CRÓNICAS:1962: El fraude contra Haya de La Torre y el Golpe de Estado de 1962

04 junio 2012

 Por: Manuel Benza Pflücker-2012



Desde Enero de 1961, me incorporé a la Democracia Cristiana por mi propia voluntad pero también por la argucia de Rafael Roncagliolo. Ambos bordeábamos los 16 años de edad y éramos ex - alumnos del Colegio de la Inmaculada-Jesuita. Alguna vez le había dicho que mi corta experiencia en la Univ. Nac. de Ingeniería (había ingresado el año 60) me había permitido comparar y darme cuenta que los jóvenes demócratas cristianos de ésa universidad enarbolaban planteamientos ideológicos y programáticos mejor estructurados que los de la izquierda comunista, los apristas y los belaundistas. Rafo Roncagliolo me escuchó con atención y me dijo “ya hablaremos del asunto. Me interesa mucho”. Pocos días después en una soleada tarde de Enero del 61 Rafo me llamó por teléfono y me citó según él, “ a una importante reunión “. Acudí a una casa miraflorina clase- mediera. Rafo y yo llegamos juntos a la cita. Nos recibieron dos anfitriones, Fernando Panizo y Marco Prieto, a quiénes veía por primera vez. En pocos segundos Rafo cambió de expresión y con gesto adusto sugirió comenzar formalmente la sesión. Nos sentamos alrededor de una mesita. Rafo, engolando la voz, dijo: “Camaradas propongo al Camarada Benza como Secretario de Actas de la Célula de la Juventud Demócrata Cristiana de Miraflores”. Pedí la palabra y dije, algo así como que yo no podía aceptar tal cargo puesto que yo no estaba inscrito en el Partido. “Eso se arregla después, no hay problema”, dijo Rafo liquidando cualquier formalidad. Desde ése día hasta hoy con mis 68 años a cuestas hago política activa como social cristiano de izquierda, en la primera etapa como miembro del PDC, luego como fundador del Partido Socialista Revolucionario(PSR) en 1976 (al que renuncié por discrepar por su posición de romper Izquierda Unida) y luego como militante independiente de la Izquierda y nuevamente como Demócrata Cristiano. Héctor Cornejo Chávez fue nuestro candidato en los comicios generales de 1962. Hubo siete candidatos a la presidencia y los tres más populares que a la postre concentraron más del 90% de los votos válidos fueron Víctor Raúl Haya de La Torre, Fernando Belaunde Terry y el ex presidente Manuel A. Odría. Odría representaba a la derecha latifundista y al autoritarismo político. Haya de La Torre era candidato a la presidencia por segunda vez, luego del fraude cometido contra él por las derechas reaccionarias que encarnaba el Coronel Luis Sánchez Cerro en 1931. Belaunde Terry había sido diputado por el Frente Democrático cuyo eje principal fue el APRA en 1945. Belaunde encarnaba "la renovación” para muchos, pero, a decir verdad, se trataba de un liberal de centro – derecha que utilizaba un lenguaje elegante: era un “enamorador de las masas”. En todo caso, no se trataba de un líder que partiera de posiciones ideológico – programáticas. Cornejo Chávez según juicio de muchos, sostenía un discurso muy estructurado alrededor de seis planteamientos programáticos. Una pléyade de jóvenes intelectuales y dirigentes populares se incorporó rápidamente en la campaña electoral de Cornejo haciendo un esfuerzo enorme por acercarse a las bien montadas campañas de los tres candidatos más conocidos. En esos comicios primó el Mitin político de plazuela como elemento central de campaña. El Servicio de Inteligencia de la Fuerza Armada había realizado, por primera vez, encuestas electorales. Sus resultados, secretos, daban a Haya de la Torre un 35% de los votos. La Constitución de 1933, entonces vigente, mandataba que un candidato a la presidencia ganaba sí sobrepasase el 33.33% más un voto. Si dos candidatos lograban pasar esa valla, ganaba en primera vuelta el que más votos tuviese. Pero si ningún candidato llegaba a obtener el tercio más uno de votos, la Constitución prescribía que en ese caso el nuevo Parlamento eligiese Presidente entre los tres candidatos más votados. Por el antiaprismo de las cúpulas militares, antiaprismo que se explicaba en parte por la toma del cuartel O’ Donovan por militantes apristas en Trujillo (Julio de 1932), pero también por el miedo inducido por las derechas contra el primer partido que incorporó a sectores populares, la cúpula militar de 1962, integrada por los Ministros de Defensa, Marina y Aeronáutica decidió emprender un fraude electoral que redujera al menos en 2% la votación de Haya de la Torre. Como en aquéllos tiempos hasta los fraudes se hacían poniendo de manifiesto un cierto sentido del honor, los tres ministros (que a su vez eran Comandantes Generales de sus armas) cada uno con su Asesor de confianza resolvieron acometer personalmente las tareas del fraude. Los seis complotados se dirigieron al enorme depósito desde donde partían los camiones del Ejército llevando el material electoral a todos los rincones del Perú. Visitaron dichos depósitos tres noches consecutivas. En aquél proceso electoral se desperdició mucho papel: el paquete de cédulas de votación destinado a cada mesa electoral contenía 1400 cédulas. Siete cédulas para cada ciudadano, con los nombres de cada uno de los siete candidatos en contienda. Cada elector en la cámara secreta escogía la cédula con el nombre que le simpatizaba y rompía en la misma cámara secreta las otras seis cédulas. Luego, con la cédula escogida se dirigía a la urna a depositar su voto. Como en cada mesa habían doscientos electores, se requerían por ello 1400 cédulas, todas ellas empaquetadas en papel grueso color beige. Con información de resultados previos, los complotados sabían que lo conveniente era impedir la votación en los pueblos serranos del norte del Perú, no sólo porque en el norte se concentraba el voto aprista, sino porque las noticias llegaban a Lima con bastante retraso si provenían de los pueblos y caseríos serranos. Los complotados cambiaron los paquetes verdaderos por otros de idéntico tamaño de los camiones destinados a la sierra norte del Perú (callejón de Conchucos, sierra de La Libertad, sierra de Piura y de Cajamarca).Los resultados electorales otorgaron a Haya de la Torre 31.1%, a Belaunde alrededor de 30% y a Odría algo menos que 28%. Nuestro candidato Cornejo Chávez a pesar de su brillantez sólo obtuvo 3% de los votos. Funcionó la idea del “voto perdido”. Mucha gente decía: “Cornejo Chávez es el mejor, pero el único capaz de ganarle electoralmente a Haya de la Torre y a Odría es Belaunde" . Los resultados fueron un baldazo de agua fría para los enhiestos militantes del Partido Demócrata Cristiano. Belaunde Terry viajó a Arequipa (su tierra natal) y sus militantes sacaron los adoquines de las pistas para levantar barricadas y enfrentar lo que ellos llamaron “fraude contra Belaunde ”. Con astucia e ingenuidad pretendieron dichos militantes aprovecharse de la tradición montonera y rebelde del pueblo arequipeño :sin duda las barricadas eran un juguete frente al poder de las Fuerza Armada. Me enteré de la intención de la Dirección Nacional del PDC: emitir un pronunciamiento protestando por el fraude contra Belaunde Terry. Mi madre y yo habíamos apoyado ardorosamente la campaña de Cornejo Chávez y sabíamos por mi padre, uno de los seis complotados, cual era la verdad. Ahora puedo contarla pues mi adorado padre el C. de N. Manuel Benza Chacón fue en su momento Asesor del Ministro de Marina Torres Matos. Mi padre fue el último en fallecer de los seis complotados y me pidió que nunca hablase del asunto hasta la muerte de los seis. Los apristas de las serranías más alejadas del norte del Perú hicieron cola desde temprano en sus respectivos centros de votación. En vez de recibir cada uno de ellos siete boletas con los nombres de los candidatos, recibieron siete papeles en blanco del mismo tamaño. Con esa artimaña perdió Haya de la Torre por lo menos el 2% que requería para ganar la Presidencia del Perú. El PDC no se equivocó protestando a favor de Belaúnde, como había planeado hacerlo, inicialmente.

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