Novela, El Escondido Amor de Jorge Aliaga Cacho

29 agosto 2011


Por: 
Ricardo Falla Barreda

"La mentira es mejor cuanto más parece verdadera y tanto más agrada cuanto tiene más de dudoso posible (…) Todas o las más son conocidos disparates y cosas que no llevan pies ni cabeza, y, con todo eso, el vulgo las oye con gusto y las tiene y las aprueba por buenas estando tan lejos de serlo, y los autores que las componen y los actores que las presentan dicenque asi ha de ser, porque así las quiere el vulgo y no de otra manera (…)”, le dice el Quijote a sancho Panza luego de discutir con el Canónigo sobre la naturaleza de las obras de caballería, a propósito de la concepción clásica de la literatura (Ver: Cap. XLVII del Quijote). Y, en efecto, la llamada “mentira” en literatura connota el sentido de la poética, el acto creativo con referencia a la realidad, concepto éste que tanto dominó el genio de Cervantes, y que nuestro Mario Vargas Llosa denominó la verdad de las mentiras".

En este caso, Jorge Aliaga Cacho con su novela Secreto de desamor (Rentería Editores, Lima, 2007), se ubica en mostrar a un narrador protagonista con la intención de presentar una mentira minuciosamente trabajada. Así, la novela se estructura en seis pequeñas historias con la intención de ofrecer todo el cuadro de valores de una sociedad que no ha pensado en su condición histórica respecto a los conflictos de los sujetos, dramáticamente golpeados por la frustración, el engaño, la apatía y, lo que es peor, la carencia de afecto entre los miembros de la comunidad: La partida, San Ramón, al gordo Churrunaga; en "La Merced" al reminiscente de la historia, su encuentro con Gladys, Don Ramón, al niño que no se dejaba cortar el cabello; en Oxapampa, el reminiscente nos describe a un mundo peruano que le parece un rincón europeo; en Pozuzo, a María Egg, su reencuentro telefónico con Dorada, su relación con Eleodoro Sandoval, Milagros, Gamarra; en "El regreso", el narrador protagonista se transforma en narrador omnisciente y cuenta el encuentro de la tía Homilía con Dorada, y se transforma nuevamente en el protagonista para ventilar sus recuerdos con Dorada, Gladys, su reencuentro con ésta; y en el "Colofón", el protagonista entrega al lector las cartas de Gladys a Eleodoro Sandoval, la de Dorada, también, a Eleodoro Sandoval, más la conversación telefónica del flaco con el gordo Churrunaga. Y, desde el contexto espacial, las tramas de Secreto de desamor se desenvuelven en la ceja de selva del Perú, lo que revela toda una reflexión sobre la miserable vida de quienes padecen serias limitaciones para hacerse de una vida digna, y sólo les queda el discurrir por el mundo en la espera que las "leyes" del azar les alcancen algo para poder sobrevivir.

La estructura, como podrá apreciarse, y desde el punto de vista estético expresivo, se arma en obediencia al canon "literatura y significación", donde las historias se presentan secuencialmente, pero bajo el principio de "un antes" y "un después". En este caso, en la primera parte, el protagonista y Dorada aparecen vinculados sentimentalmente, sin embargo ambos tienen sus propias ambiciones; y, en la última parte, a manera de desenlace, sólo queda el sabor de la frustración, el fracaso de los propósitos, las vidas devoradas por la mediocre cotidianidad.

El secreto de desamor se ordena, también, y de acuerdo al principio antes señalado, en encontrar la direccionalidad de los protagonistas. Por ejemplo, Dorada, socialmente, es una muchacha de razonamiento estrecho, pobre, que busca una salida individual a su situación económica y se encuentra dispuesta a someterse a cualquier desafío con tal de viajar al extranjero; porque, para ella, el abandonar el Perú y dirigirse a cualquier lugar del primer mundo le proporciona la sensación de elevarse social y culturalmente por encima de los demás. El desenlace es, pues, esperado, es decir, Dorada logra viajar al extranjero, pero fracasa en su propósito; pero, este fracaso le otorga cierta lucidez al reconocer su error y fijarse como meta el retorno, sin embargo, las deformaciones de su personalidad son de tal magnitud que tan sólo ofrece su cuerpo a cualquier hombre que le permita volver a la casa de sus padres.

El perfil de Dorada nos recuerda la parábola del Hijo Pródigo (Evangelio de San Lucas), donde el amor paterno aparece como lo más significativo de la vida "me la he pasado, todos estos años, lavando platos en un restaurante de mala muerte, pero, ahora que mis ideas han cambiado, quisiera regresar al Perú para vivir en la casa de mis padres". El ágape del amor, como podrá apreciarse, sólo se encuentra en aquellos que están dispuestos a recibirnos con los brazos abiertos sin más exigencia que ver a lo amado, y poder decir a plena voz, bienvenida a casa hija mía.

La perspectiva que nos presenta Jorge Aliaga Cacho, es, pues, la de una mentira que es real. Y, este pensamiento, extraído de la tradición Cervantina, nos plantea un juicio de valor sobre la joven narrativa peruana caracterizada en los últimos años por la renuncia a los fueros del humanismo y el encuentro con los dogmas del mercado. Por ello, hallar un libro de creación literaria, como es Secreto de desamor, afincado en la virtud del ser útil a los demás, es decir, invitar a reflexionar en torno a la pobreza que condena al desarraigo a millones de personas en el mundo entero, es de por sí un mérito de cognitivismo ético.

Permitanme expresar algunas palabras sobre Jorge Aliaga Cacho. Hace más de veinticinco años nos conocimos, eran los tiempos en que la utopía se avistaba allende de los mares de nuestra mente, y luchábamos a brazo partido, a contra corriente, para alcanzarla e instaurar en nuestra patria el reino de la justicia y el amor. Pero, como todo mundo imaginado, éste se desvaneció al impulso de la terrible realidad, sumergiéndonos en el torbellino de los mares encrespados, pero gracias a las profundas convicciones que impulsaron los anhelos juveniles se pudo sobrevivir, y como dice la letra de la bella melodía de Cole Porter, hemos vuelto a empezar. Y es aquí donde la vida ha permitido que nos reencontremos después de tanto tiempo. Y, en efecto, el 26 del mes pasado, en la Casa Museo José Carlos Mariátegui, en momentos que participaba en el homenaje a Carlos Eduardo Zavaleta, se me acercó Jorge y me invitó a presentar su libro, y, sin duda alguna, acepté. Y, aquí estoy para decirle que hemos vuelto a empezar, aquí estoy para retomar el camino de la utopía; aquí estoy o aquí estamos quienes sólo queremos servir a la causa de los pobres sin más retribución que ver la sonrisa del niño que ha descubierto que tiene el desayuno servido y se apresta raudo a ir al colegio. Por todo ello, y por mucho más, descubro la portada de Secreto de desamor de Jorge Aliaga Cacho, afirmando que se trata de un texto de absoluta literatura, cuya consecuencia principal es el redescubrir el mundo a lectores que pugnan por adentrarse en la república de las letras peruanas, reconocida desde mucho tiempo como una de las más sobresalientes del habla castellana. ¡Bienvenido Jorge Aliaga Cacho! Tu lugar en los grafemas del Perú lo tienes reservado.




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