ME DIVORCIÉ DE ELLA

20 abril 2014

 Escribe: Danny Eduardo Marcos Lanegra.
Comunicador Social - Periodista

Lo confirmé en mis inicios en periodismo. Varias veces corrí detrás de ella, sinsaber qué tenía preparado para mí. La primera vez con ella, me impresionémucho. Y casi me desanima de ser alguien mejor en la labor. Pero en eseprimer contacto supe que no viviría mucho porque se venían cambios que ladejarían en el olvido.No sentía que era necesario competir por ella, pero generaba éxtasis o placercuando yo la encontraba primero. Me hacía sentir con seguridad lo digo -, elmejor: elevaba el nivel de un ego muy vanidoso. No lo decía, pero estoy seguroque varios lo notaban. Ella era como una droga, si la sentías era difícil dejarla.Me fui superando en mis quehaceres mientras convivía con ella en la ciudad.Cuando iba a mi encuentro con ella se me veía como un simple mortal, nadiepodía adivinarlo, eso era sensacional: saber que el resto del mundo seguía enlo suyo; y, cuando yo mismo lo decía, recién hacían un alto y me escuchaban.Hubo días donde me felicitaron por haberme encontrado con ella.La primera vez, fue una llamada con voz desconocida, que me dijo que vayaadonde estaba ella. Eran las seis de la mañana y no titubee en ir. En aquelentonces supe que me había conquistado. No podía controlarme, sucumbía asu poder de seducción. Lo que sí es cierto es que muchas veces me hizo sentiralegría de estar vivo y otras me hizo sentir muy cerca la muerte.El tiempo avanzó y yo con él. De repente, yo ya no era el que iba por ella. Era otro. Y no me inmuté, ni me puse celoso. Solo me resigné a tener informaciónde ella para que un tercero sienta su magia y poder. Pero ella se ibadesvaneciendo en mi mente. Yo lo sabía, su final tenía que llegar ylamentablemente con paciencia y muy dolorosa para quienes no tenían laoportunidad de alejarse y abandonarla en el camino. Su poder de seducción loshabía sumido en la más profunda actitud de adicción hacia ella.Un día desperté y supe que debía mostrarle a parte de no buscarla personalmente-
 todo mi desprecio. Lo decidí y lo hice. Tenía la oportunidadporque había generado mi propio espacio. Era mi elección, y marcar unadiferencia. Hubo varios que calificaron y criticaron mi decisión: o era quedado o
no sabía competir 
No hice caso y lo hice. No hacía mi trabajo condicionadoa ella. Tenía que cimentar mi propio estilo.Decidí rechazar todas las llamadas que me hablaban de ella. No la mencionabapara nada. La eché al olvido. Hoy sé que el tiempo que vivimos juntos no fuedecisivo para recordarla, soñarla, ni ir de rodillas y caer a sus pies. Entendíque sin ella también se puede vivir y trabajar. Es más, se puede pensar mejor 
Tener una mirada de la realidad más segura, confiable y promisoria. Fuedefinitivo y el tiempo me va dando la razón. Eso sí, no puedo negar que mehizo descubrir lo que vivía escondido en mí: la fuerza del autocontrol, laperseverancia y el poder de aplacar el vicio de necesitar de ella, y sobre todoaprendí a ir más allá de su terreno: compartir mejor, con tiempo y tranquilidad,un hecho de la vida. Me impuse una propia filosofía de trabajo: analizar einterpretar los sucesos y compartirlos con quienes me escuchan, ven o leen. Así terminó mi relación con ella. Su magia fantástica la remplacé por larealidad más pura. Hace poco pregunté por ella y me dijeron que aún hayvarios que no la dejan. Que viven pendiente de ella y que les fascina el poderde sentirla cerca o junto a ellos. Me he sentado un rato, haciendo una pausa,en mi trabajo. De pronto, he mencionado su nombre:
¡Primicia!,
 dije con vozfirme y confirmé que ya no es necesaria en mi vida laboral. Pero no porque yolo decidí, sino por el avance de la tecnología en el periodismo. Como una vez lodijo Gabriel García Márquez:
"La calidad de la noticia se ha perdido porculpa de la competencia, la rapidez y la magnificación de la primicia". "Aveces se olvida que la mejor noticia no es la que se da primero, sino laque se da mejor". (Semanario "Radar", Argentina, 1997).

Gracias, Gabo 
Me siento bien al saber que trato de no dar primicias, sino noticas que - almenos esa es mi intención-, se conozcan mejor …y sin ella.
 Ese es mi estilo. Y si algún día ella vuelve, será para no quedarse, solo porque sea necesario utilizarla.




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