gallardetes.
A decir verdad nuestra escuelita nunca ganó distinciones entre los vistosos desfiles cívicos y concursos. Siempre otras escuelas le arrebataron los primeros puestos, con sus premios salían en la televisión y la radio y hasta en los periódicos. ¡Pero los de mi pobre escuelita de tambores de hojalata, no!
Mamá, marchando iba yo como un soldadito, levantando los brazos y los pies. Yo era ese papelito viejo y doblado que parecían mis abuelitos, ellos al verme desfilar se erguían felices aplaudiéndome por mis chistosos, culebrones y desacompasados pasos.
¡Sabes! Yo creí ver en esos ojos de mi abuelito que disparan recuerdos de leyendas una corriente de aire norteña. Lo mismo pasa con las cajas de fotos viejas. Mirarlas no es una fiesta ya, suspiras madre, te hacen derramar lágrimas y nos dan empachos de nostalgia. Entonces, uno siempre mira las mismas maletas y cuadros viejos, aprieto tus tibias manos y veo en ti algunas canas y arrugas. Siempre se quiere ser el mismo niño de antes, mamá. ¿Te das cuentas? Y parece que yo (con ellos) llegara siempre a la misma fiesta…muy tarde.
-Hay que saber desfilar con los movimientos exactos, -nos dicen nuestros profesores, como para encender el motor sobre el mar calmo y provocar en ese mar otro mar de aplausos.
Y nosotros a su lado nos sentimos una vez más sus pollitos y ratoncitos, mamá. El director, me dice una niña riendo, parece un gato feliz. Mi profesor cuando marcha es como Quiquiriquí, victorioso gallo de pelea. Las profesoras mirando como marchamos se mueven orondas tal majestuosas gansas y pavas reales. Se parecen a tus gallinas, mamita: caminan gordotas de felicidad, cuidando a sus pollitos.
Yo miro el horizonte porque me advierten que es la manera de no marearme. Marcho: ¡Un! ¡Dos! ¡Saco pecho! ¡Los brigadieres levantan el bastón y la banda suena sus compases de guerra! ¡Un! ¡Dos! ¡Un! ¡Dos! Mi amiguito Julito Solórzano sonríe feliz.
No me mareo pero cada tanto clavo los ojos en la línea perfecta y celeste. Pienso en el soplo de Dios.
Ya en la noche una asmática corvina tornasolada habrá de sacudirse en la boca de mi gatita Pompotas, mi gatita ronroneará feliz por su deliciosa cena. Los abuelitos me narran cuentos y leyendas y debo hacer las tareas. En la playa, atrapados por las redes de los botes de pesca, boquiabiertos peces ensangrentados culminarán su vida.
Guardas silencio y me abrazas, madrecita. Yo no quiero hablar más, quiero sentir la insondable soledad del pescador. Quiero sentirme pez para (respirando mis branquias de niño) observar desde esos hondos e inmensos ojos nuestros pueblitos detenidos en el tiempo, sus gentes, sus tortuosas calles y polvorientos caminos, sus bandas de músicos, mi familia, y yo… volverme ostra, gaviota baldía para, desde los peñones de la isla y morros costeros, observar el péndulo roto de mi infancia detenida.
Recuerdo el día que a nuestra señorita Estela se le ocurrió hablarnos de los dinosaurios. Se estableció este diálogo. Nuestra profesora decía que los dinosaurios eran unos animales grandes y feotes: “Escuchadme niños, los dinosaurios vivieron donde ahora está nuestro pueblo hace muuuuchos años”. Una niña le preguntó: “¿Y usted los vio, señorita?”
Estela enmudeció.
El narizón de Pepito a quien llamábamos Condorito estaba en la primera fila con su inseparable amigo Luis, el pajarraquito Coné, mamá. Ambos marchaban como dos hipopótamos en la selva. ¡Quizá uno de ellos debió ser!
Este último desfile sí que ha sido desastroso. ¡Cómo no contártelo, mamita! Y creo que fue el barranquino. El pequeño Pedrito Rojas Mickymouse se había comido unas hamburguesas huachanas y chorizo con huevos revueltos en cebolla, salsa de tomate, mostaza, mayonesa, crema de aceitunas y mucho picante. El pobrecito en pleno discurso del alcalde ya empezaba a sentirse malito del estómago, así que primero fue un ¡puuuuuf! espantoso peor que el olor a perro muerto pero al fin soportable. Después vino la hecatombe: fue un violento y atómico ¡puuuuuuuuuuuuf!, en medio del desfile; «sin querer nos fumigó» (palabras textuales de Pedrito Rojas) y no pudo dejar de mirar hacia atrás para ver la expresión de espanto de los que se dieron cuenta en nuestro pobre batalloncito que nunca ha ganado un primer puesto.
Daniel El travieso y el morenito José Delgado quizá también son los culpables de que todos los demás niños corriéramos en estampida. Lo último que vi, cómo olvidarlo, mamita, fue a mi profesora Estela sacudiéndose la ropa y el pelo y empujando aire con un estandarte que recogió del piso.
Ella gritaba diciéndonos: “¡Niños, vuelvan! ¡Vuelvan niños!”

Fujimori, ahora le toca a Huilca

10 abril 2009

Escribe: Imael León Arias

Martes 7 de abril del 2009. Veinticinco años de cárcel para Alberto Fujimori. En el futuro podría ser celebrado como Día Internacional de los Derechos Humanos y la Justicia. Qué bueno y qué justo; una reparación a los muertos de Barrios Altos, La Cantuta y miles de otras víctimas del co-gobierno con Vladimiro Montesinos.
Ahora no hay que olvidar a Pedro Huilca Tecse, secretario general de la CGTP, asesinado el 18 de Diciembre de 1992, según muchos indicios por órdenes de Alberto Fujimori, ejecutadas por el grupo Colina. Los antecedentes del caso apuntan en esa dirección, aunque con bastante lodo arrojado por la policía de entonces para confundir a la opinión pública.
Recordemos que la muerte de Huilca fue cometida por seis u ocho individuos que dispararon fusiles de corto y largo alcance, cuando el sindicalista estaba en su automóvil con su hija Flor, frente a su casa de Los Olivos. Los senderistas eran tan criminales como los Colina, pero la policía no registraba armas de ese tipo en su poder.
Poco después fueron detenidos media docena de sujetos de la secta de Abimael Guzmán, quienes al ser puestos frente a un tribunal militar admitieron sin más la comisión del crimen. Pero también es verdad que tiempo después lo negaron y surgieron las confesiones de Mesmer Carles Talledo y Clemente Alayo, dos agentes del SIN que responsabilizaron del asesinato al grupo Colina y a sus jefes militares.
Testigo es el congresista Jorge del Castillo, quien dirigió una comisión investigadora del crimen. En esa condición el dirigente aprista viajó hasta la cárcel de Yanamayo, donde obtuvo indicios razonables de lo que aquí recordamos
Memorex político
Tres de diciembre de 1992. Huilca y Fujimori se conocerían muy bien. Lo recuerdo y mantengo mis apuntes de aquel CADE -Conferencia Anual de Ejecutivos-, en Ica, cuando estuvieron frente a frente en el entonces Hotel de Turistas de la soleada ciudad. Allí el líder obrero le pidió en su cara que derogue los decretos anti- laborales que había dictado un año antes. Se refería al decreto legislativo 728, y al decreto 25593. El primero cambió las relaciones individuales de trabajo a favor de las empresas; el otro afectó la negociación colectiva y el derecho de huelga. Hablando como un estadista, Huilca propuso al auditorio de inversionistas un Acuerdo Nacional que devolviera los derechos laborales perdidos, a cambio de paz social. Hablaba por encima del gobierno.
La respuesta del japonés no pudo ser más grosera y agresiva. Habló con esa su vocecilla chillona y la altanería que siempre tuvo frente a los trabajadores: “El consenso ya lo hemos construido todos juntos desde 1990; poco a poco han surgido y siguen apareciendo las grandes estructuras sociales del verdadero Perú profundo”.
Para Fujimori el consenso consistía en pergueñar leyes en los sótanos del SIN, con Montesinos, Boloña o Camet y los abogados laboralistas que le enviaba la CONFIEP.
Luego levantó la mirada, miró hacia el público con el ceño fruncido y amenazó “Este ya no es el país donde mandan las cúpulas de la CGTP o el SUTEP, o las huestes de Sendero Luminoso y el MRTA, o los caciques de los partidos tradicionales”. Huilca se limitó a sonreír; acusó recibo del mensaje.
El 5 de abril de 1992, Fujimori, Montesinos y Hermoza habían derribado la democracia, cerrado el Congreso, tomado el Poder Judicial, cancelado el Tribunal de Garantías Constitucionales y esa misma noche sus tropas entraban a los periódicos, radio emisoras y canales de televisión más importantes de Lima.
En mayo de ese mismo año, agentes del SIN secuestraron a dirigentes comunales del valle del Santa, en Chimbote; un mes después desaparecieron al periodista Pedro Yauri Bustamente, quien venía haciendo campaña radial por su imposible reaparición.
Aquellos días el clima político y sindical no podía ser peor. Fujimori se negaba a recibir a las delegaciones sindicales, consigna que sus ministros de Economía y de Trabajo cumplían al pie de la letra. Cerrados los caminos internos, la dirigencia de la CGTP, con Huilca a la cabeza, se dirigió a la sede limeña de la Organización Internacional del Trabajo –OIT- para entregar sus demandas, que incluían denuncias contra Fujimori por la pérdida de sus derechos laborales.
Pero no solo eso. La Central también acusaba al régimen por la corrupta privatización parcial del entonces Instituto Peruano de Seguridad Social –IPPS-, que bajo la conducción de Luis Castañeda Lossio comenzaba a mostrar sus más amargos frutos a los trabajadores.
Desde “La República” Huilca retó al japonés “¿Por qué nos tiene miedo señor Fujimori? ¿No dice que los sindicatos estamos de capa caída? Yo lo desafío a que me otorgue el permiso para realizar un mitin en la Plaza Dos de mayo y convocar a 200 mil trabajadores. Este es mi reto y le demostraré que ese mitin será el verdadero plebiscito del que tanto habla su dictadura”
El 21 de julio de ese año fue organizado a media caña un paro nacional de 24 horas y una movilización convocada por las cuatro centrales sindicales. Los trabajadores porfiaban en exigir diálogo entre el gobierno, los gremios y los partidos políticos.
Dueño del poder protegido por los tanques, el régimen siguió cambiando para mal la legislación laboral, mediante otros decretos emanados directamente de Palacio de Gobierno. En octubre el dictador limitó aún más las negociaciones colectivas.
Fue el puntillazo. El 15 de Diciembre de 1992 Pedro Huilca se puso a la cabeza de su última marcha, rodeado por miles de trabajadores, ambulantes, desocupados y jubilados. Hombres y mujeres se movilizaron para protestar.
A esas mismas horas los asesinos engrasaban sus fusiles.


LA TETA ASUSTADA

KIMBERLY THEIDON:
La expresión "La teta asustada" se basa en la creencia andina del traspaso del miedo y la tristeza que se da de madre a hijo; creencia que fue investigada con rigor y precisión por la antropóloga estadounidense, Kimberly Theidon, una mujer que ha afrontado con lucidez un tema tan duro de tratar: la violación sistemática del ejército en los distritos alto andinos a mujeres y niñas indefensas, olvidadas por todos. La antropóloga Kimberly Theidon investiga, desde mediados de la década del noventa, las violaciones y maltratos que sufrieron las mujeres durante la guerra interna que sacudió al país, en especial en Ayacucho. Y fue ella quien tradujo del quechua el nombre de la creencia que considera que la madre pasa al hijo la tristeza a través de la leche.
Theidon, que es profesora asociada de la Universidad de Harvard y autora del libro Entre Prójimos (publicado en Perú por el IEP en 2004), estudió a siete comunidades campesinas en el centro-sur de Ayacucho, cuyas vidas quedaron marcadas a fuego por los años de violencia, en especial del período de 1980 a 1992, llamado el "sasachacuy tiempo" en quechua: "los tiempos difíciles".
La investigadora contó, en conversación exclusiva con Terra, que se enteró de que la película "La teta asustada", de Claudia Llosa había ganado el Oso de oro en el Festival de Berlín por llamadas de sus colegas, quienes le dejaron mensajes en su contestadora. "Miré la premiación por Internet y luego vi a Magaly Solier hablando en quechua. Es lo máximo, es el sueño de cualquier investigadora. Yo estuve conmovida por lo que investigué y escribí, así que la idea de que ese trabajo pueda motivar a otras personas me congratula mucho." Theidon recuerda que hay un libro sobre el don de Marcel Mauss, que dice que los dones recirculan y establecen redes sociales, y precisa que: "Cuando me hablaron de sus experiencias, estas mujeres me encargaron un don, con laresponsabilidad de reciprocar; yo compartí lo que me contaron. Pensar que haya una persona que normalmente no se interese por un tema de violencia sexual, pero que gracias a la película se acerque al tema, es una satisfacción enorme."
Terra: Según sus investigaciones, ¿Fue la violación una estrategia de guerra durante los años difíciles? ¿Se podrá saber la magnitud de ella?
KT: No hay manera de saber la magnitud exacta, pero fue un hecho generalizado. Uno de los problemas es que el verbo violar no se usa en quechua; se usa "fastidiar", "molestar", "abusar", etc. En los inicios, me empezaron de hablar de abusos, pero en tercera persona, como hablando de otra comunidad a la distancia; pero poco a poco, cuando trabajé en Vilcashuamán, donde hubo bases militares, me decían "violaron a todas nuestras niñas". Ahí me di cuenta de que era un problema masivo. En términos de violación grupal se trataba del Ejército, pues las mujeres narran experiencias de grupos de 20 personas que las atacaron. En cambio Sendero Luminoso era diferente: ellos entraban a "reclutar" a las chicas y luego decían "tú estás aquí, vas a estar con él". Pero la estrategia de las Fuerzas Armadas era la violación en grupo.
Terra: ¿Qué otros tipos de abusos sufrieron las mujeres de las comunidades campesinas en Ayacucho?
KT: Un hecho que acabo de descubrir es que los sacerdotes, en alianza con el Ejército, comercializaban mujeres que pertenecían a Sendero Luminoso y que terminaban casadas con los indeseables de cada pueblo, tras una venta en el mercado. Es una revelación: los sacerdotes ponían a caminar a las mujeres que atrapaban los miembros del Ejército, y a la fuerza tenían que casarse. Ese fenómeno recién acabó cuando entraron los warmakunas ("jóvenes modernos"). Estas mujeres salvaban su vida, casándose con los "opas" (tontos) o viejitos de cada pueblo; los sacerdotes sacaban dinero por el matrimonio, fue una manera de resignificar el parentesco con la violencia sexual.
Terra: ¿Es difícil romper el hielo al hablar de un tematan difícil con las mujeres de Ayacucho?
KT: Para mí era éticamente imposible preguntarle a alguien: "Señora, ¿fue usted violada?". Nosotros buscábamos hablar con las mujeres en un contexto donde no sintieran que iban a recibir una retribución a cambio, pero si uno se queda mucho tiempo viviendo con la gente, ellas van a empezar a hablar. Cuando empezaron a hacerlo, me fascinaron varias cosas. El contexto, pues tenían que explicar por qué estaban vulnerables ante el atacante; luego, todo lo que hicieron para defenderse, o para defender a sus familiares durante el ataque. Pienso ahora en una madre cuando narró su experiencia con cinco soldados: "Yo les dije de frente que no iban a tocar a mis niñas salvo que me maten". En su historia, aunque vivió una experiencia horrible, hay algo de orgullo porque pudo defender a sus hijas, a quienes querían violar los soldados. Esta señora las agarró entre sus piernas y las protegió durante ese momento repugnante.
Terra: ¿Usted quiere decir que nuestras mujeres buscaron el heroísmo y mantuvieron la dignidad en un trance tan difícil?
KT: Me da tanta pena que las violadas siempre sean humilladas, estigmatizadas. Esas mujeres lo hicieron para salvar a sus hijos, pero lo que me da tanta pena es que siempre que se habla de las violadas se habla de suciedad, de un estigma, pero no hay tiempo para hablar del heroísmo. ¿Cuántas vidas se salvaron por el sacrificio de estas mujeres? A cambio se les ataca, los maridos las abandonaron. Ocurrió una doble injusticia, eso es lo que me mata.
Terra: ¿Cuán generalizado fue el fenómeno de "la teta asustada"?
KT: Absolutamente omnipresente. Durante los años del terror surgió una y otra vez el temor de dar de mamar a los niños, pasarles la leche de rabia, la leche de preocupación. Hubo mujeres que intentaron dejar morir a sus bebés. "Mira, yo les di teta de preocupación, ¿qué va a pasar con esa criatura?, ¿cómo va a vivir así?". Fueron mujeres que dejaron a sus bebés boca abajo, esperando que fallecieran. Se cometió infanticidio por evitarles una vida de sufrimiento. La idea de que jamás iba a ser normal un bebé que ha tomado esa leche, en el útero o en la lactancia, fue un fenómeno absolutamente generalizado.
Terra: ¿El nombre de "teta asustada" se lo dio usted o la enfermedad ya se llamaba así?
KT: Fue el nombre que le puse al traducirlo del quechua. Es lo que la gente dice, "leche de rabia", "leche de miedo". Para mí fue la mejor manera de traducir este fenómeno, y lo usé por vez primera en mi tesis y luego en varios artículos y libros. Me puse a pensar cómo se sentirá una mujer con el temor de que su propio cuerpo sea un peligro para su bebe. Que la cosa más natural que se la da a un bebe es lo que lo daña. Es terrible.
Terra: ¿Cómo fueron esos niños que fueron producto de la violación y cuyas madres no fueron asistidas en su salud mental?
KT: Es un tema muy difícil. Hubo mujeres que intentaron abortar con hierbas, literalmente no podían tolerar el feto. Cuando hablamos de una mujer producto de la violación se está jugando con el tiempo, porque se crea una memoria futura: cada vez que esa mujer vea la cara de su hijo recordará el momento más difícil de su vida. Un díaencontré un niño que casi no hablaba, que solo se la pasaba pastando a su llama y a sus dos cerdos, y al preguntar sobre su historia me dijeron que se llama Chiqui, es decir "maldición" en quechua. ¿Puedes imaginar que haya una criatura con un nombre tan terrible? Está marcado para siempre.
Terra: ¿Cuán necesaria es una política de salud mental en zonas afectadas por la violencia?
KT: Para mí no se trata solo de pensar en los servicios de salud mental. La violencia sexual fue en fenómeno en la guerra interna, pero, ¿dónde están los hombres que cometieron las violaciones, sean soldados, ronderos o senderistas? En una guerra se exacerban las violaciones, pero ¿qué pasa en tiempo de paz? Me da pena la carga negativa que cae sobre las mujeres, pero cómo podemos hablar solamente de la mujer y de su estigma, olvidándonos de los hombres. Entrevisté a oficiales de la Marina que me dijeron que sus jefes incentivaban la violación; yo abriría un espacio en las Fuerzas Armadas para hablar del tema en tiempos de paz, y me preguntaría qué tipo de sociedad queremos para nuestros niños y adolescentes sino reflexionamos sobre los actos de violación masiva que cometieron sus miembros a miles de mujeres, cuyas vidas quedaron estigmatizadas.
Terra: ¿Considera que el premio a la película "La teta asustada" ayudará a conocer más esta terrible realidad que vivieron las peruanas en los Andes?
KT: Claro que sí. Es una película que abrirá el espacio para dialogar sobre lo que pasó; queremos que sea una ventana de esperanza al diálogo sobre la persistencia de la violencia sexual en tiempos de paz, un desafío para cualquier investigador social.

KIMBERLY THEIDON: Autora Intelectual de la Teta Asustada.

César Moro

09 abril 2009

Hablando de César Moro siempre tenemos que volver a la poesía...
Nos hace falta, hoy día, su presencia: aparecía él, y algo cambiaba alrededor; era suficiente que estuviera para que se alterara el orden, un orden falso de adulación y de mentira; eso lo sabemos todos aquellos que lo encontraban de vez en cuando, acá o acullá, al azar de los meses, o de los años. Aparentemente nada: alguien apenas más sutil, físicamente más sutil, más cortés, y más determinado que cualquiera a pasar inadvertido... Sólo viviendo la vida cada hora, se la puede subyugar y, literalmente encantar: Moro la encantaba; y esa facultad de "encantamiento", en el sentido primitivo de la palabra, es la que nos permitirá fijar siempre, cuáles son los poetas auténticos poetas por que sí,.., y separarlos de los más, poetas literatos, poetas porque escriben versos, y los publican o los declaman, y eso es todo. En el Perú, Eguren fue poeta entre los primeros; Moro también lo fue, lejos de los tablados, de los corrillos donde se vende y prostituye la poesía rastrera, alicaída, cuando alirrota, o alifingida. Sólo viviendo la vida a cada hora vale la pena vivirla, y valía la pena vivirla al lado de él. No bien llegaba entre otra gente, se establecía, se imponía una jerarquía, que muchos no le perdonaban, no le han perdonado. Ningún prestigio resistía cuando entraba: prestigio del nombre, el rango, el nombre, o simplemente prestigio del prestigio; nadie lo engañaba con los oropeles, o las virtudes postizas del poder, de la habladuría o de la fama. Mas que nadie sensible a las ilusiones de la belleza (pero no las hubiera llamado ilusiones), estaba completamente insensible a las ilusiones frustradas de los noticiarios, de la actualidad falaz, fugaz de las agencias de noticias. La actualidad donde él vivía era otra; actualidad igualmente fugaz pero eterna, y luego verdadera, actualidad sin tiempo en el tiempo... De llevarse a cabo tal designio es probable que Moro hubiera demostrado las dotes elevadas de moralista, moral de pocas reglas pero rigurosas: no permitirse ruindad alguna, no tratar con nadie para envilecerlo, al contrario para exaltarlo o enaltecerlo. No encuentro adjetivo que lo califique mejor que: disconforme. Disconformidad total, sin arrebatos ni arrepentimientos, disconformidad con lo sabido, con lo trillado, lo establecido,...Pero es disconformidad de poeta adorador vehemente de la vida, y no de filósofo gruñón, o amargado.No cualquier poeta es Poeta, no cualquier hombre es Hombre, en los tres reinos de la sangre, de la ternura y del espíritu.

Ángel y demonio: Hombre. !El lo ha sido! André Coyné.

César Moro

Biografía
Seudónimo de Alfredo Quíspez Asín, poeta y pintor peruano nacido en Lima en 1903.En 1925 viajó a París donde se adhirió al movimiento de André Breton, participando activamente en la publicación Surréalisme au Service de la Révolution. Su actitud vanguardista, tanto en el arte como en la literatura, lo convirtió en uno de los voceros más relevantes del surrealismo hispanoamericano. Regresó a Lima en 1933 y cuatro años más tarde se radicó en México donde vivió la etapa más productiva de su carrera.Con Emilio A. Westphalen editó la revista literaria El uso de la palabra. En 1944, se apartó públicamente del surrealismo ortodoxo y volvió a Lima en 1948, haciendo amistad con el francés André Coyné, quien se convirtió en su albacea, publicando sus obras después de la muerte del poeta ocurrida en 1956.Entre sus libros se destacan «Le château de grisou» 1943, «Lettre d'amour» 1944, «Trafalgar Square» 1954, «Amour á mort» 1957, «La tortuga ecuestre» y «Los anteojos de azufre» en 1958. ©

Del libro "César Moro" de Andé Coyné, Primera edición 1956- Segunda edición 2003,
Ensueño Indescifrable Editores, Lima. 56 páginas

André Coyné y Julio Solórzano, en Santiago de Chuco. Mayo de 2008