Una entrevista vigente realizada al escritor Luis E. Aguilera. Por “revistaplumaroja”. La Serena, Chile.‏

07 junio 2016

Acudimos a la oficina de Luis E. Aguilera con el propósito único de hacerle una entrevista, no obstante, terminamos embarcados en un mágico viaje por El Andén de los Sueños. Es que simplemente sentarse a conversar con Luis es comprar un boleto hacia la maestría de las anécdotas contadas por un narrador innato; este hombre es capaz de tocar diversos temas con una altura de mira y una empatía que envuelve logrando que el tiempo transcurra sin aviso alguno. Es un hombre apasionado por cada actividad que emprende y por sus ideales, sin embargo, siempre mantiene una clara distancia de ellos para poder compartir las ideas de otros. Sin duda conversar con él es un agrado y un placer, pues todo lo que dice tiene una razón de ser. He aquí lo que nos contó.
 Si bien usted es oriundo de Valparaíso, ha pasado gran parte de su vida en esta región ¿Qué lo mantiene unido a esta tierra?
 Nací casualmente en Valparaíso, pero soy serenense de tomo y lomo: me gusta esta ciudad, la quiero y la siento mía. Por supuesto, guardo buenos recuerdos de Valparaíso, pues viví ahí hasta 1973. Sin embargo, llegué a los 16 años a La Serena, por lo que llevo prácticamente una vida en este lugar. Además, aquí me he desarrollado políticamente: he sido candidato a alcalde, senador y diputado. Esto último me ha permitido conocer toda la región, tener gran contacto con la gente y los pueblos, por lo cual me he apropiado de cada rincón de la misma.
 Hay escritores que dicen escribir cuando les llega la inspiración. Isabel Allende, por su parte, tiene como cábala empezar un libro cada 8 de enero. ¿Cómo escribe usted? ¿Tiene alguna cábala? ¿O simplemente escribe como Galeano: cuando le pica la mano?
 Trabajo a diario, principalmente en la noche. Cuando todos están durmiendo, yo me quedo solo en la biblioteca que es un ambiente propicio para la escritura y todo me ayuda a crear: la noche, el silencio, las estrellas, la lluvia, el invierno, el verano, en fin. A veces, cuando todos se levantan yo sigo escribiendo. Ahora bien, más que inspiración, yo creo que los textos requieren trabajo. Hay que estar atento, pues de una palabra puede nacer un cuento. Por ejemplo, una vez escuché a una niña preguntarle a su madre si era más fácil correr o volar, y así, al llegar a casa, escribí un cuento basado en esa pregunta. Básicamente, hay que poner atención a todo y trabajar mucho.
 ¿Cómo se acercó a la literatura y en qué momento se dio cuenta que era escritor?
 Pienso que para ser escritor lo único que se necesita es tener la historia y ya. Quizás uno puede nacer con la inquietud o necesidad de escribir, pero las circunstancias son las que desarrollan a las personas y le dan forma a las vidas. Yo he escrito siempre, por ejemplo, en la básica cuando nos daban tareas que involucraban escribir lo hacía con mayor facilidad. No obstante, con el tiempo uno se va formando más profesionalmente y va a prendido a comunicar. Yo he combinado la escritura con mi labor política, con mi desempeño profesional, con todos los aspectos de mi vida. Para mí literatura es la felicidad misma, pues ahí uno va construyendo su propio mundo: soles, estrellas, amores y todo lo que uno quiere. Escribir significa recorrer, inventar y recoger. Lamentablemente, no existe una universidad que entregue un título a los escritores, por lo tanto uno tiene que ir aprendiendo con la experiencia y valorar su trabajo para que el resto lo aprecie también.
 ¿Cuáles son sus principales funciones como Presidente de La Sociedad de Escritores de Chile (SECH), Filial Gabriela Mistral, Región de  Coquimbo?
 Cumplo responsabilidades administrativas y enfocadas al grueso de la política cultural que la SECH quiere llevar adelante. Dado que grandes escritores han pertenecido a nuestra institución, entre ellos Pablo Neruda y Gabriela Mistral, tenemos una labor muy importante en esta materia y objetivos muy claros que queremos cumplir. Por ejemplo, fuimos creadores del Premio Nacional de Literatura y ahora queremos que dicho premio vuelva a ser anual. Además, queremos que exista una pensión para cada escritor, pues no debe ser posible que muchos mueran en la más absoluta pobreza. Por otro lado, nos gustaría que Chile vuelva a ser uno de los países más lectores, puesto que a partir del Golpe Militar se instaló un miedo a la lectura y nuestros jóvenes hoy tienen problemas de comprensión lectora, problemas para reconocer a sus escritores, etc. Nuestra dificultad en la actualidad es que la política cultural de este país se enfoca en alejar a la comunidad de la misma. Somos conscientes de que aún queda mucho por lo que seguir luchando y en eso está enfocada la SECH.
 ¿Qué opinión tiene de la creación de literatura en esta región?
 Las zonas están determinadas por los hechos que las rodean y aquí tenemos un Premio Nobel, no es el nombre de una calle o de un restorán, es nuestra Gabriela Mistral; eso significa que tenemos un referente muy importante en esta región y una meta muy alta que alcanzar. En un momento determinado La Serena fue la ciudad que publicó más revistas a nivel nacional, era difícil, pero lo lográbamos, eso es una señal que se mantuvo y hoy podemos disfrutar de textos de gran calidad de la pluma de creadores que gozan de muy buen prestigio.
 Ahora, el conflicto se genera cuando hay que competir para conseguir fondos del gobierno, pues no hay otra forma de publicar una obra. Cuando el gobierno habla de la industria cultural o la oferta cultural, siento que es una ofensa para los creadores, pues nos posiciona como oferta en el mercado. Entonces, debiese existir un aporte permanente en vez de fondos concursables.
 Su lado político
 Usted ingreso a las Juventudes Comunistas en el año 1968, a la edad de 11 años: ¿Qué lleva a un niño a ingresar a la Jota?
 Soy comunista marxista, leninista y jamás dejaría de serlo, aunque creo que uno no necesariamente debe pertenecer a un partido político para tener conciencia de las injusticias que en este país se han cometido a través de la historia. A mí me correspondió trabajar desde los 6 o 7 años de edad y tenía que entregarle la mitad de mi dinero a mamá, la otra mitad debía utilizarla en la compra de mis útiles escolares, ropa, etc. Esta experiencia de niño me ayudó a darme cuenta de las circunstancias y las dificultades de la vida, y así es cómo llegué a las Juventudes Comunistas. Yo soñaba que iba hacia un país de esperanza, cultura, literatura igualdad, trabajo comunitario, lectura, estudio, cine, música, tren de la cultura, fogatas en las poblaciones… de pronto ese sueño fue destruido, perdimos todo. Pasamos de estar soñando a escondernos y hasta a aprender un lenguaje nuevo: consejo de guerra, detenidos, desparecido, quemados vivos, toque de queda, etc. Todo eso a mí me llevó en primera instancia a ser parte del partido comunista y luego a seguir en él. Para mí es un honor y un privilegio que no tienen otros.
 ¿Qué significa ser comunista en la actualidad?
Como acabo de decir: es un honor y un privilegio que no tienen otros. Alguien una vez me preguntó si yo seguía siendo comunista y yo le pregunté por qué habría que dejar de serlo, y añadí que si algún día me cambio de partido lo autorizo para que me escupa en la cara. Tengo claro que nuestro partido es tan igual como otro partido, hay de todo en nuestras filas, pero estoy en él porque creo que es el mejor y el más consecuente. Insisto en que no hay que ser parte de un partido para caer en cuenta de que algo anda mal en este país. Por ejemplo, la educación debe ser gratuita y es totalmente posible que lo sea, y creo que muy poca gente podría no estar de acuerdo con esa demanda, aunque no tenga militancia política. Fidel Castro decía que prefiere un país que tenga necesidad en vivienda, pero que no se dé el lujo de no invertir en cultura. Mociones como esas son las que le entregan significado al comunismo hoy en día.
 ¿Tiene intenciones de seguir en la política?
 Jamás me alejaría de la política y mucho menos del partido comunista. Si bien en esta pasada no soy candidato, apoyo a otros compañeros. Si se me pidiese volver a ser candidato, sin dudarlo aceptaría. De todas formas, no lo haría sino por amor a la política, puesto que ser candidato no es fácil, implica viajar mucho y dormir poco. Lo hermoso es estar con contacto con la gente y empaparse de los lugares.
 ¿Está contento con el Chile actual, tanto política como socialmente?
 Para mí la clase política es solo una clase de sinvergüenzas que quisieron suprimir las clases sociales y se adueñaron del título de clase. Se arreglan entre ellos, se suben el sueldo, hacen lo que quieren. La concertación y la derecha son lo mismo, son dos perros con el mismo hueso, gobiernan para sus propios intereses. Lagos habiendo sido ministro de Allende, le suprimió el marxismo al Partido Socialista cuando tuvo la oportunidad. Si Pinochet regaló el país en 17 años, Lagos lo hizo en 4. ¿Eso es socialismo? ¿Eso es ser consecuente? Lo dudo. Yo creo que muchos de ellos se han acostumbrado al poder político y por eso se mantienen ahí, ellos legislan para cerca de 60 familias que son las que dirigen este país. La cancha en la que jugamos está inclinada hacia el lado de los poderosos, razón por la cual nuestra opinión poco vale, pues para ser presidente de Chile hay que pedirle permiso a Estados Unidos.
 ¿Tiene claro su voto para las elecciones presidenciales de este año?
 En el año 1989, para las elecciones entre Pinochet y Aylwin, el partido llamó a votar por este último. Recuerdo que a mí me tembló la mano al votar por un golpista, un traidor, como Aylwin; sin embargo, tuve que hacerlo porque yo pertenezco a un partido y debo ser leal con él. En aquellos años tuve que votar por alguien que auspició el golpe y fue parte de todo eso… No sé si te respondo la pregunta.
 ¿Nueva constitución?
Claro, debemos abandonar la viciada constitución de Pinochet, instaurada con la violencia de las armas y aprobada por la concertación, y crear una nueva. En este punto, me gustaría que la constitución vuelva a permitir que el Estado tuviese una editorial propia para producir libros, lo cual fue posible hasta el Golpe Militar.
 ¿Asamblea Constituyente?
 Sí.
 ¿Algún deseo en materia literaria?
 Me gustaría que para el próximo gobierno de la Nueva Mayoría, con el compañero Jorge Coulón de Inti-Illimani como ministro de cultura, se pueda crear una verdadera política cultural como se hizo en los años 60 hasta la llegada del Allende al poder. Ojalá nunca más la gente deba renunciar a sus sueños por falta de recursos para llevarlos a cabo. Estamos en muy buenas condiciones literarias y tenemos que recuperar los espacios para desarrollarnos.


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