RESPLANDOR DE LA ALBORADA: DEL LIBRO "SONETOS DE LA BUENA MUERTE Y OTROS", DEL POETA CUBANO FRANCISCO HENRÍQUEZ

26 febrero 2014

RESPLANDOR DE LA ALBORADA

Selección a cargo de Luis Albitres Mendo

DEL LIBRO "SONETOS DE LA BUENA MUERTE Y OTROS"

DEL POETA CUBANO FRANCISCO HENRÍQUEZ
 

¡MONTAR EN SU CORCEL ALADO!

La Muerte debe ser como una fiesta
de amistades, familias y vecinos,
entre bailes y chistes y buenos vinos
con el ritmo sonoro de una orquesta.

Ni el llanto del adiós ni la protesta, 
ni los mustios laureles ni los pinos
desgajándose tristes, mortecinos
han de estar desluciendo la floresta.

Una palabra "fúnebre", que enluta,
no ha de ser una sombra, es esta ruta,
que jamás otra Muerte ha transitado.

Cuando la gente aprenda esto de cuna
todos aquí -sin excepción alguna-
¡Querrán montarse en su corcel alado!


¡LA MUERTE VIVE ALIADA CON LA VIDA!

XXVI

la verde primavera y el verano...

a esperar por otoño y por invierno,
y todo lo que fue fragante y tierno
muere: se acaba con dolor humano.

XXX

¡La Muerte vive aliada con la Vida!

XXXI

No le llamo a la muerte despiadada,
miserable, ni horrible o mal nacida...
sé que ha de acogerme compungida
al pie del resplandor de la alborada.

No importa que la pinten desgreñada, 
harapienta, indigente o mal vestida;
la Muerte será siempre la escogida
cuando la vida ya no ofrece nada.

XXXII

No conozco el minuto ni la hora
que vendrá de visita al bosque mío,
pero yo he de esperar junto a este río
la dulce y peregrina arrobadora.


LA FUERZA DE LA REFLEXIÓN

XXXIII

No imagino tortura de más lloro
que la Muerte infligida por el asta
del toro que en la hora más nefasta
mata al torero sin ningún decoro.

De angustia delirante gime el coro
que forma la exquisita y pura casta,
pero aplaude gloriosa y entusiasta
cuando el ágil torero mata al toro.

Con la Muerte del toro -que perturba-
se siente complacida aquella turba
que en alegre balcón su codo empotra...

Y mientras toda dignidad se extingue
la morbosa conciencia no distingue
la Muerte de aquel toro, ¡de la otra!

XXXV

Hay otra muerte que entender no hallo;
y es esa que entre el polvo y el serrín
las espuelas de un gallo han puesto fin
a la vida del otro... ¡Ha muerto un gallo!

Por las breves milésimas de un fallo
se ha perdido y ganado un lance ruin;
ya uno muestra triunfante el espadín
y el otro se desangra... ¡Yo me callo!

¿Merece el triunfador toda la gloria ?
¡Y la Muerte! : ¿no tiene una victoria
con irse apresurada de este abismo ?

Lo injusto es que el occiso no pidió
morirse de esta forma en que murió,
¡sin la alegría de matarse él mismo !

XXXVI

La Muerte no persigue ni desvela
la vida que he vivido como quiero;
si decido morirme yo me muero
con frío, con el agua o la candela.

No quiero que me pongan una vela
que un pabilo sin nada fue primero,
ni pido que me pongan un florero
con rosas que a rosales ya no huela.

Si quieren en la piedra de mi losa
escribirme un soneto, ya la cosa
me pudiera invocar algo profundo.

Con velas y con rosas no deliro,
pues la rosa se muere en un suspiro
y la vela se gasta en un segundo.

XXXVII

Una Muerte que atónitos nos deja
es la Muerte de un árbol por un rayo
que le cae en la copa en pleno mayo
y su verde armazón se desmadeja.

El árbol no ha emitido ni una queja,
pero por su tristeza y su desmayo
luce que de la Muerte viste el sayo
y de su bosque el festival se aleja.

El árbol -ya sin pelo y sin pupila-
su sangre natural -la clorofila-
a raudales derrama een la llanura.

Viéndolos en contraste mortecino
ya ceibo, ya laurel, ya palma o pino,
semejan esqueletos sus figuras.

XXXVIII

La experiencia me dice que la vida
no merece alargarla tan sufrida...
¡Que me traigan el sebo y la cabuya!

XXXIX

El costo de la Muerte está en subida:
las cruces, los floreros y el osario;
el sermón que da el cura y el rosario,
cuestan un ojo del que da la vida.


AZUL ALA PARA UN VUELO DE LIRIO Y AZUCENA

XL

La Muerte mala irrumpe y enajena
si lentamente la existencia escala,
pero la Muerte buena es azul ala
para un vuelo de lirio y azucena.

XLII

No creo que haya rosas sin espinas
ni que pueden volver las golondrinas
con los inciensos de la juventud...

XLIV

Mi padre -campesino y carretero-
les decía a sus bueyes como halago :
"a mí ese buey que no me sale vago
jamás he de mandarlo al matadero".

Así que cuando tuvo "Marinero"
cierta edad de retiro, como pago
pastaga libremente junto al lago
y nadie lo acosaba en el potrero.

Pero a pesar de sus bonitas obras
seguía su sostén de puras sobras
a través de su vida ya caduca...

Simplemente su premio fue migaja:
¡Pudo haberlo premiado con la alhaja
de una bala de oro en plena nuca!

XLV

De la vida en el áspero paseo
la Muerte es silenciosa y solapada
pero a veces en quieta madrugada
nos idiotiza con su chachareo.


¡ EL ESPLENDOR HA DEVENIDO EN LLAMA !

XLVIII

La Muerte, que llegaba decidida
a sumirme en el mar de la derrota,
huye de mí con la cabeza rota
y su pata de palo toda herida.

Espero que se vaya convencida
que conmigo no gana ni una nota:
ni un pelo, ni un uña : ni una gota
de sangre me quitó. ¡Tengo mi vida !

La nocturna del antro fronterizo
yo sé que ha de volver con el hechizo
que en su ronda fatídica amalgama.

Pero no me confunde su requiebro:
en el fondo inmortal de mi cerebro
¡ el esplendor ha devenido en llama!

XLIX

La Muerte ya no llega ni me habla,
ni me intimida con ningún contagio;
todo su paripé no es más que plagio
de parecerse al Ángel siendo Diabla.

Ya conmigo la insípida no entabla
una conversación con el presagio
de quien en la agonía del naufragio
nos tire, por piedad, la última tabla.

Ni vamos a esperar que Dios la tire;
nos salve por un tiempo y se retire
a ver si naufragamos de otro sismo.

Que la Muerte y el Diablo, sus asuntos
con el Ángel trabajan siempre juntos:
¡Todo es obra infinita de Dios mismo!

L

Adiós, Muerte fatal; en tu velorio
me voy a divertir mucho esta noche,
te llevaré mañana en negro coche
a darte entierro con tu vejestorio.

Purgarás en insomne purgatorio
tus culpas por haber en mi derroche
demorado, paciente y sin reproche
la fecha del consciente velatorio.

Me glorio de haberte aniquilado
con cuchillo de acero niquelado;
con navajas de filo de azucena.

Tú fuiste por ti misma condenada;
yo, como no comparto con tu Nada, 
¡Aquí me quedo con la Muerte Buena !

(Julio 10, 2011)


DÍA DOCE, MES DOCE  Y  AÑO DOCE

Día doce, mes doce y año doce:
ya sabemos que un día como éste
no se va a repetir bajo el celeste
territorio que el mundo reconoce.

¡Que cada cual a su manera goce
y luego pague lo que el goce cueste,
sin que nada el bolsillo le moleste
ni le pida prestado a quien conoce!

Hay unos gustos que resultan caros,
sobre todo si han sido gustos raros
que vamos a probar por vez primera.

Esta noche que digo, no es barata,
debes entrarle con bastante plata 
para que goces un noche entera.

(Diciembre. 2012



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