GAVILANCITO

02 febrero 2014

Fiesta patronal en el pueblo de Cahua (Cajatambo) 18 de octubre de 1968, se programa un emocionante partido de fútbol por la fiesta en homenaje a su patrón “San Lucas”. El día sábado 17 de octubre en la víspera de la fiesta todo el pueblo y visitantes se amanecieron bailando al compás de la Banda de Músicos de Huanri. La fiesta fue a todo dar, solo los jugadores del Juventud Cahua no salieron al baile en la plaza del pueblo ya que al otro día tendrían un encuentro nada menos contra el campeón de todos los campeonatos realizados en la zona,  el fuerte equipo de “Los Hijos del Sol” de Ámbar.
El día domingo 18 de octubre muy temprano, los jugadores ambarinos amanecieron con un malestar de esos cuando el cuerpo no puede mas nada,  por más que su entrenador los mandó a bañarse con agua fría del río, ellos seguían sin ánimo para patear la pelota, Alfredo Solórzano “Mocha” defensa central del equipo ambarino recomienda al delegado del equipo don Cipriano Alor que sea él quien cuide el dinero de la apuesta, y si por si acaso el resultado les sea adverso, antes que termine el partido, abandone el pueblo llevándose el dinero de la apuesta.
Los árbitros del partido llegados desde Pativilca estaban en el centro del campo listos para dar inicio al cotejo deportivo, llama a los capitanes de ambas escuadras, el cahuino Garro y el ambarino Jesús Solórzano; intercambian saludos y escogen campo, saca la bola al centro el equipo visitante. Para ese partido el Team de los Hijos del Sol estaba integrado entre otros jugadores por Juvenal Solórzano “Juvicho” en el arco, “Cuto” Román, Alfredo Solórzano “Mocha”, Félix Villarreal, Félix Tena Espada “Cato”, Manuel Solórzano “Chino”, Marcelino Tena, Augusto López
, Jesús Sosa Solís, Orlando Solórzano y Jesús Solórzano Clavarino. El equipo local Juventud Cahua, integrado por algunos jugadores de Cahua como Garro, Baldeos, Fuentes Rivera y con algunos refuerzos del Sucre de Gorgor; salió al campo de juego bajo el sonoro aplauso de sus simpatizantes que abarrotaron el estadio local.
El partido en sus primeros 20 minutos estaba empate a ceros goles, a los 28 minutos del primer tiempo tras un centro por la banda izquierda de Garro, el astobambino Narciso Robles anota en el arco ambarino. Todo era fiesta en el estadio, el equipo cahuino dominaba el partido, los ambarinos no podían recuperarse de la desconcentración de la noche anterior, así terminó el primer tiempo.
Para el segundo tiempo “Los Hijos del Sol” de Ámbar salen decididos a todo; el defensa central, Alfredo Solórzano, de un certero pelotazo envió el balón al potrero colindante, derribando a su paso todos los nidos existentes en la copa de los árboles que cercaban el estadio. Estaban desganados por completo, se venía jugando 24 minutos del segundo tiempo y mientras traían el balón del potrero colindante, “Mocha” de un silbido alerta al delegado de su equipo para que se vaya del estadio con el dinero según lo acordado; cosa que así sucedió. Mientras el delegado huía del lugar con el premio, hace su entrada apoteósica al campo deportivo la banda de Músicos de Huanri,  y como arte de magia toca el huayno himno de los ambarinos “Gavilancito”;  28 minutos del segundo tiempo, una escapada de Orlando Solórzano, centró al área y gol de cabeza de Jesús “Chucho” Solórzano, uno a uno el score, la banda seguía tocando Gavilancito y en menos de cinco minutos Félix Tena Espada “Cato” tras una veloz incursión de Augusto López por la banda derecha, anota de un soberbio tiro el segundo gol ambarino, la gente en el estadio enmudeció, no podían creer lo que estaba pasando, solo les  bastó que llegue la banda de Huanri, para que los ambarinos despertaran de su letargo futbolístico.

Un hincha ambarino llamaba al delegado que se alejaba del estadio, gritándole que regrese que estaban ganando, pero éste pensando que lo estaban persiguiendo subió a su caballo y se fue. El score no se movió del 2 x 1 a favor de los ambarinos; al momento de la entrega del premio  no había dinero para entregar al equipo ganador, solo les quedó seguir festejando su triunfo al compás de la música de la fabulosa banda de Huanri. No tenían ni un sol para el regreso, en Ámbar festejaremos, dijeron en son de broma. 
Músicos de la Banda de Huanri en el camión del Expreso Ámbar rumbo al pueblo de Ámbar.  Agosto de 1958.


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