La Juventud y el derecho Laboral‏ III

09 enero 2015

2015, AÑO DE DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES PARA UN PROYECTO DE CAMBIO...

AUTOR: Álvaro Campana


Una etapa mínimamente reformista frustrada con la traición del actual gobierno a las expectativas del electorado, y no hablamos de la gran transformación sino de reformas mínimas e indispensables, ha marcado los límites y las posibilidades de constituir un movimiento más vigoroso de cambio social para el Perú durante los últimos años.  Desde la resistencia al fujimorismo hasta la elección de Ollanta Humala se fue forjando una constelación de descontentos que logró articularse por momentos en un discurso ANTINEO-LIBERAL, democrático, que planteó la necesidad de cambio de curso para
el país y fue encontrando expresiones electorales sin embargo prestadas y finalmente frustradas.

Esta constelación ha estado marcada por varios procesos e hitos importantes como la emergencia de una generación con discursos institucionalistas y democrático-liberales , el nacimiento de núcleos que buscaban superar la crisis generacional de la izquierda , la persistencia de las viejas organizaciones sociales y políticas de la izquierda y también de demandas históricas como la descentralización que fueron parte del impulso que permitió la derrota del FUJIMORI$MO político más no económico , social y cultural.

Desde entonces, ya van más de catorce años, las fuerzas de cambio han ido tropezándose con opciones de cambio político que a la postre no lo fueron, y con cambios sociales y económicos que si fueron dramáticos y que transformaron la composición de la sociedad producto de las reformas neoliberales sostenidas en un contexto de bonanza económica gracias a los altos precios de los minerales.  Otro tipo de luchas fueron haciéndose más relevantes como ocurrió con el Baguazo y el reclamo de los pueblos indígenas , así como luchas denominadas eco territoriales que se han expresado contra proyectos extractivos que fueron presionando cada vez más en los territorios , siendo tal vez la más importante la librada contra el proyecto CONGA .

Sin embargo, estas luchas en los últimos años fueron menguando, y el mal (o buen) humor contestatario parecía ser aislado en el desencanto político y la incapacidad de articular proyectos más amplios y abarcadores, en medio de los procesos de mesocratización y de consolidación de una cultura consumista y rentista con altos grados de anomia social, especialmente en los medios urbanos.  A los estallidos sociales “rurales” no parecía corresponderles algún tipo de movimiento en las ciudades más allá de la exitosa marcha del agua.

Con las protestas en contra de la denominada Ley Pulpín, que busca implementar un nuevo régimen excepcional laboral para jóvenes en favor del empresariado , se ha desatado una movilización masiva e inesperada en las ciudades , particularmente en Lima considerada como el corazón del actual régimen-modelo.  Sostenida en una aún tímida recomposición del MOVIMIENTO SINDICAL , del movimiento contra cultural ( es de destacar el movimiento hip-hop )  y universitario , y del activismo político juvenil de los últimos años , se ha abierto una grieta de cuestionamiento a los sentidos comunes centrales pero también a componentes fundamentales del actual régimen-modelo político económico y cultural , poniendo en evidencia además la estructura de poder que gobierna de facto e institucionalmente el país en función de los intereses de unos pocos.

El regreso del trabajo como tema, y del trabajador como sujeto, aunado a otros sujetos y novedosas luchas (otras no tan novedosas) en curso, abren la oportunidad de forjar un proyecto más amplio e integral de transformación social para el país, si es que se logra articular estos procesos a un PROYECTO NACIONAL. Tras más de 20 años de neoliberalismo y de estafas políticas, con una plataforma amplia y diversa, estamos frente a la oportunidad de abrir un nuevo curso en la historia.

El cuento del emprendedurismo y del crecimiento macro-económico como pócimas mágicas que resuelven todos los problemas personales y sociales ha llegado a su límite y hacen agua en medio de la desaceleración económica, la fragmentación política, una creciente violencia social y criminal, una grave crisis y corrupción institucional y el deterioro de los lazos sociales. Sin duda el 2015 será un año de grandes desafíos para poder construir ese proyecto nacional que pueda encarar la descomposición del actual régimen-modelo inaugurado por el fujimorismo y la construcción de un orden realmente democrático en el país.



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