¿DESEAS QUE TE AMEN?
¿Deseas que te amen? No pierdas, pues,
el rumbo de tu corazón.
Sólo aquello que eres has de ser
y aquello que no eres, no.
Así, en el mundo, tu modo sutil,
tu gracia, tu bellísimo ser,
serán objeto de elogio sin fin
y el amor... un sencillo deber.
Versión de Andrés Ehrenhaus
UN SUEÑO
¡Recibe en la frente este beso!
Y, por librarme de un peso
antes de partir, confieso
que acertaste si creías
que han sido un sueño mis días;
¿Pero es acaso menos grave
que la esperanza se acabe
de noche o a pleno sol,
con o sin una visión?
Hasta nuestro último empeño
es sólo un sueño dentro de un sueño.
Frente a la mar rugiente
que castiga esta rompiente
tengo en la palma apretada
granos de arena dorada.
¡Son pocos! Y en un momento
se me escurren y yo siento
surgir en mí este lamento:
¡Oh Dios! ¿Por qué no puedo
retenerlos en mis dedos?
¡Oh Dios! ¡Si yo pudiera
salvar uno de la marea!
¿Hasta nuestro último empeño
es sólo un sueño dentro de un sueño?
Versión de Carlos Arturo Torres
ANNABEL LEE
Hace de esto ya muchos, muchos años,
cuando en un reino junto al mar viví,
vivía allí una virgen que os evoco
por el nombre de Annabel Lee;
y era su único sueño verse siempre
por mí adorada y adorarme a mí.
Niños éramos ambos, en el reino
junto al mar; nos quisimos allí
con amor que era amor de los amores,
yo con mi Annabel Lee;
con amor que los ángeles del cielo
envidiaban a ella cuanto a mí.
Y por eso, hace mucho, en aquel reino,
en el reino ante el mar, ¡triste de mí!,
desde una nube sopló un viento, helando
para siempre a mi hermosa Annabel Lee
Y parientes ilustres la llevaron
lejos, lejos de mí;
en el reino ante el mar se la llevaron
hasta una tumba a sepultarla allí.
¡Oh sí! -no tan felices los arcángeles-,
llegaron a envidiarnos, a ella, a mí.
Y no más que por eso -todos, todos
en el reino, ante el mar, sábenlo así-,
sopló viento nocturno, de una nube,
robándome por siempre a Annabel Lee.
Mas, vence nuestro amor; vence al de muchos,
más grandes que ella fue, que nunca fui;
y ni próceres ángeles del cielo
ni demonios que el mar prospere en sí,
separarán jamás mi alma del alma
de la radiante Annabel Lee.
Pues la luna ascendente, dulcemente,
tráeme sueños de Annabel Lee;
como estrellas tranquilas las pupilas
me sonríen de Annabel Lee;
y reposo, en la noche embellecida,
con mi siempre querida, con mi vida;
con mi esposa radiante Annabel Lee
en la tumba, ante el mar, Annabel Lee.
Versión de Carlos Obligado.
Edgar Allan Poe: "Tres poemas"
30 agosto 2010
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Etiquetas: Poesía Hispanoamericana
Edgar Allan Poe: Sombra (Parábola)
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Sí, aunque marcho por el valle de la Sombra...
(Salmo de David, XXIII.)
Vosotros los que leéis aún estáis entre los vivos, pero yo, el que escribe, habré entrado hace mucho en la región de las sombras. Pues en verdad ocurrirán extrañas cosas, y se sabrá cosas secretas, y pasarán muchos siglos antes de que los hombres vean este escrito. Y, cuando lo hayan visto, habrá quienes no crean en él, y otros dudarán, más unos pocos habrá que encuentren razones para meditar frente a los caracteres aquí grabados con un estilo de hierro.
El año había sido un año de terror y de sentimientos más intensos que el terror, para los cuales no hay nombre sobre la tierra. Pues habían ocurrido muchos prodigios y señales, y a lo lejos y en todas partes, sobre el mar y la tierra, se cernían las negras alas de la peste. Para aquellos versados en la ciencia de las estrellas, los cielos revelaban una faz siniestra; y para mí, el griego Oinos, entre otros, era evidente que ya había llegado la alternación de aquel año 794, en el cual, a la entrada de Aries, el planeta Júpiter queda en conjunción con el anillo rojo del terrible Saturno. Si mucho no me equivoco, el especial espíritu del cielo no sólo se manifestaba en el globo físico de la tierra, sino en las almas, en la imaginación y en las meditaciones de la humanidad.
En una sombría ciudad llamada Ptolemáis, en un noble palacio, nos hallábamos una noche siete de nosotros frente a los frascos del rojo vino de Chíos. Y no había otra entrada a nuestra cámara que una alta puerta de bronce; y aquella puerta había sido fundida por el artesano Corinnos, y, por ser de raro mérito, se la aseguraba desde adentro. En el sombrío aposento, negras colgaduras alejaban de nuestra vista la luna, las cárdenas estrellas y las desiertas calles; pero el presagio y el recuerdo del Mal no podían ser excluidos. Estábamos rodeados por cosas que no puedo explicar distintamente; cosas materiales y espirituales, la pesadez de la atmósfera, un sentimiento de sofocación, de ansiedad; y por sobre todo, ese terrible estado de la existencia que alcanzan los seres nerviosos cuando los sentidos están agudamente vivos y despiertos, mientras las facultades intelectuales yacen amodorradas. Un peso muerto nos agobiaba. Caía sobre los cuerpos, los muebles, los vasos en que bebíamos; todo lo que nos rodeaba cedía a la depresión y se hundía; todo menos las llamas de las siete lámparas de hierro que iluminaban nuestra orgía. Alzándose en altas y esbeltas líneas de luz, continuaban ardiendo, pálidas e inmóviles; y en el espejo que su brillo engendraba en la redonda mesa de ébano a la cual nos sentábamos cada uno veía la palidez de su propio rostro y el inquieto resplandor de las abatidas miradas de sus compañeros. Y, sin embargo, reíamos y nos alegrábamos a nuestro modo –lleno de histeria-, y cantábamos las canciones de Anacreonte –llenas de Locura-, y bebíamos copiosamente, aunque el purpúreo vino nos recordaba la sangre. Porque en aquella cámara había otro de nosotros en la persona del joven Zoilo. Muerto y amortajado yacía tendido cuan largo era, genio y demonio de la escena. ¡Ay, no participaba de nuestro regocijo!. Pero su rostro, convulsionado por la plaga, y sus ojos, donde la muerte sólo había apagado a medias el fuego de la pestilencia, parecían interesarse en nuestra alegría, como quizá los muertos se interesan en la alegría de los que van a morir. Más aunque yo, Oinos, sentía que los ojos del muerto estaban fijos en mí, me obligaba a no percibir la amargura de su expresión, y mientras contemplaba fijamente las profundidades del espejo de ébano, cantaba en voz alta y sonora las canciones del hijo de Teos.
Poco a poco, sin embargo, mis canciones fueron callando y sus ecos, perdiéndose entre las tenebrosas colgaduras de la cámara, se debilitaron hasta volverse inaudibles y se apagaron del todo. Y he aquí que de aquellas tenebrosas colgaduras, donde se perdían los sonidos de la canción, se desprendió una profunda e indefinida sombra, una sombra como la que la luna, cuando está baja, podría extraer del cuerpo de un hombre; pero ésta no era la sombra de un hombre o de un dios, ni de ninguna cosa familiar. Y, después de temblar un instante entre las colgaduras del aposento, quedó por fin, a plena vista sobre la superficie de la puerta de bronce. Mas la sombra era vaga e informe, indefinida, y no era la sombra de un hombre o de un dios, ni un dios de Grecia, ni un dios de Caldea, ni un dios egipcio. Y la sombra se detuvo en la entrada de bronce, bajo el arco del entablamento de la puerta, y sin moverse, sin decir una palabra, permaneció inmóvil. Y la puerta donde estaba la sombra, si recuerdo bien, se alzaba frente a los pies del joven Zoilo, amortajado. Mas nosotros, los siete allí congregados, al ver como la sombra avanzaba desde las colgaduras, no nos atrevimos a contemplarla de lleno, sino que bajamos los ojos y miramos fijamente las profundidades del espejo de ébano. Y al final yo, Oinos, hablando en voz muy baja, pregunté a la sombra cuál era su morada y su nombre. Y la sombra contestó: "¡Yo soy sombra, y mi morada está al lado de las catacumbas de Ptolemáis, y cerca de las oscuras planicies de Clíseo, que bordean el impuro canal de Caronte!".
Y entonces los siete nos levantamos llenos de horror y permanecimos de pie temblando, estremecidos, pálidos; porque el tono de la voz de la sombra no era el tono de un solo ser, sino el de una multitud de seres, y variando en sus cadencias de una sílaba a la otra, penetraba oscuramente en nuestros oídos con los acentos familiares y harto recordados de mil y mil amigos muertos.
Edgar Allan Poe,
Estados Unidos
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Etiquetas: Personajes: Arte y Literatura
Luis Jaime Cisneros: ¿Sabe, usted, qué significa leer?
28 agosto 2010
una palabra latina de la que deriva la española. Esa palabra
significaba ‘recoger el grano en el momento de la cosecha’. Había que
recoger el buen grano. Esa tarea no se reducía, como podríamos pensar,
a recogerlo. Antes se debía probar el grano, para recoger solamente el
que estaba bueno y podía servir como alimento. Era un modo de
asegurarse el provecho. Leer era una tarea que aseguraba el alimento.
Era, por lo visto, una palabra del mundo rural. Este es el antecedente
lejano.
Leer, entre los que hablamos español, significa reconocer las letras y
las palabras. No significa pronunciar en alta voz lo que está escrito.
Significa penetrar, comprender y saborear el contenido. Significa,
así, comprender lo que está encerrado en los textos. No nos
conformamos con que los ojos reconozcan los signos; necesitamos que la
mente penetre en lo escrito y reconozca el significado: es decir, lo
que han querido decirnos a través de la escritura. Ese saber garantiza
un aprovechamiento inteligente.
Quien no ha leído no puede defenderse en la vida, porque no tiene nada
sabido. Para saber algo hay que leer mucho.
Cuando hablamos de lo valioso que es la lectura, y mencionamos la
necesidad que toda persona culta tiene de acercarse a los libros,
estamos reclamando por el resultado de una política en que debemos
empeñarnos todos los ciudadanos. No es exclusiva tarea de la escuela.
Es una obligación familiar. Uno debe adquirir en la casa, antes de ir
al colegio, la buena costumbre de leer.
Libros con ilustraciones, para saborear las láminas y recrearlas con
la imaginación, deben constituir los estímulos primeros. El libro debe
estimular en el niño la capacidad para el asombro, para la sonrisa,
para la conmoción interior. Esas láminas pueden inspirar
explicaciones, para que vaya el niño asociándolas con el conocimiento.
Libros que sirvan para ir creando la certeza de que se es persona. Lo
comprobamos cuando el niño recuerda las ilustraciones y cuanto a
propósito de ellas le hemos dicho. Ese saber interiorizado lo ayuda a
crecer mentalmente. Lo invita a comentar lo que ha visto en los libros
con sus pequeños compañeros. Con ese bagaje de texto va el niño a la
escuela. La escuela no le da el lenguaje, que el niño ha logrado
madurar en la casa.
Hay un error muy difundido que conviene poner de relieve.
Cuando se habla de la necesidad de leer, y pedimos inocentemente guía
de lecturas para los muchachos, se suele creer que esos textos deben
ser de literatura. Muy difundida está, así, la idea de que los libros
tienen que ver con la literatura. Nadie concibe que sea legítima tarea
de lectura un texto periodístico, un capítulo de un libro de historia
económica, un texto de geografía o de anatomía. Se han empeñado en que
ese libro sea novela o cuento, y, a veces, hasta de poesía. Grave
error, desde todo punto de vista. Basta recordar cómo accede el niño
al lenguaje. Su modelo (el indispensable modelo) es la lengua oral que
lo rodea, en cuyo ejercicio está inserto. Es lengua surgida de
circunstancias específicas de la vida real: desayuno, mercado, juegos
y otros momentos de la vida diaria. El lenguaje lo ha ido adquiriendo
en determinados contextos familiares, en situaciones idiomáticas muy
precisas, en las que el niño suele ser testigo o protagonista.
Por eso las revistas y el periódico son inesperados textos de lectura:
dan cuenta de lo que ocurre en la ciudad y en el mundo; hablan sobre
la producción, sobre la vida cultural, sobre lo bueno y lo malo. Todo
está escrito, y si lo leemos, estamos enterados.
Pero hay que aprender a leer en alta voz. Es indispensable ejercicio
para lograr adentrarse en los textos. Ayuda a descubrir el valor que
tiene la modulación, la entonación. Una manera de leer en alta voz
denuncia si se ha comprendido lo que se va leyendo. Por eso hay que
ejercitarse leyendo en alta voz textos escritos y pensados por uno
mismo.
La lectura es provechosa cuando el niño está en capacidad de
recibirla. El niño debe saber que hay libros que describen las cosas
como son: y eso es un libro de geografía, por ejemplo. Y hay libros
que inventan una realidad; y esos son los libros de cuentos. Para
probar que así es, debemos invitar al niño a que invente cuentos un
día, y que describa lo ocurrido la víspera en su casa, otro día. Así
va adquiriendo la certeza de que –como todo humano– es un creador de
lenguaje, y también la convicción de que puede distinguir lo real de
lo irreal.
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Nicolás Hidrogo Navarro :LOS LIBROS DE AUTOAYUDA A FALTA DE UNA PROPUESTA EN LITERATURA REGIONAL
Así podemos encontrar títulos y autores como “Tus zonas erróneas” de Wayne W. Dyer, “En 10 segundos tu vida puede cambiar” de Gay Hendricks, “Quien se ha llevado mi queso” de Spencer Johnson, M.D., “Juan Salvador Gaviota hasta Un hijo no puede morir”, de Susana Roccatagliata, “Me llaman Sara Tomate” de Jean Uré, “La culpa es de la vaca” de Jaime Lopera Gutiérrez y Martha Inés Bernal Trujillo y los libros del mexicano Carlos Cuauhtémoc Sánchez como “Los fantasmas del espejo”, “Juventud en éxtasis”, “La última oportunidad”, “Contraveneno”, “Dirigentes del Mundo futuro”, “El misterio de Gaia”, “La fuerza de Sheccid”, “Los ojos de mi princesa”, “Sangre de Campeón”, “Volar sobre el pantano”, “Un grito desesperado: novela de superación para padres e hijos”, etc. Se ha convertido en verdaderos best seller y los referentes obligados de lectura entre los jóvenes y hasta podríamos decir objetivamente con gran acogida del público juvenil.
El problema parte que dentro de la propuesta curricular de literatura regional todavía seguimos desde hace unos 25 años, por lo menos aquí en la región Lambayeque, con seis autores regionales como Alfredo José Delgado Bravo, Nicanor de la Fuente Sifuentes NIXA, Andrés Díaz Núñez, Mario Puga Imaña, Carlos Camino Calderón y Mario Florián Díaz, que con toda honestidad intelectual merecidamente, pero una lista incompleta y con escasa bibliografía, pues el docente trabaja sólo con opúsculos o muestras ya archiconocidas que da la impresión que es lo único que han escrito nuestros autores.
Otro aspecto es que dentro del magisterio, especialmente los docentes de Lengua y Literatura, una tendencia facilista y remolona de la no investigación por el acervo cultural literario de su entorno (al profesor o profesora le interesa únicamente que le den el paquete temático y la misma lista de autores que ya lo sabe de memoria y programación curricular que lo único que varía de año en año es la actualización de fechas y a enseñar lo mismo, más fácil y mejor). Este aspecto, se encuentra acreditado en las justificaciones que no existe material bibliográfico sobre literatura regional y por lo tanto ese “vacío” es llenado con libros de autoayuda.
Otro elemento que explica el fenómeno mediático de los libros de autoayuda es que por ser libros de best seller –y dígase de paso archipirateados en más de un 90%- no solamente se encuentran en las escasas librerías formales, sino fundamentalmente en los quioscos de periódicos y revistas y en los libreros suelo, cuyos textos nuevos son vendidos a precio de segunda y remate y pueden ser fácilmente adquiridos entre S/ 2.00 a S/ 4.00. Situación que no ocurre con los libros de literatura regional, que no solamente son escasos, sino que los existentes son recortes folletinescos y tenencia de especialistas.
Otro elemento que abona a favor de este boom editorial y temático de este inclasificable género literario de manera tradicional, es el gusto y el objetivo concreto y eficaz de lectoría. Hasta a los jóvenes les parece maravilloso y atrapante las historias que son fácilmente digeribles por su lenguaje sencillo, su intencionalidad de contar historias fáciles y cuya temática juvenil tocar en la fibra de estos adolescentes que están buscando en la literatura una identificación con sus problemas cotidianos, la resolución de sus emociones, la asertividad hacia el progreso y superación, la empatía con los personajes y una manera distinta de que la literatura cumpla un rol de ayudar a sus demonios emotivos y sus propia crisis existencial de esta maravillosa etapa. Casi podríamos decir que es una literatura clínica de esos lectores enfermos de motivación hacia la literatura clásica que puede ser un tanto aburrida y ser no necesariamente de su predilección sino fruto de una imposición desde los especialistas, desde arriba, -el típico criterio de unos recetarios que se arman para hacer el bien a los demás, pero que saben a chicoria- pero no desde el gusto de los jóvenes.
Como lector amante de los comics desde la década de los 70-90, que en su época fueron satanizados y minimizado a subliteratura, considero que no se puede satanizar este tipo de lectura, porque al fin y al cabo, es el último reducto de los lectores de autores literarios no clásicos y denominados propiamente literarios, en una crisis de lectores terrible. Sin embargo, es necesario entender que puede ser el punto de partida para no perder el gusto ni a los lectores de algo. Se hace necesario entender que en este proceso juega un papel capital los docentes y el propio entorno de escritores locales de tener más presencia en las instituciones educativas y generar mayores motivaciones. Jamás la lectura de un clásico como “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez, “El mundo es ancho y ajeno” de Ciro Alegría, “Pedro Páramo” de Juan Rulfo, “Los ríos profundos” de José María Arguedas, “La casa verde” de Mario Vargas Llosa, “El retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde, “Juntacadáveres” de Juan Carlos Onetti, “El túnel” de Ernesto Sábato, “Ficciones” de Jorge Luis Borges o de nuestros locales “El daño” de Mario Camino Calderón, tendrán un parangón estético con los libritos de autoayuda. En la literatura propiamente dicha es el lenguaje tropológicamente literario el rey absoluto de la esteticidad y lo que produce éxtasis de deleite y admiración por el autor y la obra y se genera un espasmos de valoración capaz de elevar el espíritu del lector por encima de ripios o de una lectura facilista y endeble de argumentos y manejo del lenguaje, gustos propios de la gente que no ama los retos intelectuales.
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Anicia Vega Figueroa: Performance teatral
27 agosto 2010
Sociedad de Poetas y Narradores de la Región Lima.
Grupo de Teatro "Talentos de Taller" Poema: Sociedad Preterica.
Directora: Witney Ascanova Vega. "Teatro Rojo y Negro"
Anicia Vega, Miguel Silva, Juan Díaz, César Lucho, Samuel Cavero, Witney Ascanova, Guillermo Chávez, Francisco Alva, Julio Solórzano, Erlander Sosa, Maite Flores y Gustavo Riquelme.
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Ernesto Toledo Brückmann: "Javier Heraud: juventud y realidad"
26 agosto 2010
Aunque muchos se refieran a un acto ingenuo y confuso de un joven rebelde que subestimó la capacidad militar del adversario, no pocos reconocerán el desprendimiento de quien dejó las comodidades para entregar su existencia física a la construcción de una nueva sociedad; aunque la muerte le llegó a los 21 años de edad, el tiempo le fue generoso para ejercer la docencia en el Instituto industrial N° 24 y los colegios Guadalupe y Melitón Carvajal.
Como si fuera poco, el sentido internacionalista de cualquier revolución no lo desligaría de su condición de peruano y del amor a su propia tierra, tal como lo demuestra en su poema Palabra de guerrillero: "Porque mi patria es hermosa como una espada en el aire y más grande ahora y aún y más hermosa todavía, yo hablo y la defiendo con mi vida" Pero todo tiene un final; el 15 de mayo de 1963 es interceptada la pequeña balsa de Javier y sus dos compañeros que se desplazaban sobre la superficie de río Madre de Dios; posteriormente una furiosa andanada de proyectiles cae sobre sus cuerpos. Un trapo blanco sujeto a los agarrotados dedos de uno de los cadáveres, habría demostrado el interés de rendirse.
El baño de sangre fue perpetrado ante el testimonio y la complicidad de cientos de lugareños. Ningún soldado, policía y civil imaginó que Javier predijo su desaparición física en más de un poema y que finalmente cumplió su sueño: "Yo nunca me río de la muerte...Simplemente sucede que no tengo miedo de morir entre pájaros y árboles."
En adelante Heraud será considerado como un hito en la poesía peruana contemporánea ya que su muerte induce hasta hoy a la polémica entre los artistas «puros» y «sociales» de los cultores del individualismo y los comprometidos con la realidad social y sus protagonistas generadores de cambio. Asimismo la muerte de heraud demostró, sin ánimo de actitudes guerreristas, que la carencia de medios tecnológicos puede ser sustituida por la creatividad literaria y una conciencia política que lo llevó a asumir responsabilidad en la militancia del Ejército de Liberación Nacional ELN.
Si bien la generación de Heraud tuvo en la revolución cubana un paradigma a emular y en Francia a la generadora del "servicio intelectual obligatorio", la generación de los 90', beneficiosa del Internet y protagonista del tercer milenio, mantiene aún los rezagos de la política de despolitización y embrutecimiento colectivo, generado por el neoliberalismo de Fujimori. Todo ello se evidenció hasta en la participación de la juventud en la caída de la dictadura ya que cualquier manifestación callejera reflejaba inconsistencia política e ideológica, cundiendo el espontaneismo y sin un interés conciente de analizar la raíz de la problemática.
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Etiquetas: Personajes: Arte y Literatura
Juan Víctor Alfaro: "SALVAMENTO"
¿A dónde se fue el cielo que cabía en tus ojos
Sin llegar a ser lluvia en el mar de los míos?
¿Dónde el perfil de duna de tu espalda mordida
Por la luz de la tarde y mis dedos de angustia?
Despedazo los leños que carcome la noche
Buscando aquellos puntos cardinales de tu alba
Y herido por las brasas maceradas de un beso
Retrocedo sin ganas ya de construir la esfera
Casi casi un guiñapo que la derrota impulsa
Repto y rapto gajitos de esperanza al olvido
Seguro de que lo único que no muere es el eco
Del dolor con su cauce de río embravecido
Y allí en el horizonte de mi celda de sueños
El cielo de tus ojos me perfila tu piel.
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Etiquetas: Poesía Hispanoamericana
Héctor Abad: Elogio a la mujer brava
24 agosto 2010
burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas.
A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la
población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero,
duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías,
brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En
realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy
caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos
detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que
somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan
instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra
voluntad, atacan y se defienden.
La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de
prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en
una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de
condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea
simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca
solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos
bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa
impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las
flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos
confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que
salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un
milímetro de quedar en bola, con curvas increíbles (te mandan besos y
abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en
apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las
piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de
líquidos seminales, entre gritos ridículos del hombre (no de ellas,
que requieren más tiempo y se quedan a medias).
A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas
mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y
por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo
den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen,
piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan
si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni
podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y
de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las
mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más
iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir
pareja, pues todos los machistas les tememos.
Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control
al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni
siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque
saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se
dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí
-y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos
durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que
nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que
no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos
daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve
posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es
mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas
también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más
grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las
veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son
mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican)
y tienen todo el derecho de no serlo.
Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras
(mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los
poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio,
pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se
necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una
estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más
felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas
perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño
que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.
Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que
dejemos de mirar a las muchachitas perfectas.. Los ojos se nos van
tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa
tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos
usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más
sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos,
nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que
exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes
y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas
con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está
basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados
seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y
curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de
conocimiento.
¡Vamos hombres, por esas mujeres bravas!
Elogio a la mujer brava. Por Héctor Abad: Para quien no lo sepa,
Héctor Abad nació en Colombia en 1958 y se recibió en Literatura
moderna en Italia. Regresa a Colombia en 1987 cuando un grupo
paramilitar asesina a su padre (médico defensor de derechos humanos y
fundador de la que ahora es la facultad de medicina), pero vuelve a
Italia por amenazas recibidas. Regresa en 1993, aproximadamente, y en
la actualidad reside en Bogotá.
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Etiquetas: Comentarios - Entrevistas
Walt Whitman: VIVIR
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
Sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
Que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña,
Nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa:
Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Huye.
"Emito mis alaridos por los techos de este mundo", dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.
Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo..
Aprende de quienes puedan enseñarte. Las experiencias de quienes nos
precedieron de nuestros "poetas muertos",
te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros Los "poetas vivos".
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas....
Vive con intensidad tu vida y no dejes nunca de soñar...
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Etiquetas: Poesía Hispanoamericana
José Carlos Mariátegui: TORRE DE MARFIL
22 agosto 2010
EN UNA TIERRA de gente melancólica, negativa y pasadista, es posible que la Torre de Marfil tenga todavía algunos amadores. Es posible que a algunos artistas e intelectuales les parezca aún un retiro elegante. El virreinato nos ha dejado varios gustos solariegos. Las actitudes distinguidas, aristocráticas, individualistas, siempre han encontrado aquí una imitación entusiasta. No es ocioso, por ende, constatar que de la pobre Torre de Marfil no queda ya, en el mundo moderno, sino una ruina exigua y pálida. Estaba hecha de un material demasiado frágil, precioso y quebradizo. Vetusta, deshabitada, pasada de moda, albergó hasta la guerra a algunos linfáticos artistas. Pero la marejada bélica la trajo a tierra. La Torre de Marfil cayó sin estruendo y sin drama. Y hoy, malgrado la crisis de alojamiento, nadie se propone reconstruirla.
La Torre de Marfil fue uno de los productos de la literatura decadente. Perteneció a una época en que se propagó entre los artistas un humor misántropo. Endeble y amanerado edificio del decadentismo, la Torre de Marfil languideció con la literatura alojada dentro de los muros anémicos. Tiempos quietos, normales, buro- cráticos, pudieron tolerarla. Pero no estos tiempos tempestuosos, iconoclastas, heréticos, tumultuosos. Estos tiempos apenas si respetan la torre inclinada de Pisa, que sirvió para que Galileo, a causa tal vez del mareo y el vértigo, sintiese que la tierra daba vueltas.
El orden espiritual, el motivo histórico de la Torre de Marfil aparecen muy lejanos de nosotros y resultan muy extraños a nuestro tiempo. El "torremarfilismo" formó parte de esa reacción romántica de muchos artistas del siglo pasado contra la democracia capitalista y burguesa. Los artistas se veían tratados desdeñosamente por el capital y la burguesía. Se apoderaba, por ende, de sus espíritus una imprecisa nostalgia de los tiempos pretéritos.
Recordaban que bajo la aristocracia y la Iglesia, su suerte había sido mejor. El materialismo de una civilización que cotizaba una obra de arte como mercadería los irritaba. Les parecía horrible que la obra de arte necesitase réclame, empresarios, etc., ni más ni menos que una manufactura, para conseguir precio, comprador y mercado. A este estado de ánimo corresponde una literatura saturada de rencor y de desprecio contra la burguesía. Los burgueses eran atacados no como ahora, desde puntos de vista revolucionarios, sino desde puntos de vista reaccionarios.
El símbolo natural de esta literatura, con náusea del vulgo y nostalgia de la feudalidad, tenía que ser una torre. La torre es genuinamente medioeval, gótica, aristocrática. Los griegos no necesitaron torres en su arquitectura ni en sus ciudades. El pueblo griego fue el pueblo del demos, del ágora, del foro. En los romanos hubo la afición a lo colosal, a lo grandioso, a lo gigantesco.
Pero los romanos concibieron la mole, no la torre. Y la mole se diferencia sustancialmente de la torre. La torre es una cosa solitaria y aristocrática; la mole es una cosa multitudinaria. El espíritu y la vida de la Edad Media, en cambio, no podían prescindir de la torre y, por esto, bajo el dominio de la iglesia y de la aristocracia, Europa se pobló de torres. El hombre medioeval vivía acorazado.
Las ciudades vivían amuralladas y almenadas. En la Edad Media todos sentían una aguda sed de clausura, de aislamiento y de incomunicación. Sobre una muchedumbre férrea y pétrea de murallas y corazas no cabía sino la autoridad de la torre. Sólo Florencia poseía más de cien torres. Torres de la feudalidad y torres de la Iglesia.
La decadencia de la torre empezó con el Renacimiento. Europa volvió entonces a la arquitectura y al gusto clásicos. Pero la torre defendió obstinadamente su señorío. Los estilos arquitectónicos posteriores al Renacimiento readmitieron la torre. Sus torres eran enanas, truncas, como muñones; pero eran siempre torres.
Además, mientras la arquitectura católica se engalanó de motivos y decoraciones paganas, la arquitectura de la Reforma conservó el gusto nórdico y austero de lo gótico. Las torres emigraron al norte, donde mal se aclimataba aún el estilo renacentista. La crisis definitiva de la torre llegó con el liberalismo, el capitalismo y el maquinismo. En una palabra, con la civilización capitalista.
Las torres de esta civilización son utilitarias e industriales. Los rascacielos de Nueva York no son torres sino moles. No albergan solitaria y solariegamente a un campanero o a un hidalgo. Son la colmena de una muchedumbre trabajadora. El rascacielos, sobre todo, es democrático en tanto que la torre es aristocrática.
La torre de cristal fue una protesta al mismo tiempo romántica y reaccionaria. A la plaza, a la usina, a la bolsa de la democracia, los artistas de temperamento reaccionario decidieron oponer sus torres misantrópicas y exquisitas. Pero la clausura produjo un arte muy pobre. El arte, como el hombre y la planta, necesita de aire libre. "La vida viene de la tierra", como decía Wilson. La vida es circulación, es movimiento, es marea. Lo que dice Mussolini de la política se puede decir de la vida. (Mussolini es detestable como condottiere* de la reacción, pero estimable como hombre de ingenio).
La vida "no es monólogo". Es un diálogo, es un coloquio. La Torre de Marfil no puede ser confundida, no puede ser identificada con la soledad. La soledad es grande, ascética, religiosa; la Torre de Marfil es pequeña, femenina, enfermiza. Y la soledad misma puede ser un episodio, una estación de la vida; pero no la vida toda. Los actos solitarios son fatalmente estériles. Artistas tan aristocráticos e individualistas como Oscar Wilde han condenado la soledad. "El hombre –ha escrito Oscar Wilde– es sociable por naturaleza. La Tebaida misma termina por poblarse y aunque el cenobita realice su personalidad, la que realiza es frecuentemente una personalidad empobrecida". Baudelaire quería, para componer castamente sus églogas, coucher aupres du ciel comme les astrologues**. Mas toda la obra de Baudelaire está llena del dolor de los pobres y de los miserables. Late en sus versos una gran emoción humana. Y a estos resultados no puede arribar ningún artista clausurado y benedictino. El "torremarfilismo" no ha sido, por consiguiente, sino un episodio precario, decadente y morboso de la literatura y del arte. La protesta contra la civilización capitalista es en nuestro tiempo revolucionaria y no reaccionaria. Los artistas y los intelectuales descienden de la torre orgullosa e impotente a la llanura innumerable y fecunda. Comprenden que la torre de marfil era una laguna tediosa, monótona, enferma, orlada de una flora palúdica o malsana.
Ningún gran artista ha sido extraño a las emociones de su época. Dante, Shakespeare, Goethe, Dostoievsky, Tolstoy y todos los artistas de análoga jerarquía ignoraron la Torre de Marfil. No se conformaron jamás con recitar un lánguido soliloquio. Quisieron y supieron ser grandes protagonistas de la historia. Algunos intelectuales y artistas carecen de aptitud para marchar con la muchedumbre. Pugnan por conservar una actitud distinguida y personal ante la vida. Romain Rolland, por ejemplo, gusta de sentirse un poco au dessus de la melée. Mas Romain Rolland no es un agnóstico ni un solitario. Comparte y comprende las utopías y los sueños sociales, aunque repudie, contagiado del misticismo de la no-violencia, los únicos medios prácticos de realizarlos. Vive en medio del fragor de la crisis contemporánea. Es uno de los creadores del teatro del pueblo, uno de los estetas del teatro de la revolución. Y si algo falta a su personalidad y a su obra es, precisamente, el impulso necesario para arrojarse plenamente al combate.
La literatura de moda en Europa –literatura cosmopolita, urbana, escéptica, humorista–, carece absolutamente de solidaridad con la pobre y difunta torre de marfil, y de afición a la clausura. Es, como ya he dicho, la espuma de una civilización ultrasensible y quintaesenciada. Es un producto genuino de la gran urbe. El drama humano tiene hoy, como en las tragedias griegas, un coro multitudinario. En una obra de Pirandello, uno de los personajes es la calle. La calle con sus rumores y con sus gritos está presente en los tres actos del drama pirandelliano. La calle, ese personaje anónimo y tentacular que la Torre de Marfil y sus macilentos hierofantes ignoran y desdeñan. La calle, o sea, el vulgo; o sea, la muchedumbre. La calle, cauce proceloso de la vida, del dolor, del placer, del bien y del mal.
* Caudillo de soldados mercenarios (n. de OC).
** Acostarse cerca del cielo como los astrólogos (n. de OC).
José Carlos Mariátegui,
Perú.
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Jorge Luis Roncal: "Redoble de amor por la poesía y la belleza
Te mirarán como a un bicho raro, un duende, un aparecido
como a un desquiciado sin nombre y sin memoria
Pretenderán que le cantes al ruiseñor, las libélulas, los lirios
a la inmaculada concepción
a la bondad de las inversiones extranjeras
al crecimiento sostenido de la economía
Te ofrecerán el oro y el moro
un cheque en blanco
el premio nóbel de la paz (de los cementerios)
la mujer más bella de la tierra
el varón más hermoso del planeta
la presidencia del congreso
Te guiñarán el ojo
te contarán el cuento
te pasarán la mano, te susurrarán al oído,
te aplaudirán afiebrados antes de escucharte
dirán que eres lo máximo, lo ya no ya, el despelote
Prometerán coronarte en la explanada de Palacio
otorgarte el laurel de oro de los vates
el premio mundial de poesía
la beca más sabrosa de por vida
llenarte de medallas y diplomas
y el honoris causa de Harvard
Desearán que desconozcas a Mariátegui y Vallejo
que te olvides de Oquendo, Arguedas y Churata
que te enemistes con Romualdo, Rose, Scorza y Valcárcel
que consideres aventureros e ilusos a Heraud y al Che Guevara
piezas de museo al Grupo Intelectual Primero de Mayo
y al Grupo Narración
y huacos inservibles a Mazzi, Huanay y Bacacorzo
Querrán expropiarte el ritmo y la cadencia
confiscarte la métrica, las imágenes, la magia y la sorpresa
hurtarte la alegría de río turbulento
arrebarte la frescura, rebeldía y desenfado de tu pueblo
extirparte la insurgencia
arrancarte de cuajo el manantial de palabras que deslumbran
Te expulsarán de los parques, las plazas y las calles
y brotarás danzando en las montañas
Arruinarán tus poemas clandestinos
tus versos de amor en servilletas
y tú, obstinada, digna, irreverente
esculpirás tus graffitis en cerros y paredes
Te expulsarán del viento y volverás como tormenta
te arrojarán del cielo y crecerá tu incendio
te impondrán la última versión de la mordaza, el grillete, la capucha
y tu música se escuchará hasta en la luna
Querrán mutilarte los sueños
matar tus ilusiones
enterrar tu júbilo, tu risa, tu jarana
Violarán el cuarto del poeta
causarán destrozos, romperán la única mesa de escritura
sembrarán dinamita, propaganda, manuscritos
para encerrarte de por vida en Piedras Gordas
Te enseñarán sus fauces, sus colmillos, sus metracas
te harán una pasantía por las torturas más horrendas
te mostrarán el rincón donde mueren los presos olvidados
buscarán trabajarte al susto con las fosas de la guerra
Te reventarán el pecho a culatazos
te colgarán de las uñas
te aplicarán el submarino
y crecerá tu sonrisa de muchacha enamorada
Querrán romperte y corromperte
Querrán silenciarte y mancillarte
Querrán desaparecerte del mapa para siempre
Querrán quebrarte y no podrán quebrarte
Querrán comprarte y no podrán comprarte
¡Querrán callarte y no podrán callarte!
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Oscar Felipe Ventura: AFRENTA CONTRA VALLEJO
20 agosto 2010
Han pasado 72 años de la desaparición física del poeta universal César Vallejo y su pensamiento y su trascendencia se agiganta y está considerado actualmente como uno de los valores más representativos de la literatura hispánica y universal. Pero también causa pavor en mentes retrógradas. Tal es el caso de lo ocurrido en la Universidad Privada “César Vallejo”, sede de Los Olivos en Lima, donde han sido despedidos 13 profesores de la asignatura Cátedra Vallejo, bajo el supuesto de “apología de terrorismo”. Esa ha sido la orden del director general, Juan Pacheco Zeballos. Los docentes fueron despedidos sin ninguna acusación formal. ¿Fue una decisión personal del funcionario? ¿Fue una orden superior?. Cualquiera fuera la respuesta, se trata de una decisión reaccionaria y retrógrada como la de los que acusaron a Vallejo de incendiario.
La Cátedra Vallejo es un curso del Área de Formación General, que según dice el sílabo, “se fundamenta en el interés por lograr que los estudiantes conozcan, comprendan, asimilen y valoren la vida y la obra de César Vallejo en el campo de la estética humanista, su filosofía de vida, sus convicciones sociales y los valores de la cultura peruana que cultivó y defendió”.
Cumplir con el sílabo de la Cátedra Vallejo, significa estudiar al escritor en su integridad y no de manera unilateral. Hay que considerar también la última etapa de su trayectoria poética, la de “Poemas Humanos” y de “España aparta de mí este Caliz”. Asimismo, sus obras en prosa como “El Tungsteno”, “Rusia en 1931”, “El Arte y la Revolución” y otras. ¿Reproducir textos de Vallejo para su análisis es hacer apología de terrorismo?
Expreso mi solidaridad a los docentes despedidos – uno de ellos es el poeta Julio Yovera Ballona -, y concuerdo con lo que sostienen. “Lo que buscamos los profesores es desagraviar a nuestro poeta universal maltratado por una universidad que usa su nombre”, afirman. No se aferran a su reposición, que es lo justo, sino que quieren reivindicar a Vallejo de tal afrenta.
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Antonio Machado:El crimen fue en Granada
Por: Julio Carmona.
El 19 de agosto se conmemoró un aniversario más del fusilamiento del
gran poeta Federico García Lorca por el franquismo en 1936 y en
recuerdo de su memoria, leamos estos poemas que le dedicó su
coterráneo y también gran poeta, Antonio Machado:
El crimen fue en Granada
A: Federico García Lorca
I
EL CRIMEN
Se le vio, caminando entre fusiles
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle a la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—.
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, ¡en su Granada!...
II
EL POETA Y LA MUERTE
Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre; los martillos
en yunque, yunque y yunque de las fraguas—.
Hablaba Federico,
requebrando a la Muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el eco de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»
III
Se les vio caminar...
Labrad, amigos,
de piedra y sueño, en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!
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Etiquetas: Poesía Hispanoamericana
Angel Gavidia Ruiz: Liberando a estos cinco tristes tigres
15 agosto 2010
UN RELINCHO DEMENTE GALOPA POR MIS TARDES
Un relincho demente galopa por mis tardes,
y a veces,
un silencio que trina todo lo ausente que eres;Enviar
el resto, tú lo sabes:
habito en el adiós
y me alimento
de frutas y brebajes que suele preparar mi soledad.
LUGAR
En la crujiente esquina de algún verso
o camino a la gruta donde la soledad suele almorzar
o de noche en los bosques
donde este terco amor reposa a veces
par volver a aullar
morder
ensangrentarse...
O sea entre, tù y yo,
me encuentras
solo.
NOCHE QUE DESHOJAS COMO SI FUERA OTOÑO
NOCHE que teshojas como si fuera otoño
en gruesas penas que les he de pisar aunque no quiera,
perdona, tengo prisa
¿no ves mi ropa limpia?
¿no ves mi cuerpo fresco?
es que tengo noticias que ha slido el sol
y voy a verlo.
LA POSADA
LUCIERNAGA
Imán de mis ojos angustiados
Corazón de la noche
Rendija tierna a la vera del camino
Lluvia sobre mi soledad
Recodo donde es buena la tristeza
Llegar para partir
y cómo duele
un perro que te lame
y una mujer que sirve el yantar y te conversa.
ESTE SUEÑO SILVESTRE
ESTE sueño silvestre
que osa recorrerte
gozar de tus recodos
agazaparse
huir
volver cuando anochece
beber de tu ternura
y escapar
este sueño silvestre
que duerme a sobresaltos
que se mira en las charcas
que enloquece
este sueño
este sueño.
De " La soledad y otros paisajes" de Angel Gavidia, enero de 1987
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Etiquetas: Poesía Hispanoamericana
SONIA GABY CONDE SALINAS
11 agosto 2010
Nació el 07 de octubre de 1963. Licenciada en administración, egresada de la Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión de Huacho. Cultiva el canto, la poesía, pintura y el dibujo. Como poeta publica sus poesías en Revistas y plaquetas.
Actualmente se desenpeña como secretaria del Archivo Provincial de Huaura.
Es socia de la Asociación Artística y Cultural Ínsula Huacho.
AVE QUE FUE
Mi juventud se ha ido
Como se aleja el ave de su nido,
Pero la alegría queda
Viajera incansable de vidas.
Ella vino en silencio
Como el arrullo de la brisa,
Surcando sueños
En alas de un crepúsculo.
Me encontró hilvanando coplas
Que echaba yo al viento
Tierna voz de niña
Cargada de voluptuosa dulzura.
La até a la cárcel de mis ansias
Y se volvió misterio;
Serenidad inaudita
Inquietud de tumulto.
Alondra de pluma frágil y vuelo ágil,
Hoy te alejas ya desnuda
Dejando caer tus penas y alegrías
Que se van empujando en cada otoño.
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Etiquetas: Personajes: Historia de Huacho
Fransiles Gallardo: POEMAS
01 agosto 2010
Soy
el horcón de la cabaña
de tus pesares
la paja de caña que escurre
el aguacero de tus penas
por donde resbalan
también
aciagos vientos de tu angustia
las goteras de tu soledad
de: Arco iris de Magdalena, 2006.
Vete de mi Vida
VETE de mi vida
despacito
de puntillas caminando sobre el césped
para que mi angustia no se entere que te fuiste
sin lamentos sin reproches
sin el vacío de las horas tristes
resbalan de mis dedos
tus labios de agua dulce rostro de niña buena
la noche llevará tus pasos
el sol dirá que ya no estás
amaneceré ciego
sintiéndole
seco río seco roca fósil tallo inerte
ve tranquila
musitando entre dientes inundación de rabia contenida
plegaria muda a flor de aliento
ve callada
no permitas que el silencio diga cosas no pensadas
seguiré creyendo un espejismo
tu figura de olivo joven
camino del olvido
Perú
Deletreo tu biografía pueblo mío
a sangre y fuego
con arado y machete desenvainado
a flor de aliento
presagiando
tu fascinación el liberador encanto
de la natural existencia
AL FONDO el crepúsculo
rabioso el astro rey de la tarde
a quien quiera que se apague se apaga
se esconde
en el abra camino del río grande
aro multicolor en el horizonte
rumbo al mar
como lluvia de ceniza
los cañaverales oscurecen
los luceros aparecen.
de: Arco iris de Magdalena, 2006
Poeta peruano, nació en Magdalena, Cajamarca. Realizó sus estudios superiores en la Universidad Nacional Técnica de Cajamarca, obteniendo el título de Ingeniero Civil. Ocupó el Primer Puesto en el Concurso Departamental "Mario Florián" organizado por el grupo de Trabajo RIO. Mención Honrosa en el Concurso Poético "Al Maestro" organizado por el Centro Federado de Educación de la UNTC.
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