LA RE-CONSTRUCCIÓN DE LOS SENTIDOS EN LA POESÍA DE WILLY GÓMEZ MIGLIARO

05 marzo 2015

Por: Javier Sánchez

Construcción civil (Paracaídas Editores, 2013) es un quiebre del lenguaje, es la manifestación en pulsos recordatorios de nuestros abismos necesarios, es la transmisión de un collage con sus diversos elementos, sentimientos propios y colectivos ante el dolor personal y universal.
Setentainueve poemas que muestran múltiples panoramas fracturados en sus diversos niveles pero siempre rescatando lo que es inaprensible. La poesía en Construcción civil se agita como un pez que da un nuevo sentido a la palabra, aunque difícil de coger por lo hermético a cambiado todo / mi amor hubiera conocido más que entierros.

La presencia de Arguedas reafirma el lenguaje diverso contenido en este país de venas soportables e insoportables, de un mundo dividido con muros y “choleadas”.
el lenguaje de todas las sangres / para reprimir al niño pegado como un sonido del amor / para ser un moridor de Arguedas de Sibila de culpa / de una rápida acción de las fuerzas especiales / de la otra margen que veremos

Se construye sobre lo ya existente, como si ante la Huaca de La Luna se reanimara el nuevo establecimiento con sus arterias dirigidas al cotidiano granito citadino, donde la noria va subiendo la voz múltiple y el efecto esperanzador sale como un torrente moviendo los cimientos; es la re-construcción clave donde veo trescientas espaldas de relleno de exploración campal / esa legión tiene piel y claro te busco para situar / la primera piedra.

En la poesía de Willy Gómez Migliaro hay un sabor agrio y dulce, un sabor bullicioso, una luz perenne para unos cuantos y opaca para los que saben más de vida y de muerte, y es en ella donde se maneja la voz poética del andar en los caminos fibrosos de la esperanza, esa Esperanza Falaz expulsada de la caja de Pandora, propensos desde que nacemos hasta la estancia de lo volátil porque así es la vida.
El lector debe prestar atención a este estilo, que no va directo a lo sonoro contemporáneo, sino a una sensación barroca liada a las imágenes, es un collage vibrante y sombrío. 

Esa lengua abierta en el teléfono va dirigida a contestar con los recuerdos, la esperanza y el amor; allanando cada hogar figurado en la poesía de Willy Gómez Migliaro, se podrá re-construir, a pesar que el mundo ignora un fenómeno futuro, la sensación de estar parado frente a una torre imponente de seres humanos en cuya masa se descubrió por vez primera cómo respirar.
Y como diría el poeta: escuadra ladrillo ascensores hasta terminar la construcción.

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