Cuentos Huachanos

25 noviembre 2014

Por Jorge Aliaga Cacho

Al  leer el último libro de  Julio Solórzano Murga, “Cuentos Huachanos”, uno puede distinguir claramente cual es el leitmotiv en la obra de este escritor hermano que hoy nos convoca para la presentación de su libro.
Así como para Antonio Machado fue un aspecto importante en su poesía el registro de “la tarde”; así como. Para Juan Ramón Jiménez, el aspecto relevante en su creación poética fue el registro de “el mar”; para nuestro peruanísimo Julio Solórzano Murga su leitmotiv, su registro sustancial, es Huacho, la ciudad que lo viera nacer.

La obra “Cuentos Huachanos” que hoy nos toca presentar es de vital importancia para rescatar la memoria de un pueblo que se sabe digno de una herencia milenaria, y Julio Solórzano apela al recuerdo, a las memorias de la tradición oral para plasmar en un hermoso libro el modus vivendi de Huacho, un pueblo que ha visto la transición del paso de un sistema semi-feudal de indigna condición humana donde predominaba la miseria y explotación a otro que se presentaba con la modernidad, de aparente mejora en la condición humana pero que realmente era la continuación de un estado de cosas por el cual una minoría terrateniente hacía su metamorfosis y se transformaba en la nueva elite que sería la encargada de imponer la forma capitalista de explotación.  En Huaura, es cierto, se dio el primer grito de libertad, `pero también es cierto que este grito no llegó a plasmarse en una verdadera independencia económica y las familias peninsulares y los criollos, en el Perú, se convirtieron en la oligarquía que posee el control del poder económico hasta nuestros días.

Cuando José Enrique Rodo publica su ensayo “Ariel” en 1900 este se convierte en una preocupación por contemplar las diferencias entre todo lo que representaba la identidad nacional, en los  países hispanoamericanos, y lo que los diferenciaría de la cultura y sociedad europeas. Fue por  primera vez que se cuestionaban a las sociedades europeas y norteamericanas.

Después de la Primera Guerra Mundial, Europa quedó en la ruina, fuertemente golpeada su industria y los latinoamericanos recibieron elogios del viejo mundo en virtud de una posible resurgencia de Latinoamérica con un mejor modelo social. En ese camino también se inscribe Ricardo Guiraldes, autor de “Segundo Sombra” quien creciera en el mundo del los gauchos. Lugar que le era familiar. -  Este es el impulso literario que diera origen a lo que conocemos  como novela regionalista-

He sido crítico  del mal uso del termino regionalista, sobre todo cuando se trata de encasillar  de manera libre y, sin mayor juzgamiento, a una expresión literaria..  Algunos sectores izquierdistas se abrazan a la literatura regionalista para luego abandonar la lucha en  formatos que ellos consideran no pertenecer a la  arena del regionalismo. Por esta razón yo deseo ubicar a Julio Solórzano Murga en el terreno de los escritores descriptivos, y tal vez lo haga por mis sospechas de aquellos que usan el regionalismo para no confrontar al imperialismo en su propio tiempo y espacio histórico..  Julio es el observador, el que escucha y piensa para luego rendir una historia veraz basado en la realidad que ven sus ojos más que en la realidad muchas veces prescrita por una doctrina..

Julio Solórzano Murga, como lo fuera Alfredo Spelucin  (1897-1973) poeta que registrara con gran brillo el mar de su tierra, o como Alejandro Peralta, autor de “Ande” (1926) y “Kollao”  (1932), que nos entregara perdurables pinceladas del alma y la vida serranas. Así Julio Solórzano Murga ha rescatado para su pueblo imágenes de gran valor estético que registra con brillantez a su Huacho, a su gente y a su ambiente.  .  Las descripciones que Solórzano Murga da a los personajes de sus cuentos y su entorno caminan de la mano en un marco de proceso dialéctico de asimilación, integración cultural, reciprocidad o lucha de contrarios.  En Huacho siendo menos industrializado que la capital limeña este proceso de transición es evidentemente más lento, tímido y hasta confuso. El Amauta José Carlos Mariátegui escribe en sus “7 ensayos….”: “Todo lo que en esta civilización es íntimo, esencial, intransferible, energético, aparece ajeno a su ambiente vital.  Algunas imitaciones externas, algunos hábitos subsidiarios, pueden dar la impresión de que este hombre se mueve dentro de la civilización moderna. Mas, la verdad es otra”. A mi me parece que “Cuentos Huachanos” de Julio Solórzano Murga está recurriendo a esa verdad.que Mariátegui anuncia. Pues, Julio Solórzano, en su breve reseña histórica de Huacho afirma categóricamente que la campiña huachana fue “el polo de desarrollo de la ciudad”, la inversión extranjera sería posterior y la cual se iniciaría con un número de hoteles que sumado a la construcción del muelle de Huacho y el ferrocarril hacía Lima cambiarían gradualmente la fisonomía de la ciudad. En este sentido los cuentos de Julio Solórzano representan a diferentes tiempos y espacios que concurren a la transición de una sociedad semi-feudal a una confusa, desordenada y de  tímida formación capitalista. Así, Solórzano Murga empieza a contar sus cuentos con la historia de Dionisio El cigarrero que introduciría el ahorro y las finanzas en Huacho mezcladas con yunzas y fiestas populares, maestras y lavadoras de ropa, futbolistas de barrio, pregoneras, costumbristas y políticos; criollazos, comenísperos, matascholeros. Jugadores del run run, canicas y bolero. Sus cuentos de la campiña huachana son pintorescos y nos devuelven a la vida personajes de leyenda como Pedro Alcantara que al igual que Tatán en los Barrios Altos de Lima, de quien se dice que compartía el producto de sus hurtos con gente necesitada del barrio de Las Maravillas cercana al río Rimac o del ya más legendario Luis Pardo.

Las mujeres tienen su espacio en la literatura de JSM, y es un espacio muy importante. Las hay mujeres hermosas de la campiña, mujeres curanderas y brujas, rubias aparecidas a media noche, viudas o mujeres de armas tomar como “La huasa” descendiente inca convertida en terrateniente, que a finales del siglo XIX, nos da una lección de cómo administrar las tierras y ganarse el respeto de sus peones. JSM juega con el tiempo y nos hace volver a los años cincuenta para contarnos la historia de un brujo castrado.

Apreciación aparte se merece el cuento Ceviche de Pato que considero uno de los mejores logrados y representativos de la culinaria huachana. Se distingue también la deleitable ingenuidad pueblerina  en el cuento de “La Misteriosa jinete del Potro Negro” y el encanto de lo real maravilloso en “El perro pulgoso”.y,  en “las piedras que alumbraban como faros de carro”,  en el cuento titulado “El toro huanco”. El deporte aparece y reaparece a la manera de futbol en “El chino Pirincho” , “Gavilancito”, como en el poema crema “Queredenbú, negrito de la U”, y en la natación con el cuento “Competencia sin Fin”. 

El homenaje a la hermosa tierra de Ambar se hace presente nuevamente en el marco del futbol cuando la banda de músicos e Huanri toca el huayno Gavilancito y hace ganar a su equipo de futbol, o en la historia de Lorenzo el joven domador de caballos que terminó trabajando en un circo allá en México. O en el cuento Tayta Cura donde un futbolista se disfraza de cura para impresionar al equipo contrario y no permitirles hacer más goles en el supuesto equipo ambarino que se suponía recibía un refuerzo de Dios; o en el cuento Carmencita, de la pelea de gallos

El agradecimiento a la profesión médica, en la persona del Dr. Moquillaza, se hace presente en el cuento “Honorata” a quien se le extirpara un tumor de cuatro kilos de peso. La pasión política del autor se desborda en “La pasión por el poder, la derrota del dictador” donde JSM denuncia las patrañas mediáticas que se organizaron en el pentagonito y saca a relucir las matanzas cometidas en Los Barrios Altos, La Cantuta, del Santa, Huacho y el asesinato de Pedro Huilca Tecse, Secretario General de la CGTP.  JSM hace lo propio en su nota Maestro del Sindicalismo, tema dedicado a la memoria de mi padre Jorge Aliaga Merino, ex Director de la Escuela Nacional Sindical de la Central Mariateguista. º

He dejado para el final un corto comentario sobre su cuento La Oración del Justo. Porque me parece de vital importancia hacer una aclaración al respecto. El ser humano, a mi entender, no puede separar sus partes componentes, esto es lo material y espiritual. y JSM a través de toda su obra no deja que nos falte la palabra de Dios. Fidel Castro en la década del 70. en Santiago de Chile, en una reunión con sacerdotes y ministros, de más de treinta denominaciones religiosas, había pedido la unidad de los creyentes y marxistas para contribuir mejor a la revolución que beneficie al desarrollo humano y social. Muy pocos escritores que apuntan desde la izquierda han tenido la capacidad para ver la importancia de esta simbiosis que se hace  indispensable en nuestros días.  Por ello, por la calidad estética de este libro, por el compromiso social asumido por el autor, con gran júbilo recomiendo “Cuentos Huachanos” a los amantes de la buena literatura.

Jorge Aliaga Cacho

Lima, noviembre de 2014

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