SALVADOR PLIEGO:

Nacido en la ciudad de México. Con estudios en Antropología Social y una Maestría en Sistemas de Computación. Como escritor inicia su carrera a finales de 2005 y desde entonces ha publicado los siguientes libros: “Claro de la luna”, “Flores y espinas”, “Encuentro con el mar”, “Canto a la paz”, “Bonita… Poemas de amor” y los cuentos “Los trinos de la alegría” y “Aquellas cartas de amor”.
Fue premiado como segundo lugar en poesía por la ENSL en México y nominado como finalista por el II Certamen Internacional de Poesía “San Jordi” en España, 2006.
A la fecha ha realizado lectura de su poética en Estados Unidos, México, Perú, Chile y Argentina.
Publica en revistas de Venezuela, Argentina, Chile y en diversos foros y grupos vía Internet. Su poesía ha sido leída en diferentes ocasiones a través de radiodifusoras en Venezuela, Perú, México y Argentina.

Murmura el mar

Murmura el mar…
Eco y resonancia de una gota cristalina.
Murmura el mar…
Y me hinco entonces en su arena.

¿Me entiendes? -Le platico.
Te hablo de ella…
Bajo tu azul mirada sus ojos cristalinos reverberan.
Te hablo de ella…
En la profundidad su boca.

En la distancia su silueta inquieta.
Y el horizonte que se acerca cuando siento que me toca.
¿Me entiendes si te digo que mi boca saborea?
Mar, ¡qué hermosa es ella!

Pálida, en tu cuesta, una ostra
de coral se viste, se descubre y se recuesta,
y a lo lejos, con la bruma,
su aperlada orilla a mí me mira…
¿Qué dirá de mí?

En la arena, de hinojos, platicándote de ella…
¿Tú me entiendes que su rostro
es vitral de tu marea?
¿Que sus ojos son tu lejanía
y se dibujan resguardándose
en tu abultada cabellera?

Mar, ¡qué linda es ella!
Hay gotas que en la orilla,
tan sólo por sentirlas,
volatizan y sonrojan
y en sus labios se extasían.

Te platico que sus besos…
Mar, ¡hay besos como ella!
¿Tú me entiendes?
Murmura el mar…
Y me hinco ante su arena.

Mirando arriba

Miro hacia arriba.
Me recuesto en esa aurora que un día nació bajo mis manos.
Y soy esa galaxia sembrada al infinito,
constelada con el tiempo,
cósmica y callada.

No brotaron de mis ojos más estrellas
que aquellas que miraron.
Y hubo polvo, ¡no sé cuánto!,
gravitando y forjándose en mis manos.
Ruge el mar: un vientre azul, distante,
y una mano recostada en tu pecho.

Ruge el mar: nébula astral y gravitada.
Y voy soñando como nave
que conoce sólo un camino:
que se entierra en besos,
que se esconde en paladares
suaves y aclamados por los vientos.

Y soy yo:
esa galaxia de calandrias,
ese azul de codornices
embebido y naufragado;
Cielo rítmico de versos que se explaya
por ponerlos en tu boca.

Soy yo:
soñando levaduras,
rascacielos matutinos,
tus labios y tus besos,
tus ojos y tus senos.

Me acurruco nuevamente…
Y sólo quedan los suspiros.
Y sólo queda tu belleza boca arriba
y mi mano en tu cuerpo, respirando,
soñando, suspirando,
durmiéndose en tu vientre,
soñando que hay azules.

Voy a sacar la primavera de tus ojos.

Dicen que hay poetas

Dicen que hay poetas peregrinos como el alba,
visionarios algunos, a veces trovadores,
solemnes silabarios y aristócratas del campo.

Dicen que hay poetas de cumbres,
de coros angelados, de furias tempestuosas,
de dominios subterráneos.

Que los hay también de cielos tutelares,
de crepúsculos lunares
y de espacios nocturnos y grisáceos.

Pero hay otros, dicen,
que a la boca le llaman por su nombre
y que al labio sólo en besos le responden.

Dicen que hay poetas…
En la imagen cautelosa de tus ojos
mis náufragos sollozos se hacen llamas
y se prenden en tu espalda desvestida.

No hay rima poseída más allá de tu alegría.
Tal vez como la muralla de olas
en ti tiendo mis redes voraces que no sientes.
Y tus ojos, azules y en la orilla,
en la costa revolotean como perlas escondidas.

Golpeado por los vientos
miro en cada palmo la ondulada cresta
desprendiéndose las aguas de tu rostro.
Sólo canta la tarde su oceánico paisaje.

Busco las palabras… las mismas que en la tinta
azularan tus pupilas.
Tal las redes largas, esparcidas, que olean
las luces de los faros sumergidas.

Dicen que hay poetas… las letras blancas
y en el mar su rima.
Pero yo sólo tu boca señalo y hago guía.
Y mis versos, tus besos,
te abrazan en la orilla.

http://salvadorpliego.wordpress.com/

1 comentario:

Mai Puvin dijo...

Hola Julio, un placer conocerte!...Te escribo para comentarte que utilicé esta información en mi Blog www.lennylibros.blogspot.com

Un abrazo

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